La playa es uno de los lugares preferidos por los españoles para hacer ejercicio durante el verano. De hecho, más de 8,3 millones de personas practican senderismo o salen a caminar de forma habitual y alrededor de 2,5 millones corren semanalmente en España. Con la llegada de las vacaciones, miles de ellos cambian el asfalto por la arena convencidos de que se trata de una superficie más saludable.Sin embargo, desde el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana ( ICOPCV ) han advertido de que caminar o correr por la playa cambia completamente la biomecánica de la pisada y, aunque puede convertirse en un excelente entrenamiento, también incrementa el riesgo de sufrir lesiones si no se elige correctamente el tipo de arena o no se realiza una adaptación progresiva.Los podólogos han recordado, además, que las lesiones deportivas aumentan aproximadamente un 25% durante los meses de verano, debido, entre otros factores, al cambio de superficie sobre la que se practica ejercicio.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El aviso de un urólogo sobre la disfunción eréctil en verano: «La demanda sexual aumenta»«Uno de los errores más habituales es pensar que toda la arena ofrece los mismos beneficios. Sin embargo, desde el punto de vista podológico, caminar sobre arena blanda o hacerlo por la orilla supone dos esfuerzos completamente distintos para el organismo», ha explicado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.«Cuando el pie se hunde en la arena, pierde el impulso natural de cada paso y obliga a toda la musculatura estabilizadora del tobillo, los gemelos y el tendón de Aquiles a trabajar con mucha más intensidad», ha continuado.Desde el ICOPCV se ha enfatizado que este esfuerzo aporta importantes beneficios, como el fortalecimiento de la musculatura del pie y de las piernas o un mayor consumo calórico, pero también incrementa el riesgo de sufrir esguinces de tobillo por la inestabilidad del terreno, tendinitis del tendón de Aquiles, sobrecargas musculares en gemelos y sóleo.Por lo que se refiere a la arena compacta de la orilla, ésta ofrece una superficie aparentemente estable, aunque esconde una alteración biomecánica que muchas personas desconocen: la inclinación natural de la playa provoca que una pierna quede ligeramente más elevada que la otra durante toda la caminata, obligando a rodillas, caderas y columna a compensar continuamente ese desnivel.«Esta situación favorece la aparición de síndrome de la cintilla iliotibial o ‘rodilla del corredor’, fascitis plantar, dolor lumbar o molestias en la cadera por la descompensación de la pelvis», ha detallado el podólogo Jorge Escoto.Personas con diabetesEl ICOPCV ha destacado que los pacientes con diabetes deben extremar las precauciones durante los paseos por la playa debido a que pequeños cortes provocados por conchas, cristales ocultos, espinas o picaduras de peces araña pueden convertirse en lesiones de evolución complicada debido a la disminución de la sensibilidad y a los problemas circulatorios asociados a esta enfermedad.Por ello, los podólogos recomiendan caminar siempre con escarpines o calzado adecuado que proteja el pie y revisar diariamente la planta tras cada paseo.Asimismo, han recordado que el empeine es una de las zonas del cuerpo donde con mayor frecuencia se olvida aplicar protector solar y donde también son habituales las quemaduras durante los meses de verano.Consejos para caminar por la playa sin lesionesEl ICOPCV aconseja seguir unas sencillas pautas para reducir el riesgo de lesión:1. Utilizar zapatillas de running o escarpines cuando se vaya a caminar más de veinte minutos. El calzado aporta estabilidad y protege la fascia plantar.2. Alternar el sentido de la marcha. Si se camina por la orilla, conviene regresar por el mismo recorrido para compensar la inclinación natural de la playa sobre ambas piernas.3. Adaptarse de forma progresiva. Lo recomendable es comenzar con paseos de diez o quince minutos sobre arena compacta antes de aumentar el tiempo o pasar a la arena blanda.4. Escuchar al cuerpo. Dolor persistente en el talón, el tendón de Aquiles o la planta del pie son señales de alarma que no deben ignorarse.5. Consultar al podólogo antes de iniciar una actividad intensa, especialmente en personas con lesiones previas, alteraciones de la pisada o enfermedades como la diabetes.Actividad beneficiosa pero con una planificación adecuadaDesde el ICOPCV se ha concluido que caminar o correr por la playa puede ser una «actividad muy beneficiosa» para fortalecer la musculatura y mejorar la condición física, siempre que se realice con una correcta planificación y respetando la adaptación del organismo.«El problema no es la arena, el problema es creer que nuestro cuerpo está preparado para un terreno completamente distinto al que utiliza durante el resto del año. Un cambio brusco puede convertir un paseo saludable en una lesión que nos acompañe todo el verano», ha remarcado el podólogo Jorge Escoto. Desde el ICOPCV se ha recordado que, para garantizar que estamos en manos de un profesional de la Podología, disciplina sanitaria que todavía no forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana, y evitar ser víctimas del intrusismo, es decir, «ser tratados por supuestos profesionales que carecen de la formación universitaria que se exige para el desarrollo de esta rama sanitaria», hay que asegurarse que la clínica donde vamos a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado. La playa es uno de los lugares preferidos por los españoles para hacer ejercicio durante el verano. De hecho, más de 8,3 millones de personas practican senderismo o salen a caminar de forma habitual y alrededor de 2,5 millones corren semanalmente en España. Con la llegada de las vacaciones, miles de ellos cambian el asfalto por la arena convencidos de que se trata de una superficie más saludable.Sin embargo, desde el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana ( ICOPCV ) han advertido de que caminar o correr por la playa cambia completamente la biomecánica de la pisada y, aunque puede convertirse en un excelente entrenamiento, también incrementa el riesgo de sufrir lesiones si no se elige correctamente el tipo de arena o no se realiza una adaptación progresiva.Los podólogos han recordado, además, que las lesiones deportivas aumentan aproximadamente un 25% durante los meses de verano, debido, entre otros factores, al cambio de superficie sobre la que se practica ejercicio.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El aviso de un urólogo sobre la disfunción eréctil en verano: «La demanda sexual aumenta»«Uno de los errores más habituales es pensar que toda la arena ofrece los mismos beneficios. Sin embargo, desde el punto de vista podológico, caminar sobre arena blanda o hacerlo por la orilla supone dos esfuerzos completamente distintos para el organismo», ha explicado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.«Cuando el pie se hunde en la arena, pierde el impulso natural de cada paso y obliga a toda la musculatura estabilizadora del tobillo, los gemelos y el tendón de Aquiles a trabajar con mucha más intensidad», ha continuado.Desde el ICOPCV se ha enfatizado que este esfuerzo aporta importantes beneficios, como el fortalecimiento de la musculatura del pie y de las piernas o un mayor consumo calórico, pero también incrementa el riesgo de sufrir esguinces de tobillo por la inestabilidad del terreno, tendinitis del tendón de Aquiles, sobrecargas musculares en gemelos y sóleo.Por lo que se refiere a la arena compacta de la orilla, ésta ofrece una superficie aparentemente estable, aunque esconde una alteración biomecánica que muchas personas desconocen: la inclinación natural de la playa provoca que una pierna quede ligeramente más elevada que la otra durante toda la caminata, obligando a rodillas, caderas y columna a compensar continuamente ese desnivel.«Esta situación favorece la aparición de síndrome de la cintilla iliotibial o ‘rodilla del corredor’, fascitis plantar, dolor lumbar o molestias en la cadera por la descompensación de la pelvis», ha detallado el podólogo Jorge Escoto.Personas con diabetesEl ICOPCV ha destacado que los pacientes con diabetes deben extremar las precauciones durante los paseos por la playa debido a que pequeños cortes provocados por conchas, cristales ocultos, espinas o picaduras de peces araña pueden convertirse en lesiones de evolución complicada debido a la disminución de la sensibilidad y a los problemas circulatorios asociados a esta enfermedad.Por ello, los podólogos recomiendan caminar siempre con escarpines o calzado adecuado que proteja el pie y revisar diariamente la planta tras cada paseo.Asimismo, han recordado que el empeine es una de las zonas del cuerpo donde con mayor frecuencia se olvida aplicar protector solar y donde también son habituales las quemaduras durante los meses de verano.Consejos para caminar por la playa sin lesionesEl ICOPCV aconseja seguir unas sencillas pautas para reducir el riesgo de lesión:1. Utilizar zapatillas de running o escarpines cuando se vaya a caminar más de veinte minutos. El calzado aporta estabilidad y protege la fascia plantar.2. Alternar el sentido de la marcha. Si se camina por la orilla, conviene regresar por el mismo recorrido para compensar la inclinación natural de la playa sobre ambas piernas.3. Adaptarse de forma progresiva. Lo recomendable es comenzar con paseos de diez o quince minutos sobre arena compacta antes de aumentar el tiempo o pasar a la arena blanda.4. Escuchar al cuerpo. Dolor persistente en el talón, el tendón de Aquiles o la planta del pie son señales de alarma que no deben ignorarse.5. Consultar al podólogo antes de iniciar una actividad intensa, especialmente en personas con lesiones previas, alteraciones de la pisada o enfermedades como la diabetes.Actividad beneficiosa pero con una planificación adecuadaDesde el ICOPCV se ha concluido que caminar o correr por la playa puede ser una «actividad muy beneficiosa» para fortalecer la musculatura y mejorar la condición física, siempre que se realice con una correcta planificación y respetando la adaptación del organismo.«El problema no es la arena, el problema es creer que nuestro cuerpo está preparado para un terreno completamente distinto al que utiliza durante el resto del año. Un cambio brusco puede convertir un paseo saludable en una lesión que nos acompañe todo el verano», ha remarcado el podólogo Jorge Escoto. Desde el ICOPCV se ha recordado que, para garantizar que estamos en manos de un profesional de la Podología, disciplina sanitaria que todavía no forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana, y evitar ser víctimas del intrusismo, es decir, «ser tratados por supuestos profesionales que carecen de la formación universitaria que se exige para el desarrollo de esta rama sanitaria», hay que asegurarse que la clínica donde vamos a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado.
La playa es uno de los lugares preferidos por los españoles para hacer ejercicio durante el verano. De hecho, más de 8,3 millones de personas practican senderismo o salen a caminar de forma habitual y alrededor de 2,5 millones corren semanalmente en España. … Con la llegada de las vacaciones, miles de ellos cambian el asfalto por la arena convencidos de que se trata de una superficie más saludable.
Sin embargo, desde el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) han advertido de que caminar o correr por la playa cambia completamente la biomecánica de la pisada y, aunque puede convertirse en un excelente entrenamiento, también incrementa el riesgo de sufrir lesiones si no se elige correctamente el tipo de arena o no se realiza una adaptación progresiva.
Los podólogos han recordado, además, que las lesiones deportivas aumentan aproximadamente un 25% durante los meses de verano, debido, entre otros factores, al cambio de superficie sobre la que se practica ejercicio.
«Uno de los errores más habituales es pensar que toda la arena ofrece los mismos beneficios. Sin embargo, desde el punto de vista podológico, caminar sobre arena blanda o hacerlo por la orilla supone dos esfuerzos completamente distintos para el organismo», ha explicado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
«Cuando el pie se hunde en la arena, pierde el impulso natural de cada paso y obliga a toda la musculatura estabilizadora del tobillo, los gemelos y el tendón de Aquiles a trabajar con mucha más intensidad», ha continuado.
Desde el ICOPCV se ha enfatizado que este esfuerzo aporta importantes beneficios, como el fortalecimiento de la musculatura del pie y de las piernas o un mayor consumo calórico, pero también incrementa el riesgo de sufrir esguinces de tobillo por la inestabilidad del terreno, tendinitis del tendón de Aquiles, sobrecargas musculares en gemelos y sóleo.
Por lo que se refiere a la arena compacta de la orilla, ésta ofrece una superficie aparentemente estable, aunque esconde una alteración biomecánica que muchas personas desconocen: la inclinación natural de la playa provoca que una pierna quede ligeramente más elevada que la otra durante toda la caminata, obligando a rodillas, caderas y columna a compensar continuamente ese desnivel.
«Esta situación favorece la aparición de síndrome de la cintilla iliotibial o ‘rodilla del corredor’, fascitis plantar, dolor lumbar o molestias en la cadera por la descompensación de la pelvis», ha detallado el podólogo Jorge Escoto.
Personas con diabetes
El ICOPCV ha destacado que los pacientes con diabetes deben extremar las precauciones durante los paseos por la playa debido a que pequeños cortes provocados por conchas, cristales ocultos, espinas o picaduras de peces araña pueden convertirse en lesiones de evolución complicada debido a la disminución de la sensibilidad y a los problemas circulatorios asociados a esta enfermedad.
Por ello, los podólogos recomiendan caminar siempre con escarpines o calzado adecuado que proteja el pie y revisar diariamente la planta tras cada paseo.
Asimismo, han recordado que el empeine es una de las zonas del cuerpo donde con mayor frecuencia se olvida aplicar protector solar y donde también son habituales las quemaduras durante los meses de verano.
Consejos para caminar por la playa sin lesiones
El ICOPCV aconseja seguir unas sencillas pautas para reducir el riesgo de lesión:
1. Utilizar zapatillas de running o escarpines cuando se vaya a caminar más de veinte minutos. El calzado aporta estabilidad y protege la fascia plantar.
2. Alternar el sentido de la marcha. Si se camina por la orilla, conviene regresar por el mismo recorrido para compensar la inclinación natural de la playa sobre ambas piernas.
3. Adaptarse de forma progresiva. Lo recomendable es comenzar con paseos de diez o quince minutos sobre arena compacta antes de aumentar el tiempo o pasar a la arena blanda.
4. Escuchar al cuerpo. Dolor persistente en el talón, el tendón de Aquiles o la planta del pie son señales de alarma que no deben ignorarse.
5. Consultar al podólogo antes de iniciar una actividad intensa, especialmente en personas con lesiones previas, alteraciones de la pisada o enfermedades como la diabetes.
Actividad beneficiosa pero con una planificación adecuada
Desde el ICOPCV se ha concluido que caminar o correr por la playa puede ser una «actividad muy beneficiosa» para fortalecer la musculatura y mejorar la condición física, siempre que se realice con una correcta planificación y respetando la adaptación del organismo.
«El problema no es la arena, el problema es creer que nuestro cuerpo está preparado para un terreno completamente distinto al que utiliza durante el resto del año. Un cambio brusco puede convertir un paseo saludable en una lesión que nos acompañe todo el verano», ha remarcado el podólogo Jorge Escoto.
Desde el ICOPCV se ha recordado que, para garantizar que estamos en manos de un profesional de la Podología, disciplina sanitaria que todavía no forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana, y evitar ser víctimas del intrusismo, es decir, «ser tratados por supuestos profesionales que carecen de la formación universitaria que se exige para el desarrollo de esta rama sanitaria», hay que asegurarse que la clínica donde vamos a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado.
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