Jueves 30 de julio, flamante fiesta del trono en Marruecos; este servidor empieza sus vacaciones y va de Marrakech, ciudad de residencia, a Tetuán, ciudad natal, vía Casablanca. Por la mañana, internet estaba inundado de las noticias del paso de una multitud de jóvenes a Ceuta forzando la frontera del Tarajal o nadando, tarea nada fácil, en el mar desde Castillejos, imágenes fuertes e impactantes que no encuentran eco en la televisión pública ni en la prensa oficial que siguen en su mundo de Narnia. Ninguna reacción oficial de parte del gobierno, el portavoz que tantas veces salió para alabar la política de los mandamases, explicar como hechos normales el crecimiento del paro y el aumento de los precios de todo, parece que está, igual que yo, de vacaciones.En la autopista, y dejando a la ciudad de Larache unos pocos kilómetros atrás, empezaba a ver caminando por el asfalto, en el carril de emergencias, a un grupo de jóvenes, luego otro, grupos de entre 5 y 10 personas, luego otro de 20, he pensado que sería por la avería de algún autobús. Al ver que sumaban ya más de un centenar de jóvenes, solos, sin equipaje , me he dado cuenta de que iban a pie todos en dirección de Tetuán. Había más grupitos y otra vez más ¡Se estaba organizando un éxodo a pie a más de 140 km de Ceuta !Ya en la carretera nacional entre Tánger había grupos todavía más numerosos de jóvenes, algunos menores, chicos y chicas en la flor de la vida que, con la intención de ser protagonistas de su propia odisea, iban lanzados hacia lo desconocido. En sus ojos había una mirada decidida, ningún atisbo de titubeo se les asomaba. Algunos querían trepar en camiones, furgonetas, incluso vi a dos que se metieron en el maletero de un coche que se había parado. También había demasiadas motocicletas que todas eran montadas por dos jóvenes cada una y que iban con toda prisa hacia Tetuán.Llegando a donde suelen estar la patrulla de gendarmes, se iban por los senderos colindantes, los gendarmes les incitaban a volver por donde venían, pero entre risas, y haciendo caso omiso, los jóvenes continuaban a caminar y correr.Ya en Tetuán había más grupos, algunos ya corriendo, con dirección a la carretera que lleva a Castillejos y por ende a Ceuta; he podido parar y hablar con algunos. Karim, 23 años, me ha comentado que aquí no hay futuro, que en Tánger encontraba trabajo en algunas fábricas, que el salario de algo más de 300 euros apenas le daba para el alquiler y transporte, que no le veía salida a esto. Dos más me han comentado igual que Karim que aquí no hay futuro. La «gorba» (exilio en lo ajeno y extraño en árabe) es la solución. Hicham de tan solo 18 años me ha soltado con ironía: «que el último en irse apague la luz»; su amigo Badr, 21 años, que parece con más estudios y conciencia, me dice que a este ritmo el gobierno no tendrá a quien gobernar, ni a quien explotar, si protesto por un futuro igual me meten en la cárcel como a los de la Generación Z 212.A uno, que parecía menor y que no ha querido dar su nombre, le he preguntado si sus padres sabían adónde iba y con qué propósito y me respondió que su madre le dijo a lo lejos que volviera y al ver que se alejaba le gritó, casi sollozando, que Dios le bendiga y lo proteja. Él, bajo el canto de sirenas, quiere ir a trabajar y hacer feliz a su madre, «lo hago por la walida (madre)» ya que solo ella cuenta con él.Otros dos corriendo gritaron: «¡Viva España!» y «Sánchez es mejor que Akhanouch» . El presidente de gobierno marroquí está muy mal visto por ellos, le reprochan enriquecerse y ser un insensato insensible.¿Qué le haría a tanto joven caminar tantos kilómetros y dejar su hogar, a su madre, para arriesgar incluso su vida? Me estoy preguntando, porque se me parte el corazón ver a estos jóvenes lanzándose así a lo absurdo ¿Quizás porque lo que viven lo es todavía más?Por cierto, escribiendo esto pasaban por la 2M, segunda cadena pública, las noticias y en Narnia no ha pasado nada, todo va de lujo. Jueves 30 de julio, flamante fiesta del trono en Marruecos; este servidor empieza sus vacaciones y va de Marrakech, ciudad de residencia, a Tetuán, ciudad natal, vía Casablanca. Por la mañana, internet estaba inundado de las noticias del paso de una multitud de jóvenes a Ceuta forzando la frontera del Tarajal o nadando, tarea nada fácil, en el mar desde Castillejos, imágenes fuertes e impactantes que no encuentran eco en la televisión pública ni en la prensa oficial que siguen en su mundo de Narnia. Ninguna reacción oficial de parte del gobierno, el portavoz que tantas veces salió para alabar la política de los mandamases, explicar como hechos normales el crecimiento del paro y el aumento de los precios de todo, parece que está, igual que yo, de vacaciones.En la autopista, y dejando a la ciudad de Larache unos pocos kilómetros atrás, empezaba a ver caminando por el asfalto, en el carril de emergencias, a un grupo de jóvenes, luego otro, grupos de entre 5 y 10 personas, luego otro de 20, he pensado que sería por la avería de algún autobús. Al ver que sumaban ya más de un centenar de jóvenes, solos, sin equipaje , me he dado cuenta de que iban a pie todos en dirección de Tetuán. Había más grupitos y otra vez más ¡Se estaba organizando un éxodo a pie a más de 140 km de Ceuta !Ya en la carretera nacional entre Tánger había grupos todavía más numerosos de jóvenes, algunos menores, chicos y chicas en la flor de la vida que, con la intención de ser protagonistas de su propia odisea, iban lanzados hacia lo desconocido. En sus ojos había una mirada decidida, ningún atisbo de titubeo se les asomaba. Algunos querían trepar en camiones, furgonetas, incluso vi a dos que se metieron en el maletero de un coche que se había parado. También había demasiadas motocicletas que todas eran montadas por dos jóvenes cada una y que iban con toda prisa hacia Tetuán.Llegando a donde suelen estar la patrulla de gendarmes, se iban por los senderos colindantes, los gendarmes les incitaban a volver por donde venían, pero entre risas, y haciendo caso omiso, los jóvenes continuaban a caminar y correr.Ya en Tetuán había más grupos, algunos ya corriendo, con dirección a la carretera que lleva a Castillejos y por ende a Ceuta; he podido parar y hablar con algunos. Karim, 23 años, me ha comentado que aquí no hay futuro, que en Tánger encontraba trabajo en algunas fábricas, que el salario de algo más de 300 euros apenas le daba para el alquiler y transporte, que no le veía salida a esto. Dos más me han comentado igual que Karim que aquí no hay futuro. La «gorba» (exilio en lo ajeno y extraño en árabe) es la solución. Hicham de tan solo 18 años me ha soltado con ironía: «que el último en irse apague la luz»; su amigo Badr, 21 años, que parece con más estudios y conciencia, me dice que a este ritmo el gobierno no tendrá a quien gobernar, ni a quien explotar, si protesto por un futuro igual me meten en la cárcel como a los de la Generación Z 212.A uno, que parecía menor y que no ha querido dar su nombre, le he preguntado si sus padres sabían adónde iba y con qué propósito y me respondió que su madre le dijo a lo lejos que volviera y al ver que se alejaba le gritó, casi sollozando, que Dios le bendiga y lo proteja. Él, bajo el canto de sirenas, quiere ir a trabajar y hacer feliz a su madre, «lo hago por la walida (madre)» ya que solo ella cuenta con él.Otros dos corriendo gritaron: «¡Viva España!» y «Sánchez es mejor que Akhanouch» . El presidente de gobierno marroquí está muy mal visto por ellos, le reprochan enriquecerse y ser un insensato insensible.¿Qué le haría a tanto joven caminar tantos kilómetros y dejar su hogar, a su madre, para arriesgar incluso su vida? Me estoy preguntando, porque se me parte el corazón ver a estos jóvenes lanzándose así a lo absurdo ¿Quizás porque lo que viven lo es todavía más?Por cierto, escribiendo esto pasaban por la 2M, segunda cadena pública, las noticias y en Narnia no ha pasado nada, todo va de lujo.
Jueves 30 de julio, flamante fiesta del trono en Marruecos; este servidor empieza sus vacaciones y va de Marrakech, ciudad de residencia, a Tetuán, ciudad natal, vía Casablanca. Por la mañana, internet estaba inundado de las noticias del paso de una multitud de jóvenes a … Ceuta forzando la frontera del Tarajal o nadando, tarea nada fácil, en el mar desde Castillejos, imágenes fuertes e impactantes que no encuentran eco en la televisión pública ni en la prensa oficial que siguen en su mundo de Narnia. Ninguna reacción oficial de parte del gobierno, el portavoz que tantas veces salió para alabar la política de los mandamases, explicar como hechos normales el crecimiento del paro y el aumento de los precios de todo, parece que está, igual que yo, de vacaciones.
En la autopista, y dejando a la ciudad de Larache unos pocos kilómetros atrás, empezaba a ver caminando por el asfalto, en el carril de emergencias, a un grupo de jóvenes, luego otro, grupos de entre 5 y 10 personas, luego otro de 20, he pensado que sería por la avería de algún autobús. Al ver que sumaban ya más de un centenar de jóvenes, solos, sin equipaje, me he dado cuenta de que iban a pie todos en dirección de Tetuán. Había más grupitos y otra vez más ¡Se estaba organizando un éxodo a pie a más de 140 km de Ceuta !
Ya en la carretera nacional entre Tánger había grupos todavía más numerosos de jóvenes, algunos menores, chicos y chicas en la flor de la vida que, con la intención de ser protagonistas de su propia odisea, iban lanzados hacia lo desconocido. En sus ojos había una mirada decidida, ningún atisbo de titubeo se les asomaba. Algunos querían trepar en camiones, furgonetas, incluso vi a dos que se metieron en el maletero de un coche que se había parado. También había demasiadas motocicletas que todas eran montadas por dos jóvenes cada una y que iban con toda prisa hacia Tetuán.
Llegando a donde suelen estar la patrulla de gendarmes, se iban por los senderos colindantes, los gendarmes les incitaban a volver por donde venían, pero entre risas, y haciendo caso omiso, los jóvenes continuaban a caminar y correr.
Ya en Tetuán había más grupos, algunos ya corriendo, con dirección a la carretera que lleva a Castillejos y por ende a Ceuta; he podido parar y hablar con algunos. Karim, 23 años, me ha comentado que aquí no hay futuro, que en Tánger encontraba trabajo en algunas fábricas, que el salario de algo más de 300 euros apenas le daba para el alquiler y transporte, que no le veía salida a esto. Dos más me han comentado igual que Karim que aquí no hay futuro. La «gorba» (exilio en lo ajeno y extraño en árabe) es la solución. Hicham de tan solo 18 años me ha soltado con ironía: «que el último en irse apague la luz»; su amigo Badr, 21 años, que parece con más estudios y conciencia, me dice que a este ritmo el gobierno no tendrá a quien gobernar, ni a quien explotar, si protesto por un futuro igual me meten en la cárcel como a los de la Generación Z 212.
A uno, que parecía menor y que no ha querido dar su nombre, le he preguntado si sus padres sabían adónde iba y con qué propósito y me respondió que su madre le dijo a lo lejos que volviera y al ver que se alejaba le gritó, casi sollozando, que Dios le bendiga y lo proteja. Él, bajo el canto de sirenas, quiere ir a trabajar y hacer feliz a su madre, «lo hago por la walida (madre)» ya que solo ella cuenta con él.
Otros dos corriendo gritaron: «¡Viva España!» y «Sánchez es mejor que Akhanouch». El presidente de gobierno marroquí está muy mal visto por ellos, le reprochan enriquecerse y ser un insensato insensible.
¿Qué le haría a tanto joven caminar tantos kilómetros y dejar su hogar, a su madre, para arriesgar incluso su vida? Me estoy preguntando, porque se me parte el corazón ver a estos jóvenes lanzándose así a lo absurdo ¿Quizás porque lo que viven lo es todavía más?
Por cierto, escribiendo esto pasaban por la 2M, segunda cadena pública, las noticias y en Narnia no ha pasado nada, todo va de lujo.
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