Lo que comenzó la tarde del jueves como una chispa en una cuneta de la localidad de Los Gallardos, en el Levante almeriense, es hoy el incendio más letal en la historia de Andalucía y uno de los más graves de España, un monstruo incontrolable que deja a su paso un paisaje desolador: doce vidas calcinadas, ocho heridos —cuatro de ellos evacuados de urgencia a Sevilla— y 23 personas desaparecidas bajo el humo. Con cerca de 5.000 hectáreas reducidas a cenizas y 1.400 vecinos desalojados de Los Gallardos , Bédar y sus pedanías, la comarca contiene la respiración ante un fuego que hasta anoche seguía avanzando sin freno.El origen de esta «tragedia mayúscula», en palabras del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno , se sitúa en un cable eléctrico roto junto a un edificio abandonado en la cuneta de la carretera N-340A que la Guardia Civil investiga como origen de la catástrofe. El primer aviso se recibió a las 16.35 horas del jueves en Almocaizar. Lo que empezó como un fuego de arcén fue empujado ladera arriba por rachas de viento de hasta 30 y 50 kilómetros por hora . Las llamas, alimentadas por vegetación extremadamente seca debido a las recientes olas de calor, avanzaron 15 kilómetros en apenas dos horas, transformando la sierra en «una bomba de relojería».Británicos, belgas y un español, entre las víctimasLa letalidad de este siniestro tiene su intrahistoria en las escarpadas laderas de Bédar, una zona de viviendas diseminadas habitadas principalmente por ciudadanos británicos y belgas . Las autoridades han confirmado que las muertes se produjeron en dos escenarios, afectando a grupos que decidieron emprender la huida por su cuenta, desoyendo las instrucciones oficiales.El fuego, originado por un cable caído, sigue descontrolado tras quemar 5.000 hectáreas y obligar al desalojo de 1.400 vecinosCuatro víctimas fallecieron calcinadas dentro de su coche a escasos metros de la carretera. El volante a la derecha del turismo siniestrado apunta a que se trataba de ciudadanos británicos. Otras ocho personas (siete extranjeros y un español) perecieron tratando de escapar a pie por el monte después de haber desatendido los avisos de las autoridades municipales. Este grupo se negó a abandonar los inmuebles y solo emprendió la huida cuando el viento cambió repentinamente de dirección. Para entonces, adentrarse por el escarpado cerro ya era una sentencia de muerte. Los equipos de rescate hallaron dos de los cuerpos totalmente carbonizados, fundidos en un abrazo.Unos debían desalojar y otros, confinarseEl alcalde de Bédar, Ángel Collado, junto a la Guardia Civil, fue puerta a puerta dando instrucciones precisas: a unos vecinos se les ordenó desalojar; a otros, confinarse. Precisamente para evitar informaciones contradictorias no se utilizó el sistema de alertas móviles Es-Alert. Pese a las advertencias, los ocho de los fallecidos optaron por salir de los inmuebles de manera tardía y cayeron en una trampa de humo y llama s.Mientras las llamas avanzan, alimentadas por un flanco izquierdo muy activo, la Guardia Civil peina con dificultad la zona cero para comprobar si hay más cuerpos entre las cenizas. Están tratando de acceder a casas calcinadas «para ver qué nos encontramos», lamentó el presidente andaluz. La identificación de los cadáveres requerirá pruebas de ADN por parte de los familiares de los 23 desaparecidos , cuyas identidades podrían coincidir con los restos hallados después de que el Instituto de Medicina Legal (IML) de Almería practicara la autopsia a los cuerpos de las 12 personas fallecidas.El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el consejero andaluz de Emergencias, Antonio Sanz , que ayer tarde coincidieron en el Puesto de Mando Avanzado de Turre han participaron en la coordinación del dispositivo. Sobre el terreno trabajan 464 efectivos (Guardia Civil, Protección Civil, Infoca y UME) apoyados por 124 vehículos y cerca de 20 medios aéreos.La situación sigue siendo crítica. El denso humo y la proximidad de las llamas mantienen cortadas la autovía A-7 y la N-340A, bloqueando accesos y sumiendo a la provincia de Almería en un caos circulatorio mientras se combate contrarreloj el fuego más devastador que ha conocido el sur de España. Lo que comenzó la tarde del jueves como una chispa en una cuneta de la localidad de Los Gallardos, en el Levante almeriense, es hoy el incendio más letal en la historia de Andalucía y uno de los más graves de España, un monstruo incontrolable que deja a su paso un paisaje desolador: doce vidas calcinadas, ocho heridos —cuatro de ellos evacuados de urgencia a Sevilla— y 23 personas desaparecidas bajo el humo. Con cerca de 5.000 hectáreas reducidas a cenizas y 1.400 vecinos desalojados de Los Gallardos , Bédar y sus pedanías, la comarca contiene la respiración ante un fuego que hasta anoche seguía avanzando sin freno.El origen de esta «tragedia mayúscula», en palabras del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno , se sitúa en un cable eléctrico roto junto a un edificio abandonado en la cuneta de la carretera N-340A que la Guardia Civil investiga como origen de la catástrofe. El primer aviso se recibió a las 16.35 horas del jueves en Almocaizar. Lo que empezó como un fuego de arcén fue empujado ladera arriba por rachas de viento de hasta 30 y 50 kilómetros por hora . Las llamas, alimentadas por vegetación extremadamente seca debido a las recientes olas de calor, avanzaron 15 kilómetros en apenas dos horas, transformando la sierra en «una bomba de relojería».Británicos, belgas y un español, entre las víctimasLa letalidad de este siniestro tiene su intrahistoria en las escarpadas laderas de Bédar, una zona de viviendas diseminadas habitadas principalmente por ciudadanos británicos y belgas . Las autoridades han confirmado que las muertes se produjeron en dos escenarios, afectando a grupos que decidieron emprender la huida por su cuenta, desoyendo las instrucciones oficiales.El fuego, originado por un cable caído, sigue descontrolado tras quemar 5.000 hectáreas y obligar al desalojo de 1.400 vecinosCuatro víctimas fallecieron calcinadas dentro de su coche a escasos metros de la carretera. El volante a la derecha del turismo siniestrado apunta a que se trataba de ciudadanos británicos. Otras ocho personas (siete extranjeros y un español) perecieron tratando de escapar a pie por el monte después de haber desatendido los avisos de las autoridades municipales. Este grupo se negó a abandonar los inmuebles y solo emprendió la huida cuando el viento cambió repentinamente de dirección. Para entonces, adentrarse por el escarpado cerro ya era una sentencia de muerte. Los equipos de rescate hallaron dos de los cuerpos totalmente carbonizados, fundidos en un abrazo.Unos debían desalojar y otros, confinarseEl alcalde de Bédar, Ángel Collado, junto a la Guardia Civil, fue puerta a puerta dando instrucciones precisas: a unos vecinos se les ordenó desalojar; a otros, confinarse. Precisamente para evitar informaciones contradictorias no se utilizó el sistema de alertas móviles Es-Alert. Pese a las advertencias, los ocho de los fallecidos optaron por salir de los inmuebles de manera tardía y cayeron en una trampa de humo y llama s.Mientras las llamas avanzan, alimentadas por un flanco izquierdo muy activo, la Guardia Civil peina con dificultad la zona cero para comprobar si hay más cuerpos entre las cenizas. Están tratando de acceder a casas calcinadas «para ver qué nos encontramos», lamentó el presidente andaluz. La identificación de los cadáveres requerirá pruebas de ADN por parte de los familiares de los 23 desaparecidos , cuyas identidades podrían coincidir con los restos hallados después de que el Instituto de Medicina Legal (IML) de Almería practicara la autopsia a los cuerpos de las 12 personas fallecidas.El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el consejero andaluz de Emergencias, Antonio Sanz , que ayer tarde coincidieron en el Puesto de Mando Avanzado de Turre han participaron en la coordinación del dispositivo. Sobre el terreno trabajan 464 efectivos (Guardia Civil, Protección Civil, Infoca y UME) apoyados por 124 vehículos y cerca de 20 medios aéreos.La situación sigue siendo crítica. El denso humo y la proximidad de las llamas mantienen cortadas la autovía A-7 y la N-340A, bloqueando accesos y sumiendo a la provincia de Almería en un caos circulatorio mientras se combate contrarreloj el fuego más devastador que ha conocido el sur de España.
Lo que comenzó la tarde del jueves como una chispa en una cuneta de la localidad de Los Gallardos, en el Levante almeriense, es hoy el incendio más letal en la historia de Andalucía y uno de los más graves de España, un monstruo incontrolable … que deja a su paso un paisaje desolador: doce vidas calcinadas, ocho heridos —cuatro de ellos evacuados de urgencia a Sevilla— y 23 personas desaparecidas bajo el humo. Con cerca de 5.000 hectáreas reducidas a cenizas y 1.400 vecinos desalojados de Los Gallardos, Bédar y sus pedanías, la comarca contiene la respiración ante un fuego que hasta anoche seguía avanzando sin freno.
El origen de esta «tragedia mayúscula», en palabras del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, se sitúa en un cable eléctrico roto junto a un edificio abandonado en la cuneta de la carretera N-340A que la Guardia Civil investiga como origen de la catástrofe.
El primer aviso se recibió a las 16.35 horas del jueves en Almocaizar. Lo que empezó como un fuego de arcén fue empujado ladera arriba por rachas de viento de hasta 30 y 50 kilómetros por hora. Las llamas, alimentadas por vegetación extremadamente seca debido a las recientes olas de calor, avanzaron 15 kilómetros en apenas dos horas, transformando la sierra en «una bomba de relojería».
Británicos, belgas y un español, entre las víctimas
La letalidad de este siniestro tiene su intrahistoria en las escarpadas laderas de Bédar, una zona de viviendas diseminadas habitadas principalmente por ciudadanos británicos y belgas. Las autoridades han confirmado que las muertes se produjeron en dos escenarios, afectando a grupos que decidieron emprender la huida por su cuenta, desoyendo las instrucciones oficiales.
El fuego, originado por un cable caído, sigue descontrolado tras quemar 5.000 hectáreas y obligar al desalojo de 1.400 vecinos
Cuatro víctimas fallecieron calcinadas dentro de su coche a escasos metros de la carretera. El volante a la derecha del turismo siniestrado apunta a que se trataba de ciudadanos británicos. Otras ocho personas (siete extranjeros y un español) perecieron tratando de escapar a pie por el monte después de haber desatendido los avisos de las autoridades municipales. Este grupo se negó a abandonar los inmuebles y solo emprendió la huida cuando el viento cambió repentinamente de dirección. Para entonces, adentrarse por el escarpado cerro ya era una sentencia de muerte. Los equipos de rescate hallaron dos de los cuerpos totalmente carbonizados, fundidos en un abrazo.
Unos debían desalojar y otros, confinarse
El alcalde de Bédar, Ángel Collado, junto a la Guardia Civil, fue puerta a puerta dando instrucciones precisas: a unos vecinos se les ordenó desalojar; a otros, confinarse. Precisamente para evitar informaciones contradictorias no se utilizó el sistema de alertas móviles Es-Alert. Pese a las advertencias, los ocho de los fallecidos optaron por salir de los inmuebles de manera tardía y cayeron en una trampa de humo y llamas.
Mientras las llamas avanzan, alimentadas por un flanco izquierdo muy activo, la Guardia Civil peina con dificultad la zona cero para comprobar si hay más cuerpos entre las cenizas. Están tratando de acceder a casas calcinadas «para ver qué nos encontramos», lamentó el presidente andaluz. La identificación de los cadáveres requerirá pruebas de ADN por parte de los familiares de los 23 desaparecidos, cuyas identidades podrían coincidir con los restos hallados después de que el Instituto de Medicina Legal (IML) de Almería practicara la autopsia a los cuerpos de las 12 personas fallecidas.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el consejero andaluz de Emergencias, Antonio Sanz, que ayer tarde coincidieron en el Puesto de Mando Avanzado de Turre han participaron en la coordinación del dispositivo. Sobre el terreno trabajan 464 efectivos (Guardia Civil, Protección Civil, Infoca y UME) apoyados por 124 vehículos y cerca de 20 medios aéreos.
La situación sigue siendo crítica. El denso humo y la proximidad de las llamas mantienen cortadas la autovía A-7 y la N-340A, bloqueando accesos y sumiendo a la provincia de Almería en un caos circulatorio mientras se combate contrarreloj el fuego más devastador que ha conocido el sur de España.
RSS de noticias de espana
