¿La convocatoria de protesta que derivó en pillaje en Barcelona se trató de un ataque híbrido? El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, descarta «de momento» injerencias de agitadores rusos. El llamamiento surgió a través de una veintena de grupos de la red social Tik Tok, bajo el lema de ‘ Blocus ‘, el mismo que se encuentra tras los disturbios de París. Y es que lo que en teoría se presentaba como una protesta en defensa de la educación pública, derivó en saqueos de comercios y vandalismo , incendios de contenedores incluidos. Unas algaradas que se saldaron finalmente con 130 detenidos este sábado en la capital catalana, de los cuales 74 eran menores de edad. Los Mossos d’Esquadra pedirán una autorización judicial urgente para rastrear las redes y poder saber quiénes se encuentran tras la convocatoria, según ha avanzado hoy la consejera de Interior, Núria Parlon, en una entrevista en Catalunya Ràdio. Las plataformas no dan acceso a sus servidores ni a los mensajes entre usuarios sin orden judicial. Con esta, los investigadores podrán solicitar datos básicos de registro: del nombre de usuario, a su correo electrónico; teléfonos asociados o direcciones IP. También información sobre perfiles o grupos específicos en el marco de las pesquisas por la convocatoria de altercados. Y es que la Policía catalana se había movilizado ante la protesta prevista, pero no llegó a prever que alcanzaría tal magnitud. Pese a ello, se desplegaron más de 500 efectivos, entre orden público y seguridad ciudadana, lo que no pudo evitar que en el centro de la ciudad, centenares de alborotadores -llegaron a congregarse hasta 600 personas-, protagonizasen saqueos a diversas tienda: de informática, joyas o ropa -que luego algunos pusieron a la venta en plataformas de objetos de segunda mano-. Incluso decenas de clientes tuvieron que pasar horas encerrados en el interior de una cadena de grandes almacenes. Ante la sospecha de que esa convocatoria puede obedecer a un ataque híbrido por parte de una potencia extranjera, para tratar de desestabilizar el país en vísperas de las elecciones, Albares ha subrayado que por ahora no hay ningún indicador de ello, si bien la investigación de los Mossos está en curso. Eso sí, ha admitido que ante procesos electorales durante los últimos años en Europa «ha habido injerencias». Lo cierto, como también recordaba el ministro en RNE, es que la información sobre esas convocatorias es pública, cualquiera puede acceder a ellas a través de redes sociales, y por eso la Policía catalana trata de obtener información analizando el perfil de los detenidos. Ya lo aclaró la comisaria jefe del Cuerpo, Sílvia Catà, a las pocas horas de las algaradas, la gran mayoría de arrestados residen en Cataluña, no llegaron de otros territorios para sembrar el caos. Su objetivo tampoco era ninguna reivindicación, mucho menos vinculada a la calidad de la educación, sino el pillaje. «La violencia gratuita», palabras de la titular de Interior, que también secundó el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y el propio presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Ya ayer, ante la previsión de réplicas de esos disturbios, el centro de coordinación operativa (CECOR) se constituyó en Egara, el cuartel general de los Mossos en Sabadell. Por las redes corrían nuevas convocatorias de Blocus, para movilizarse en Gerona y Granollers. Efectivos de orden público se desplegaron en sus calles, pero nada ocurrió. El temor es que las algaradas se repitan este fin de semana. Concretamente el 31 de octubre, también en la capital catalana. Y ese temor es que lo sucedido este sábado sea sólo el inicio de una escalada de violencia, como el vivido en las calles de París, organizado también bajo ese lema: Blocus. ¿La convocatoria de protesta que derivó en pillaje en Barcelona se trató de un ataque híbrido? El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, descarta «de momento» injerencias de agitadores rusos. El llamamiento surgió a través de una veintena de grupos de la red social Tik Tok, bajo el lema de ‘ Blocus ‘, el mismo que se encuentra tras los disturbios de París. Y es que lo que en teoría se presentaba como una protesta en defensa de la educación pública, derivó en saqueos de comercios y vandalismo , incendios de contenedores incluidos. Unas algaradas que se saldaron finalmente con 130 detenidos este sábado en la capital catalana, de los cuales 74 eran menores de edad. Los Mossos d’Esquadra pedirán una autorización judicial urgente para rastrear las redes y poder saber quiénes se encuentran tras la convocatoria, según ha avanzado hoy la consejera de Interior, Núria Parlon, en una entrevista en Catalunya Ràdio. Las plataformas no dan acceso a sus servidores ni a los mensajes entre usuarios sin orden judicial. Con esta, los investigadores podrán solicitar datos básicos de registro: del nombre de usuario, a su correo electrónico; teléfonos asociados o direcciones IP. También información sobre perfiles o grupos específicos en el marco de las pesquisas por la convocatoria de altercados. Y es que la Policía catalana se había movilizado ante la protesta prevista, pero no llegó a prever que alcanzaría tal magnitud. Pese a ello, se desplegaron más de 500 efectivos, entre orden público y seguridad ciudadana, lo que no pudo evitar que en el centro de la ciudad, centenares de alborotadores -llegaron a congregarse hasta 600 personas-, protagonizasen saqueos a diversas tienda: de informática, joyas o ropa -que luego algunos pusieron a la venta en plataformas de objetos de segunda mano-. Incluso decenas de clientes tuvieron que pasar horas encerrados en el interior de una cadena de grandes almacenes. Ante la sospecha de que esa convocatoria puede obedecer a un ataque híbrido por parte de una potencia extranjera, para tratar de desestabilizar el país en vísperas de las elecciones, Albares ha subrayado que por ahora no hay ningún indicador de ello, si bien la investigación de los Mossos está en curso. Eso sí, ha admitido que ante procesos electorales durante los últimos años en Europa «ha habido injerencias». Lo cierto, como también recordaba el ministro en RNE, es que la información sobre esas convocatorias es pública, cualquiera puede acceder a ellas a través de redes sociales, y por eso la Policía catalana trata de obtener información analizando el perfil de los detenidos. Ya lo aclaró la comisaria jefe del Cuerpo, Sílvia Catà, a las pocas horas de las algaradas, la gran mayoría de arrestados residen en Cataluña, no llegaron de otros territorios para sembrar el caos. Su objetivo tampoco era ninguna reivindicación, mucho menos vinculada a la calidad de la educación, sino el pillaje. «La violencia gratuita», palabras de la titular de Interior, que también secundó el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y el propio presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Ya ayer, ante la previsión de réplicas de esos disturbios, el centro de coordinación operativa (CECOR) se constituyó en Egara, el cuartel general de los Mossos en Sabadell. Por las redes corrían nuevas convocatorias de Blocus, para movilizarse en Gerona y Granollers. Efectivos de orden público se desplegaron en sus calles, pero nada ocurrió. El temor es que las algaradas se repitan este fin de semana. Concretamente el 31 de octubre, también en la capital catalana. Y ese temor es que lo sucedido este sábado sea sólo el inicio de una escalada de violencia, como el vivido en las calles de París, organizado también bajo ese lema: Blocus.
¿La convocatoria de protesta que derivó en pillaje en Barcelona se trató de un ataque híbrido? El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, descarta «de momento» injerencias de agitadores rusos. El llamamiento surgió a través de una veintena de grupos de la red … social Tik Tok, bajo el lema de ‘Blocus‘, el mismo que se encuentra tras los disturbios de París. Y es que lo que en teoría se presentaba como una protesta en defensa de la educación pública, derivó en saqueos de comercios y vandalismo, incendios de contenedores incluidos. Unas algaradas que se saldaron finalmente con 130 detenidos este sábado en la capital catalana, de los cuales 74 eran menores de edad. Los Mossos d’Esquadra pedirán una autorización judicial urgente para rastrear las redes y poder saber quiénes se encuentran tras la convocatoria, según ha avanzado hoy la consejera de Interior, Núria Parlon, en una entrevista en Catalunya Ràdio. Las plataformas no dan acceso a sus servidores ni a los mensajes entre usuarios sin orden judicial. Con esta, los investigadores podrán solicitar datos básicos de registro: del nombre de usuario, a su correo electrónico; teléfonos asociados o direcciones IP.
También información sobre perfiles o grupos específicos en el marco de las pesquisas por la convocatoria de altercados. Y es que la Policía catalana se había movilizado ante la protesta prevista, pero no llegó a prever que alcanzaría tal magnitud. Pese a ello, se desplegaron más de 500 efectivos, entre orden público y seguridad ciudadana, lo que no pudo evitar que en el centro de la ciudad, centenares de alborotadores -llegaron a congregarse hasta 600 personas-, protagonizasen saqueos a diversas tienda: de informática, joyas o ropa -que luego algunos pusieron a la venta en plataformas de objetos de segunda mano-. Incluso decenas de clientes tuvieron que pasar horas encerrados en el interior de una cadena de grandes almacenes.
Ante la sospecha de que esa convocatoria puede obedecer a un ataque híbrido por parte de una potencia extranjera, para tratar de desestabilizar el país en vísperas de las elecciones, Albares ha subrayado que por ahora no hay ningún indicador de ello, si bien la investigación de los Mossos está en curso. Eso sí, ha admitido que ante procesos electorales durante los últimos años en Europa «ha habido injerencias».
Lo cierto, como también recordaba el ministro en RNE, es que la información sobre esas convocatorias es pública, cualquiera puede acceder a ellas a través de redes sociales, y por eso la Policía catalana trata de obtener información analizando el perfil de los detenidos. Ya lo aclaró la comisaria jefe del Cuerpo, Sílvia Catà, a las pocas horas de las algaradas, la gran mayoría de arrestados residen en Cataluña, no llegaron de otros territorios para sembrar el caos. Su objetivo tampoco era ninguna reivindicación, mucho menos vinculada a la calidad de la educación, sino el pillaje. «La violencia gratuita», palabras de la titular de Interior, que también secundó el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y el propio presidente de la Generalitat, Salvador Illa.
Ya ayer, ante la previsión de réplicas de esos disturbios, el centro de coordinación operativa (CECOR) se constituyó en Egara, el cuartel general de los Mossos en Sabadell. Por las redes corrían nuevas convocatorias de Blocus, para movilizarse en Gerona y Granollers. Efectivos de orden público se desplegaron en sus calles, pero nada ocurrió. El temor es que las algaradas se repitan este fin de semana. Concretamente el 31 de octubre, también en la capital catalana. Y ese temor es que lo sucedido este sábado sea sólo el inicio de una escalada de violencia, como el vivido en las calles de París, organizado también bajo ese lema: Blocus.
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