La primera fila del Grupo parlamentario de Más Madrid es el frente de combate más conflictivo de toda la Asamblea. Son cuatro diputadas y dos diputados que lideran las broncas en Vallecas todas las semanas, y también las tensiones internas . Los diputados socialistas, a quienes desplazaron en el hemiciclo en 2021 como principal partido de la izquierda, los miran a menudo no se sabe bien si con admiración o incredulidad por unas formas que ellos a veces se empeñan en imitar, pero que se quedan en eso, en una copia. Desde esa línea de vanguardia de Más Madrid surge el discurso más revolucionario y exaltado que puede escucharse en la Asamblea. Allí no faltan las formas parlamentarias más duras, con expulsiones incluidas, ni los mayores ataques contra la presidenta regional, con permiso de la socialista Mar Espinar. Ni siquiera falta la única diputada condenada de todo el Parlamento madrileño y que ocupa el segundo puesto del grupo con orgullo. Desde la primera fila de Más Madrid, años atrás, Mónica García simuló que disparaba con una pistola a Isabel Díaz Ayuso. Era marzo de 2021. Tres años después, en mayo de 2024, el frente parlamentario de Más Madrid era noticia de nuevo porque otro de sus diputados, Pablo Padilla, volvía a simular que apuntaba con una pistola a la presidenta regional. Padilla se describe en su perfil como «más madrileño que la Mahou». También como «sociólogo con estudios en Antropología. Con el feminismo como brújula y la alegría como motor». Y próximo a Mónica García: ha formado parte de su gabinete. En los últimos meses, sin embargo, ha dado un paso atrás. O mejor dicho, se lo han dado, ya que ha salido de la primera línea de batalla del grupo parlamentario y ahora pasa los plenos en segunda fila sin demasiada pena ni gloria. Noticia relacionada general No No Ayuso se crece ante la nueva derrota política de la izquierda en Madrid Mariano CallejaLa última vez que Padilla formuló una pregunta oral en el Pleno, dirigida al Gobierno de Ayuso, fue en mayo del año pasado, cuando se interesó por lo que hacía para promocionar Madrid. A partir de ese momento, Padilla pudo ‘colar’ varias preguntas en las sesiones de control, pero una tras otra fueron modificadas por la portavoz, Manuela Bergerot, para que la formulasen otros compañeros de bancada, con preferencia para Emilio Delgado, inmerso en su batalla particular para ser el próximo candidato autonómico. Padilla fue sancionado por el gesto de simular una pistola que apuntaba a Ayuso, y tiene otro expediente abierto por sus formas, que algunos en la Asamblea califican de «exaltadas». «Es un ‘outsider’ dentro del grupo, ha quedado bastante apartado de unos y de otros», se comenta en los pasillos. El último expediente que se le abrió, a petición del presidente de la Asamblea, Enrique Ossorio, fue en octubre del año pasado por «atentar contra la dignidad de la Asamblea de Madrid o contra la disciplina, el orden o la cortesía parlamentaria, provocando, en este último supuesto, desorden con su conducta, de obra o de palabra».En la Asamblea se mantienen dos expedientes abiertos contra diputados de Más Madrid, por cuestiones de desorden y conducta parlamentariaHay otra diputada de Más Madrid que tiene un expediente abierto. En este caso es Alicia Torija, por «obstaculizar el acceso del ujier al escaño donde estaba situada la bandera palestina, impidiendo así que los Servicios de la Cámara pudieran cumplir con la solicitud efectuada por el presidente de retirada de la referida bandera». En el acta de la Mesa quedó constancia de que la diputada, pese a la llamada al orden, «tuvo una actitud desconsiderada hacia el ujier al no permitirle cumplir con su trabajo, que en ese momento era dar cumplimiento a la solicitud formulada por la Presidencia».Pablo Padilla ha quedado relegado en las sesiones de control, pero puede intervenir en los debates de los plenos sobre distintas iniciativas. Desde septiembre ha defendido al menos en siete ocasiones la posición de su grupo. Además está especialmente activo en la Comisión de Telemadrid, donde se desfoga sin cortapisas. Por eso, fuentes de Más Madrid niegan que Padilla haya quedado «desplazado» y recuerdan que sigue siendo el coordinador de iniciativas dentro de la dirección del grupo parlamentario.El foco de Emilio Delgado Emilio Delgado ha ido ganando foco y protagonismo. Eso sí, puertas afuera. Puertas adentro, a Delgado se le ve sin equipo en su grupo: «Está haciendo la guerra por su cuenta», se comenta en la Asamblea. El diputado, uno de los más mediáticos de su grupo y muy conocido en las redes, ha reclamado más espacio, ante su voluntad de ser candidato y medirse en unas primarias ante Mónica García . Delgado ha criticado abiertamente el rumbo que estaba tomando su partido y su estrategia política, algo que alcanza a Bergerot, pero también y sobre todo a García, quien también se ha postulado para enfrentarse de nuevo a Ayuso. «Con Emilio Delgado está la situación al rojo vivo», se comenta en los corrillos de Vallecas, donde fue evidente que su iniciativa para compartir un acto con Gabriel Rufián, en el que defendieron un bloque unido de la izquierda, no sentó nada bien. Delgado no tiene expedientes abiertos, pero cuenta en su currículum más reciente con una expulsión del Pleno de la Asamblea. Ocurrió el pasado 19 de febrero. Al diputado de Más Madrid no le gustó nada que la portavoz de Vox le diese la bienvenida «a la extrema derecha», tras haber denunciado el día anterior la inseguridad creciente en algún barrio «complicado». Ante sus airadas protestas por el comentario de Isabel Pérez Moñino, el presidente de la Asamblea le llamó al orden hasta cuatro veces y acabó expulsado. María Pastor, Manuela Bergerot y Marta Carmona, diputadas de la primera línea de Más Madrid EPDe la primera fila de Más Madrid forman parte la portavoz, Manuela Bergerot, junto a los dos portavoces adjuntos, María Pastor, condenada por fraude mercantil, y Emilio Delgado. En esa primera línea también se sientan la secretaria general del grupo, María Acín, así como la psiquiatra Marta Carmona, coordinadora en el grupo, y el filósofo Hugo Martínez Abarca, responsable de Recursos Humanos. Según fuentes de Más Madrid, los cambios de asiento en el grupo parlamentario «son bastante habituales» y se ajustan según los que llegan y los que se van y por el «equilibrio de género». Por eso, subrayan que Más Madrid «es uno de los grupos más corales que existen y se da voz a todas las personas que lo integran». «No hay, en ese sentido, absolutamente nada que haga tensionar nada, porque todos los diputados tienen hueco y voz», enfatizan esas fuentes.Esa primera fila suele ser la más ruidosa y la más bronca, la que espolea al resto del grupo parlamentario y se encara directamente con quien esté en el uso de palabra del Gobierno regional en cualquier momento. Es objeto de numerosas llamadas al silencio y al orden por parte del presidente de la Asamblea, uno de los blancos preferidos por parte de los diputados de Más Madrid. En el último Pleno, la diputada del PP Esther Platero tuvo que protestar varias veces ante las continuas interrupciones de Marta Carmona, a quien es habitual ver y oír replicar con aspavientos a los diputados populares mientras están en su turno. Otro diputado del Grupo Popular, Ismael López, se quejó de que había escuchado un «hijo de puta» desde la bancada de Más Madrid cuando estaba en el uso de la palabra. Desde sus escaños le recordaron que Ayuso «se lo llamó» a Sánchez en el Congreso. «Que no se enteran ustedes. Lo que dijo la presidenta es: me gusta la fruta», replicó el diputado del PP. MAR y «la familia Adams»Las diputadas de ese frente de batalla de Más Madrid fueron motivo de comentarios en la Asamblea en el último Pleno, después de que Miguel Ángel Rodríguez se refiriera a ellas como «familia Adams». Más Madrid había exigido la cabeza del jefe de gabinete de Ayuso tras haber sido citado por el juez como «querellado» por difundir los datos personales de dos periodistas. Junto a una foto de María Pastor, Manuela Bergerot y María Carmona, Rodríguez publicó en ‘X’ este comentario: «Hoy la familia Adams ha pedido mi dimisión… (para quien no sepa, estas son las genios líderes de Más Madrid. SOS)». En el Pleno, el diputado Hugo Martínez Abarca echó mano del humor, con crítica incluida, y saludó a sus compañeras de «la familia Adams», aunque lamentó que Rodríguez le hubiese cortado a él en la foto. La primera fila del Grupo parlamentario de Más Madrid es el frente de combate más conflictivo de toda la Asamblea. Son cuatro diputadas y dos diputados que lideran las broncas en Vallecas todas las semanas, y también las tensiones internas . Los diputados socialistas, a quienes desplazaron en el hemiciclo en 2021 como principal partido de la izquierda, los miran a menudo no se sabe bien si con admiración o incredulidad por unas formas que ellos a veces se empeñan en imitar, pero que se quedan en eso, en una copia. Desde esa línea de vanguardia de Más Madrid surge el discurso más revolucionario y exaltado que puede escucharse en la Asamblea. Allí no faltan las formas parlamentarias más duras, con expulsiones incluidas, ni los mayores ataques contra la presidenta regional, con permiso de la socialista Mar Espinar. Ni siquiera falta la única diputada condenada de todo el Parlamento madrileño y que ocupa el segundo puesto del grupo con orgullo. Desde la primera fila de Más Madrid, años atrás, Mónica García simuló que disparaba con una pistola a Isabel Díaz Ayuso. Era marzo de 2021. Tres años después, en mayo de 2024, el frente parlamentario de Más Madrid era noticia de nuevo porque otro de sus diputados, Pablo Padilla, volvía a simular que apuntaba con una pistola a la presidenta regional. Padilla se describe en su perfil como «más madrileño que la Mahou». También como «sociólogo con estudios en Antropología. Con el feminismo como brújula y la alegría como motor». Y próximo a Mónica García: ha formado parte de su gabinete. En los últimos meses, sin embargo, ha dado un paso atrás. O mejor dicho, se lo han dado, ya que ha salido de la primera línea de batalla del grupo parlamentario y ahora pasa los plenos en segunda fila sin demasiada pena ni gloria. Noticia relacionada general No No Ayuso se crece ante la nueva derrota política de la izquierda en Madrid Mariano CallejaLa última vez que Padilla formuló una pregunta oral en el Pleno, dirigida al Gobierno de Ayuso, fue en mayo del año pasado, cuando se interesó por lo que hacía para promocionar Madrid. A partir de ese momento, Padilla pudo ‘colar’ varias preguntas en las sesiones de control, pero una tras otra fueron modificadas por la portavoz, Manuela Bergerot, para que la formulasen otros compañeros de bancada, con preferencia para Emilio Delgado, inmerso en su batalla particular para ser el próximo candidato autonómico. Padilla fue sancionado por el gesto de simular una pistola que apuntaba a Ayuso, y tiene otro expediente abierto por sus formas, que algunos en la Asamblea califican de «exaltadas». «Es un ‘outsider’ dentro del grupo, ha quedado bastante apartado de unos y de otros», se comenta en los pasillos. El último expediente que se le abrió, a petición del presidente de la Asamblea, Enrique Ossorio, fue en octubre del año pasado por «atentar contra la dignidad de la Asamblea de Madrid o contra la disciplina, el orden o la cortesía parlamentaria, provocando, en este último supuesto, desorden con su conducta, de obra o de palabra».En la Asamblea se mantienen dos expedientes abiertos contra diputados de Más Madrid, por cuestiones de desorden y conducta parlamentariaHay otra diputada de Más Madrid que tiene un expediente abierto. En este caso es Alicia Torija, por «obstaculizar el acceso del ujier al escaño donde estaba situada la bandera palestina, impidiendo así que los Servicios de la Cámara pudieran cumplir con la solicitud efectuada por el presidente de retirada de la referida bandera». En el acta de la Mesa quedó constancia de que la diputada, pese a la llamada al orden, «tuvo una actitud desconsiderada hacia el ujier al no permitirle cumplir con su trabajo, que en ese momento era dar cumplimiento a la solicitud formulada por la Presidencia».Pablo Padilla ha quedado relegado en las sesiones de control, pero puede intervenir en los debates de los plenos sobre distintas iniciativas. Desde septiembre ha defendido al menos en siete ocasiones la posición de su grupo. Además está especialmente activo en la Comisión de Telemadrid, donde se desfoga sin cortapisas. Por eso, fuentes de Más Madrid niegan que Padilla haya quedado «desplazado» y recuerdan que sigue siendo el coordinador de iniciativas dentro de la dirección del grupo parlamentario.El foco de Emilio Delgado Emilio Delgado ha ido ganando foco y protagonismo. Eso sí, puertas afuera. Puertas adentro, a Delgado se le ve sin equipo en su grupo: «Está haciendo la guerra por su cuenta», se comenta en la Asamblea. El diputado, uno de los más mediáticos de su grupo y muy conocido en las redes, ha reclamado más espacio, ante su voluntad de ser candidato y medirse en unas primarias ante Mónica García . Delgado ha criticado abiertamente el rumbo que estaba tomando su partido y su estrategia política, algo que alcanza a Bergerot, pero también y sobre todo a García, quien también se ha postulado para enfrentarse de nuevo a Ayuso. «Con Emilio Delgado está la situación al rojo vivo», se comenta en los corrillos de Vallecas, donde fue evidente que su iniciativa para compartir un acto con Gabriel Rufián, en el que defendieron un bloque unido de la izquierda, no sentó nada bien. Delgado no tiene expedientes abiertos, pero cuenta en su currículum más reciente con una expulsión del Pleno de la Asamblea. Ocurrió el pasado 19 de febrero. Al diputado de Más Madrid no le gustó nada que la portavoz de Vox le diese la bienvenida «a la extrema derecha», tras haber denunciado el día anterior la inseguridad creciente en algún barrio «complicado». Ante sus airadas protestas por el comentario de Isabel Pérez Moñino, el presidente de la Asamblea le llamó al orden hasta cuatro veces y acabó expulsado. María Pastor, Manuela Bergerot y Marta Carmona, diputadas de la primera línea de Más Madrid EPDe la primera fila de Más Madrid forman parte la portavoz, Manuela Bergerot, junto a los dos portavoces adjuntos, María Pastor, condenada por fraude mercantil, y Emilio Delgado. En esa primera línea también se sientan la secretaria general del grupo, María Acín, así como la psiquiatra Marta Carmona, coordinadora en el grupo, y el filósofo Hugo Martínez Abarca, responsable de Recursos Humanos. Según fuentes de Más Madrid, los cambios de asiento en el grupo parlamentario «son bastante habituales» y se ajustan según los que llegan y los que se van y por el «equilibrio de género». Por eso, subrayan que Más Madrid «es uno de los grupos más corales que existen y se da voz a todas las personas que lo integran». «No hay, en ese sentido, absolutamente nada que haga tensionar nada, porque todos los diputados tienen hueco y voz», enfatizan esas fuentes.Esa primera fila suele ser la más ruidosa y la más bronca, la que espolea al resto del grupo parlamentario y se encara directamente con quien esté en el uso de palabra del Gobierno regional en cualquier momento. Es objeto de numerosas llamadas al silencio y al orden por parte del presidente de la Asamblea, uno de los blancos preferidos por parte de los diputados de Más Madrid. En el último Pleno, la diputada del PP Esther Platero tuvo que protestar varias veces ante las continuas interrupciones de Marta Carmona, a quien es habitual ver y oír replicar con aspavientos a los diputados populares mientras están en su turno. Otro diputado del Grupo Popular, Ismael López, se quejó de que había escuchado un «hijo de puta» desde la bancada de Más Madrid cuando estaba en el uso de la palabra. Desde sus escaños le recordaron que Ayuso «se lo llamó» a Sánchez en el Congreso. «Que no se enteran ustedes. Lo que dijo la presidenta es: me gusta la fruta», replicó el diputado del PP. MAR y «la familia Adams»Las diputadas de ese frente de batalla de Más Madrid fueron motivo de comentarios en la Asamblea en el último Pleno, después de que Miguel Ángel Rodríguez se refiriera a ellas como «familia Adams». Más Madrid había exigido la cabeza del jefe de gabinete de Ayuso tras haber sido citado por el juez como «querellado» por difundir los datos personales de dos periodistas. Junto a una foto de María Pastor, Manuela Bergerot y María Carmona, Rodríguez publicó en ‘X’ este comentario: «Hoy la familia Adams ha pedido mi dimisión… (para quien no sepa, estas son las genios líderes de Más Madrid. SOS)». En el Pleno, el diputado Hugo Martínez Abarca echó mano del humor, con crítica incluida, y saludó a sus compañeras de «la familia Adams», aunque lamentó que Rodríguez le hubiese cortado a él en la foto.
La primera fila del Grupo parlamentario de Más Madrid es el frente de combate más conflictivo de toda la Asamblea. Son cuatro diputadas y dos diputados que lideran las broncas en Vallecas todas las semanas, y también las tensiones internas. Los diputados socialistas, a … quienes desplazaron en el hemiciclo en 2021 como principal partido de la izquierda, los miran a menudo no se sabe bien si con admiración o incredulidad por unas formas que ellos a veces se empeñan en imitar, pero que se quedan en eso, en una copia. Desde esa línea de vanguardia de Más Madrid surge el discurso más revolucionario y exaltado que puede escucharse en la Asamblea. Allí no faltan las formas parlamentarias más duras, con expulsiones incluidas, ni los mayores ataques contra la presidenta regional, con permiso de la socialista Mar Espinar. Ni siquiera falta la única diputada condenada de todo el Parlamento madrileño y que ocupa el segundo puesto del grupo con orgullo.
Desde la primera fila de Más Madrid, años atrás, Mónica García simuló que disparaba con una pistola a Isabel Díaz Ayuso. Era marzo de 2021. Tres años después, en mayo de 2024, el frente parlamentario de Más Madrid era noticia de nuevo porque otro de sus diputados, Pablo Padilla, volvía a simular que apuntaba con una pistola a la presidenta regional.
Padilla se describe en su perfil como «más madrileño que la Mahou». También como «sociólogo con estudios en Antropología. Con el feminismo como brújula y la alegría como motor». Y próximo a Mónica García: ha formado parte de su gabinete. En los últimos meses, sin embargo, ha dado un paso atrás. O mejor dicho, se lo han dado, ya que ha salido de la primera línea de batalla del grupo parlamentario y ahora pasa los plenos en segunda fila sin demasiada pena ni gloria.
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La última vez que Padilla formuló una pregunta oral en el Pleno, dirigida al Gobierno de Ayuso, fue en mayo del año pasado, cuando se interesó por lo que hacía para promocionar Madrid. A partir de ese momento, Padilla pudo ‘colar’ varias preguntas en las sesiones de control, pero una tras otra fueron modificadas por la portavoz, Manuela Bergerot, para que la formulasen otros compañeros de bancada, con preferencia para Emilio Delgado, inmerso en su batalla particular para ser el próximo candidato autonómico.
Padilla fue sancionado por el gesto de simular una pistola que apuntaba a Ayuso, y tiene otro expediente abierto por sus formas, que algunos en la Asamblea califican de «exaltadas». «Es un ‘outsider’ dentro del grupo, ha quedado bastante apartado de unos y de otros», se comenta en los pasillos. El último expediente que se le abrió, a petición del presidente de la Asamblea, Enrique Ossorio, fue en octubre del año pasado por «atentar contra la dignidad de la Asamblea de Madrid o contra la disciplina, el orden o la cortesía parlamentaria, provocando, en este último supuesto, desorden con su conducta, de obra o de palabra».
En la Asamblea se mantienen dos expedientes abiertos contra diputados de Más Madrid, por cuestiones de desorden y conducta parlamentaria
Hay otra diputada de Más Madrid que tiene un expediente abierto. En este caso es Alicia Torija, por «obstaculizar el acceso del ujier al escaño donde estaba situada la bandera palestina, impidiendo así que los Servicios de la Cámara pudieran cumplir con la solicitud efectuada por el presidente de retirada de la referida bandera». En el acta de la Mesa quedó constancia de que la diputada, pese a la llamada al orden, «tuvo una actitud desconsiderada hacia el ujier al no permitirle cumplir con su trabajo, que en ese momento era dar cumplimiento a la solicitud formulada por la Presidencia».
Pablo Padilla ha quedado relegado en las sesiones de control, pero puede intervenir en los debates de los plenos sobre distintas iniciativas. Desde septiembre ha defendido al menos en siete ocasiones la posición de su grupo. Además está especialmente activo en la Comisión de Telemadrid, donde se desfoga sin cortapisas. Por eso, fuentes de Más Madrid niegan que Padilla haya quedado «desplazado» y recuerdan que sigue siendo el coordinador de iniciativas dentro de la dirección del grupo parlamentario.
El foco de Emilio Delgado
Emilio Delgado ha ido ganando foco y protagonismo. Eso sí, puertas afuera. Puertas adentro, a Delgado se le ve sin equipo en su grupo: «Está haciendo la guerra por su cuenta», se comenta en la Asamblea. El diputado, uno de los más mediáticos de su grupo y muy conocido en las redes, ha reclamado más espacio, ante su voluntad de ser candidato y medirse en unas primarias ante Mónica García. Delgado ha criticado abiertamente el rumbo que estaba tomando su partido y su estrategia política, algo que alcanza a Bergerot, pero también y sobre todo a García, quien también se ha postulado para enfrentarse de nuevo a Ayuso. «Con Emilio Delgado está la situación al rojo vivo», se comenta en los corrillos de Vallecas, donde fue evidente que su iniciativa para compartir un acto con Gabriel Rufián, en el que defendieron un bloque unido de la izquierda, no sentó nada bien.
Delgado no tiene expedientes abiertos, pero cuenta en su currículum más reciente con una expulsión del Pleno de la Asamblea. Ocurrió el pasado 19 de febrero. Al diputado de Más Madrid no le gustó nada que la portavoz de Vox le diese la bienvenida «a la extrema derecha», tras haber denunciado el día anterior la inseguridad creciente en algún barrio «complicado». Ante sus airadas protestas por el comentario de Isabel Pérez Moñino, el presidente de la Asamblea le llamó al orden hasta cuatro veces y acabó expulsado.

(EP)
De la primera fila de Más Madrid forman parte la portavoz, Manuela Bergerot, junto a los dos portavoces adjuntos, María Pastor, condenada por fraude mercantil, y Emilio Delgado. En esa primera línea también se sientan la secretaria general del grupo, María Acín, así como la psiquiatra Marta Carmona, coordinadora en el grupo, y el filósofo Hugo Martínez Abarca, responsable de Recursos Humanos. Según fuentes de Más Madrid, los cambios de asiento en el grupo parlamentario «son bastante habituales» y se ajustan según los que llegan y los que se van y por el «equilibrio de género». Por eso, subrayan que Más Madrid «es uno de los grupos más corales que existen y se da voz a todas las personas que lo integran». «No hay, en ese sentido, absolutamente nada que haga tensionar nada, porque todos los diputados tienen hueco y voz», enfatizan esas fuentes.
Esa primera fila suele ser la más ruidosa y la más bronca, la que espolea al resto del grupo parlamentario y se encara directamente con quien esté en el uso de palabra del Gobierno regional en cualquier momento. Es objeto de numerosas llamadas al silencio y al orden por parte del presidente de la Asamblea, uno de los blancos preferidos por parte de los diputados de Más Madrid.
En el último Pleno, la diputada del PP Esther Platero tuvo que protestar varias veces ante las continuas interrupciones de Marta Carmona, a quien es habitual ver y oír replicar con aspavientos a los diputados populares mientras están en su turno. Otro diputado del Grupo Popular, Ismael López, se quejó de que había escuchado un «hijo de puta» desde la bancada de Más Madrid cuando estaba en el uso de la palabra. Desde sus escaños le recordaron que Ayuso «se lo llamó» a Sánchez en el Congreso. «Que no se enteran ustedes. Lo que dijo la presidenta es: me gusta la fruta», replicó el diputado del PP.
MAR y «la familia Adams»
Las diputadas de ese frente de batalla de Más Madrid fueron motivo de comentarios en la Asamblea en el último Pleno, después de que Miguel Ángel Rodríguez se refiriera a ellas como «familia Adams». Más Madrid había exigido la cabeza del jefe de gabinete de Ayuso tras haber sido citado por el juez como «querellado» por difundir los datos personales de dos periodistas. Junto a una foto de María Pastor, Manuela Bergerot y María Carmona, Rodríguez publicó en ‘X’ este comentario: «Hoy la familia Adams ha pedido mi dimisión… (para quien no sepa, estas son las genios líderes de Más Madrid. SOS)». En el Pleno, el diputado Hugo Martínez Abarca echó mano del humor, con crítica incluida, y saludó a sus compañeras de «la familia Adams», aunque lamentó que Rodríguez le hubiese cortado a él en la foto.
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