Hay un mantra que en los últimos años ha ganado mucha intensidad en cuanto al cuidado de la salud se refiere. Se trata del trabajo de fuerza. Pero especialmente para aquellas personas que van cumpliendo años. Y es que parece indispensable que cuando se va llegando a las décadas de los 40 y los 50 se dediquen algunos ratos de la semana a levantar algo de peso. Son muchos los expertos que hacen especial énfasis a la hora de aconsejar la adopción de este tipo de hábitos, ya sea en el gimnasio o en casa. Y es que, levantar peso a los 50, es decir, cultivar el trabajo de fuerza, aumentará las probabilidades de que podamos valernos por nosotros mismos a los 70 o a los 80.El trabajo de fuerza, bien entendido y ejecutado, permite aumentar la densidad ósea, es decir, tener unos huesos más fuertes. Si el esqueleto es el armazón, el ensamblaje y los andamios que tienen que cargar con todo nuestro peso, es necesario que su morfología sea la mejor.¿Hacer yoga o pilates equivale a ir al gimnasio?Sin embargo, hay personas que eso de ir al gimnasio y estar rodeados de mancuernas y discos no les hace mucha gracia. Y por eso se buscan alternativas y sustitutivos. No obstante, estas elecciones no son siempre las mejores ni las más acertadas, sobre todo si lo que se pretende es trabajar la fuerza y mejorar estructuralmente huesos y músculos.Dos de las alternativas estrella son el yoga y el pilates. Dos actividades muy útiles y efectivas, pero para otros menesteres, no para sustituir al duro trabajo que supone que nuestros músculos crezcan y se fortalezcan.«Pilates no es trabajo de fuerza y yoga no es trabajo de fuerza», sentencia categóricamente Marcos Muñoz, experto en actividad física, musculación y longevidad. «Son actividades muy buenas, por supuesto, pero cuando comparamos eso con la mejora de densidad ósea, no solo la densidad ósea, también de arquitectura del hueso, lo que se logra con yoga y pilates respecto al trabajo de fuerza más clásico de gimnasio, con sobrecarga progresiva, es que no hay color».Trabajar la fuerza, y por lo tanto mejorar nuestra estructura ósea y muscular, no solo ofrece beneficios estéticos, vernos mejor físicamente. También tiene un componente de salud y seguridad, sobre todo cuando empezamos a hacernos mayores. Por ello, no trabajar la fuerza debidamente puede tener graves consecuencias.«No pensemos solo en el músculo, que vamos a perder si no trabajamos fuerza, sino también en la masa ósea con lo que implica en riesgo de más fracturas, con lo que implica en la pérdida de autonomía con el paso de los años». «Cuando perdemos músculo perdemos vitalidad» Marcos Vázquez Experto en longevidadMarcos Muñoz, especialista en longevidad, recupera ese famoso dicho en el gremio de ‘levanta peso a los 50 para que no te tengan que levantar a ti a los 80’. Y es que es una realidad que cuanto antes y mejor empecemos a trabajar la fuerza, sobre todo a partir de una edad, mejor llegaremos a la senectud.Olvidarse de trabajar la fuerza tiene unos efectos directos en el organismo muy dañinos, sobre todo a largo plazo, ya que nos haremos cada vez más débiles en el momento en el que más lo necesitamos. «Vamos a perder nivel metabólico».¿Por qué el cuerpo va perdiendo músculo?Además, este proceso funciona como una rueda negativa. Si no se trabaja la fuerza, los músculos y los huesos se debilitan. A la vez, cuesta más perder peso, por lo que un organismo más débil y con peor armazón deberá cargar con más peso que nunca. «Cuando perdemos músculo, el metabolismo se reduce y por tanto perder peso o hacer cualquier actividad física diaria va a ser más difícil». En resumidas cuentas, «perdemos vitalidad». Por la propia naturaleza humana, el cuerpo se deteriora, pero con ciertos hábitos y comportamientos conseguimos frenar ese envejecimiento o, al menos, ralentizarlo. «El músculo es salud y como decía antes, todos perdemos esos compuestos, esas mioquinas que produce el músculo». Hay un mantra que en los últimos años ha ganado mucha intensidad en cuanto al cuidado de la salud se refiere. Se trata del trabajo de fuerza. Pero especialmente para aquellas personas que van cumpliendo años. Y es que parece indispensable que cuando se va llegando a las décadas de los 40 y los 50 se dediquen algunos ratos de la semana a levantar algo de peso. Son muchos los expertos que hacen especial énfasis a la hora de aconsejar la adopción de este tipo de hábitos, ya sea en el gimnasio o en casa. Y es que, levantar peso a los 50, es decir, cultivar el trabajo de fuerza, aumentará las probabilidades de que podamos valernos por nosotros mismos a los 70 o a los 80.El trabajo de fuerza, bien entendido y ejecutado, permite aumentar la densidad ósea, es decir, tener unos huesos más fuertes. Si el esqueleto es el armazón, el ensamblaje y los andamios que tienen que cargar con todo nuestro peso, es necesario que su morfología sea la mejor.¿Hacer yoga o pilates equivale a ir al gimnasio?Sin embargo, hay personas que eso de ir al gimnasio y estar rodeados de mancuernas y discos no les hace mucha gracia. Y por eso se buscan alternativas y sustitutivos. No obstante, estas elecciones no son siempre las mejores ni las más acertadas, sobre todo si lo que se pretende es trabajar la fuerza y mejorar estructuralmente huesos y músculos.Dos de las alternativas estrella son el yoga y el pilates. Dos actividades muy útiles y efectivas, pero para otros menesteres, no para sustituir al duro trabajo que supone que nuestros músculos crezcan y se fortalezcan.«Pilates no es trabajo de fuerza y yoga no es trabajo de fuerza», sentencia categóricamente Marcos Muñoz, experto en actividad física, musculación y longevidad. «Son actividades muy buenas, por supuesto, pero cuando comparamos eso con la mejora de densidad ósea, no solo la densidad ósea, también de arquitectura del hueso, lo que se logra con yoga y pilates respecto al trabajo de fuerza más clásico de gimnasio, con sobrecarga progresiva, es que no hay color».Trabajar la fuerza, y por lo tanto mejorar nuestra estructura ósea y muscular, no solo ofrece beneficios estéticos, vernos mejor físicamente. También tiene un componente de salud y seguridad, sobre todo cuando empezamos a hacernos mayores. Por ello, no trabajar la fuerza debidamente puede tener graves consecuencias.«No pensemos solo en el músculo, que vamos a perder si no trabajamos fuerza, sino también en la masa ósea con lo que implica en riesgo de más fracturas, con lo que implica en la pérdida de autonomía con el paso de los años». «Cuando perdemos músculo perdemos vitalidad» Marcos Vázquez Experto en longevidadMarcos Muñoz, especialista en longevidad, recupera ese famoso dicho en el gremio de ‘levanta peso a los 50 para que no te tengan que levantar a ti a los 80’. Y es que es una realidad que cuanto antes y mejor empecemos a trabajar la fuerza, sobre todo a partir de una edad, mejor llegaremos a la senectud.Olvidarse de trabajar la fuerza tiene unos efectos directos en el organismo muy dañinos, sobre todo a largo plazo, ya que nos haremos cada vez más débiles en el momento en el que más lo necesitamos. «Vamos a perder nivel metabólico».¿Por qué el cuerpo va perdiendo músculo?Además, este proceso funciona como una rueda negativa. Si no se trabaja la fuerza, los músculos y los huesos se debilitan. A la vez, cuesta más perder peso, por lo que un organismo más débil y con peor armazón deberá cargar con más peso que nunca. «Cuando perdemos músculo, el metabolismo se reduce y por tanto perder peso o hacer cualquier actividad física diaria va a ser más difícil». En resumidas cuentas, «perdemos vitalidad». Por la propia naturaleza humana, el cuerpo se deteriora, pero con ciertos hábitos y comportamientos conseguimos frenar ese envejecimiento o, al menos, ralentizarlo. «El músculo es salud y como decía antes, todos perdemos esos compuestos, esas mioquinas que produce el músculo».
Hay un mantra que en los últimos años ha ganado mucha intensidad en cuanto al cuidado de la salud se refiere. Se trata del trabajo de fuerza. Pero especialmente para aquellas personas que van cumpliendo años. Y es que parece indispensable que cuando se va llegando a las décadas de los 40 y los 50 se dediquen algunos ratos de la semana a levantar algo de peso.
Son muchos los expertos que hacen especial énfasis a la hora de aconsejar la adopción de este tipo de hábitos, ya sea en el gimnasio o en casa. Y es que, levantar peso a los 50, es decir, cultivar el trabajo de fuerza, aumentará las probabilidades de que podamos valernos por nosotros mismos a los 70 o a los 80.
El trabajo de fuerza, bien entendido y ejecutado, permite aumentar la densidad ósea, es decir, tener unos huesos más fuertes. Si el esqueleto es el armazón, el ensamblaje y los andamios que tienen que cargar con todo nuestro peso, es necesario que su morfología sea la mejor.
¿Hacer yoga o pilates equivale a ir al gimnasio?
Sin embargo, hay personas que eso de ir al gimnasio y estar rodeados de mancuernas y discos no les hace mucha gracia. Y por eso se buscan alternativas y sustitutivos. No obstante, estas elecciones no son siempre las mejores ni las más acertadas, sobre todo si lo que se pretende es trabajar la fuerza y mejorar estructuralmente huesos y músculos.
Dos de las alternativas estrella son el yoga y el pilates. Dos actividades muy útiles y efectivas, pero para otros menesteres, no para sustituir al duro trabajo que supone que nuestros músculos crezcan y se fortalezcan.
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«Pilates no es trabajo de fuerza y yoga no es trabajo de fuerza», sentencia categóricamente Marcos Muñoz, experto en actividad física, musculación y longevidad.
«Son actividades muy buenas, por supuesto, pero cuando comparamos eso con la mejora de densidad ósea, no solo la densidad ósea, también de arquitectura del hueso, lo que se logra con yoga y pilates respecto al trabajo de fuerza más clásico de gimnasio, con sobrecarga progresiva, es que no hay color».
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Trabajar la fuerza, y por lo tanto mejorar nuestra estructura ósea y muscular, no solo ofrece beneficios estéticos, vernos mejor físicamente. También tiene un componente de salud y seguridad, sobre todo cuando empezamos a hacernos mayores. Por ello, no trabajar la fuerza debidamente puede tener graves consecuencias.
«No pensemos solo en el músculo, que vamos a perder si no trabajamos fuerza, sino también en la masa ósea con lo que implica en riesgo de más fracturas, con lo que implica en la pérdida de autonomía con el paso de los años».
«Cuando perdemos músculo perdemos vitalidad»
Marcos Vázquez
Experto en longevidad
Marcos Muñoz, especialista en longevidad, recupera ese famoso dicho en el gremio de ‘levanta peso a los 50 para que no te tengan que levantar a ti a los 80’. Y es que es una realidad que cuanto antes y mejor empecemos a trabajar la fuerza, sobre todo a partir de una edad, mejor llegaremos a la senectud.
Olvidarse de trabajar la fuerza tiene unos efectos directos en el organismo muy dañinos, sobre todo a largo plazo, ya que nos haremos cada vez más débiles en el momento en el que más lo necesitamos. «Vamos a perder nivel metabólico».
¿Por qué el cuerpo va perdiendo músculo?
Además, este proceso funciona como una rueda negativa. Si no se trabaja la fuerza, los músculos y los huesos se debilitan. A la vez, cuesta más perder peso, por lo que un organismo más débil y con peor armazón deberá cargar con más peso que nunca.
«Cuando perdemos músculo, el metabolismo se reduce y por tanto perder peso o hacer cualquier actividad física diaria va a ser más difícil». En resumidas cuentas, «perdemos vitalidad».
Por la propia naturaleza humana, el cuerpo se deteriora, pero con ciertos hábitos y comportamientos conseguimos frenar ese envejecimiento o, al menos, ralentizarlo. «El músculo es salud y como decía antes, todos perdemos esos compuestos, esas mioquinas que produce el músculo».
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