BrevesIEl clavel blanco de Isabel Quintanilla en su vaso con agua callada. Dos abejas, la avispa, un abejorro, un escarabajo volador, una mariposa, se querencian en el blanco, en el rizado blanco. Sin sonido ni temblor blanquean, hacen que vuelan sobre la mesa. Sus fantasmas son blancos, los veo, yo también Sin sonido ni temblor blanquean.IIMi madre les cantaba a los alhelíes como si su aroma trajese palabras de la madre, de las hermanas, su abuela, todas las mujeres que se transformaron en mariposas nocturnas. Olor dulce, viejo, intenso olor del patio al anochecer, vieja canción que atrae a alucinadas alevillas con nombres que ninguna niña viste ahora. Mi madre les cantaba a los alhelíes y las niñas antiguas despertaban.Escarabajo con higos. Giovanna Garzoni. Galleria Palatina en el Palazzo Pitti. Florencia.Cuando Giovanna Garzoni pinta al escarabajo yendo a la dulzura de los higos, a su seducción más abierta, pinta la necesidad, la indiferencia con cualquier motivo salvo comer. Alguien dirá: es voracidad, pero Giovanna, minuciosa, muestra el verdadero imán del mundo que hace rotar la Tierra. BrevesIEl clavel blanco de Isabel Quintanilla en su vaso con agua callada. Dos abejas, la avispa, un abejorro, un escarabajo volador, una mariposa, se querencian en el blanco, en el rizado blanco. Sin sonido ni temblor blanquean, hacen que vuelan sobre la mesa. Sus fantasmas son blancos, los veo, yo también Sin sonido ni temblor blanquean.IIMi madre les cantaba a los alhelíes como si su aroma trajese palabras de la madre, de las hermanas, su abuela, todas las mujeres que se transformaron en mariposas nocturnas. Olor dulce, viejo, intenso olor del patio al anochecer, vieja canción que atrae a alucinadas alevillas con nombres que ninguna niña viste ahora. Mi madre les cantaba a los alhelíes y las niñas antiguas despertaban.Escarabajo con higos. Giovanna Garzoni. Galleria Palatina en el Palazzo Pitti. Florencia.Cuando Giovanna Garzoni pinta al escarabajo yendo a la dulzura de los higos, a su seducción más abierta, pinta la necesidad, la indiferencia con cualquier motivo salvo comer. Alguien dirá: es voracidad, pero Giovanna, minuciosa, muestra el verdadero imán del mundo que hace rotar la Tierra.
Breves
I
El clavel blanco de Isabel Quintanilla en su vaso con agua callada. Dos abejas, la avispa, un abejorro, un escarabajo volador, una mariposa, se querencian en el blanco, en el rizado blanco. Sin sonido ni temblor blanquean, hacen que vuelan sobre la mesa. … Sus fantasmas son blancos, los veo, yo también Sin sonido ni temblor blanquean.
II
Mi madre les cantaba a los alhelíes como si su aroma trajese palabras de la madre, de las hermanas, su abuela, todas las mujeres que se transformaron en mariposas nocturnas. Olor dulce, viejo, intenso olor del patio al anochecer, vieja canción que atrae a alucinadas alevillas con nombres que ninguna niña viste ahora. Mi madre les cantaba a los alhelíes y las niñas antiguas despertaban.

CuandoGiovanna Garzoni pinta al escarabajo yendo a la dulzura de los higos, a su seducción más abierta, pinta la necesidad, la indiferencia con cualquier motivo salvo comer. Alguien dirá: es voracidad, pero Giovanna, minuciosa, muestra el verdadero imán del mundo que hace rotar la Tierra.
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