Manuel Ortiz acababa de dejar a su hija en el colegio cuando escuchó las primeras noticias del accidente ferroviario en Urda. Fue al centro médico del municipio y allí oyó a los sanitarios hablar de la colisión entre dos trenes en la estación. No se lo pensó. Salió corriendo hacia el lugar del siniestro y se metió en la zona cero para ayudar a las víctimas. «Me he venido corriendo y me he metido en la zona cero a mover cuerpos, a mover todo lo que podía», relata a ABC desde el lugar del accidente.Su testimonio refleja la reacción de los vecinos de Urda, que desde primera hora se han volcado para auxiliar a los afectados por el siniestro. Como ya ocurrió en Adamuz, la respuesta de los habitantes de la localidad ha sido inmediata, en medio de una escena marcada por la tragedia y la urgencia de atender a los heridos.«Ha sido muy duro, trágico, pero yo dentro algo de mí me decía que tenía que hacerlo, tenía que hacerlo», explica Manuel, que participó en las primeras labores de auxilio. Durante esos momentos, ayudó a los afectados y colaboró en la atención de los heridos. «He estado sujetando suero y he estado trasladando heridos», cuenta.Cuando la situación comenzó a estabilizarse y se organizaron los puntos de recepción de afectados, Manuel continuó ayudando con su propio vehículo. Hizo cuatro viajes para trasladar heridos hasta Urda.En un primer momento, llevó a los afectados al centro del pueblo y los dejó en el bar La Concha. Después, cuando se habilitó el pabellón polideportivo como espacio de atención, trasladó allí a más personas. «Cuatro viajes», responde cuando se le pregunta cuántos desplazamientos hizo para ayudar a los heridos.Solidaridad ante la tragediaLa localidad toledana vive este miércoles entre la solidaridad de sus vecinos y la angustia de quienes siguen buscando a sus familiares, con la esperanza de encontrarlos entre los heridos. Tras el impacto inicial, el municipio ha movilizado sus recursos para atender a los afectados.El pabellón polideportivo se ha habilitado como punto de recepción de los heridos más leves, que han llegado en autobuses y en vehículos particulares de voluntarios. Desde primera hora de la mañana, vecinos como Manuel Ortiz se han puesto a disposición de quienes necesitaban ayuda, en una respuesta ciudadana marcada por la urgencia y la solidaridad ante la magnitud del accidente ferroviario. Manuel Ortiz acababa de dejar a su hija en el colegio cuando escuchó las primeras noticias del accidente ferroviario en Urda. Fue al centro médico del municipio y allí oyó a los sanitarios hablar de la colisión entre dos trenes en la estación. No se lo pensó. Salió corriendo hacia el lugar del siniestro y se metió en la zona cero para ayudar a las víctimas. «Me he venido corriendo y me he metido en la zona cero a mover cuerpos, a mover todo lo que podía», relata a ABC desde el lugar del accidente.Su testimonio refleja la reacción de los vecinos de Urda, que desde primera hora se han volcado para auxiliar a los afectados por el siniestro. Como ya ocurrió en Adamuz, la respuesta de los habitantes de la localidad ha sido inmediata, en medio de una escena marcada por la tragedia y la urgencia de atender a los heridos.«Ha sido muy duro, trágico, pero yo dentro algo de mí me decía que tenía que hacerlo, tenía que hacerlo», explica Manuel, que participó en las primeras labores de auxilio. Durante esos momentos, ayudó a los afectados y colaboró en la atención de los heridos. «He estado sujetando suero y he estado trasladando heridos», cuenta.Cuando la situación comenzó a estabilizarse y se organizaron los puntos de recepción de afectados, Manuel continuó ayudando con su propio vehículo. Hizo cuatro viajes para trasladar heridos hasta Urda.En un primer momento, llevó a los afectados al centro del pueblo y los dejó en el bar La Concha. Después, cuando se habilitó el pabellón polideportivo como espacio de atención, trasladó allí a más personas. «Cuatro viajes», responde cuando se le pregunta cuántos desplazamientos hizo para ayudar a los heridos.Solidaridad ante la tragediaLa localidad toledana vive este miércoles entre la solidaridad de sus vecinos y la angustia de quienes siguen buscando a sus familiares, con la esperanza de encontrarlos entre los heridos. Tras el impacto inicial, el municipio ha movilizado sus recursos para atender a los afectados.El pabellón polideportivo se ha habilitado como punto de recepción de los heridos más leves, que han llegado en autobuses y en vehículos particulares de voluntarios. Desde primera hora de la mañana, vecinos como Manuel Ortiz se han puesto a disposición de quienes necesitaban ayuda, en una respuesta ciudadana marcada por la urgencia y la solidaridad ante la magnitud del accidente ferroviario.
Manuel Ortiz acababa de dejar a su hija en el colegio cuando escuchó las primeras noticias del accidente ferroviario en Urda. Fue al centro médico del municipio y allí oyó a los sanitarios hablar de la colisión entre dos trenes en la estación. No … se lo pensó. Salió corriendo hacia el lugar del siniestro y se metió en la zona cero para ayudar a las víctimas. «Me he venido corriendo y me he metido en la zona cero a mover cuerpos, a mover todo lo que podía», relata a ABC desde el lugar del accidente.
Su testimonio refleja la reacción de los vecinos de Urda, que desde primera hora se han volcado para auxiliar a los afectados por el siniestro. Como ya ocurrió en Adamuz, la respuesta de los habitantes de la localidad ha sido inmediata, en medio de una escena marcada por la tragedia y la urgencia de atender a los heridos.
«Ha sido muy duro, trágico, pero yo dentro algo de mí me decía que tenía que hacerlo, tenía que hacerlo», explica Manuel, que participó en las primeras labores de auxilio. Durante esos momentos, ayudó a los afectados y colaboró en la atención de los heridos. «He estado sujetando suero y he estado trasladando heridos», cuenta.
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Cuando la situación comenzó a estabilizarse y se organizaron los puntos de recepción de afectados, Manuel continuó ayudando con su propio vehículo. Hizo cuatro viajes para trasladar heridos hasta Urda.
En un primer momento, llevó a los afectados al centro del pueblo y los dejó en el bar La Concha. Después, cuando se habilitó el pabellón polideportivo como espacio de atención, trasladó allí a más personas. «Cuatro viajes», responde cuando se le pregunta cuántos desplazamientos hizo para ayudar a los heridos.
Solidaridad ante la tragedia
La localidad toledana vive este miércoles entre la solidaridad de sus vecinos y la angustia de quienes siguen buscando a sus familiares, con la esperanza de encontrarlos entre los heridos. Tras el impacto inicial, el municipio ha movilizado sus recursos para atender a los afectados.
El pabellón polideportivo se ha habilitado como punto de recepción de los heridos más leves, que han llegado en autobuses y en vehículos particulares de voluntarios. Desde primera hora de la mañana, vecinos como Manuel Ortiz se han puesto a disposición de quienes necesitaban ayuda, en una respuesta ciudadana marcada por la urgencia y la solidaridad ante la magnitud del accidente ferroviario.
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