Ocho de cada diez españoles contemplan hoy con buenos ojos la posibilidad de tener una casa modular, al menos eso apunta un informe publicado por el portal web Fotocasa. Los tiempos en los que se miraba con recelo esta manera de construir parecen pasados y el precio ajustado, el compromiso con la sostenibilidad, la nobleza de los materiales y la vanguardia en el diseño seducen a un comprador dubitativo ante el mercado inmobiliario. «Creemos que estamos ante un cambio en la forma de construir» , señala Sergio Sampedro, director y socio fundador de Emsamble, firma especializada en edificación modular afincada en Narón. Las voces del sector coinciden en diagnosticar una expansión que parece imparable. «Va en aumento año tras año» , atestigua Jose A. Villar, gerente de Hauss Arquitectura Modular en Arzúa. Una década atrás, recuerda, la arquitectura industrializada apenas representaba un porcentaje marginal de la cuota de mercado; hoy, en cambio, «la demanda cubre por completo la capacidad actual de fabricación».La otra cara de la moneda la dibuja el declive de la construcción tradicional , que atraviesa una situación compleja por la falta de personal en los andamios. Uno de cada dos profesionales de la edificación y la reforma señala la escasez de mano de obra cualificada como la gran grieta que frena su crecimiento, según un estudio elaborado por AEI Xperience y Obramat. «Existe una importante escasez de mano de obra cualificada que genera incertidumbre en la construcción tradicional, tanto en los plazos como en los costes», sintetizan desde Emsamble. Las nuevas generaciones, especialmente los jóvenes cualificados, optan por otras alternativas a la hora de buscar trabajo. La inestabilidad, los turnos exigentes y las condiciones de trabajo alejan a los recién entrados en el mercado laboral de sectores como la edificación o la hostelería, hasta el punto de dejar sin cubrir el 25 % de las vacantes (datos del Servicio Público de Empleo Estatal, SEPE). La alternativa modular, aunque tampoco exenta del problema: «existe una enorme dificultad para incorporar y retener profesionales cualificados», sintetiza Sergio Sampedro, se presenta como una solución que mitiga parte del problema. El perfil del comprador«En nuestro caso predomina un público familiar , con estabilidad económica, que reside en un piso y busca dar el salto a una vivienda unifamiliar», describe Paula Rico, responsable de comunicación de Addomo, firma de arquitectura modular afincada en Bertamiráns. Un diagnóstico que comparten desde Emsamble, aunque con un matiz en la tendencia: «cada vez trabajamos más para empresas que demandan edificios industrializados» . Territorialmente, la costa de La Coruña y Pontevedra aglutina el grueso de las obras por el empuje de la primera residencia y el atractivo del mercado vacacional.Los factores que impulsan la decisión del comprador se alinean con las grandes demandas del mercado inmobiliario actual, donde la búsqueda de certidumbre se ha convertido en uno de los principales motores de compra. Frente a las dudas que acompañan a la construcción clásica, la arquitectura modular ofrece una respuesta basada en la previsibilidad técnica y económica . Además de la predictibilidad, desde Addomo también consideran que la confianza del cliente descansa en dos pilares fundamentales: la garantía de un diseño concebido de forma específica para responder a la severidad del clima gallego y una apuesta decidida por criterios de sostenibilidad constructiva.Sin embargo, el verdadero punto de inflexión respecto al modelo tradicional reside en la tranquilidad que aporta un proceso bajo control industrial y que no depende tantos de ciertos factores humanos. La planificación elimina las desviaciones de presupuesto que suelen reprocharse a las obras convencionales. En palabras de Sergio Sampedro, director de Emsamble, la clave de este cambio de paradigma es la transparencia total del proyecto: «el cliente quiere saber exactamente qué vivienda está comprando, qué incluye, cuánto va a costar y cuándo va a estar terminada». Una vivienda modular con piscina. Héctor SantosCostes al alza y precioPese al optimismo con el que las empresas del sector miran al futuro, la industria no está exenta de desafíos. El más evidente reside en los elevados costes de las materias primas , un obstáculo común a toda la edificación que el modelo modular logra amortiguar. Según explica Sergio Sampedro, la fabricación industrializada reduce ese impacto gracias a «una definición muy precisa del proyecto desde el inicio y a un proceso altamente planificado». Esta agilidad acorta los plazos de entrega y beneficia directamente al comprador. Sin embargo, esa celeridad tropieza a menudo con la burocracia administrativa , lo que obliga a las empresas a adaptar sus calendarios. Para evitar trabas al cliente, firmas como Hauss apuestan por un servicio integral que asume la totalidad del proyecto, desde la parte técnica hasta la urbanización del terreno.El precio es, evidentemente, variable y depende de factores como el proyecto, la parcela y las actuaciones externas necesarias. De manera orientiva, una casa construída por Addomo de 100 metros cuadrados con garaje y porche en unos 1.500-1.700 € el metro cuadrado , un montante total de entre 150.000 y 170.000 euros . En el caso de Emsamble, el presupuesto para una vivienda completamente terminada suele situarse entre los 2.000 y 2.100 euros por metro cuadrado, más IVA, incluyendo cocina equipada, armarios empotrados y baños completamente terminados. Ocho de cada diez españoles contemplan hoy con buenos ojos la posibilidad de tener una casa modular, al menos eso apunta un informe publicado por el portal web Fotocasa. Los tiempos en los que se miraba con recelo esta manera de construir parecen pasados y el precio ajustado, el compromiso con la sostenibilidad, la nobleza de los materiales y la vanguardia en el diseño seducen a un comprador dubitativo ante el mercado inmobiliario. «Creemos que estamos ante un cambio en la forma de construir» , señala Sergio Sampedro, director y socio fundador de Emsamble, firma especializada en edificación modular afincada en Narón. Las voces del sector coinciden en diagnosticar una expansión que parece imparable. «Va en aumento año tras año» , atestigua Jose A. Villar, gerente de Hauss Arquitectura Modular en Arzúa. Una década atrás, recuerda, la arquitectura industrializada apenas representaba un porcentaje marginal de la cuota de mercado; hoy, en cambio, «la demanda cubre por completo la capacidad actual de fabricación».La otra cara de la moneda la dibuja el declive de la construcción tradicional , que atraviesa una situación compleja por la falta de personal en los andamios. Uno de cada dos profesionales de la edificación y la reforma señala la escasez de mano de obra cualificada como la gran grieta que frena su crecimiento, según un estudio elaborado por AEI Xperience y Obramat. «Existe una importante escasez de mano de obra cualificada que genera incertidumbre en la construcción tradicional, tanto en los plazos como en los costes», sintetizan desde Emsamble. Las nuevas generaciones, especialmente los jóvenes cualificados, optan por otras alternativas a la hora de buscar trabajo. La inestabilidad, los turnos exigentes y las condiciones de trabajo alejan a los recién entrados en el mercado laboral de sectores como la edificación o la hostelería, hasta el punto de dejar sin cubrir el 25 % de las vacantes (datos del Servicio Público de Empleo Estatal, SEPE). La alternativa modular, aunque tampoco exenta del problema: «existe una enorme dificultad para incorporar y retener profesionales cualificados», sintetiza Sergio Sampedro, se presenta como una solución que mitiga parte del problema. El perfil del comprador«En nuestro caso predomina un público familiar , con estabilidad económica, que reside en un piso y busca dar el salto a una vivienda unifamiliar», describe Paula Rico, responsable de comunicación de Addomo, firma de arquitectura modular afincada en Bertamiráns. Un diagnóstico que comparten desde Emsamble, aunque con un matiz en la tendencia: «cada vez trabajamos más para empresas que demandan edificios industrializados» . Territorialmente, la costa de La Coruña y Pontevedra aglutina el grueso de las obras por el empuje de la primera residencia y el atractivo del mercado vacacional.Los factores que impulsan la decisión del comprador se alinean con las grandes demandas del mercado inmobiliario actual, donde la búsqueda de certidumbre se ha convertido en uno de los principales motores de compra. Frente a las dudas que acompañan a la construcción clásica, la arquitectura modular ofrece una respuesta basada en la previsibilidad técnica y económica . Además de la predictibilidad, desde Addomo también consideran que la confianza del cliente descansa en dos pilares fundamentales: la garantía de un diseño concebido de forma específica para responder a la severidad del clima gallego y una apuesta decidida por criterios de sostenibilidad constructiva.Sin embargo, el verdadero punto de inflexión respecto al modelo tradicional reside en la tranquilidad que aporta un proceso bajo control industrial y que no depende tantos de ciertos factores humanos. La planificación elimina las desviaciones de presupuesto que suelen reprocharse a las obras convencionales. En palabras de Sergio Sampedro, director de Emsamble, la clave de este cambio de paradigma es la transparencia total del proyecto: «el cliente quiere saber exactamente qué vivienda está comprando, qué incluye, cuánto va a costar y cuándo va a estar terminada». Una vivienda modular con piscina. Héctor SantosCostes al alza y precioPese al optimismo con el que las empresas del sector miran al futuro, la industria no está exenta de desafíos. El más evidente reside en los elevados costes de las materias primas , un obstáculo común a toda la edificación que el modelo modular logra amortiguar. Según explica Sergio Sampedro, la fabricación industrializada reduce ese impacto gracias a «una definición muy precisa del proyecto desde el inicio y a un proceso altamente planificado». Esta agilidad acorta los plazos de entrega y beneficia directamente al comprador. Sin embargo, esa celeridad tropieza a menudo con la burocracia administrativa , lo que obliga a las empresas a adaptar sus calendarios. Para evitar trabas al cliente, firmas como Hauss apuestan por un servicio integral que asume la totalidad del proyecto, desde la parte técnica hasta la urbanización del terreno.El precio es, evidentemente, variable y depende de factores como el proyecto, la parcela y las actuaciones externas necesarias. De manera orientiva, una casa construída por Addomo de 100 metros cuadrados con garaje y porche en unos 1.500-1.700 € el metro cuadrado , un montante total de entre 150.000 y 170.000 euros . En el caso de Emsamble, el presupuesto para una vivienda completamente terminada suele situarse entre los 2.000 y 2.100 euros por metro cuadrado, más IVA, incluyendo cocina equipada, armarios empotrados y baños completamente terminados.
Ocho de cada diez españoles contemplan hoy con buenos ojos la posibilidad de tener una casa modular, al menos eso apunta un informe publicado por el portal web Fotocasa. Los tiempos en los que se miraba con recelo esta manera de construir parecen pasados … y el precio ajustado, el compromiso con la sostenibilidad, la nobleza de los materiales y la vanguardia en el diseño seducen a un comprador dubitativo ante el mercado inmobiliario. «Creemos que estamos ante un cambio en la forma de construir», señala Sergio Sampedro, director y socio fundador de Emsamble, firma especializada en edificación modular afincada en Narón. Las voces del sector coinciden en diagnosticar una expansión que parece imparable. «Va en aumento año tras año», atestigua Jose A. Villar, gerente de Hauss Arquitectura Modular en Arzúa. Una década atrás, recuerda, la arquitectura industrializada apenas representaba un porcentaje marginal de la cuota de mercado; hoy, en cambio, «la demanda cubre por completo la capacidad actual de fabricación».
La otra cara de la moneda la dibuja el declive de la construcción tradicional, que atraviesa una situación compleja por la falta de personal en los andamios. Uno de cada dos profesionales de la edificación y la reforma señala la escasez de mano de obra cualificada como la gran grieta que frena su crecimiento, según un estudio elaborado por AEI Xperience y Obramat. «Existe una importante escasez de mano de obra cualificada que genera incertidumbre en la construcción tradicional, tanto en los plazos como en los costes», sintetizan desde Emsamble. Las nuevas generaciones, especialmente los jóvenes cualificados, optan por otras alternativas a la hora de buscar trabajo. La inestabilidad, los turnos exigentes y las condiciones de trabajo alejan a los recién entrados en el mercado laboral de sectores como la edificación o la hostelería, hasta el punto de dejar sin cubrir el 25 % de las vacantes (datos del Servicio Público de Empleo Estatal, SEPE). La alternativa modular, aunque tampoco exenta del problema: «existe una enorme dificultad para incorporar y retener profesionales cualificados», sintetiza Sergio Sampedro, se presenta como una solución que mitiga parte del problema.
El perfil del comprador
«En nuestro caso predomina un público familiar, con estabilidad económica, que reside en un piso y busca dar el salto a una vivienda unifamiliar», describe Paula Rico, responsable de comunicación de Addomo, firma de arquitectura modular afincada en Bertamiráns. Un diagnóstico que comparten desde Emsamble, aunque con un matiz en la tendencia: «cada vez trabajamos más para empresas que demandan edificios industrializados». Territorialmente, la costa de La Coruña y Pontevedra aglutina el grueso de las obras por el empuje de la primera residencia y el atractivo del mercado vacacional.
Los factores que impulsan la decisión del comprador se alinean con las grandes demandas del mercado inmobiliario actual, donde la búsqueda de certidumbre se ha convertido en uno de los principales motores de compra. Frente a las dudas que acompañan a la construcción clásica, la arquitectura modular ofrece una respuesta basada en la previsibilidad técnica y económica. Además de la predictibilidad, desde Addomo también consideran que la confianza del cliente descansa en dos pilares fundamentales: la garantía de un diseño concebido de forma específica para responder a la severidad del clima gallego y una apuesta decidida por criterios de sostenibilidad constructiva.
Sin embargo, el verdadero punto de inflexión respecto al modelo tradicional reside en la tranquilidad que aporta un proceso bajo control industrial y que no depende tantos de ciertos factores humanos. La planificación elimina las desviaciones de presupuesto que suelen reprocharse a las obras convencionales. En palabras de Sergio Sampedro, director de Emsamble, la clave de este cambio de paradigma es la transparencia total del proyecto: «el cliente quiere saber exactamente qué vivienda está comprando, qué incluye, cuánto va a costar y cuándo va a estar terminada».

(Héctor Santos)
Costes al alza y precio
Pese al optimismo con el que las empresas del sector miran al futuro, la industria no está exenta de desafíos. El más evidente reside en los elevados costes de las materias primas, un obstáculo común a toda la edificación que el modelo modular logra amortiguar. Según explica Sergio Sampedro, la fabricación industrializada reduce ese impacto gracias a «una definición muy precisa del proyecto desde el inicio y a un proceso altamente planificado». Esta agilidad acorta los plazos de entrega y beneficia directamente al comprador. Sin embargo, esaceleridad tropieza a menudo con la burocracia administrativa, lo que obliga a las empresas a adaptar sus calendarios. Para evitar trabas al cliente, firmas como Hauss apuestan por un servicio integral que asume la totalidad del proyecto, desde la parte técnica hasta la urbanización del terreno.
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El precio es, evidentemente, variable y depende de factores como el proyecto, la parcela y las actuaciones externas necesarias. De manera orientiva, una casa construída por Addomo de 100 metros cuadrados con garaje y porche en unos 1.500-1.700 € el metro cuadrado, un montante total de entre 150.000 y 170.000 euros. En el caso de Emsamble, el presupuesto para una vivienda completamente terminada suele situarse entre los 2.000 y 2.100 euros por metro cuadrado, más IVA, incluyendo cocina equipada, armarios empotrados y baños completamente terminados.
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