La última vez que el FC Barcelona ganó la Champions fue el 6 de junio del 2015, en Berlín. Fue la quinta de la historia del club. Han pasado 11 años. Ya no queda nadie de aquella generación. “Lucharemos por ella”, aseguran desde el club. Con ese propósito el Barça se estrena mañana en casa ante el Feyenoord en la presente edición con la convicción de tener las ganas, el talento y los efectivos necesarios para alcanzar la final del Metropolitano el 5 de junio. Y ganarla. Es el objetivo del club. Y del entrenador, que ha dejado claro en público y en privado que levantar la Liga es una obligación y la Champions, con un proyecto más maduro, ya no se puede plantear como un reto demasiado grande sino como una meta. A este Barça sí le alcanza.
Flick, jugadores y club creen en sus opciones para volver a reinar en Europa
La última vez que el FC Barcelona ganó la Champions fue el 6 de junio del 2015, en Berlín. Fue la quinta de la historia del club. Han pasado 11 años. Ya no queda nadie de aquella generación. “Lucharemos por ella”, aseguran desde el club. Con ese propósito el Barça se estrena mañana en casa ante el Feyenoord en la presente edición con la convicción de tener las ganas, el talento y los efectivos necesarios para alcanzar la final del Metropolitano el 5 de junio. Y ganarla. Es el objetivo del club. Y del entrenador, que ha dejado claro en público y en privado que levantar la Liga es una obligación y la Champions, con un proyecto más maduro, ya no se puede plantear como un reto demasiado grande sino como una meta. A este Barça sí le alcanza.
Para ello Flick cuenta con una plantilla de 24 futbolistas. Titulares, suplentes… apenas hay diferencia. Hay jugadores jóvenes que han ganado dos Ligas consecutivas con él. Fichajes de lujo. Y la mayoría conoce ya la máxima exigencia internacional: ocho han ganado el Mundial con España. Hay ganas. Muchas. Sobre todo de visitar al PSG de Luis Enrique, vigente campeón de Europa, para confirmar que no hay distancia. Entrenador, director deportivo, jugadores y club están convencidos de ello. Estas son las razones.
Técnico y director deportivo han creado un proyecto para Europa
La dupla Flick- Deco
Hansi Flick afronta su tercera temporada con un equipo más de autor que nunca. Un grupo que conoce y al que pide dominar los mecanismos del fútbol vertical, rápido y vertiginoso. La plantilla la ha diseñado con Deco, director deportivo que ha escuchado sus peticiones y las ha plasmado en forma de fichajes tan inesperados como ilusionantes, capaces de elevar el techo competitivo.
La llegada de Rodri es especialmente significativa: aporta experiencia, jerarquía y control en una posición determinante para competir en los grandes partidos. Su entendimiento con Pedri, director de orquesta del equipo, ilusiona a todo el mundo. Y después está el ataque remozado del Barça post-Lewandowski, al que hay que sumar la no renovación de Rashford y la salida de Ferran Torres al PSG. Entre los tres, la pasada temporada marcaron 54 goles.

Sin embargo, la dirección deportiva y el entrenador coincidían en que, más allá del nueve, la urgencia estaba en reforzar los extremos en el mercado de fichajes porque la pasada temporada, el equipo perdió mucho nivel cuando faltaban Lamine o Raphinha.
Llegó Anthony Gordon, que se ha apoderado del extremo izquierdo y está sirviendo asistencias magistrales. Suma cuatro en cuatro partidos. Y el eléctrico Adeyemi, capaz de ocupar ambos costados. Es un ataque que en los despachos recuerda a la fórmula que llevó al PSG a conquistar la Champions. No depende de un único delantero ni de una única manera de atacar. Ni tampoco hay un nueve puro. A falta de Julián Álvarez, perfil muy asociativo que gusta mucho a Flick, el alemán ha abrazado la llegada de Gabriel Jesus y ha convencido a Raphinha, capitán y nueve.

El brasileño es el primero que activa la presión, ordena al equipo cuando salta sobre la salida rival y marca el ritmo defensivo. Por supuesto, también marca goles. Con la derecha, con la zurda o de cabeza. Suma 6 dianas en 5 partidos.
Flick quiere un nueve que sea el primer defensor y Raphinha se lo ofrece. Pero no es el único. También ven que pueden ejercer en ese perfil un excelso Fermín, que ha vuelto revolucionado tras perderse el Mundial por lesión y que suma cuatro goles. También Dani Olmo, campeón del mundo que cuando sale reparte criterio y asistencias, como las dos que sirvió a Pedri y Lamine en la media hora que disputó en Mestalla. Y el carácter de Gavi, que podrá ayudar en muchos momentos.

Gavi forma parte de la historia de la Masia, fuente inagotable de talento que ha elevado al primer equipo a Xavi Espart, un futbolista que defiende, de nuevo, ese estilo polivalente que tanto pide Flick y que se traslada también a la defensa. Una línea que el técnico priorizó no reforzar al final del mercado tras la renovación de Christensen y pese a la salida de Araújo porque confía en el crecimiento de Cubarsí y Gerard Martín, su pareja de centrales predilecta, y en la polivalencia de Eric Garcia. También están Cancelo y Balde, que esperan su momento. Y Joan Garcia bajo palos con Livakovic y Szczesny en el banquillo.
Flick está satisfecho con lo que ve, aunque quiere esperar para sacar conclusiones después del primer parón por selecciones. Y Deco está feliz con el paso al frente de un entrenador que quiere ser más autor que nunca: comunicando sus decisiones, elaborando su esquema y eligiendo a los dos primeros líderes del brazalete, dos futbolistas de su confianza que tienen ascendencia y el respeto del equipo: Raphinha y Pedri. Los otros tres capitanes los dejó en manos del vestuario: Eric Garcia, De Jong y Lamine Yamal.
“Traeremos la Champions a Barcelona”, dijo Lamine Yamal
La convicción del grupo
El mensaje más contundente de deseo y convicción para ganar la Champions procede del vestuario. Los jugadores hablan de ello con naturalidad, sin esconderse, empezando por Lamine Yamal, que ha señalado públicamente el título europeo como su gran objetivo tras ganar el Mundial y ser uno de los nombres que suenan para alzarse con el Balón de Oro.

A Lamine el grupo le ha elegido democráticamente como quinto capitán, pese a sus 19 años. No es casualidad. El extremo se hace escuchar con mensajes que calan fuera del vestuario, pero también dentro. Lamine tiene galones. Y el grupo ha querido premiar al 10, al genio que no esconde sus ilusiones, con esa capitanía: una dosis extra de responsabilidad pero no más grande que su ascendencia.
Sus ganas de marcar goles para alcanzar la final no entienden de rivales. Y esa energía está latente en todo el grupo. También alimenta la ambición de quienes llegan: Rodri, Gabriel Jesus, Adeyemi, Gordon y Cancelo han hablado del convencimiento que sienten por ganar la máxima competición continental.
“Este es un equipo de al menos 20 titulares”, dicen en el palco
La ilusión de Laporta
“Tenemos al menos a 20 titulares. Por no decir los 24”, comentan estos días en los despachos presidenciales tras los 0-5 en Elche y València, el 2-0 contra el Athletic Club y el 5-2 ante el Rayo. También recuerdan que el equipo es uno de los principales motores económicos del club.

Un Barça competitivo y protagonista en Europa genera más consenso en el socio e ingresos por taquilla, premios UEFA, patrocinadores, merchandising y explotación del nuevo Camp Nou. El campeón continental puede superar los 100 millones de euros de ingresos. Para eso hay que ir al Metropolitano. Y ganar.
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