Día de entrañables evocaciones el que regala julio en mitad del verano, el del Carmen . Su nombre lo dice todo, atado a entrañables personas en cada familia, a amistades, a la devoción muy extendida que surca mares, ríos y calles latiendo plena de vida en cada rincón de un país entero.No una sino dos procesiones mantiene esta ciudad tan mariana honrando a la Virgen del Carmen porque, de manera simultánea, en Puerta Nueva y en San Cayetano rebosa la alegría de poder admirar la belleza de cada una de las imágenes cuando cae la tarde, a las nueve de la noche. Todo el año no se encuentra sola la Virgen rodeada de sus hijos, ni cuando anochece pronto ni en los días corrientes. No hay lugar para la tristeza, solo hay espacio para la alegría entre abanicos cuando la rutina naufraga y el descanso va abriéndose camino porque es la festividad del Carmen.El mar de asfalto negro y caliente que son las calles de Córdoba cada 16 de julio se abre, se ablanda y dulcifica para que la Reina del Monte Carmelo derroche hermosura, paz y consuelo a todo el que, buscándola consciente con todo su corazón durante muchos minutos o encontrándosela de casualidad inesperadamente se la cruza solo unos segundos.Las oraciones y besos ofrecidos los días de las novenas se hacen procesión este jueves, el día grande en que las emociones asisten acompasadas. Son tan distintas en apariencia y tan iguales en el fondo que siempre se puede intentar jugar a adivinar cuál es la imagen que cautivará a cada devoto. Difícil o imposible decidirse y tampoco importa cuando por igual despiertan una súplica o un piropo. Una se presenta sin palio, el cielo es su palio. Otra va con él y precedida por Santa Teresa.Este año se ha admirado detenidamente la imagen de esta Doctora de la Iglesia porque lleva recién restaurado el hábito de gala : la capa, brocada con bordados en oro y florecillas metálicas de finales del siglo XVIII en rocalla, y el hábito, de estilo modernista con bordados en oro sobre cartulina, de finales del XIX. El quinteto Gregis Mater la ha acompañado musicalmente.Después la Virgen del Carmen acapara todas las miradas con el hábito rico del siglo XVIII y la capa de salida, la corona de oro y piedras preciosas de la coronación sobre su cabello, la mantilla, y en su pecho rosas de coral, pero imposible es no fijarse en su Hijo, con sus grandes ojos, la expresión idéntica a la de su Madre y su mano bendiciendo. Salta a la vista que el Niño Jesús viste este año de carmelita. El porqué reside en el 775 aniversario de la entrega del escapulario a San Simón Stock y el Año Jubilar de San Juan de la Cruz , el santo fundador de la orden.La sociedad filarmónica del Carmen de Salteras ha dejado muchos detalles sonoros en el caminar de Virgen del Carmen de San Cayetano por las calles, como la interpretación de la marcha ‘Ángeles del Císter’, de Pedro Gámez Laserna, en la plaza de Capuchinos para recordar el 50 aniversario de la hermandad del Císter, que tiene su sede en la iglesia de Capuchinos. Pero no se ha quedado ahí, pues ha habido otras composiciones más con sabor cordobés. Siempre conmovedor es escuchar poco después en la Cuesta del Bailío las ‘Coplas a la Virgen del Carmen’, y en todo el itinerario marchas dedicadas a la advocación que la banda ha reunido en su disco más reciente, llamado ‘El Carisma Carmelitano’.Mientras esto sucede en pleno centro urbano, el paso repleto de rosas y gladiolos blancos de la Virgen del Carmen de Puerta Nueva ya se ha adentrado en el barrio de San Lorenzo con la música de la banda Tubamirum y el calor no aprieta demasiado, por lo que el público se arremolina a su alrededor. La Virgen va radiante con una nueva peluca natural, cubierta por su gran capa blanca, mientras el Niño Jesús porta la corona recién dorada.Unas horas antes de ponerse en camino, la hermandad ha recibido la visita del obispo de Córdoba, Jesús Fernández, como días anteriores la archicofradía del Carmen de San Cayetano y como ha sido la tónica con el resto de corporaciones de gloria y penitencia en sus respectivas salidas de este año 2026. Un verano más el Carmen ha sido el buen puerto en el que amarrar el corazón entre devoción y recuerdos. Día de entrañables evocaciones el que regala julio en mitad del verano, el del Carmen . Su nombre lo dice todo, atado a entrañables personas en cada familia, a amistades, a la devoción muy extendida que surca mares, ríos y calles latiendo plena de vida en cada rincón de un país entero.No una sino dos procesiones mantiene esta ciudad tan mariana honrando a la Virgen del Carmen porque, de manera simultánea, en Puerta Nueva y en San Cayetano rebosa la alegría de poder admirar la belleza de cada una de las imágenes cuando cae la tarde, a las nueve de la noche. Todo el año no se encuentra sola la Virgen rodeada de sus hijos, ni cuando anochece pronto ni en los días corrientes. No hay lugar para la tristeza, solo hay espacio para la alegría entre abanicos cuando la rutina naufraga y el descanso va abriéndose camino porque es la festividad del Carmen.El mar de asfalto negro y caliente que son las calles de Córdoba cada 16 de julio se abre, se ablanda y dulcifica para que la Reina del Monte Carmelo derroche hermosura, paz y consuelo a todo el que, buscándola consciente con todo su corazón durante muchos minutos o encontrándosela de casualidad inesperadamente se la cruza solo unos segundos.Las oraciones y besos ofrecidos los días de las novenas se hacen procesión este jueves, el día grande en que las emociones asisten acompasadas. Son tan distintas en apariencia y tan iguales en el fondo que siempre se puede intentar jugar a adivinar cuál es la imagen que cautivará a cada devoto. Difícil o imposible decidirse y tampoco importa cuando por igual despiertan una súplica o un piropo. Una se presenta sin palio, el cielo es su palio. Otra va con él y precedida por Santa Teresa.Este año se ha admirado detenidamente la imagen de esta Doctora de la Iglesia porque lleva recién restaurado el hábito de gala : la capa, brocada con bordados en oro y florecillas metálicas de finales del siglo XVIII en rocalla, y el hábito, de estilo modernista con bordados en oro sobre cartulina, de finales del XIX. El quinteto Gregis Mater la ha acompañado musicalmente.Después la Virgen del Carmen acapara todas las miradas con el hábito rico del siglo XVIII y la capa de salida, la corona de oro y piedras preciosas de la coronación sobre su cabello, la mantilla, y en su pecho rosas de coral, pero imposible es no fijarse en su Hijo, con sus grandes ojos, la expresión idéntica a la de su Madre y su mano bendiciendo. Salta a la vista que el Niño Jesús viste este año de carmelita. El porqué reside en el 775 aniversario de la entrega del escapulario a San Simón Stock y el Año Jubilar de San Juan de la Cruz , el santo fundador de la orden.La sociedad filarmónica del Carmen de Salteras ha dejado muchos detalles sonoros en el caminar de Virgen del Carmen de San Cayetano por las calles, como la interpretación de la marcha ‘Ángeles del Císter’, de Pedro Gámez Laserna, en la plaza de Capuchinos para recordar el 50 aniversario de la hermandad del Císter, que tiene su sede en la iglesia de Capuchinos. Pero no se ha quedado ahí, pues ha habido otras composiciones más con sabor cordobés. Siempre conmovedor es escuchar poco después en la Cuesta del Bailío las ‘Coplas a la Virgen del Carmen’, y en todo el itinerario marchas dedicadas a la advocación que la banda ha reunido en su disco más reciente, llamado ‘El Carisma Carmelitano’.Mientras esto sucede en pleno centro urbano, el paso repleto de rosas y gladiolos blancos de la Virgen del Carmen de Puerta Nueva ya se ha adentrado en el barrio de San Lorenzo con la música de la banda Tubamirum y el calor no aprieta demasiado, por lo que el público se arremolina a su alrededor. La Virgen va radiante con una nueva peluca natural, cubierta por su gran capa blanca, mientras el Niño Jesús porta la corona recién dorada.Unas horas antes de ponerse en camino, la hermandad ha recibido la visita del obispo de Córdoba, Jesús Fernández, como días anteriores la archicofradía del Carmen de San Cayetano y como ha sido la tónica con el resto de corporaciones de gloria y penitencia en sus respectivas salidas de este año 2026. Un verano más el Carmen ha sido el buen puerto en el que amarrar el corazón entre devoción y recuerdos.
Día de entrañables evocaciones el que regala julio en mitad del verano, el del Carmen. Su nombre lo dice todo, atado a entrañables personas en cada familia, a amistades, a la devoción muy extendida que surca mares, ríos y calles latiendo plena de vida … en cada rincón de un país entero.
No una sino dos procesiones mantiene esta ciudad tan mariana honrando a la Virgen del Carmen porque, de manera simultánea, en Puerta Nueva y en San Cayetano rebosa la alegría de poder admirar la belleza de cada una de las imágenes cuando cae la tarde, a las nueve de la noche. Todo el año no se encuentra sola la Virgen rodeada de sus hijos, ni cuando anochece pronto ni en los días corrientes. No hay lugar para la tristeza, solo hay espacio para la alegría entre abanicos cuando la rutina naufraga y el descanso va abriéndose camino porque es la festividad del Carmen.
El mar de asfalto negro y caliente que son las calles de Córdoba cada 16 de julio se abre, se ablanda y dulcifica para que la Reina del Monte Carmelo derroche hermosura, paz y consuelo a todo el que, buscándola consciente con todo su corazón durante muchos minutos o encontrándosela de casualidad inesperadamente se la cruza solo unos segundos.
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Las oraciones y besos ofrecidos los días de las novenas se hacen procesión este jueves, el día grande en que las emociones asisten acompasadas. Son tan distintas en apariencia y tan iguales en el fondo que siempre se puede intentar jugar a adivinar cuál es la imagen que cautivará a cada devoto. Difícil o imposible decidirse y tampoco importa cuando por igual despiertan una súplica o un piropo. Una se presenta sin palio, el cielo es su palio. Otra va con él y precedida por Santa Teresa.
Este año se ha admirado detenidamente la imagen de esta Doctora de la Iglesia porque lleva recién restaurado el hábito de gala: la capa, brocada con bordados en oro y florecillas metálicas de finales del siglo XVIII en rocalla, y el hábito, de estilo modernista con bordados en oro sobre cartulina, de finales del XIX. El quinteto Gregis Mater la ha acompañado musicalmente.
Después la Virgen del Carmen acapara todas las miradas con el hábito rico del siglo XVIII y la capa de salida, la corona de oro y piedras preciosas de la coronación sobre su cabello, la mantilla, y en su pecho rosas de coral, pero imposible es no fijarse en su Hijo, con sus grandes ojos, la expresión idéntica a la de su Madre y su mano bendiciendo. Salta a la vista que el Niño Jesús viste este año de carmelita. El porqué reside en el 775 aniversario de la entrega del escapulario a San Simón Stock y el Año Jubilar de San Juan de la Cruz, el santo fundador de la orden.
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La sociedad filarmónica del Carmen de Salteras ha dejado muchos detalles sonoros en el caminar de Virgen del Carmen de San Cayetano por las calles, como la interpretación de la marcha ‘Ángeles del Císter’, de Pedro Gámez Laserna, en la plaza de Capuchinos para recordar el 50 aniversario de la hermandad del Císter, que tiene su sede en la iglesia de Capuchinos. Pero no se ha quedado ahí, pues ha habido otras composiciones más con sabor cordobés.
Siempre conmovedor es escuchar poco después en la Cuesta del Bailío las ‘Coplas a la Virgen del Carmen’, y en todo el itinerario marchas dedicadas a la advocación que la banda ha reunido en su disco más reciente, llamado ‘El Carisma Carmelitano’.
Mientras esto sucede en pleno centro urbano, el paso repleto de rosas y gladiolos blancos de la Virgen del Carmen de Puerta Nueva ya se ha adentrado en el barrio de San Lorenzo con la música de la banda Tubamirum y el calor no aprieta demasiado, por lo que el público se arremolina a su alrededor. La Virgen va radiante con una nueva peluca natural, cubierta por su gran capa blanca, mientras el Niño Jesús porta la corona recién dorada.
Unas horas antes de ponerse en camino, la hermandad ha recibido la visita del obispo de Córdoba, Jesús Fernández, como días anteriores la archicofradía del Carmen de San Cayetano y como ha sido la tónica con el resto de corporaciones de gloria y penitencia en sus respectivas salidas de este año 2026. Un verano más el Carmen ha sido el buen puerto en el que amarrar el corazón entre devoción y recuerdos.
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