La radiografía del censo de conductores de Castilla y León demuestra que la edad al volante es cada vez mayor. Así, los mayores de 65 años que poseen el carné de conducir B en vigor -el que permite ponerse a los mandos de un turismo convencional- son ya el doble de los que tienen menos de 30. Se trata de una circunstancia que se produce en todas las provincias de la Comunidad y que viene explicada, en gran medida, por la pirámide demográfica autonómica.Menos jóvenes y una población cada vez más envejecida -un escenario que le aporta a la citada pirámide una forma invertida- hacen que los conductores mayores sean un sector importante de la carretera, una tendencia que es también común en otras comunidades españolas. En el caso de Castilla y León, con los datos de los permisos en vigor del pasado mes de junio publicados por la Dirección General de Tráfico (DGT), los de tipo B de mayores de 65 años son 320.732 , mientras que los menores de 30 son 160.403. Hay territorios en los que las diferencias son mayores, como Burgos, donde los jóvenes al volante son 18.025 y los veteranos llegan hasta los 45.046, más del doble. También en León, donde suponen 29.316 y 66.537, respectivamente, mientras que en Soria, por ejemplo, estos mismos datos se sitúan en 7.062 y 11.909. Actualmente, la normativa de tráfico en España no incluye una edad límite para conducir, sino que quien desee renovar su carné debe superar las pruebas de un examen psicotécnico que evalúa las capacidades de las personas que se ponen al volante sin tener en cuenta los años que tenga. «El seguir conduciendo no depende de la edad, sino del estado de las capacidades y aptitudes que tenga el conductor», explican al respecto en la página web de la DGT. Así, algunas de las cuestiones que se analizan en esos exámenes médicos son la vista, el oído, los reflejos o la capacidad de reacción. Lo que sí ocurre es que a mayor edad, se aumenta la periodicidad con la que hay que pasar por estas pruebas, pues la licencia se otorga por menos tiempo. La Dirección General de Tráfico ha impulsado nuevas medidas sobre los más veteranos al volante. De manera que, por norma general, en los mayores de 65 años la vigencia de las licencias es de cinco años -en el resto es de una década-, y con más de 70, dos. Estos últimos quedan exentos de abonar las tasas de tráfico. En la Comunidad, según el censo de conductores, los mayores de 74 años con su carné de conducir en vigor son casi 80.000 personas. Por provincias, son León, con 24.000 y Valladolid, con 21.800, las que poseen un mayor número de estos automovilistas. De 18 a 20 añosPor contra, aquellos que con entre 18 y los 20 años ya tienen su permiso en Castilla y León no llegan a los 25.000. Un escenario que se explica de nuevo por la tendencia demográfica, pero también porque quienes ahora deciden sacarse el carné lo hacen más tarde. Esa es la percepción que desde hace una década tienen ya en las autoescuelas de Castilla y León. «No vienen directamente cuando cumplen la mayoría de edad, sino que la decisión la traen mucho más madurada y meditad a. Acuden a las clases por una finalidad, cuando realmente lo necesitan», detalla el presidente de la asociación que agrupa a estos negocios en Castilla y León, José Luis Matos, que ven cómo las inscripciones llegan muchas veces una vez que ya han concluido los estudios superiores. De hecho, en los últimos años el ritmo de expediciones se ha mantenido estable y ha llegado a crecer en 2025. Hace ocho años, las autorizaciones para conducción en el tipo B para nuevos conductores eran 25.800 y cuatro ejercicios después pasaron a 25.081. Con un ligero descenso en 2023, el pasado ejercicio repuntaron hasta los casi 28.000.Así, «no es que haya descendido el interés entre los jóvenes, sino que lo hacen más tarde», resume. La explicación es que la percepción de este elemento ha cambiado entre quienes cumplen los 18 años, cuenta. «Antes parecía que obligatoriamente tenían que tenerlo», pero esta idea ya no es la general. «Ahora lo que les mueve es la necesidad de movilidad y hay que tener en cuenta que ahora hay muchas más opciones, con vehículos compartidos y también dentro de las grandes ciudades, donde hay transporte público o vehículos de movilidad personal», apunta. Las autoescuelas perciben que los jóvenes acuden a sacarse el carné «por necesidad» y con la decisión «más meditada»Lo que sí esperan desde las autoescuelas es que con las ayudas para obtener el permiso que anunciado la Junta de Castilla y León para los jóvenes empadronados, los matriculados crezcan. Se trata de un apoyo de 900 euros que, según las estimaciones del Gobierno autonómico, podría llegar a unos 50.000 jóvenes de la Comunidad entre 18 a 30 años para que puedan obtener el carné de conducir, tipo ‘B’ con el que poder ponerse a los mandos de turismos, furgonetas ligeras y motocicletas. El objetivo es facilitar la autonomía de los jóvenes en una comunidad autónoma con elevada dispersión territorial y mejorar también «sus oportunidades de acceso al mercado laboral, especialmente en el medio rural», aseguraba la consejera del ramo, Cristina Sanchidrián, durante su comparecencia en las Cortes para explicar el programa de legislatura. Las bases se publicarán próximamente, apuntaba.«El decidirse a obtener el carné de conducir y posteriormente comprar un vehículo es una inversión importante y cualquier ayuda que contribuya a que la carga económica no sea tan alta viene bien», considera el presidente de la Asociación de Autoescuelas de Castilla y León. A lo que también contribuirá esta nueva ayuda será a que los jóvenes vayan «más preparados de cara a los exámenes», comenta Martos, quien dice que en muchos casos ese nivel «va ligado directamente al presupuesto del aspirante». La radiografía del censo de conductores de Castilla y León demuestra que la edad al volante es cada vez mayor. Así, los mayores de 65 años que poseen el carné de conducir B en vigor -el que permite ponerse a los mandos de un turismo convencional- son ya el doble de los que tienen menos de 30. Se trata de una circunstancia que se produce en todas las provincias de la Comunidad y que viene explicada, en gran medida, por la pirámide demográfica autonómica.Menos jóvenes y una población cada vez más envejecida -un escenario que le aporta a la citada pirámide una forma invertida- hacen que los conductores mayores sean un sector importante de la carretera, una tendencia que es también común en otras comunidades españolas. En el caso de Castilla y León, con los datos de los permisos en vigor del pasado mes de junio publicados por la Dirección General de Tráfico (DGT), los de tipo B de mayores de 65 años son 320.732 , mientras que los menores de 30 son 160.403. Hay territorios en los que las diferencias son mayores, como Burgos, donde los jóvenes al volante son 18.025 y los veteranos llegan hasta los 45.046, más del doble. También en León, donde suponen 29.316 y 66.537, respectivamente, mientras que en Soria, por ejemplo, estos mismos datos se sitúan en 7.062 y 11.909. Actualmente, la normativa de tráfico en España no incluye una edad límite para conducir, sino que quien desee renovar su carné debe superar las pruebas de un examen psicotécnico que evalúa las capacidades de las personas que se ponen al volante sin tener en cuenta los años que tenga. «El seguir conduciendo no depende de la edad, sino del estado de las capacidades y aptitudes que tenga el conductor», explican al respecto en la página web de la DGT. Así, algunas de las cuestiones que se analizan en esos exámenes médicos son la vista, el oído, los reflejos o la capacidad de reacción. Lo que sí ocurre es que a mayor edad, se aumenta la periodicidad con la que hay que pasar por estas pruebas, pues la licencia se otorga por menos tiempo. La Dirección General de Tráfico ha impulsado nuevas medidas sobre los más veteranos al volante. De manera que, por norma general, en los mayores de 65 años la vigencia de las licencias es de cinco años -en el resto es de una década-, y con más de 70, dos. Estos últimos quedan exentos de abonar las tasas de tráfico. En la Comunidad, según el censo de conductores, los mayores de 74 años con su carné de conducir en vigor son casi 80.000 personas. Por provincias, son León, con 24.000 y Valladolid, con 21.800, las que poseen un mayor número de estos automovilistas. De 18 a 20 añosPor contra, aquellos que con entre 18 y los 20 años ya tienen su permiso en Castilla y León no llegan a los 25.000. Un escenario que se explica de nuevo por la tendencia demográfica, pero también porque quienes ahora deciden sacarse el carné lo hacen más tarde. Esa es la percepción que desde hace una década tienen ya en las autoescuelas de Castilla y León. «No vienen directamente cuando cumplen la mayoría de edad, sino que la decisión la traen mucho más madurada y meditad a. Acuden a las clases por una finalidad, cuando realmente lo necesitan», detalla el presidente de la asociación que agrupa a estos negocios en Castilla y León, José Luis Matos, que ven cómo las inscripciones llegan muchas veces una vez que ya han concluido los estudios superiores. De hecho, en los últimos años el ritmo de expediciones se ha mantenido estable y ha llegado a crecer en 2025. Hace ocho años, las autorizaciones para conducción en el tipo B para nuevos conductores eran 25.800 y cuatro ejercicios después pasaron a 25.081. Con un ligero descenso en 2023, el pasado ejercicio repuntaron hasta los casi 28.000.Así, «no es que haya descendido el interés entre los jóvenes, sino que lo hacen más tarde», resume. La explicación es que la percepción de este elemento ha cambiado entre quienes cumplen los 18 años, cuenta. «Antes parecía que obligatoriamente tenían que tenerlo», pero esta idea ya no es la general. «Ahora lo que les mueve es la necesidad de movilidad y hay que tener en cuenta que ahora hay muchas más opciones, con vehículos compartidos y también dentro de las grandes ciudades, donde hay transporte público o vehículos de movilidad personal», apunta. Las autoescuelas perciben que los jóvenes acuden a sacarse el carné «por necesidad» y con la decisión «más meditada»Lo que sí esperan desde las autoescuelas es que con las ayudas para obtener el permiso que anunciado la Junta de Castilla y León para los jóvenes empadronados, los matriculados crezcan. Se trata de un apoyo de 900 euros que, según las estimaciones del Gobierno autonómico, podría llegar a unos 50.000 jóvenes de la Comunidad entre 18 a 30 años para que puedan obtener el carné de conducir, tipo ‘B’ con el que poder ponerse a los mandos de turismos, furgonetas ligeras y motocicletas. El objetivo es facilitar la autonomía de los jóvenes en una comunidad autónoma con elevada dispersión territorial y mejorar también «sus oportunidades de acceso al mercado laboral, especialmente en el medio rural», aseguraba la consejera del ramo, Cristina Sanchidrián, durante su comparecencia en las Cortes para explicar el programa de legislatura. Las bases se publicarán próximamente, apuntaba.«El decidirse a obtener el carné de conducir y posteriormente comprar un vehículo es una inversión importante y cualquier ayuda que contribuya a que la carga económica no sea tan alta viene bien», considera el presidente de la Asociación de Autoescuelas de Castilla y León. A lo que también contribuirá esta nueva ayuda será a que los jóvenes vayan «más preparados de cara a los exámenes», comenta Martos, quien dice que en muchos casos ese nivel «va ligado directamente al presupuesto del aspirante».
La radiografía del censo de conductores de Castilla y León demuestra que la edad al volante es cada vez mayor. Así, los mayores de 65 años que poseen el carné de conducir B en vigor -el que permite ponerse a los mandos de … un turismo convencional- son ya el doble de los que tienen menos de 30. Se trata de una circunstancia que se produce en todas las provincias de la Comunidad y que viene explicada, en gran medida, por la pirámide demográfica autonómica.
Menos jóvenes y una población cada vez más envejecida -un escenario que le aporta a la citada pirámide una forma invertida- hacen que los conductores mayores sean un sector importante de la carretera, una tendencia que es también común en otras comunidades españolas.
En el caso de Castilla y León, con los datos de los permisos en vigor del pasado mes de junio publicados por la Dirección General de Tráfico (DGT), los de tipo B de mayores de 65 años son 320.732, mientras que los menores de 30 son 160.403.
Hay territorios en los que las diferencias son mayores, como Burgos, donde los jóvenes al volante son 18.025 y los veteranos llegan hasta los 45.046, más del doble. También en León, donde suponen 29.316 y 66.537, respectivamente, mientras que en Soria, por ejemplo, estos mismos datos se sitúan en 7.062 y 11.909.
Actualmente, la normativa de tráfico en España no incluye una edad límite para conducir, sino que quien desee renovar su carné debe superar las pruebas de un examen psicotécnico que evalúa las capacidades de las personas que se ponen al volante sin tener en cuenta los años que tenga. «El seguir conduciendo no depende de la edad, sino del estado de las capacidades y aptitudes que tenga el conductor», explican al respecto en la página web de la DGT.
Así, algunas de las cuestiones que se analizan en esos exámenes médicos son la vista, el oído, los reflejos o la capacidad de reacción. Lo que sí ocurre es que a mayor edad, se aumenta la periodicidad con la que hay que pasar por estas pruebas, pues la licencia se otorga por menos tiempo. La Dirección General de Tráfico ha impulsado nuevas medidas sobre los más veteranos al volante. De manera que, por norma general, en los mayores de 65 años la vigencia de las licencias es de cinco años -en el resto es de una década-, y con más de 70, dos. Estos últimos quedan exentos de abonar las tasas de tráfico.
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En la Comunidad, según el censo de conductores, los mayores de 74 años con su carné de conducir en vigor son casi 80.000 personas. Por provincias, son León, con 24.000 y Valladolid, con 21.800, las que poseen un mayor número de estos automovilistas.
De 18 a 20 años
Por contra, aquellos que con entre 18 y los 20 años ya tienen su permiso en Castilla y León no llegan a los 25.000. Un escenario que se explica de nuevo por la tendencia demográfica, pero también porque quienes ahora deciden sacarse el carné lo hacen más tarde.
Esa es la percepción que desde hace una década tienen ya en las autoescuelas de Castilla y León. «No vienen directamente cuando cumplen la mayoría de edad, sino que la decisión la traen mucho más madurada y meditada. Acuden a las clases por una finalidad, cuando realmente lo necesitan», detalla el presidente de la asociación que agrupa a estos negocios en Castilla y León, José Luis Matos, que ven cómo las inscripciones llegan muchas veces una vez que ya han concluido los estudios superiores.
De hecho, en los últimos años el ritmo de expediciones se ha mantenido estable y ha llegado a crecer en 2025. Hace ocho años, las autorizaciones para conducción en el tipo B para nuevos conductores eran 25.800 y cuatro ejercicios después pasaron a 25.081. Con un ligero descenso en 2023, el pasado ejercicio repuntaron hasta los casi 28.000.
Así, «no es que haya descendido el interés entre los jóvenes, sino que lo hacen más tarde», resume. La explicación es que la percepción de este elemento ha cambiado entre quienes cumplen los 18 años, cuenta. «Antes parecía que obligatoriamente tenían que tenerlo», pero esta idea ya no es la general. «Ahora lo que les mueve es la necesidad de movilidad y hay que tener en cuenta que ahora hay muchas más opciones, con vehículos compartidos y también dentro de las grandes ciudades, donde hay transporte público o vehículos de movilidad personal», apunta.
Las autoescuelas perciben que los jóvenes acuden a sacarse el carné «por necesidad» y con la decisión «más meditada»
Lo que sí esperan desde las autoescuelas es que con las ayudas para obtener el permiso que anunciado la Junta de Castilla y León para los jóvenes empadronados, los matriculados crezcan. Se trata de un apoyo de 900 euros que, según las estimaciones del Gobierno autonómico, podría llegar a unos 50.000 jóvenes de la Comunidad entre 18 a 30 años para que puedan obtener el carné de conducir, tipo ‘B’ con el que poder ponerse a los mandos de turismos, furgonetas ligeras y motocicletas.
El objetivo es facilitar la autonomía de los jóvenes en una comunidad autónoma con elevada dispersión territorial y mejorar también «sus oportunidades de acceso al mercado laboral, especialmente en el medio rural», aseguraba la consejera del ramo, Cristina Sanchidrián, durante su comparecencia en las Cortes para explicar el programa de legislatura. Las bases se publicarán próximamente, apuntaba.
«El decidirse a obtener el carné de conducir y posteriormente comprar un vehículo es una inversión importante y cualquier ayuda que contribuya a que la carga económica no sea tan alta viene bien», considera el presidente de la Asociación de Autoescuelas de Castilla y León. A lo que también contribuirá esta nueva ayuda será a que los jóvenes vayan «más preparados de cara a los exámenes», comenta Martos, quien dice que en muchos casos ese nivel «va ligado directamente al presupuesto del aspirante».
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