Un mes después de que, emulando la acampada de Sol, una decena de personas se trasladasen con sus tiendas de campaña a la emblemática plaza del Obradoiro para protestar por la crisis habitacional, la convocatoria resiste. La diferencia es que el número de participantes no ha dejado de crecer -sobre todo en las primeras semanas- y ahora son unas doscientas las personas que cada día pernoctan en el neurálgico enclave. Sobre el futuro inmediato de esta protesta, sus organizadores reconocen que no hay fecha límite para diluirla, y se esfuerzan por mantener vivas las proclamas con las que arrancó. Perfectamente organizados dentro de este campamento, los manifestantes siguen al pie de la Catedral amparados en las lonas con las que se protegen de la lluvia, en diaria convivencia con los peregrinos y visitantes que recalan en la ciudad. Las medidas por parte del concello que lidera la nacionalista Goretti Sanmartín han sido nulas a la hora de ayudar a desconvocar la protesta, pese a que este mismo consistorio sí desalojó en el pasado a varios caminantes que, tras llegar a Compostela, habían decidido pasar la noche en los soportales de Raxoi. En ese caso, agentes de la Policía local de la ciudad les explicaron que la acampada en la plaza, Patrimonio de la Humanidad, no estaba permitida. En el caso de los manifestantes, sin embargo, la respuesta ha sido mucho más laxa. Es más, en las primeras semanas, desde el Partido Popular local acusaron al Gobierno municipal de estar ofreciendo electricidad a los participantes en la acampada y de estar abriendo toda la noche los baños públicos de Raxoi para que pudiesen usarlos.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La acampada del Obradoiro crece y culpa «al rentismo» de la muerte de MaricarmenPor su parte, y en distintas declaraciones a lo largo del último mes, la regidora santiaguesa defendió la movilización apelando a la solidaridad con quienes reclaman el acceso a una vivienda asequible, al tiempo que restó importancia a las críticas del PP y rechazó desviar el foco del problema habitacional. A cuenta de esta situación, Sanmartín y Verea llegaron a protagonizar momentos de tensión ante la falta de autorización para esta acampada. Según el popular, porque «los acampados no tienen más derechos que el resto de vecinos». Según la nacionalista, porque lo importante no es si el concello les están dando algún tipo de soporte pese a no estar autorizados, sino porque «hay que demostrar solidaridad con las personas que están legítimamente ejerciendo su derecho en algo tan importante como es el derecho a tener una vivienda digna». Un mes después de que, emulando la acampada de Sol, una decena de personas se trasladasen con sus tiendas de campaña a la emblemática plaza del Obradoiro para protestar por la crisis habitacional, la convocatoria resiste. La diferencia es que el número de participantes no ha dejado de crecer -sobre todo en las primeras semanas- y ahora son unas doscientas las personas que cada día pernoctan en el neurálgico enclave. Sobre el futuro inmediato de esta protesta, sus organizadores reconocen que no hay fecha límite para diluirla, y se esfuerzan por mantener vivas las proclamas con las que arrancó. Perfectamente organizados dentro de este campamento, los manifestantes siguen al pie de la Catedral amparados en las lonas con las que se protegen de la lluvia, en diaria convivencia con los peregrinos y visitantes que recalan en la ciudad. Las medidas por parte del concello que lidera la nacionalista Goretti Sanmartín han sido nulas a la hora de ayudar a desconvocar la protesta, pese a que este mismo consistorio sí desalojó en el pasado a varios caminantes que, tras llegar a Compostela, habían decidido pasar la noche en los soportales de Raxoi. En ese caso, agentes de la Policía local de la ciudad les explicaron que la acampada en la plaza, Patrimonio de la Humanidad, no estaba permitida. En el caso de los manifestantes, sin embargo, la respuesta ha sido mucho más laxa. Es más, en las primeras semanas, desde el Partido Popular local acusaron al Gobierno municipal de estar ofreciendo electricidad a los participantes en la acampada y de estar abriendo toda la noche los baños públicos de Raxoi para que pudiesen usarlos.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La acampada del Obradoiro crece y culpa «al rentismo» de la muerte de MaricarmenPor su parte, y en distintas declaraciones a lo largo del último mes, la regidora santiaguesa defendió la movilización apelando a la solidaridad con quienes reclaman el acceso a una vivienda asequible, al tiempo que restó importancia a las críticas del PP y rechazó desviar el foco del problema habitacional. A cuenta de esta situación, Sanmartín y Verea llegaron a protagonizar momentos de tensión ante la falta de autorización para esta acampada. Según el popular, porque «los acampados no tienen más derechos que el resto de vecinos». Según la nacionalista, porque lo importante no es si el concello les están dando algún tipo de soporte pese a no estar autorizados, sino porque «hay que demostrar solidaridad con las personas que están legítimamente ejerciendo su derecho en algo tan importante como es el derecho a tener una vivienda digna».
Un mes después de que, emulando la acampada de Sol, una decena de personas se trasladasen con sus tiendas de campaña a la emblemática plaza del Obradoiro para protestar por la crisis habitacional, la convocatoria resiste. La diferencia es que el número de participantes no … ha dejado de crecer -sobre todo en las primeras semanas- y ahora son unas doscientas las personas que cada día pernoctan en el neurálgico enclave. Sobre el futuro inmediato de esta protesta, sus organizadores reconocen que no hay fecha límite para diluirla, y se esfuerzan por mantener vivas las proclamas con las que arrancó. Perfectamente organizados dentro de este campamento, los manifestantes siguen al pie de la Catedral amparados en las lonas con las que se protegen de la lluvia, en diaria convivencia con los peregrinos y visitantes que recalan en la ciudad.
Las medidas por parte del concello que lidera la nacionalista Goretti Sanmartín han sido nulas a la hora de ayudar a desconvocar la protesta, pese a que este mismo consistorio sí desalojó en el pasado a varios caminantes que, tras llegar a Compostela, habían decidido pasar la noche en los soportales de Raxoi. En ese caso, agentes de la Policía local de la ciudad les explicaron que la acampada en la plaza, Patrimonio de la Humanidad, no estaba permitida. En el caso de los manifestantes, sin embargo, la respuesta ha sido mucho más laxa. Es más, en las primeras semanas, desde el Partido Popular local acusaron al Gobierno municipal de estar ofreciendo electricidad a los participantes en la acampada y de estar abriendo toda la noche los baños públicos de Raxoi para que pudiesen usarlos.
Por su parte, y en distintas declaraciones a lo largo del último mes, la regidora santiaguesa defendió la movilización apelando a la solidaridad con quienes reclaman el acceso a una vivienda asequible, al tiempo que restó importancia a las críticas del PP y rechazó desviar el foco del problema habitacional. A cuenta de esta situación, Sanmartín y Verea llegaron a protagonizar momentos de tensión ante la falta de autorización para esta acampada. Según el popular, porque «los acampados no tienen más derechos que el resto de vecinos». Según la nacionalista, porque lo importante no es si el concello les están dando algún tipo de soporte pese a no estar autorizados, sino porque «hay que demostrar solidaridad con las personas que están legítimamente ejerciendo su derecho en algo tan importante como es el derecho a tener una vivienda digna».
RSS de noticias de espana
