Los protocolos de prevención y respuesta funcionaron de tal forma que se evitó la que hubiera sido una de las mayores tragedias patrimoniales del planeta. El 8 de agosto de 2025 la Mezquita-Catedral sufrió un incendio que colocó en un puño el corazón de los cordobeses y centró la atención del mundo. Ahora, un año después, el monumento sigue inalterable ante el vértigo de los días, lo que es perceptible sólo con rondar el Patio de los Naranjos. Porque el principal reclamo turístico de la ciudad atrae a modo de imán.En torno al aniversario del incidente, Manuel Martín era uno de los cientos de visitantes que cada día se pierden en el insondable mar de columnas del templo. Llegó de Madrid junto a su mujer y sus cuñados. Tras recorrer las naves catedralicias subrayó a ABC que «ha sido una experiencia muy interesante». «Nos ha gustado mucho la mezcolanza de distintos tipos de arquitectura y de ornamentaciones, es impresionante », arguyó. Y fue más allá al aseverar que «no tiene nada que ver con las catedrales que hay en España».Para Manuel, la niña de sus ojos de Córdoba «tiene una particularidad, que es la mezcla de dos culturas». Sobre la noche del incendio recordó que «fue sonado, porque unos amigos del trabajo iban a venir, y la noticia fue bastante desagradable». «No sabíamos cuál podía ser la envergadura», remarcó la incertidumbre. «Lo que sucedió en Notre-Dame fue muy impactante para cultura mundial y que hubiera ocurrido aquí habría sido una pérdida irreparable », expresó. Es decir, «habría sido un desastre» un daño mayor.Desde Castellón viajó con toda la familia Patricia Balaguer, cuya madre es de un pueblo de la provincia. Sabía del fuego, pero no demasiado. Aun así, tenía claro lo que habría supuesto una calamidad como la que vivió París en 2019. «Arquitectónicamente y con la cultura que hay dentro, con todo ese arte, habría sido una gran pérdida», señaló. Por si fuera poco, «está en el corazón de Córdoba y habría sido un gran desastre ». «Es la primera vez que vengo y, por ejemplo, no la hubiera podido conocer», añadió.Patricia consideró que la Mezquita-Catedral «está muy bien conservada y es una suerte poder visitarla». Y resaltó que «lo que más les ha gustado a las niñas son las columnas, y el cambio de luz que hay dentro es muy bonito». En el Patio de los Naranjos la mezcla de nacionalidades e idiomas suele ser significativa. Con la camiseta del Atlético Nacional de Medellín descubría Jhon Jairo Gutiérrez el monumento. Lo hacía acompañado de su familia, llegada de vacaciones desde La Ceja del Tambo, en Antioquia, Colombia .No dudó en afirmar Jhon Jairo que el templo «es muy hermoso, muy recomendable». «Como extranjero aquí, uno se siente muy feliz de conocer y vivir esto, que cree que sólo se ve en las películas de Semana Santa», admitió. «Tengo una hermana que vive en España y vinimos a visitarla, y de paso a conocer», comentó. Nacido en Medina, en Cundinamarca, entendió que si desapareciera el monumento «sería una pérdida muy grande». «Hoy en día, con tanta tecnología, no haríamos una obra como ésta» , aseveró.El visitante colombiano se mostró «sorprendido con el arte con el que se hizo» la joya patrimonial de Córdoba. Es la tónica predominante entre todos los visitantes. Verónica Mendoza salía de las naves catedralicias junto a su esposo y sus hijas, que disfrutaban de unos días de asueto lejos de Barcelona. «Había venido de pequeña y me ha gustado mucho la mezcla de culturas », resaltó. Ellos si supieron del incendio cuando éste tuvo lugar, y les generó inquietud.«Lo escuché en las noticias y me parecía una pena que se pudiera perder el patrimonio histórico», rememoró. Notre-Dame , una y otra vez, siempre estaba presente. Verónica apuntó que «ésta es una de las tres maravillas de España». «Están la Sagrada Familia, la Alhambra y la Mezquita», argumentó. Por tanto, de suceder lo que en París unos años antes «habría sido una pérdida superimportante». El caso es que, el templo no sólo se salvó, sino que la rehabilitación avanza de forma admirable.Tal es la dedicación en la recuperación de la zona afectada que los turistas ni siquiera se percataban de los trabajos. Al igual que Verónica y familia, Ana María Cárdenas se acercó a Córdoba desde Barcelona. « Me ha parecido muy, muy bonita , las columnas y todo», indicó al regresar al Patio de los Naranjos del interior de las naves catedralicias. Las respuestas a ABC eran similares y también entendió que «como en Notre-Dame, habría sido una pérdida muy importante» si el incendio hubiera asolado el monumento.Los turistas, maravilladosY de Badalona, muy cerca de la Ciudad condal, eran Daniel Peláez y Tania Morales. A él la Mezquita-Catedral le pareció, sencillamente, «espectacular» . «Veníamos un poco expectantes de ver qué nos encontrábamos y es muy grande, muy bonita y tiene muchos detalles», expuso. «La recomendaremos 100%, merece la pena ver Córdoba y ver la Mezquita», añadió. Además, apuntó que perder el templo «habría sido algo muy duro» y recalcó que «cuidar algo así es muy importante para España».Su pareja demostró más entusiasmo si cabe. También había razones de sangre. «Tenía muchas ganas de venir a Córdoba, porque tengo dos abuelos de aquí y no había estado nunca», confesó. «Me ha encantado y me ha sorprendido que es enorme , no pensaba que fuera tan grande», señaló. De igual modo, era diáfana su elección sobre lo que más le sedujo durante la visita. «Justo al entrar y ver todos los arcos, es lo que más me ha impactado», dijo.Tania contempló la posibilidad de que las llamas hubieran devorado el templo y tuvo el firme pensamiento, como todos, de que «habría sido un golpe para los cordobeses y también para España ». No en vano, «es un monumento muy, muy especial». Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1985 y parte de la extensión al casco histórico de dicho título en 1994 es el conjunto arquitectónico y artístico. «Habría sido una pena, hubiese sido como para nosotros la Sagrada Familia», culminó la joven. Los protocolos de prevención y respuesta funcionaron de tal forma que se evitó la que hubiera sido una de las mayores tragedias patrimoniales del planeta. El 8 de agosto de 2025 la Mezquita-Catedral sufrió un incendio que colocó en un puño el corazón de los cordobeses y centró la atención del mundo. Ahora, un año después, el monumento sigue inalterable ante el vértigo de los días, lo que es perceptible sólo con rondar el Patio de los Naranjos. Porque el principal reclamo turístico de la ciudad atrae a modo de imán.En torno al aniversario del incidente, Manuel Martín era uno de los cientos de visitantes que cada día se pierden en el insondable mar de columnas del templo. Llegó de Madrid junto a su mujer y sus cuñados. Tras recorrer las naves catedralicias subrayó a ABC que «ha sido una experiencia muy interesante». «Nos ha gustado mucho la mezcolanza de distintos tipos de arquitectura y de ornamentaciones, es impresionante », arguyó. Y fue más allá al aseverar que «no tiene nada que ver con las catedrales que hay en España».Para Manuel, la niña de sus ojos de Córdoba «tiene una particularidad, que es la mezcla de dos culturas». Sobre la noche del incendio recordó que «fue sonado, porque unos amigos del trabajo iban a venir, y la noticia fue bastante desagradable». «No sabíamos cuál podía ser la envergadura», remarcó la incertidumbre. «Lo que sucedió en Notre-Dame fue muy impactante para cultura mundial y que hubiera ocurrido aquí habría sido una pérdida irreparable », expresó. Es decir, «habría sido un desastre» un daño mayor.Desde Castellón viajó con toda la familia Patricia Balaguer, cuya madre es de un pueblo de la provincia. Sabía del fuego, pero no demasiado. Aun así, tenía claro lo que habría supuesto una calamidad como la que vivió París en 2019. «Arquitectónicamente y con la cultura que hay dentro, con todo ese arte, habría sido una gran pérdida», señaló. Por si fuera poco, «está en el corazón de Córdoba y habría sido un gran desastre ». «Es la primera vez que vengo y, por ejemplo, no la hubiera podido conocer», añadió.Patricia consideró que la Mezquita-Catedral «está muy bien conservada y es una suerte poder visitarla». Y resaltó que «lo que más les ha gustado a las niñas son las columnas, y el cambio de luz que hay dentro es muy bonito». En el Patio de los Naranjos la mezcla de nacionalidades e idiomas suele ser significativa. Con la camiseta del Atlético Nacional de Medellín descubría Jhon Jairo Gutiérrez el monumento. Lo hacía acompañado de su familia, llegada de vacaciones desde La Ceja del Tambo, en Antioquia, Colombia .No dudó en afirmar Jhon Jairo que el templo «es muy hermoso, muy recomendable». «Como extranjero aquí, uno se siente muy feliz de conocer y vivir esto, que cree que sólo se ve en las películas de Semana Santa», admitió. «Tengo una hermana que vive en España y vinimos a visitarla, y de paso a conocer», comentó. Nacido en Medina, en Cundinamarca, entendió que si desapareciera el monumento «sería una pérdida muy grande». «Hoy en día, con tanta tecnología, no haríamos una obra como ésta» , aseveró.El visitante colombiano se mostró «sorprendido con el arte con el que se hizo» la joya patrimonial de Córdoba. Es la tónica predominante entre todos los visitantes. Verónica Mendoza salía de las naves catedralicias junto a su esposo y sus hijas, que disfrutaban de unos días de asueto lejos de Barcelona. «Había venido de pequeña y me ha gustado mucho la mezcla de culturas », resaltó. Ellos si supieron del incendio cuando éste tuvo lugar, y les generó inquietud.«Lo escuché en las noticias y me parecía una pena que se pudiera perder el patrimonio histórico», rememoró. Notre-Dame , una y otra vez, siempre estaba presente. Verónica apuntó que «ésta es una de las tres maravillas de España». «Están la Sagrada Familia, la Alhambra y la Mezquita», argumentó. Por tanto, de suceder lo que en París unos años antes «habría sido una pérdida superimportante». El caso es que, el templo no sólo se salvó, sino que la rehabilitación avanza de forma admirable.Tal es la dedicación en la recuperación de la zona afectada que los turistas ni siquiera se percataban de los trabajos. Al igual que Verónica y familia, Ana María Cárdenas se acercó a Córdoba desde Barcelona. « Me ha parecido muy, muy bonita , las columnas y todo», indicó al regresar al Patio de los Naranjos del interior de las naves catedralicias. Las respuestas a ABC eran similares y también entendió que «como en Notre-Dame, habría sido una pérdida muy importante» si el incendio hubiera asolado el monumento.Los turistas, maravilladosY de Badalona, muy cerca de la Ciudad condal, eran Daniel Peláez y Tania Morales. A él la Mezquita-Catedral le pareció, sencillamente, «espectacular» . «Veníamos un poco expectantes de ver qué nos encontrábamos y es muy grande, muy bonita y tiene muchos detalles», expuso. «La recomendaremos 100%, merece la pena ver Córdoba y ver la Mezquita», añadió. Además, apuntó que perder el templo «habría sido algo muy duro» y recalcó que «cuidar algo así es muy importante para España».Su pareja demostró más entusiasmo si cabe. También había razones de sangre. «Tenía muchas ganas de venir a Córdoba, porque tengo dos abuelos de aquí y no había estado nunca», confesó. «Me ha encantado y me ha sorprendido que es enorme , no pensaba que fuera tan grande», señaló. De igual modo, era diáfana su elección sobre lo que más le sedujo durante la visita. «Justo al entrar y ver todos los arcos, es lo que más me ha impactado», dijo.Tania contempló la posibilidad de que las llamas hubieran devorado el templo y tuvo el firme pensamiento, como todos, de que «habría sido un golpe para los cordobeses y también para España ». No en vano, «es un monumento muy, muy especial». Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1985 y parte de la extensión al casco histórico de dicho título en 1994 es el conjunto arquitectónico y artístico. «Habría sido una pena, hubiese sido como para nosotros la Sagrada Familia», culminó la joven.
Los protocolos de prevención y respuesta funcionaron de tal forma que se evitó la que hubiera sido una de las mayores tragedias patrimoniales del planeta. El 8 de agosto de 2025 la Mezquita-Catedral sufrió un incendio que colocó en un puño el corazón … de los cordobeses y centró la atención del mundo. Ahora, un año después, el monumento sigue inalterable ante el vértigo de los días, lo que es perceptible sólo con rondar el Patio de los Naranjos. Porque el principal reclamo turístico de la ciudad atrae a modo de imán.
En torno al aniversario del incidente, Manuel Martín era uno de los cientos de visitantes que cada día se pierden en el insondable mar de columnas del templo. Llegó de Madrid junto a su mujer y sus cuñados. Tras recorrer las naves catedralicias subrayó a ABC que «ha sido una experiencia muy interesante». «Nos ha gustado mucho la mezcolanza de distintos tipos de arquitectura y de ornamentaciones, es impresionante», arguyó. Y fue más allá al aseverar que «no tiene nada que ver con las catedrales que hay en España».
Para Manuel, la niña de sus ojos de Córdoba «tiene una particularidad, que es la mezcla de dos culturas». Sobre la noche del incendio recordó que «fue sonado, porque unos amigos del trabajo iban a venir, y la noticia fue bastante desagradable». «No sabíamos cuál podía ser la envergadura», remarcó la incertidumbre. «Lo que sucedió en Notre-Dame fue muy impactante para cultura mundial y que hubiera ocurrido aquí habría sido una pérdida irreparable», expresó. Es decir, «habría sido un desastre» un daño mayor.
Desde Castellón viajó con toda la familia Patricia Balaguer, cuya madre es de un pueblo de la provincia. Sabía del fuego, pero no demasiado. Aun así, tenía claro lo que habría supuesto una calamidad como la que vivió París en 2019. «Arquitectónicamente y con la cultura que hay dentro, con todo ese arte, habría sido una gran pérdida», señaló. Por si fuera poco, «está en el corazón de Córdoba y habría sido un gran desastre». «Es la primera vez que vengo y, por ejemplo, no la hubiera podido conocer», añadió.
Patricia consideró que la Mezquita-Catedral «está muy bien conservada y es una suerte poder visitarla». Y resaltó que «lo que más les ha gustado a las niñas son las columnas, y el cambio de luz que hay dentro es muy bonito». En el Patio de los Naranjos la mezcla de nacionalidades e idiomas suele ser significativa. Con la camiseta del Atlético Nacional de Medellín descubría Jhon Jairo Gutiérrez el monumento. Lo hacía acompañado de su familia, llegada de vacaciones desde La Ceja del Tambo, en Antioquia, Colombia.
No dudó en afirmar Jhon Jairo que el templo «es muy hermoso, muy recomendable». «Como extranjero aquí, uno se siente muy feliz de conocer y vivir esto, que cree que sólo se ve en las películas de Semana Santa», admitió. «Tengo una hermana que vive en España y vinimos a visitarla, y de paso a conocer», comentó. Nacido en Medina, en Cundinamarca, entendió que si desapareciera el monumento «sería una pérdida muy grande». «Hoy en día, con tanta tecnología, no haríamos una obra como ésta», aseveró.
Newsletter
El visitante colombiano se mostró «sorprendido con el arte con el que se hizo» la joya patrimonial de Córdoba. Es la tónica predominante entre todos los visitantes. Verónica Mendoza salía de las naves catedralicias junto a su esposo y sus hijas, que disfrutaban de unos días de asueto lejos de Barcelona. «Había venido de pequeña y me ha gustado mucho la mezcla de culturas», resaltó. Ellos si supieron del incendio cuando éste tuvo lugar, y les generó inquietud.
«Lo escuché en las noticias y me parecía una pena que se pudiera perder el patrimonio histórico», rememoró. Notre-Dame, una y otra vez, siempre estaba presente. Verónica apuntó que «ésta es una de las tres maravillas de España». «Están la Sagrada Familia, la Alhambra y la Mezquita», argumentó. Por tanto, de suceder lo que en París unos años antes «habría sido una pérdida superimportante». El caso es que, el templo no sólo se salvó, sino que la rehabilitación avanza de forma admirable.
Tal es la dedicación en la recuperación de la zona afectada que los turistas ni siquiera se percataban de los trabajos. Al igual que Verónica y familia, Ana María Cárdenas se acercó a Córdoba desde Barcelona. «Me ha parecido muy, muy bonita, las columnas y todo», indicó al regresar al Patio de los Naranjos del interior de las naves catedralicias. Las respuestas a ABC eran similares y también entendió que «como en Notre-Dame, habría sido una pérdida muy importante» si el incendio hubiera asolado el monumento.
Los turistas, maravillados
Y de Badalona, muy cerca de la Ciudad condal, eran Daniel Peláez y Tania Morales. A él la Mezquita-Catedral le pareció, sencillamente, «espectacular». «Veníamos un poco expectantes de ver qué nos encontrábamos y es muy grande, muy bonita y tiene muchos detalles», expuso. «La recomendaremos 100%, merece la pena ver Córdoba y ver la Mezquita», añadió. Además, apuntó que perder el templo «habría sido algo muy duro» y recalcó que «cuidar algo así es muy importante para España».
Su pareja demostró más entusiasmo si cabe. También había razones de sangre. «Tenía muchas ganas de venir a Córdoba, porque tengo dos abuelos de aquí y no había estado nunca», confesó. «Me ha encantado y me ha sorprendido que es enorme, no pensaba que fuera tan grande», señaló. De igual modo, era diáfana su elección sobre lo que más le sedujo durante la visita. «Justo al entrar y ver todos los arcos, es lo que más me ha impactado», dijo.
Tania contempló la posibilidad de que las llamas hubieran devorado el templo y tuvo el firme pensamiento, como todos, de que «habría sido un golpe para los cordobeses y también para España». No en vano, «es un monumento muy, muy especial». Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1985 y parte de la extensión al casco histórico de dicho título en 1994 es el conjunto arquitectónico y artístico. «Habría sido una pena, hubiese sido como para nosotros la Sagrada Familia», culminó la joven.
RSS de noticias de espana

