Sufrir depresión después de un infarto es mucho más común de lo que imaginamos, afectando a uno de cada tres supervivientes. Y no es un signo de debilidad, sino una respuesta natural al miedo la pérdida de salud y el trauma físico.Pero que sea frecuente no quiere decir que debamos dejarlo pasar. Atender este estado emocional es crucial para mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de nuevos problemas del corazón, algo que la ciencia lleva años demostrando.«No podemos seguir tratando el cuerpo por partes separadas», señala el cardiólogo José Abellán , quien defiende que cuidar la salud mental ayuda a nuestro bienestar físico. «El corazón y la mente están conectados de una forma mucho más profunda de lo que pensamos», añade.Noticia relacionada general No No ‘Supernanny’: «Pueden sentir lo que les dé la gana, pero no todos los comportamientos son aceptables» Ana Beatriz MicóLas mujeres, más propensas a la depresión y a una peor calidad de vidaEl divulgador científico también subraya que este problema afecta de forma muy diferente a hombres y mujeres: «De esto no se habla, pero es brutal. Las mujeres tienen casi el doble de probabilidad de sufrir una depresión después de un infarto en comparación con los hombres».Entre las mujeres menores de 50 años que sobreviven a un infarto, una de cada dos desarrolla una depresión mayor. «Pero es que además sufren más estrés, ansiedad y tienen una peor calidad de vida percibida», apostilla.Además, sugiere el experto, esto puede convertirse en un bucle, puesto que «estas personas con depresión tienen unas tres veces más riesgo de sufrir una muerte prematura o un nuevo evento cardiovascular ».De hecho, un estudio dirigido por Hidehiro Kaneko , de la Universidad de Tokio, que analizó más de cuatro millones de casos entre 2005 y 2022 confirmó que la depresión eleva notablemente el riesgo de enfermedad cardiovascular, especialmente en mujeres, cuyo riesgo es 1,64 veces mayor, frente al 1,39 observado en los hombres.Por eso, Abellán insiste en que cuidar la salud mental es tan importante como cuidar la física, ya que van de la mano: «Si estás pasando por un proceso difícil después de un problema de salud, no te descuides ».«Tenemos ya estudios muy buenos en los que se ve que las personas que aprenden a gestionar su estrés o su depresión disminuyen su riesgo de sufrir un nuevo infarto», concluye. Sufrir depresión después de un infarto es mucho más común de lo que imaginamos, afectando a uno de cada tres supervivientes. Y no es un signo de debilidad, sino una respuesta natural al miedo la pérdida de salud y el trauma físico.Pero que sea frecuente no quiere decir que debamos dejarlo pasar. Atender este estado emocional es crucial para mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de nuevos problemas del corazón, algo que la ciencia lleva años demostrando.«No podemos seguir tratando el cuerpo por partes separadas», señala el cardiólogo José Abellán , quien defiende que cuidar la salud mental ayuda a nuestro bienestar físico. «El corazón y la mente están conectados de una forma mucho más profunda de lo que pensamos», añade.Noticia relacionada general No No ‘Supernanny’: «Pueden sentir lo que les dé la gana, pero no todos los comportamientos son aceptables» Ana Beatriz MicóLas mujeres, más propensas a la depresión y a una peor calidad de vidaEl divulgador científico también subraya que este problema afecta de forma muy diferente a hombres y mujeres: «De esto no se habla, pero es brutal. Las mujeres tienen casi el doble de probabilidad de sufrir una depresión después de un infarto en comparación con los hombres».Entre las mujeres menores de 50 años que sobreviven a un infarto, una de cada dos desarrolla una depresión mayor. «Pero es que además sufren más estrés, ansiedad y tienen una peor calidad de vida percibida», apostilla.Además, sugiere el experto, esto puede convertirse en un bucle, puesto que «estas personas con depresión tienen unas tres veces más riesgo de sufrir una muerte prematura o un nuevo evento cardiovascular ».De hecho, un estudio dirigido por Hidehiro Kaneko , de la Universidad de Tokio, que analizó más de cuatro millones de casos entre 2005 y 2022 confirmó que la depresión eleva notablemente el riesgo de enfermedad cardiovascular, especialmente en mujeres, cuyo riesgo es 1,64 veces mayor, frente al 1,39 observado en los hombres.Por eso, Abellán insiste en que cuidar la salud mental es tan importante como cuidar la física, ya que van de la mano: «Si estás pasando por un proceso difícil después de un problema de salud, no te descuides ».«Tenemos ya estudios muy buenos en los que se ve que las personas que aprenden a gestionar su estrés o su depresión disminuyen su riesgo de sufrir un nuevo infarto», concluye.
Sufrir depresión después de un infarto es mucho más común de lo que imaginamos, afectando a uno de cada tres supervivientes. Y no es un signo de debilidad, sino una respuesta natural al miedo la pérdida de salud y el trauma físico.
Pero … que sea frecuente no quiere decir que debamos dejarlo pasar. Atender este estado emocional es crucial para mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de nuevos problemas del corazón, algo que la ciencia lleva años demostrando.
«No podemos seguir tratando el cuerpo por partes separadas», señala el cardiólogo José Abellán, quien defiende que cuidar la salud mental ayuda a nuestro bienestar físico. «El corazón y la mente están conectados de una forma mucho más profunda de lo que pensamos», añade.
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Las mujeres, más propensas a la depresión y a una peor calidad de vida
El divulgador científico también subraya que este problema afecta de forma muy diferente a hombres y mujeres: «De esto no se habla, pero es brutal. Las mujeres tienen casi el doble de probabilidad de sufrir una depresión después de un infarto en comparación con los hombres».
Entre las mujeres menores de 50 años que sobreviven a un infarto, una de cada dos desarrolla una depresión mayor. «Pero es que además sufren más estrés, ansiedad y tienen una peor calidad de vida percibida», apostilla.
Además, sugiere el experto, esto puede convertirse en un bucle, puesto que «estas personas con depresión tienen unas tres veces más riesgo de sufrir una muerte prematura o un nuevo evento cardiovascular».
De hecho, un estudio dirigido por Hidehiro Kaneko, de la Universidad de Tokio, que analizó más de cuatro millones de casos entre 2005 y 2022 confirmó que la depresión eleva notablemente el riesgo de enfermedad cardiovascular, especialmente en mujeres, cuyo riesgo es 1,64 veces mayor, frente al 1,39 observado en los hombres.
Por eso, Abellán insiste en que cuidar la salud mental es tan importante como cuidar la física, ya que van de la mano: «Si estás pasando por un proceso difícil después de un problema de salud, no te descuides».
«Tenemos ya estudios muy buenos en los que se ve que las personas que aprenden a gestionar su estrés o su depresión disminuyen su riesgo de sufrir un nuevo infarto», concluye.
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