Los vecinos del Santiago Bernabéu no están dispuestos a pasar ni una. Tras perseguir y paralizar tanto la construcción de los aparcamientos subterráneos como los conciertos, los residentes de este barrio madrileño han presentado ahora una demanda contra la norma municipal que permitió que se superaran de manera extraordinaria los límites sonoros en el partido de la National Football League (NFL) que acogió el estadio del Real Madrid el pasado 16 de noviembre. El escrito, presentado ante Tribunal de lo Contencioso-Administrativo número 23 de Madrid hace una semana, pone el punto de mira en la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica (OPCAT) de Madrid. Los vecinos solicitan a la Justicia la anulación de la resolución del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid que permitió a la NFL superar los límites de ruido el día del encuentro, que tuvo lugar pasado 16 de noviembre. Los umbrales sonoros que establece la ordenanza de carácter general para zonas residenciales se sitúan en los 55 decibelios, mientras que esta resolución autorizó ampliar esta restricción hasta los 75. No obstante, las mediciones encargadas por la asociación demandante a una empresa de ingeniería registraron 86 decibelios, una cifra por encima de la indicada por parte del consistorio madrileño. «Superar en 28 decibelios el valor permitido equivale a tener más de 600 fuentes de ruido de las permitidas», recoge la demanda a la que ha tenido acceso ABC.Este evento deportivo llegó a la capital para introducir esta liga americana al mercado español y el éxito de la cita fue tal que volverán a organizar encuentros en nuestro país. A principios de año, la NFL anunció un «acuerdo multianual» con el ayuntamiento madrileño, el gobierno regional y el Real Madrid para que el fútbol americano vuelva a la capital española y al Santiago Bernabéu en las próximas temporadas. Este evento deportivo también supuso la vuelta del primer espectáculo musical en el recinto de la Castellana después de que se suspendieran todos los conciertos hace más de un año para resolver las complicaciones del mismo con el ruido. Replicando el tradicional espectáculo de mediotiempo de la Super Bowl, Bizarrap y Daddy Yankee fueron las estrellas que actuaron durante esos minutos.Más allá de perseguir esta resolución concreta –que no tendría consecuencias a efectos prácticos, puesto que el evento ya se produjo–, la asociación vecinal busca comprometer futuros compromisos musicales que tengan lugar en el estadio blanco, como el partido de NFL que se espera para el próximo 8 de noviembre y que enfrentará a los Cincinnati Bengals y los Atlanta Falcons. Además, esta demanda también pone el foco en el artículo 19 de esta ordenanza municipal, el que regula la autorización temporal para rebasar los límites legales por motivos de interés general, actos culturales, religiosos, festivos o de gran participación ciudadana. Según el escrito, este punto de la normativa municipal establece un régimen «bajo una redacción que obvia su carácter excepcional y lo asimila a un régimen de autorización ordinario añadiendo supuestos de aplicación y suprimiendo requisitos de la ley estatal». Así, destacan, «si bien las ordenanzas municipales y el planeamiento urbanístico si tienen la posibilidad de regular en materia de ruidos, su ámbito de desarrollo reglamentario se ha de realizar dentro del marco establecido por la legislación estatal».Los vecinos consideran que los actos especiales que se podrían acoger a esta normativa deberían ser la visita del Papa o la celebración del Día de las Fuerzas Armadas, pero no este evento «de naturaleza comercial y organizado por una entidad privada, con ánimo de lucro». «No existe en el estudio acústico ni un solo párrafo en relación la justificación y acreditación de por qué el acto y sus actividades vinculadas han de superar el nivel sonoro permitido, ni se cumple el requisito de que se hayan utilizado las mejores técnicas posibles para evitar esa superación, que este caso consistiría, simplemente, en bajar el volumen», inciden en el escrito sobre la razón para permitir estos niveles de impacto sonoro, que desde la parte demandante entienden como «una valoración de carácter totalmente arbitrario».Consecuencias para el GPEste mismo artículo de la ordenanza municipal –sobre el que los vecinos plantean una ilegalidad– también es el que ampara el permiso concedido para poner en marcha el Gran Premio de Fórmula 1 de España que se celebra este fin de semana en Ifema, en Valdebebas. En el caso de que la Justicia entre a evaluar esta cuestión expuesta por la asociación vecinal, podría implicar a esta competición, que volverá en unos días a la capital después de casi medio siglo y que también está siendo motivo de quejas vecinales por el ruido . De hecho, ya las pruebas de la F3 elevaron el tono de los residentes del distrito de Hortaleza que, según sus propias mediciones, llegaron a registrar niveles superiores a los 80 decibelios durante determinados periodos y picos de entre 100 y 110 decibelios.Cuando se le preguntó sobre esta cuestión, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha asegurado este lunes que «parece razonable que un recinto deportivo pueda albergar eventos deportivos». Además, ha defendido que «la tramitación se hizo correctamente, las autorizaciones son las adecuadas y el partido de la NFL, igual que se celebró el año pasado, se podrá celebrar este año». Se abre así un nuevo frente judicial relacionado con este estadio de Chamartín. Primero fueron los aparcamientos subterráneos que el club tenía pensado construir junto al Bernabéu y que el Tribunal Supremo tumbó definitivamente en junio tras apreciar defectos en la tramitación del plan especial. Luego llegó la polémica de los conciertos que, aunque llevan suspendidos desde hace más de un año mientras se adapta el estadio para ellos, aún hay pendientes varias causas tanto penales como administrativas para que se resuelva la situación de si se podrán o no organizar este tipo de espectáculos musicales. Y con este panorama, entra ahora en juego este nuevo litigio –en la que se implica al consistorio madrileño– contra la celebración de la NFL en el estadio y con el que los vecinos pretenden proteger sus intereses. Los vecinos del Santiago Bernabéu no están dispuestos a pasar ni una. Tras perseguir y paralizar tanto la construcción de los aparcamientos subterráneos como los conciertos, los residentes de este barrio madrileño han presentado ahora una demanda contra la norma municipal que permitió que se superaran de manera extraordinaria los límites sonoros en el partido de la National Football League (NFL) que acogió el estadio del Real Madrid el pasado 16 de noviembre. El escrito, presentado ante Tribunal de lo Contencioso-Administrativo número 23 de Madrid hace una semana, pone el punto de mira en la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica (OPCAT) de Madrid. Los vecinos solicitan a la Justicia la anulación de la resolución del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid que permitió a la NFL superar los límites de ruido el día del encuentro, que tuvo lugar pasado 16 de noviembre. Los umbrales sonoros que establece la ordenanza de carácter general para zonas residenciales se sitúan en los 55 decibelios, mientras que esta resolución autorizó ampliar esta restricción hasta los 75. No obstante, las mediciones encargadas por la asociación demandante a una empresa de ingeniería registraron 86 decibelios, una cifra por encima de la indicada por parte del consistorio madrileño. «Superar en 28 decibelios el valor permitido equivale a tener más de 600 fuentes de ruido de las permitidas», recoge la demanda a la que ha tenido acceso ABC.Este evento deportivo llegó a la capital para introducir esta liga americana al mercado español y el éxito de la cita fue tal que volverán a organizar encuentros en nuestro país. A principios de año, la NFL anunció un «acuerdo multianual» con el ayuntamiento madrileño, el gobierno regional y el Real Madrid para que el fútbol americano vuelva a la capital española y al Santiago Bernabéu en las próximas temporadas. Este evento deportivo también supuso la vuelta del primer espectáculo musical en el recinto de la Castellana después de que se suspendieran todos los conciertos hace más de un año para resolver las complicaciones del mismo con el ruido. Replicando el tradicional espectáculo de mediotiempo de la Super Bowl, Bizarrap y Daddy Yankee fueron las estrellas que actuaron durante esos minutos.Más allá de perseguir esta resolución concreta –que no tendría consecuencias a efectos prácticos, puesto que el evento ya se produjo–, la asociación vecinal busca comprometer futuros compromisos musicales que tengan lugar en el estadio blanco, como el partido de NFL que se espera para el próximo 8 de noviembre y que enfrentará a los Cincinnati Bengals y los Atlanta Falcons. Además, esta demanda también pone el foco en el artículo 19 de esta ordenanza municipal, el que regula la autorización temporal para rebasar los límites legales por motivos de interés general, actos culturales, religiosos, festivos o de gran participación ciudadana. Según el escrito, este punto de la normativa municipal establece un régimen «bajo una redacción que obvia su carácter excepcional y lo asimila a un régimen de autorización ordinario añadiendo supuestos de aplicación y suprimiendo requisitos de la ley estatal». Así, destacan, «si bien las ordenanzas municipales y el planeamiento urbanístico si tienen la posibilidad de regular en materia de ruidos, su ámbito de desarrollo reglamentario se ha de realizar dentro del marco establecido por la legislación estatal».Los vecinos consideran que los actos especiales que se podrían acoger a esta normativa deberían ser la visita del Papa o la celebración del Día de las Fuerzas Armadas, pero no este evento «de naturaleza comercial y organizado por una entidad privada, con ánimo de lucro». «No existe en el estudio acústico ni un solo párrafo en relación la justificación y acreditación de por qué el acto y sus actividades vinculadas han de superar el nivel sonoro permitido, ni se cumple el requisito de que se hayan utilizado las mejores técnicas posibles para evitar esa superación, que este caso consistiría, simplemente, en bajar el volumen», inciden en el escrito sobre la razón para permitir estos niveles de impacto sonoro, que desde la parte demandante entienden como «una valoración de carácter totalmente arbitrario».Consecuencias para el GPEste mismo artículo de la ordenanza municipal –sobre el que los vecinos plantean una ilegalidad– también es el que ampara el permiso concedido para poner en marcha el Gran Premio de Fórmula 1 de España que se celebra este fin de semana en Ifema, en Valdebebas. En el caso de que la Justicia entre a evaluar esta cuestión expuesta por la asociación vecinal, podría implicar a esta competición, que volverá en unos días a la capital después de casi medio siglo y que también está siendo motivo de quejas vecinales por el ruido . De hecho, ya las pruebas de la F3 elevaron el tono de los residentes del distrito de Hortaleza que, según sus propias mediciones, llegaron a registrar niveles superiores a los 80 decibelios durante determinados periodos y picos de entre 100 y 110 decibelios.Cuando se le preguntó sobre esta cuestión, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha asegurado este lunes que «parece razonable que un recinto deportivo pueda albergar eventos deportivos». Además, ha defendido que «la tramitación se hizo correctamente, las autorizaciones son las adecuadas y el partido de la NFL, igual que se celebró el año pasado, se podrá celebrar este año». Se abre así un nuevo frente judicial relacionado con este estadio de Chamartín. Primero fueron los aparcamientos subterráneos que el club tenía pensado construir junto al Bernabéu y que el Tribunal Supremo tumbó definitivamente en junio tras apreciar defectos en la tramitación del plan especial. Luego llegó la polémica de los conciertos que, aunque llevan suspendidos desde hace más de un año mientras se adapta el estadio para ellos, aún hay pendientes varias causas tanto penales como administrativas para que se resuelva la situación de si se podrán o no organizar este tipo de espectáculos musicales. Y con este panorama, entra ahora en juego este nuevo litigio –en la que se implica al consistorio madrileño– contra la celebración de la NFL en el estadio y con el que los vecinos pretenden proteger sus intereses.
Los vecinos del Santiago Bernabéu no están dispuestos a pasar ni una. Tras perseguir y paralizar tanto la construcción de los aparcamientos subterráneos como los conciertos, los residentes de este barrio madrileño han presentado ahora una demanda contra la norma municipal que permitió que se … superaran de manera extraordinaria los límites sonoros en el partido de la National Football League (NFL) que acogió el estadio del Real Madrid el pasado 16 de noviembre. El escrito, presentado ante Tribunal de lo Contencioso-Administrativo número 23 de Madrid hace una semana, pone el punto de mira en la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica (OPCAT) de Madrid.
Los vecinos solicitan a la Justicia la anulación de la resolución del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid que permitió a la NFL superar los límites de ruido el día del encuentro, que tuvo lugar pasado 16 de noviembre. Los umbrales sonoros que establece la ordenanza de carácter general para zonas residenciales se sitúan en los 55 decibelios, mientras que esta resolución autorizó ampliar esta restricción hasta los 75.
No obstante, las mediciones encargadas por la asociación demandante a una empresa de ingeniería registraron 86 decibelios, una cifra por encima de la indicada por parte del consistorio madrileño. «Superar en 28 decibelios el valor permitido equivale a tener más de 600 fuentes de ruido de las permitidas», recoge la demanda a la que ha tenido acceso ABC.
Este evento deportivo llegó a la capital para introducir esta liga americana al mercado español y el éxito de la cita fue tal que volverán a organizar encuentros en nuestro país. A principios de año, la NFL anunció un «acuerdo multianual» con el ayuntamiento madrileño, el gobierno regional y el Real Madrid para que el fútbol americano vuelva a la capital española y al Santiago Bernabéu en las próximas temporadas.
Este evento deportivo también supuso la vuelta del primer espectáculo musical en el recinto de la Castellana después de que se suspendieran todos los conciertos hace más de un año para resolver las complicaciones del mismo con el ruido. Replicando el tradicional espectáculo de mediotiempo de la Super Bowl, Bizarrap y Daddy Yankee fueron las estrellas que actuaron durante esos minutos.
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Más allá de perseguir esta resolución concreta –que no tendría consecuencias a efectos prácticos, puesto que el evento ya se produjo–, la asociación vecinal busca comprometer futuros compromisos musicales que tengan lugar en el estadio blanco, como el partido de NFL que se espera para el próximo 8 de noviembre y que enfrentará a los Cincinnati Bengals y los Atlanta Falcons.
Además, esta demanda también pone el foco en el artículo 19 de esta ordenanza municipal, el que regula la autorización temporal para rebasar los límites legales por motivos de interés general, actos culturales, religiosos, festivos o de gran participación ciudadana. Según el escrito, este punto de la normativa municipal establece un régimen «bajo una redacción que obvia su carácter excepcional y lo asimila a un régimen de autorización ordinario añadiendo supuestos de aplicación y suprimiendo requisitos de la ley estatal».
Así, destacan, «si bien las ordenanzas municipales y el planeamiento urbanístico si tienen la posibilidad de regular en materia de ruidos, su ámbito de desarrollo reglamentario se ha de realizar dentro del marco establecido por la legislación estatal».
Los vecinos consideran que los actos especiales que se podrían acoger a esta normativa deberían ser la visita del Papa o la celebración del Día de las Fuerzas Armadas, pero no este evento «de naturaleza comercial y organizado por una entidad privada, con ánimo de lucro». «No existe en el estudio acústico ni un solo párrafo en relación la justificación y acreditación de por qué el acto y sus actividades vinculadas han de superar el nivel sonoro permitido, ni se cumple el requisito de que se hayan utilizado las mejores técnicas posibles para evitar esa superación, que este caso consistiría, simplemente, en bajar el volumen», inciden en el escrito sobre la razón para permitir estos niveles de impacto sonoro, que desde la parte demandante entienden como «una valoración de carácter totalmente arbitrario».
Consecuencias para el GP
Este mismo artículo de la ordenanza municipal –sobre el que los vecinos plantean una ilegalidad– también es el que ampara el permiso concedido para poner en marcha el Gran Premio de Fórmula 1 de España que se celebra este fin de semana en Ifema, en Valdebebas. En el caso de que la Justicia entre a evaluar esta cuestión expuesta por la asociación vecinal, podría implicar a esta competición, que volverá en unos días a la capital después de casi medio siglo y que también está siendo motivo de quejas vecinales por el ruido.
De hecho, ya las pruebas de la F3 elevaron el tono de los residentes del distrito de Hortaleza que, según sus propias mediciones, llegaron a registrar niveles superiores a los 80 decibelios durante determinados periodos y picos de entre 100 y 110 decibelios.
Cuando se le preguntó sobre esta cuestión, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha asegurado este lunes que «parece razonable que un recinto deportivo pueda albergar eventos deportivos». Además, ha defendido que «la tramitación se hizo correctamente, las autorizaciones son las adecuadas y el partido de la NFL, igual que se celebró el año pasado, se podrá celebrar este año».
Se abre así un nuevo frente judicial relacionado con este estadio de Chamartín. Primero fueron los aparcamientos subterráneos que el club tenía pensado construir junto al Bernabéu y que el Tribunal Supremo tumbó definitivamente en junio tras apreciar defectos en la tramitación del plan especial.
Luego llegó la polémica de los conciertos que, aunque llevan suspendidos desde hace más de un año mientras se adapta el estadio para ellos, aún hay pendientes varias causas tanto penales como administrativas para que se resuelva la situación de si se podrán o no organizar este tipo de espectáculos musicales. Y con este panorama, entra ahora en juego este nuevo litigio –en la que se implica al consistorio madrileño– contra la celebración de la NFL en el estadio y con el que los vecinos pretenden proteger sus intereses.
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