Las versiones dispares entre EE.UU. e Irán sobre una supuesta reunión que se espera que tenga lugar este martes en Doha evidencia, una vez más, las dificultades para las negociaciones, acordadas en el memorándum de entendimiento firmado por ambos países el 17 de junio, transcurran con fluidez. Tras un fin de semana marcado por una escalada en las hostilidades que puso en peligro el alto el fuego, estipulado en ese acuerdo preliminar; Teherán habría pedido a Washington esa reunión, según afirmó el presidente estadounidense, Donald Trump, que aseguró que ambas delegaciones iban a discutir el programa nuclear iraní.
Ambos países envían a sus delegaciones negociadoras a la capital de Qatar, pero Teherán niega que vaya a haber un encuentro directo con Washington y Trump afirma que puede que la cita “sea importante, o no”
Las versiones dispares entre EE.UU. e Irán sobre una supuesta reunión que se espera que tenga lugar este martes en Doha evidencia, una vez más, las dificultades para las negociaciones, acordadas en el memorándum de entendimiento firmado por ambos países el 17 de junio, transcurran con fluidez. Tras un fin de semana marcado por una escalada en las hostilidades que puso en peligro el alto el fuego, estipulado en ese acuerdo preliminar; Teherán habría pedido a Washington esa reunión, según afirmó el presidente estadounidense, Donald Trump, que aseguró que ambas delegaciones iban a discutir el programa nuclear iraní.
Sin embargo, el Ministerio de Exteriores iraní lo niega pero asegura que enviará una delegación de técnicos “con el único objetivo” de abordar la liberación de los activos iraníes congelados (otro de los puntos incluidos en el memorándum). ”No habrá ninguna negociación, en ningún nivel, con la parte estadounidense”, afirmó a última hora del lunes el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, quien añadió que el viaje de representantes estadounidenses a Doha “no tiene relación con el viaje de la delegación iraní”, según informó la agencia IRNA.
Baghaei señaló que la prioridad de la República Islámica es garantizar la aplicación de las cláusulas del memorándum, entre ellas la cláusula 11, que prevé la liberación de los activos iraníes bloqueados. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, anunció el lunes que 6.000 millones de dólares de los 12.000 millones de dólares en activos congelados en Qatar serían liberados y devueltos a Irán, según informaron los medios estatales iraníes.
Irán afirma que se está incumpliendo el alto el fuego en Líbano por lo que no puede sentarse a negociar el acuerdo final
Baghaei agregó que Irán “todavía no ha entrado en la fase de negociación para un acuerdo definitivo”, ya que, según la cláusula 13 del memorándum, esas conversaciones solo podrán comenzar cuando hayan empezado a aplicarse las disposiciones relativas al fin de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano, la reapertura del estrecho de Ormuz, la liberación de los fondos iraníes y la suspensión de las sanciones al petróleo y a los productos petroquímicos del país.
En la misma línea, el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, insistió en que “en Doha no mantendremos ninguna negociación con Estados Unidos”, aunque indicó que el memorándum de entendimiento “está avanzando en algunos aspectos”, al tiempo que denunció incumplimientos relacionados con Líbano.
El diplomático afirmó que Irán ha creado un grupo de trabajo encargado de supervisar la aplicación del acuerdo y advirtió de que las negociaciones de los grupos técnicos solo comenzarán “si se dan las condiciones necesarias”.
Las declaraciones de las autoridades iraníes se produjeron después de que Trump afirmara el lunes que los enviados especiales de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, se reunirán con representantes iraníes este martes en Doha para abordar el programa nuclear de la República Islámica.
De todos modos, el presidente estadounidense quiso restarle peso al encuentro. “Veremos cómo va”, declaró a la prensa, instantes antes de agregar que “la reunión en Doha quizá será importante, quizá no”. Al mismo tiempo, afirmó que “estamos ganando militarmente” y reiteró su condición de que se debe impedir que Irán produzca un arma nuclear.
Hay un malentendido sobre el control del estrecho de Ormuz
En cuanto a los 14 puntos recogidos en el memorándum, también parece existir un malentendido entre los estadounidenses y los iraníes sobre la aplicación del artículo 5. Si bien Irán reconoce que este artículo le otorga la autoridad para administrar el tráfico en el estrecho de Ormuz durante al menos 30 días (la mitad de los días previos a la firma de un acuerdo final), los estadounidenses parecen creer que Irán simplemente debe hacerse a un lado y dejar que el tráfico fluya libremente.
A Irán le interesa mantener el control sobre la vía marítima, que comparte con el vecino Omán, porque es su mejor baza para negociar en esta guerra. Por una parte, afirma que planea cobrar tarifas a los barcos que transiten por la vía marítima y, por otra, obstaculiza a las embarcaciones que se desvían de las rutas “autorizadas por Irán”, es decir, las que transcurren por sus aguas. Omán ofreció la semana pasada una ruta alternativa, pero el jueves y el sábado un buque de carga y un petrolero, respetivamente, sufrieron ataques frente a la costa omaní, a los que EE.UU. respondió con ataques aéreos contra objetivos iraníes e Irán hizo lo propio como represalia.
En cuento a los activos bloqueados, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, anunció el lunes que 6.000 millones de dólares de los 12.000 millones de dólares en activos congelados en Qatar serían liberados y devueltos a Irán, según informaron los medios estatales iraníes.
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