A distancia de teleobjetivo, el único movimiento visible en las casas de la colina era el de dos coches militares y una excavadora. “No os recomiendo que os acerquéis. Han echado a todas las familias de los alrededores y hay francotiradores en las ventanas”, advertía un vecino a los periodistas recién llegados a Tell, pueblo de 7.000 habitantes al sur de Nablus y epicentro del último estallido de violencia en Cisjordania.
Los ataques de colonos israelíes disparan el riesgo de un conflicto abierto en el territorio palestino
A distancia de teleobjetivo, el único movimiento visible en las casas de la colina era el de dos coches militares y una excavadora. “No os recomiendo que os acerquéis. Han echado a todas las familias de los alrededores y hay francotiradores en las ventanas”, advertía un vecino a los periodistas recién llegados a Tell, pueblo de 7.000 habitantes al sur de Nablus y epicentro del último estallido de violencia en Cisjordania.
Cada día se producen incidentes similares en el territorio palestino: colonos armados salen de sus asentamientos o puestos avanzadilla y se dirigen hacia poblaciones cercanas. En el mejor de los casos, increpan a los locales; en otras ocasiones queman coches y casas, o arrasan olivares con buldóceres, casi siempre con la protección del Ejército, incluso en zonas donde los acuerdos de Oslo les prohíben entrar.
El incidente de Tell, el 24 de julio, acabó de forma más violenta. Los vídeos muestran a una docena de colonos y soldados en plena trifulca con vecinos palestinos. En el forcejeo, Farouq Ramadán arrebata el fusil a uno de los atacantes y, antes de ser abatido, dispara a un colono y a un militar. Otros tres primos suyos —Ibrahim, Jawad e Imran Ramadán— mueren también. En total, cuatro palestinos y dos israelíes: el colono Benayahu Mellet, de 32 años, y el mayor Yuval Ezra, de 27.
“Fueron los colonos quienes asaltaron el pueblo con la intención de matar, vandalizar y quemar propiedades”, explica el alcalde de Tell
“Unos veinte colonos entraron hacia las 8.30 de la mañana. Los vecinos salieron a defender sus casas. Se produjeron choques con los colonos, y los soldados, junto a ellos, empezaron a abrir fuego”, relata a La Vanguardia el alcalde de Tell, Walid Zeydan, quien no duda de quién lo inició: “Fueron los colonos quienes asaltaron el pueblo con la intención de matar, vandalizar y quemar propiedades”.
Israel respondió con un despliegue militar masivo, tropas rodeando Nablus y agentes entrando en el hospital para detener a los heridos. Netanyahu e Israel Katz exigieron actuar “con toda su fuerza contra el terrorismo”, más tropas, demoler las casas de los acusados y revocar sus permisos de trabajo. Netanyahu pidió además construir nuevos puestos de colonización y legalizar los existentes, ilegales incluso bajo ley israelí.
El tono subió con otros ministros: Smotrich exigió que Tell “tenga el aspecto de los campos de refugiados de Nablus y Tulkarem”; Ben Gvir reclamó el mismo trato que Beit Hanoun, en Gaza. El líder opositor Yair Golan denunció “una clara intención de incendiar la zona”; Exteriores palestino habló de “una masacre cometida por colonos en connivencia con la ocupación”. Los checkpoints cerraron durante días y varias localidades se quedaron sin agua.
La tensión no ha parado desde entonces. El ejército asaltó Tell y confiscó cuatro viviendas para convertirlas en barracones, mientras colonos convocaban una marcha de represalia. Ese viernes, colonos escoltados por soldados volvieron a entrar en Tell y en el barrio de Junaid, en Nablus: once palestinos, cuatro de ellos menores, resultaron heridos, uno de bala en el estómago. Hubo diez detenidos en distintos puntos de Cisjordania. El Ejército admitió que “civiles israelíes” habían entrado en zona prohibida, aunque insiste en que su presencia “constituye una violación de la ley” —una advertencia que apenas frena las incursiones.
Según los datos de ACLED, 2026 podría ser el año con más incidentes en la última década
Los datos confirman la magnitud: según datos recogidos por la ONU, 18 palestinos murieron en 2026 en ataques de colonos antes incluso de Tell; ocho palestinos y dos militares más murieron solo en la semana posterior. Los ataques de colonos han crecido cada año desde 2023, hasta los 1.835 del año pasado, con una media de 190 mensuales que podría dejar 2026 por encima de los 2.000. La ONU denuncia que colonos e incentivos gubernamentales van de la mano en ataques a familias, mezquitas quemadas y propiedades confiscadas. “Nos alarma el anuncio de más asentamientos y los llamamientos abiertos a la venganza y al castigo colectivo, con amenazas de convertir Cisjordania en otra Gaza”, denunció la portavoz de la ONU Ravina Shamdasani.
“Hay un aumento de colonos armados que hacen incursiones”, confirma Nasser Khdour, investigador de ACLED, quien advierte de que 2026 podría ser el año con más incidentes desde que la organización monitoriza Cisjordania, en 2016.
En los campos, las excavadoras no han parado desde el tiroteo. “Han destruido 500 dunams (50 hectáreas), y siguen”, denuncia el agricultor Fouad Ramadán, familiar del tirador, señalando la colina donde catorce máquinas aplanan olivares centenarios. Antes de que llegaran, el Ejército prohibió mirar: “Cada vez que veían a alguien, disparaban al aire”.
Lejos de la “nueva intifada” que algunos medios israelíes insinúan al citar los más de setenta comités de protección palestinos, la realidad es más modesta. “Somos un pueblo desarmado; no tenemos armas para defender nuestras casas”, explica Zeydan. Lo que existe son jóvenes que hacen guardia nocturna y avisan por WhatsApp cuando se acercan colonos, para que las familias puedan huir a tiempo. Ramadán lo resume así: “Basta con que uno silbe y encontrarás a mil jóvenes corriendo a allí donde haya un problema”.
A las afueras de Tell, una casa quemada como represalia por la muerte del colono cierra el retrato de estos días. Era una vivienda nueva donde la familia llevaba solo dos meses. Desde las ventanas reventadas por el fuego se veía uno de los nuevos puestos avanzadilla, con colonos alimentando a su rebaño junto a una torre de vigilancia recién instalada. En la puerta calcinada quedaba una inscripción: “En esta casa vive un hombre paciente”.
EE.UU. avisa a sus ciudadanos en O. Medio el posible regreso de la ofensiva en Irán
Las embajadas de Estados Unidos en capitales de todo Oriente Medio advirtieron este sábado a los ciudadanos estadounidenses de una posible “escalada imprevista” en el conflicto regional y les instaron a estar preparados para abandonar la zona. La alerta, publicada en las webs de las legaciones de Baréin, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Catar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, llega un día después de que el presidente Donald Trump amenazara con golpear a Irán “muy duro”. ”Los estadounidenses en la región deberían considerar marcharse, o estar preparados para hacerlo en caso de escalada”, señala la alerta de seguridad, que insta a los ciudadanos a revisar sus vuelos y seguir las recomendaciones de las autoridades locales.
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