Los no fumadores están más expuestos en España al humo del tabaco que hace quince años, en parte por la exposición que sufren en las terrazas de los bares y restaurantes, donde está permitido fumar al tratarse de espacios al aire libre. Mientras las leyes antitabaco impulsadas en las dos últimas décadas redujeron la prevalencia de no fumadores expuestos al humo del 49,5% en 2005, al 37,9% en 2007 y al 21,3% en 2011, en 2024 se observó un aumento al 23,8%.Así lo constata una investigación española que se publica este martes en la revista científica Tobacco Control, del grupo BMJ (British Medical Journal), realizada por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). El estudio vincula este incremento a la mayor exposición de los no fumadores al humo ajeno (o de segunda mano) en las terrazas de los locales de ocio, así como en los lugares de trabajo. En menor medida, también se detectan ciertos aumentos en los alrededores de los colegios y en el hogar. Para los autores, el aumento de esta exposición al humo ajeno responde a un largo período en el que la legislación antitabaco no ha tenido avances en España. A su llegada al Ministerio de Sanidad, a finales de 2023, Mónica García aseguró que reformaría la normativa para, entre otras cosas, establecer la prohibición de fumar en las terrazas de los locales de hostelería, así como en otros espacios como campus universitarios o festivales de ocio al aire libre. Sin embargo, el Gobierno no aprobó el proyecto hasta el pasado julio, casi tres años después de anunciarlo, de manera que con el adelante electoral la norma ha decaído sin llegar a pasar la tramitación de las Cortes que necesitaba para ser una realidad. De hecho, los autores señalan cómo la prevalencia a ese humo de segunda mano ha caído en España a lo largo de los años como consecuencia de las normativas que iban surgiendo. En 2005, con la primera ley nacional de control del tabaco, esa exposición se redujo del 49,5% al 37,9% en 2007. También la ley de 2010, en la que se vetó el tabaco en el interior de los locales de hostelería, volvió a disminuir esa exposición hasta el 21,3 de 2011. Ahora, sin embargo, aumenta hasta el 23,8%. El estudio destaca además que este último dato aumenta hasta el 54,9 por ciento cuando se tiene en cuenta la prevalencia de ese humo de segunda mano en las terrazas de los bares y restaurantes. También en casa y en el trabajoPero no son los únicos lugares que impulsan el aumento. De hecho, frente al incremento del 15 por ciento en las terrazas, el aumento ha sido del 30 por ciento en los lugares del trabajo, explica Carlos A. Jiménez, uno de los autores de la investigación. «Ha habido un aumento en todos los espacios públicos y muy llamativamente», destaca, pues esa subida también se ha visto en un 13 por ciento en los centros escolares y en un 5 por ciento en los hogares. Llama la atención el incremento en los lugares donde desde hace años está prohibido fumar, como centros de trabajo y colegios, lo que lleva a los autores a lamentar que no se esté cumpliendo la ley. «Las leyes no se están cumpliendo. Como no ha habido ninguna nueva legislación no se está vigilando la implementación de la legislación y ya en los últimos años se está empezando a notar una falta de cumplimiento, por lo que aparecen esos aumentos», destaca Jiménez. Y la aparición de los cigarrillos electrónicos y derivados, asegura, también contribuye a este aumento. «Las leyes no se están cumpliendo. No se está vigilando la implementación de la legislación y ya en los últimos años se está empezando a notar una falta de cumplimiento»Esta investigación demuestra «que son necesarios esfuerzos continuados para mantener el proceso de cambio en la exposición al humo ambiental en los niveles conseguidos», considera Josep M. Borràs, coordinador científico de la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud, en declaraciones a Science Media Centre (SMC). El reto, dice, es seguir controlando la exposición al humo. Para Josep Maria Suelves, vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, el artículo demuestra «el impacto positivo de la legislación sobre tabaco que se aprobó en España en los años 2005 y 2010, que prohibió completamente fumar en la mayoría de espacios públicos cerrados y cuyo impacto alcanzó entornos no regulados como los hogares, contribuyendo así a reducir los efectos perjudiciales de la exposición al humo ambiental de tabaco», dice también a SMC. Y reclama más leyes que incluyan el aumento de los precios del tabaco y de productos con nicotina, el empaquetado neutro o la ampliación de los espacios sin humo, es decir, en los que se prohíba fumar. Hay menos fumadores que nuncaSin embargo, también este martes, el Ministerio de Sanidad ha publicado la Encuesta de Salud de España 2025, que el departamento de Mónica García realiza junto al Instituto Nacional de Estadística (INE). Los resultados indican que el consumo diario de tabaco en España ha descendido hasta el 15,4%en la población mayor de 15 años, lo que supone el nivel más bajo de la serie histórica. En 1993, este porcentaje se situaba en el 32,1%. Ese descenso se ha observado sobre todo entre los hombres y los jóvenes. Aunque el consumo diario de tabaco sigue siendo mayor en los varones (18.4%) que en las mujeres (12,6%). Hay también diferencias entre clases sociales: el 8,8 por ciento de los varones que pertenecen a las clases más favorecidas fuman a diario, frente al 26,6% de los que corresponden a clases menos favorecidas, según Sanidad. Para Jiménez, la paradoja de que haya menos fumadores cuando hay más personas que no lo son expuestas al humo tiene una clara respuesta: los cigarrillos electrónicos. «Están apareciendo nuevas formas de consumo y muchos fumadores de tabaco calentado dicen que no son fumadores, pero sí lo son. La población general sigue consumiendo tabaco», defiende. Remarca la necesidad de que la ley antitabaco se retome cuando se forme un nuevo gobierno y de que además de restricciones se den también facilidades a los fumadores, tanto de tabaco convencional como de nuevos dispositivos, para dejar de fumar. La encuesta analiza también las tendencias con el alcohol que, en este caso, aumentan: el 8,9% de los mayores de 15 años confiesan que beben a diario y el 35,1% de manera habitual, es decir, al menos una vez a la semana. También crece el consumo intensivo de bebidas alcohólicas, que registra sus valores más altos en las personas de entre 25 y 34 años. Los no fumadores están más expuestos en España al humo del tabaco que hace quince años, en parte por la exposición que sufren en las terrazas de los bares y restaurantes, donde está permitido fumar al tratarse de espacios al aire libre. Mientras las leyes antitabaco impulsadas en las dos últimas décadas redujeron la prevalencia de no fumadores expuestos al humo del 49,5% en 2005, al 37,9% en 2007 y al 21,3% en 2011, en 2024 se observó un aumento al 23,8%.Así lo constata una investigación española que se publica este martes en la revista científica Tobacco Control, del grupo BMJ (British Medical Journal), realizada por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). El estudio vincula este incremento a la mayor exposición de los no fumadores al humo ajeno (o de segunda mano) en las terrazas de los locales de ocio, así como en los lugares de trabajo. En menor medida, también se detectan ciertos aumentos en los alrededores de los colegios y en el hogar. Para los autores, el aumento de esta exposición al humo ajeno responde a un largo período en el que la legislación antitabaco no ha tenido avances en España. A su llegada al Ministerio de Sanidad, a finales de 2023, Mónica García aseguró que reformaría la normativa para, entre otras cosas, establecer la prohibición de fumar en las terrazas de los locales de hostelería, así como en otros espacios como campus universitarios o festivales de ocio al aire libre. Sin embargo, el Gobierno no aprobó el proyecto hasta el pasado julio, casi tres años después de anunciarlo, de manera que con el adelante electoral la norma ha decaído sin llegar a pasar la tramitación de las Cortes que necesitaba para ser una realidad. De hecho, los autores señalan cómo la prevalencia a ese humo de segunda mano ha caído en España a lo largo de los años como consecuencia de las normativas que iban surgiendo. En 2005, con la primera ley nacional de control del tabaco, esa exposición se redujo del 49,5% al 37,9% en 2007. También la ley de 2010, en la que se vetó el tabaco en el interior de los locales de hostelería, volvió a disminuir esa exposición hasta el 21,3 de 2011. Ahora, sin embargo, aumenta hasta el 23,8%. El estudio destaca además que este último dato aumenta hasta el 54,9 por ciento cuando se tiene en cuenta la prevalencia de ese humo de segunda mano en las terrazas de los bares y restaurantes. También en casa y en el trabajoPero no son los únicos lugares que impulsan el aumento. De hecho, frente al incremento del 15 por ciento en las terrazas, el aumento ha sido del 30 por ciento en los lugares del trabajo, explica Carlos A. Jiménez, uno de los autores de la investigación. «Ha habido un aumento en todos los espacios públicos y muy llamativamente», destaca, pues esa subida también se ha visto en un 13 por ciento en los centros escolares y en un 5 por ciento en los hogares. Llama la atención el incremento en los lugares donde desde hace años está prohibido fumar, como centros de trabajo y colegios, lo que lleva a los autores a lamentar que no se esté cumpliendo la ley. «Las leyes no se están cumpliendo. Como no ha habido ninguna nueva legislación no se está vigilando la implementación de la legislación y ya en los últimos años se está empezando a notar una falta de cumplimiento, por lo que aparecen esos aumentos», destaca Jiménez. Y la aparición de los cigarrillos electrónicos y derivados, asegura, también contribuye a este aumento. «Las leyes no se están cumpliendo. No se está vigilando la implementación de la legislación y ya en los últimos años se está empezando a notar una falta de cumplimiento»Esta investigación demuestra «que son necesarios esfuerzos continuados para mantener el proceso de cambio en la exposición al humo ambiental en los niveles conseguidos», considera Josep M. Borràs, coordinador científico de la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud, en declaraciones a Science Media Centre (SMC). El reto, dice, es seguir controlando la exposición al humo. Para Josep Maria Suelves, vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, el artículo demuestra «el impacto positivo de la legislación sobre tabaco que se aprobó en España en los años 2005 y 2010, que prohibió completamente fumar en la mayoría de espacios públicos cerrados y cuyo impacto alcanzó entornos no regulados como los hogares, contribuyendo así a reducir los efectos perjudiciales de la exposición al humo ambiental de tabaco», dice también a SMC. Y reclama más leyes que incluyan el aumento de los precios del tabaco y de productos con nicotina, el empaquetado neutro o la ampliación de los espacios sin humo, es decir, en los que se prohíba fumar. Hay menos fumadores que nuncaSin embargo, también este martes, el Ministerio de Sanidad ha publicado la Encuesta de Salud de España 2025, que el departamento de Mónica García realiza junto al Instituto Nacional de Estadística (INE). Los resultados indican que el consumo diario de tabaco en España ha descendido hasta el 15,4%en la población mayor de 15 años, lo que supone el nivel más bajo de la serie histórica. En 1993, este porcentaje se situaba en el 32,1%. Ese descenso se ha observado sobre todo entre los hombres y los jóvenes. Aunque el consumo diario de tabaco sigue siendo mayor en los varones (18.4%) que en las mujeres (12,6%). Hay también diferencias entre clases sociales: el 8,8 por ciento de los varones que pertenecen a las clases más favorecidas fuman a diario, frente al 26,6% de los que corresponden a clases menos favorecidas, según Sanidad. Para Jiménez, la paradoja de que haya menos fumadores cuando hay más personas que no lo son expuestas al humo tiene una clara respuesta: los cigarrillos electrónicos. «Están apareciendo nuevas formas de consumo y muchos fumadores de tabaco calentado dicen que no son fumadores, pero sí lo son. La población general sigue consumiendo tabaco», defiende. Remarca la necesidad de que la ley antitabaco se retome cuando se forme un nuevo gobierno y de que además de restricciones se den también facilidades a los fumadores, tanto de tabaco convencional como de nuevos dispositivos, para dejar de fumar. La encuesta analiza también las tendencias con el alcohol que, en este caso, aumentan: el 8,9% de los mayores de 15 años confiesan que beben a diario y el 35,1% de manera habitual, es decir, al menos una vez a la semana. También crece el consumo intensivo de bebidas alcohólicas, que registra sus valores más altos en las personas de entre 25 y 34 años.
Los no fumadores están más expuestos en España al humo del tabaco que hace quince años, en parte por la exposición que sufren en las terrazas de los bares y restaurantes, donde está permitido fumar al tratarse de espacios al aire libre. Mientras las … leyes antitabaco impulsadas en las dos últimas décadas redujeron la prevalencia de no fumadores expuestos al humo del 49,5% en 2005, al 37,9% en 2007 y al 21,3% en 2011, en 2024 se observó un aumento al 23,8%.
Así lo constata una investigación española que se publica este martes en la revista científica Tobacco Control, del grupo BMJ (British Medical Journal), realizada por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). El estudio vincula este incremento a la mayor exposición de los no fumadores al humo ajeno (o de segunda mano) en las terrazas de los locales de ocio, así como en los lugares de trabajo. En menor medida, también se detectan ciertos aumentos en los alrededores de los colegios y en el hogar.
Para los autores, el aumento de esta exposición al humo ajeno responde a un largo período en el que la legislación antitabaco no ha tenido avances en España. A su llegada al Ministerio de Sanidad, a finales de 2023, Mónica García aseguró que reformaría la normativa para, entre otras cosas, establecer la prohibición de fumar en las terrazas de los locales de hostelería, así como en otros espacios como campus universitarios o festivales de ocio al aire libre. Sin embargo, el Gobierno no aprobó el proyecto hasta el pasado julio, casi tres años después de anunciarlo, de manera que con el adelante electoral la norma ha decaído sin llegar a pasar la tramitación de las Cortes que necesitaba para ser una realidad.
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De hecho, los autores señalan cómo la prevalencia a ese humo de segunda mano ha caído en España a lo largo de los años como consecuencia de las normativas que iban surgiendo. En 2005, con la primera ley nacional de control del tabaco, esa exposición se redujo del 49,5% al 37,9% en 2007. También la ley de 2010, en la que se vetó el tabaco en el interior de los locales de hostelería, volvió a disminuir esa exposición hasta el 21,3 de 2011. Ahora, sin embargo, aumenta hasta el 23,8%. El estudio destaca además que este último dato aumenta hasta el 54,9 por ciento cuando se tiene en cuenta la prevalencia de ese humo de segunda mano en las terrazas de los bares y restaurantes.
También en casa y en el trabajo
Pero no son los únicos lugares que impulsan el aumento. De hecho, frente al incremento del 15 por ciento en las terrazas, el aumento ha sido del 30 por ciento en los lugares del trabajo, explica Carlos A. Jiménez, uno de los autores de la investigación. «Ha habido un aumento en todos los espacios públicos y muy llamativamente», destaca, pues esa subida también se ha visto en un 13 por ciento en los centros escolares y en un 5 por ciento en los hogares.
Llama la atención el incremento en los lugares donde desde hace años está prohibido fumar, como centros de trabajo y colegios, lo que lleva a los autores a lamentar que no se esté cumpliendo la ley. «Las leyes no se están cumpliendo. Como no ha habido ninguna nueva legislación no se está vigilando la implementación de la legislación y ya en los últimos años se está empezando a notar una falta de cumplimiento, por lo que aparecen esos aumentos», destaca Jiménez. Y la aparición de los cigarrillos electrónicos y derivados, asegura, también contribuye a este aumento.
«Las leyes no se están cumpliendo. No se está vigilando la implementación de la legislación y ya en los últimos años se está empezando a notar una falta de cumplimiento»
Esta investigación demuestra «que son necesarios esfuerzos continuados para mantener el proceso de cambio en la exposición al humo ambiental en los niveles conseguidos», considera Josep M. Borràs, coordinador científico de la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud, en declaraciones a Science Media Centre (SMC). El reto, dice, es seguir controlando la exposición al humo.
Para Josep Maria Suelves, vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, el artículo demuestra «el impacto positivo de la legislación sobre tabaco que se aprobó en España en los años 2005 y 2010, que prohibió completamente fumar en la mayoría de espacios públicos cerrados y cuyo impacto alcanzó entornos no regulados como los hogares, contribuyendo así a reducir los efectos perjudiciales de la exposición al humo ambiental de tabaco», dice también a SMC. Y reclama más leyes que incluyan el aumento de los precios del tabaco y de productos con nicotina, el empaquetado neutro o la ampliación de los espacios sin humo, es decir, en los que se prohíba fumar.
Hay menos fumadores que nunca
Sin embargo, también este martes, el Ministerio de Sanidad ha publicado la Encuesta de Salud de España 2025, que el departamento de Mónica García realiza junto al Instituto Nacional de Estadística (INE). Los resultados indican que el consumo diario de tabaco en España ha descendido hasta el 15,4%en la población mayor de 15 años, lo que supone el nivel más bajo de la serie histórica. En 1993, este porcentaje se situaba en el 32,1%.
Ese descenso se ha observado sobre todo entre los hombres y los jóvenes. Aunque el consumo diario de tabaco sigue siendo mayor en los varones (18.4%) que en las mujeres (12,6%). Hay también diferencias entre clases sociales: el 8,8 por ciento de los varones que pertenecen a las clases más favorecidas fuman a diario, frente al 26,6% de los que corresponden a clases menos favorecidas, según Sanidad.
Para Jiménez, la paradoja de que haya menos fumadores cuando hay más personas que no lo son expuestas al humo tiene una clara respuesta: los cigarrillos electrónicos. «Están apareciendo nuevas formas de consumo y muchos fumadores de tabaco calentado dicen que no son fumadores, pero sí lo son. La población general sigue consumiendo tabaco», defiende. Remarca la necesidad de que la ley antitabaco se retome cuando se forme un nuevo gobierno y de que además de restricciones se den también facilidades a los fumadores, tanto de tabaco convencional como de nuevos dispositivos, para dejar de fumar.
La encuesta analiza también las tendencias con el alcohol que, en este caso, aumentan: el 8,9% de los mayores de 15 años confiesan que beben a diario y el 35,1% de manera habitual, es decir, al menos una vez a la semana. También crece el consumo intensivo de bebidas alcohólicas, que registra sus valores más altos en las personas de entre 25 y 34 años.
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