Los estudios sobre el precio de la vivienda se suceden con datos siempre alarmantes. Un incremento sin fin del valor del metro cuadrado, alquileres inaccesibles para muchos salarios o incluso un impacto directo en la salud mental de los jóvenes. Se trata de un problema grave para gran parte de la ciudadanía que afecta a todos los sectores; también al de las Fuerzas Armadas.Los militares cuentan con la movilidad geográfica como una parte implícita de su trabajo. Los cambios de destino son habituales, pero en ocasiones eso supone hacer frente a desembolsos en alojamiento no aptos para todos los bolsillos. Más aún cuando las asociaciones profesionales de las Fuerzas Armadas llevan años reivindicando una mejora de sus retribuciones —lejos de las de otros cuerpos de seguridad como la Policía Nacional o la Guardia Civil— que no termina de fraguarse. Como ejemplo, el sueldo de un soldado recién salido de la academia ronda los 1.300 euros, poco por encima del salario mínimo interprofesional.Este fenómeno lleva incluso a algunos militares a renunciar a ascensos si eso implica movilidad geográfica. Consciente del problema, el Ministerio de Defensa, a través del Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied), cuenta con una serie de ayudas que incluyen compensaciones económicas para el alquiler, alojamientos militares en arrendamiento o ayudas para la compra de vivienda en propiedad.Noticia relacionada general No No Desde la trinchera El campo de batalla transparente: la guerra donde todo se puede ver y atacar Pilar De la CuestaUnas medidas que sin embargo no son suficientes y, en busca de nuevas soluciones, el Gobierno ha puesto en marcha una nueva idea de ‘coliving’ para militares en Madrid, una de las ciudades con los precios de la vivienda más altos de toda España. Una vuelta a la residencia de estudiantes en la que, en vez de universitarios, los uniformados serán los que ocupen las zonas comunes y tengan que esperar turno en la zona de lavandería.Se trata de un inmueble en la zona norte de la ciudad de Madrid con comedor compartido, zonas de descanso, salas de reuniones e incluso piscina y gimnasio. El vídeo promocional editado por Defensa muestra incluso un futbolín y una mesa de ping pong para el ocio de los residentes.La orden ministerial que regula el ‘coliving’ adelanta sus precios, que se actualizarán anualmente conforme al IPC y son diferentes en función del empleo: por una habitación individual un oficial (de general a alférez) debe pagar 456,5 euros al mes, un suboficial 410,85 euros y un militar de tropa y marinería 388,02 euros. Si la habitación es compartida, el precio se rebaja entre 50 y 70 euros. También existe la posibilidad de que familiares cercanos convivan con ellos en la residencia un máximo de diez días al mes para facilitar las visitas de sus parejas o hijos, con un coste de 27,5 euros al día.Defensa reconoce en la norma que el problema de la vivienda afecta incluso a la cobertura de ciertos destinos en las Fuerzas Armadas, por lo que impulsa este instrumento «innovador» dentro de sus políticas de apoyo a la movilidad geográfica. «Las soluciones habitacionales de orientación «coliving» se conciben como una respuesta inmediata, flexible y reversible, que permite atender necesidades urgentes sin comprometer el patrimonio público, optimizando al mismo tiempo los recursos disponibles», explica.El Ministerio ensalza su idea detallando que la residencia cuenta con servicios básicos para los residentes a la vez que favorece «la convivencia» en «entornos compartidos» y promueve un uso «eficiente y racional» de los fondos públicos. Todo usando Madrid como proyecto piloto y campo de pruebas que determine su extensión o no a otras zonas de España.Defensa lo plantea como una solución «inmediata, flexible y reversible» sin comprometer el patrimonio públicoLas asociaciones profesionales de las Fuerzas Armadas sin embargo dudan de la medida, tanto por el precio de las habitaciones —que puede llegar a absorber el 38% de la nómina de un soldado, según ha calculado Asfaspro— como por el orden de prioridades decidido por el Ministerio, que primero sitúa a los militares que ocupan plaza en el órgano central de Defensa y después a los de los Ejércitos y la Armada.La movilidad geográfica fue objeto de estudio hace tres años por el Observatorio de la Vida Militar, que constató que más del 7% de los miembros de las Fuerzas Armadas se han visto obligados a cambiar de lugar de residencia. Este aspecto afecta especialmente a los miembros de la Armada, con un porcentaje de movilidad geográfica superior al resto de Ejércitos.Los militares que afrontan un cambio de destino tienen que hacer frente a toda una serie de dificultades, como la mudanza en solitario si no se quiere viajar con la familia o, en caso contrario, el cambio de trabajo de la pareja o la escolarización de los hijos en nuevos centros educativos. La búsqueda de vivienda se suma a todas estas circunstancias condicionando muchas veces una decisión que afecta a su promoción en las Fuerzas Armadas.Principal problema para los trasladosEl Observatorio de la Vida Militar avisa en su estudio de que casi la mitad de los militares destinados en núcleos urbanos dedican al alquiler una media superior al 45% de su salario. «El alquiler de un domicilio siempre ha sido caballo de batalla de la movilidad geográfica de los militares», constata recuperando ejemplos de inicios del siglo XX.«La vivienda se puede considerar como el principal inconveniente de los traslados nacionales», advierte el organismo. Un problema que Defensa pretende paliar mediante el ‘coliving’, una solución «temporal» pero que da una respuesta «integral» al problema de la vivienda de los militares, según las asociaciones. Los estudios sobre el precio de la vivienda se suceden con datos siempre alarmantes. Un incremento sin fin del valor del metro cuadrado, alquileres inaccesibles para muchos salarios o incluso un impacto directo en la salud mental de los jóvenes. Se trata de un problema grave para gran parte de la ciudadanía que afecta a todos los sectores; también al de las Fuerzas Armadas.Los militares cuentan con la movilidad geográfica como una parte implícita de su trabajo. Los cambios de destino son habituales, pero en ocasiones eso supone hacer frente a desembolsos en alojamiento no aptos para todos los bolsillos. Más aún cuando las asociaciones profesionales de las Fuerzas Armadas llevan años reivindicando una mejora de sus retribuciones —lejos de las de otros cuerpos de seguridad como la Policía Nacional o la Guardia Civil— que no termina de fraguarse. Como ejemplo, el sueldo de un soldado recién salido de la academia ronda los 1.300 euros, poco por encima del salario mínimo interprofesional.Este fenómeno lleva incluso a algunos militares a renunciar a ascensos si eso implica movilidad geográfica. Consciente del problema, el Ministerio de Defensa, a través del Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied), cuenta con una serie de ayudas que incluyen compensaciones económicas para el alquiler, alojamientos militares en arrendamiento o ayudas para la compra de vivienda en propiedad.Noticia relacionada general No No Desde la trinchera El campo de batalla transparente: la guerra donde todo se puede ver y atacar Pilar De la CuestaUnas medidas que sin embargo no son suficientes y, en busca de nuevas soluciones, el Gobierno ha puesto en marcha una nueva idea de ‘coliving’ para militares en Madrid, una de las ciudades con los precios de la vivienda más altos de toda España. Una vuelta a la residencia de estudiantes en la que, en vez de universitarios, los uniformados serán los que ocupen las zonas comunes y tengan que esperar turno en la zona de lavandería.Se trata de un inmueble en la zona norte de la ciudad de Madrid con comedor compartido, zonas de descanso, salas de reuniones e incluso piscina y gimnasio. El vídeo promocional editado por Defensa muestra incluso un futbolín y una mesa de ping pong para el ocio de los residentes.La orden ministerial que regula el ‘coliving’ adelanta sus precios, que se actualizarán anualmente conforme al IPC y son diferentes en función del empleo: por una habitación individual un oficial (de general a alférez) debe pagar 456,5 euros al mes, un suboficial 410,85 euros y un militar de tropa y marinería 388,02 euros. Si la habitación es compartida, el precio se rebaja entre 50 y 70 euros. También existe la posibilidad de que familiares cercanos convivan con ellos en la residencia un máximo de diez días al mes para facilitar las visitas de sus parejas o hijos, con un coste de 27,5 euros al día.Defensa reconoce en la norma que el problema de la vivienda afecta incluso a la cobertura de ciertos destinos en las Fuerzas Armadas, por lo que impulsa este instrumento «innovador» dentro de sus políticas de apoyo a la movilidad geográfica. «Las soluciones habitacionales de orientación «coliving» se conciben como una respuesta inmediata, flexible y reversible, que permite atender necesidades urgentes sin comprometer el patrimonio público, optimizando al mismo tiempo los recursos disponibles», explica.El Ministerio ensalza su idea detallando que la residencia cuenta con servicios básicos para los residentes a la vez que favorece «la convivencia» en «entornos compartidos» y promueve un uso «eficiente y racional» de los fondos públicos. Todo usando Madrid como proyecto piloto y campo de pruebas que determine su extensión o no a otras zonas de España.Defensa lo plantea como una solución «inmediata, flexible y reversible» sin comprometer el patrimonio públicoLas asociaciones profesionales de las Fuerzas Armadas sin embargo dudan de la medida, tanto por el precio de las habitaciones —que puede llegar a absorber el 38% de la nómina de un soldado, según ha calculado Asfaspro— como por el orden de prioridades decidido por el Ministerio, que primero sitúa a los militares que ocupan plaza en el órgano central de Defensa y después a los de los Ejércitos y la Armada.La movilidad geográfica fue objeto de estudio hace tres años por el Observatorio de la Vida Militar, que constató que más del 7% de los miembros de las Fuerzas Armadas se han visto obligados a cambiar de lugar de residencia. Este aspecto afecta especialmente a los miembros de la Armada, con un porcentaje de movilidad geográfica superior al resto de Ejércitos.Los militares que afrontan un cambio de destino tienen que hacer frente a toda una serie de dificultades, como la mudanza en solitario si no se quiere viajar con la familia o, en caso contrario, el cambio de trabajo de la pareja o la escolarización de los hijos en nuevos centros educativos. La búsqueda de vivienda se suma a todas estas circunstancias condicionando muchas veces una decisión que afecta a su promoción en las Fuerzas Armadas.Principal problema para los trasladosEl Observatorio de la Vida Militar avisa en su estudio de que casi la mitad de los militares destinados en núcleos urbanos dedican al alquiler una media superior al 45% de su salario. «El alquiler de un domicilio siempre ha sido caballo de batalla de la movilidad geográfica de los militares», constata recuperando ejemplos de inicios del siglo XX.«La vivienda se puede considerar como el principal inconveniente de los traslados nacionales», advierte el organismo. Un problema que Defensa pretende paliar mediante el ‘coliving’, una solución «temporal» pero que da una respuesta «integral» al problema de la vivienda de los militares, según las asociaciones.
Los estudios sobre el precio de la vivienda se suceden con datos siempre alarmantes. Un incremento sin fin del valor del metro cuadrado, alquileres inaccesibles para muchos salarios o incluso un impacto directo en la salud mental de los jóvenes. Se trata de un … problema grave para gran parte de la ciudadanía que afecta a todos los sectores; también al de las Fuerzas Armadas.
Los militares cuentan con la movilidad geográfica como una parte implícita de su trabajo. Los cambios de destino son habituales, pero en ocasiones eso supone hacer frente a desembolsos en alojamiento no aptos para todos los bolsillos. Más aún cuando las asociaciones profesionales de las Fuerzas Armadas llevan años reivindicando una mejora de sus retribuciones —lejos de las de otros cuerpos de seguridad como la Policía Nacional o la Guardia Civil— que no termina de fraguarse. Como ejemplo, el sueldo de un soldado recién salido de la academia ronda los 1.300 euros, poco por encima del salario mínimo interprofesional.
Este fenómeno lleva incluso a algunos militares a renunciar a ascensos si eso implica movilidad geográfica. Consciente del problema, el Ministerio de Defensa, a través del Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied), cuenta con una serie de ayudas que incluyen compensaciones económicas para el alquiler, alojamientos militares en arrendamiento o ayudas para la compra de vivienda en propiedad.
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Pilar De la Cuesta
Unas medidas que sin embargo no son suficientes y, en busca de nuevas soluciones, el Gobierno ha puesto en marcha una nueva idea de ‘coliving’ para militares en Madrid, una de las ciudades con los precios de la vivienda más altos de toda España. Una vuelta a la residencia de estudiantes en la que, en vez de universitarios, los uniformados serán los que ocupen las zonas comunes y tengan que esperar turno en la zona de lavandería.
Se trata de un inmueble en la zona norte de la ciudad de Madrid con comedor compartido, zonas de descanso, salas de reuniones e incluso piscina y gimnasio. El vídeo promocional editado por Defensa muestra incluso un futbolín y una mesa de ping pong para el ocio de los residentes.
La orden ministerial que regula el ‘coliving’ adelanta sus precios, que se actualizarán anualmente conforme al IPC y son diferentes en función del empleo: por una habitación individual un oficial (de general a alférez) debe pagar 456,5 euros al mes, un suboficial 410,85 euros y un militar de tropa y marinería 388,02 euros. Si la habitación es compartida, el precio se rebaja entre 50 y 70 euros. También existe la posibilidad de que familiares cercanos convivan con ellos en la residencia un máximo de diez días al mes para facilitar las visitas de sus parejas o hijos, con un coste de 27,5 euros al día.
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Defensa reconoce en la norma que el problema de la vivienda afecta incluso a la cobertura de ciertos destinos en las Fuerzas Armadas, por lo que impulsa este instrumento «innovador» dentro de sus políticas de apoyo a la movilidad geográfica. «Las soluciones habitacionales de orientación «coliving» se conciben como una respuesta inmediata, flexible y reversible, que permite atender necesidades urgentes sin comprometer el patrimonio público, optimizando al mismo tiempo los recursos disponibles», explica.
El Ministerio ensalza su idea detallando que la residencia cuenta con servicios básicos para los residentes a la vez que favorece «la convivencia» en «entornos compartidos» y promueve un uso «eficiente y racional» de los fondos públicos. Todo usando Madrid como proyecto piloto y campo de pruebas que determine su extensión o no a otras zonas de España.
Defensa lo plantea como una solución «inmediata, flexible y reversible» sin comprometer el patrimonio público
Las asociaciones profesionales de las Fuerzas Armadas sin embargo dudan de la medida, tanto por el precio de las habitaciones —que puede llegar a absorber el 38% de la nómina de un soldado, según ha calculado Asfaspro— como por el orden de prioridades decidido por el Ministerio, que primero sitúa a los militares que ocupan plaza en el órgano central de Defensa y después a los de los Ejércitos y la Armada.
La movilidad geográfica fue objeto de estudio hace tres años por el Observatorio de la Vida Militar, que constató que más del 7% de los miembros de las Fuerzas Armadas se han visto obligados a cambiar de lugar de residencia. Este aspecto afecta especialmente a los miembros de la Armada, con un porcentaje de movilidad geográfica superior al resto de Ejércitos.
Los militares que afrontan un cambio de destino tienen que hacer frente a toda una serie de dificultades, como la mudanza en solitario si no se quiere viajar con la familia o, en caso contrario, el cambio de trabajo de la pareja o la escolarización de los hijos en nuevos centros educativos. La búsqueda de vivienda se suma a todas estas circunstancias condicionando muchas veces una decisión que afecta a su promoción en las Fuerzas Armadas.
Principal problema para los traslados
El Observatorio de la Vida Militar avisa en su estudio de que casi la mitad de los militares destinados en núcleos urbanos dedican al alquiler una media superior al 45% de su salario. «El alquiler de un domicilio siempre ha sido caballo de batalla de la movilidad geográfica de los militares», constata recuperando ejemplos de inicios del siglo XX.
«La vivienda se puede considerar como el principal inconveniente de los traslados nacionales», advierte el organismo. Un problema que Defensa pretende paliar mediante el ‘coliving’, una solución «temporal» pero que da una respuesta «integral» al problema de la vivienda de los militares, según las asociaciones.
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