La Guardia Civil emitía apenas unas horas después del accidente del choque de trenes de Toledo un comunicado en el que pedía que familiares de primer grado de las víctimas se personaran en diferentes puntos de Madrid (Calle Batalla del Salado 32), Toledo (Avenida Barber Nº 42), Córdoba (Avenida de los Mozaharabes) y Sevilla (Avenida de la Borbolla, 8) para la recogida de muestras genéticas. «El objetivo prioritario es la identificación de las personas desaparecidas y la toma de muestras de ADN de los familiares que acudan a estas oficinas para así poder agilizar el proceso de identificación», señalaban en la misiva difundida a los medios. De momento, Transportes ha confirmado 68 fallecidos en el suceso, si bien las personas hospitalizadas ascienden a 58 , con distintos grados de gravedad. El proceso comienza con la llegada del familiar a dependencias policiales, donde se lleva a cabo la denuncia de la desaparición. Los agentes le realizan una entrevista en la que se aportan datos para identificar a la víctima: apariencia física, posibles marcas distintivas, ropa, historial médico o enseres personales que portaba en el momento del accidente. También se aportan fotografías recientes, para que los agentes puedan comparar.Después se lleva a cabo la recogida de muestras de ADN con un hisopo. Toda esta documentación se envía al Departamento de Biología del Servicio de Criminalística (SECRIM) de la Guardia Civil, donde se centralizan todas las secuenciaciones para encontrar posibles coincidencias. «Es cuestión de horas que se obtengan los primeros resultados, en apenas 24 horas», señalan fuentes policiales. Primeras horas, crucialesEn el caso de las víctimas, las muestras se recogen del cuerpo, incluso aunque éste haya sufrido graves daños. «Los especialistas pueden recabar información genética incluso en casos extremos», indican. También se recaba ADN de personas trasladadas al hospital que se encuentran inconscientes o sin capacidad para comunicarse. «Estas primeras horas son clave para identificar no solo a los fallecidos, sino también a los heridos. Y cuanto más cercano es el familiar con el que se compara, con más fiabilidad se pueden establecer identificaciones», señalan las mismas fuentes. De ahí que se hayan pedido a familiares «de primer grado» (padres, madres, hijos o hijas) que acudan a dependencias policiales. «En los últimos años los avances en genética forense permiten sacar muestras de ADN en situaciones extremas, donde hace unos años no era posible». Todas estas acciones son parte del protocolo activado por el Equipo de Grandes Catástrofes, un grupo multidisciplinar conformado desde hace 30 años para siniestros con múltiples víctimas. Este grupo ha participado en sucesos como el accidente de Adamuz , la dana de Valencia o los accidentes aéreos de Spanair o German Wings . «En él están implicados muchos profesionales que trabajan con gran premura, pero garantizando en todo momento la cadena de custodia. No se pueden cometer errores a la hora de identificar fallecidos», precisan. La Guardia Civil emitía apenas unas horas después del accidente del choque de trenes de Toledo un comunicado en el que pedía que familiares de primer grado de las víctimas se personaran en diferentes puntos de Madrid (Calle Batalla del Salado 32), Toledo (Avenida Barber Nº 42), Córdoba (Avenida de los Mozaharabes) y Sevilla (Avenida de la Borbolla, 8) para la recogida de muestras genéticas. «El objetivo prioritario es la identificación de las personas desaparecidas y la toma de muestras de ADN de los familiares que acudan a estas oficinas para así poder agilizar el proceso de identificación», señalaban en la misiva difundida a los medios. De momento, Transportes ha confirmado 68 fallecidos en el suceso, si bien las personas hospitalizadas ascienden a 58 , con distintos grados de gravedad. El proceso comienza con la llegada del familiar a dependencias policiales, donde se lleva a cabo la denuncia de la desaparición. Los agentes le realizan una entrevista en la que se aportan datos para identificar a la víctima: apariencia física, posibles marcas distintivas, ropa, historial médico o enseres personales que portaba en el momento del accidente. También se aportan fotografías recientes, para que los agentes puedan comparar.Después se lleva a cabo la recogida de muestras de ADN con un hisopo. Toda esta documentación se envía al Departamento de Biología del Servicio de Criminalística (SECRIM) de la Guardia Civil, donde se centralizan todas las secuenciaciones para encontrar posibles coincidencias. «Es cuestión de horas que se obtengan los primeros resultados, en apenas 24 horas», señalan fuentes policiales. Primeras horas, crucialesEn el caso de las víctimas, las muestras se recogen del cuerpo, incluso aunque éste haya sufrido graves daños. «Los especialistas pueden recabar información genética incluso en casos extremos», indican. También se recaba ADN de personas trasladadas al hospital que se encuentran inconscientes o sin capacidad para comunicarse. «Estas primeras horas son clave para identificar no solo a los fallecidos, sino también a los heridos. Y cuanto más cercano es el familiar con el que se compara, con más fiabilidad se pueden establecer identificaciones», señalan las mismas fuentes. De ahí que se hayan pedido a familiares «de primer grado» (padres, madres, hijos o hijas) que acudan a dependencias policiales. «En los últimos años los avances en genética forense permiten sacar muestras de ADN en situaciones extremas, donde hace unos años no era posible». Todas estas acciones son parte del protocolo activado por el Equipo de Grandes Catástrofes, un grupo multidisciplinar conformado desde hace 30 años para siniestros con múltiples víctimas. Este grupo ha participado en sucesos como el accidente de Adamuz , la dana de Valencia o los accidentes aéreos de Spanair o German Wings . «En él están implicados muchos profesionales que trabajan con gran premura, pero garantizando en todo momento la cadena de custodia. No se pueden cometer errores a la hora de identificar fallecidos», precisan.
La Guardia Civil emitía apenas unas horas después del accidente del choque de trenes de Toledo un comunicado en el que pedía que familiares de primer grado de las víctimas se personaran en diferentes puntos de Madrid (Calle Batalla del Salado 32), Toledo (Avenida … Barber Nº 42), Córdoba (Avenida de los Mozaharabes) y Sevilla (Avenida de la Borbolla, 8) para la recogida de muestras genéticas. «El objetivo prioritario es la identificación de las personas desaparecidas y la toma de muestras de ADN de los familiares que acudan a estas oficinas para así poder agilizar el proceso de identificación», señalaban en la misiva difundida a los medios.
El proceso comienza con la llegada del familiar a dependencias policiales, donde se lleva a cabo la denuncia de la desaparición. Los agentes le realizan una entrevista en la que se aportan datos para identificar a la víctima: apariencia física, posibles marcas distintivas, ropa, historial médico o enseres personales que portaba en el momento del accidente. También se aportan fotografías recientes, para que los agentes puedan comparar. Después se lleva a cabo la recogida de muestras de ADN con un hisopo. Toda esta documentación se envía al Departamento de Biología del Servicio de Criminalística (SECRIM) de la Guardia Civil, donde se centralizan todas las secuenciaciones para encontrar posibles coincidencias. «Es cuestión de horas que se obtengan los primeros resultados, en apenas 24 horas», señalan fuentes policiales.
En el caso de las víctimas, las muestras se recogen del cuerpo, incluso aunque éste haya sufrido graves daños. «Los especialistas pueden recabar información genética incluso en casos extremos», indican. También se recaba ADN de personas trasladadas al hospital que se encuentran inconscientes o sin capacidad para comunicarse. «Estas primeras horas son clave para identificar no solo a los fallecidos, sino también a los heridos. Y cuanto más cercano es el familiar con el que se compara, con más fiabilidad se pueden establecer identificaciones», señalan las mismas fuentes. De ahí que se hayan pedido a familiares «de primer grado» (padres, madres, hijos o hijas) que acudan a dependencias policiales. «En los últimos años los avances en genética forense permiten sacar muestras de ADN en situaciones extremas, donde hace unos años no era posible».
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Todas estas acciones son parte del protocolo activado por el Equipo de Grandes Catástrofes, un grupo multidisciplinar conformado desde hace 30 años para siniestros con múltiples víctimas. Este grupo ha participado en sucesos como el accidente de Adamuz, la dana de Valencia o los accidentes aéreos de Spanair o German Wings. «En él están implicados muchos profesionales que trabajan con gran premura, pero garantizando en todo momento la cadena de custodia. No se pueden cometer errores a la hora de identificar fallecidos», precisan.
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