María Jesús Montero vive en estos momentos «rodeada de cajas». La convocatoria de las elecciones andaluzas para el próximo 17 de mayo ha forzado su relevo como vicepresidenta primera del Gobierno y la ha obligado antes de lo que ella esperaba a empaquetar primero y trasladar después todos aquellos enseres que tenía en su casa de la sede del Ministerio de Hacienda en la madrileña calle Alcalá. Se ha mudado a Andalucía, aunque insiste en que «nunca» se fue de su tierra, para disputar la Presidencia de la Junta a Juanma Moreno, que aspira a repetir su mayoría absoluta. «No pienso abrir las cajas hasta que pasen las elecciones andaluzas», ha confesado este lunes al escritor y periodista sevillano Julio Muñoz conocido en las redes sociales como el ‘Rancio’ durante una charla en la capital andaluza. En el encuentro enmarcado bajo el lema ‘El mismo acento’, ha aclarado que si no ha quitado la cinta de embalar de sus cajas es porque necesita tiempo y ahora no lo tiene para «poder reordenarlas», por si algún malpensado especulaba con otra razón oculta. A abonar esa sospecha, que no va a llegar a recoger el acta de parlamentaria andaluza, han contribuido, por un lado, las encuestas que no le aseguran ni los 30 escaños actuales , el peor resultado del PSOE en su antiguo feudo, y por otro, su decisión de retener su puesto de diputada hasta conocer el veredicto de las urnas para no perder su plaza de médica en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla. De todo lo humano y también de lo divino ha hablado de forma distendida la secretaria general del PSOE andaluz en esta «charla íntima» con el Rancio en el Cartuja Center de Sevilla donde había algunos asientos vacíos a pesar de la afluencia de dirigentes y militantes locales dejándose ver en plena confección de las listas electorales. En los altavoces retumbaba la canción ‘Tengo el poder’ de Manuel Carrasco, toda una declaración de intenciones viniendo de la mujer que, según sus propias palabras, ha acumulado «más poder en la historia de la democracia ».Noticia relacionada general No No De vicepresidenta a candidata en Andalucía: ¿es el superpoder de María Jesús Montero un activo o un lastre electoral? Antonio R. VegaEn cuanto a lo humano, ha contado que se « lio la manta a la cabeza » para presentarse como candidata «fundamentalmente porque mi partido me lo pidió» y que a ella «le compensa» dedicarse a la política porque «a mí me interpela la realidad y me hace una invitación a hacer algo». Y ello a pesar de que sus dos hijas «no quieren que yo sea política» y de quejarse de que «hay un trato deshumanizado a mi persona», en el que se «magnifican los errores» y «no se cuenta su forma de ser». «Yo soy una persona humana. Yo gesticulo porque me expreso con mi cuerpo. Yo toco. Soy tocona» María Jesús MonteroEn ese momento, el entrevistador le mostró un ‘sticker’ de WhatsApp con la ministra sacando la lengua que intercambia con sus amigos con el mensaje ‘ome pofavo’. Ella lo justificó como un gesto de espontaneidad: « Yo soy una persona humana . Yo gesticulo porque me expreso con mi cuerpo. Yo toco. Soy tocona».Las elecciones, «un referéndum» sobre la sanidadA Juanma Moreno, Moreno Bonilla para ella, solo lo citó una vez para reprocharle «una apatía absoluta» y el deterioro de la sanidad. Presumió de que cuando ella era consejera de Salud (2004-2013), «a la gente prácticamente la veían en el día» cuando pedía cita a su médico de Familia, o si no, «a los dos o a los tres días». Y no como ahora, que «no publican ni las listas de espera» para operaciones y consultas con especialistas. « Las elecciones son un referéndum sobre la sanidad andaluza », porque «nos jugamos literalmente la salud». En el encuentro también salió la vena espiritual de Montero. « Yo soy creyente en Jesús de Nazaret » y rememoró cómo, antes de acabar la carrera de Medicina, se mudó a un piso en Triana compartido con el grupo cristiano de su parroquia que era «una casa abierta». «Lo repetiría mil y mil veces», evocó. La mudanza actual a Sevilla viene forzada por las circunstancias en una operación diseñada desde la Moncloa a la que ella, persona disciplina, no podía negarse. Las urnas decidirán si será por mucho o por poco tiempo. María Jesús Montero vive en estos momentos «rodeada de cajas». La convocatoria de las elecciones andaluzas para el próximo 17 de mayo ha forzado su relevo como vicepresidenta primera del Gobierno y la ha obligado antes de lo que ella esperaba a empaquetar primero y trasladar después todos aquellos enseres que tenía en su casa de la sede del Ministerio de Hacienda en la madrileña calle Alcalá. Se ha mudado a Andalucía, aunque insiste en que «nunca» se fue de su tierra, para disputar la Presidencia de la Junta a Juanma Moreno, que aspira a repetir su mayoría absoluta. «No pienso abrir las cajas hasta que pasen las elecciones andaluzas», ha confesado este lunes al escritor y periodista sevillano Julio Muñoz conocido en las redes sociales como el ‘Rancio’ durante una charla en la capital andaluza. En el encuentro enmarcado bajo el lema ‘El mismo acento’, ha aclarado que si no ha quitado la cinta de embalar de sus cajas es porque necesita tiempo y ahora no lo tiene para «poder reordenarlas», por si algún malpensado especulaba con otra razón oculta. A abonar esa sospecha, que no va a llegar a recoger el acta de parlamentaria andaluza, han contribuido, por un lado, las encuestas que no le aseguran ni los 30 escaños actuales , el peor resultado del PSOE en su antiguo feudo, y por otro, su decisión de retener su puesto de diputada hasta conocer el veredicto de las urnas para no perder su plaza de médica en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla. De todo lo humano y también de lo divino ha hablado de forma distendida la secretaria general del PSOE andaluz en esta «charla íntima» con el Rancio en el Cartuja Center de Sevilla donde había algunos asientos vacíos a pesar de la afluencia de dirigentes y militantes locales dejándose ver en plena confección de las listas electorales. En los altavoces retumbaba la canción ‘Tengo el poder’ de Manuel Carrasco, toda una declaración de intenciones viniendo de la mujer que, según sus propias palabras, ha acumulado «más poder en la historia de la democracia ».Noticia relacionada general No No De vicepresidenta a candidata en Andalucía: ¿es el superpoder de María Jesús Montero un activo o un lastre electoral? Antonio R. VegaEn cuanto a lo humano, ha contado que se « lio la manta a la cabeza » para presentarse como candidata «fundamentalmente porque mi partido me lo pidió» y que a ella «le compensa» dedicarse a la política porque «a mí me interpela la realidad y me hace una invitación a hacer algo». Y ello a pesar de que sus dos hijas «no quieren que yo sea política» y de quejarse de que «hay un trato deshumanizado a mi persona», en el que se «magnifican los errores» y «no se cuenta su forma de ser». «Yo soy una persona humana. Yo gesticulo porque me expreso con mi cuerpo. Yo toco. Soy tocona» María Jesús MonteroEn ese momento, el entrevistador le mostró un ‘sticker’ de WhatsApp con la ministra sacando la lengua que intercambia con sus amigos con el mensaje ‘ome pofavo’. Ella lo justificó como un gesto de espontaneidad: « Yo soy una persona humana . Yo gesticulo porque me expreso con mi cuerpo. Yo toco. Soy tocona».Las elecciones, «un referéndum» sobre la sanidadA Juanma Moreno, Moreno Bonilla para ella, solo lo citó una vez para reprocharle «una apatía absoluta» y el deterioro de la sanidad. Presumió de que cuando ella era consejera de Salud (2004-2013), «a la gente prácticamente la veían en el día» cuando pedía cita a su médico de Familia, o si no, «a los dos o a los tres días». Y no como ahora, que «no publican ni las listas de espera» para operaciones y consultas con especialistas. « Las elecciones son un referéndum sobre la sanidad andaluza », porque «nos jugamos literalmente la salud». En el encuentro también salió la vena espiritual de Montero. « Yo soy creyente en Jesús de Nazaret » y rememoró cómo, antes de acabar la carrera de Medicina, se mudó a un piso en Triana compartido con el grupo cristiano de su parroquia que era «una casa abierta». «Lo repetiría mil y mil veces», evocó. La mudanza actual a Sevilla viene forzada por las circunstancias en una operación diseñada desde la Moncloa a la que ella, persona disciplina, no podía negarse. Las urnas decidirán si será por mucho o por poco tiempo.
María Jesús Montero vive en estos momentos «rodeada de cajas». La convocatoria de las elecciones andaluzas para el próximo 17 de mayo ha forzado su relevo como vicepresidenta primera del Gobierno y la ha obligado antes de lo que ella esperaba a empaquetar primero y … trasladar después todos aquellos enseres que tenía en su casa de la sede del Ministerio de Hacienda en la madrileña calle Alcalá. Se ha mudado a Andalucía, aunque insiste en que «nunca» se fue de su tierra, para disputar la Presidencia de la Junta a Juanma Moreno, que aspira a repetir su mayoría absoluta. «No pienso abrir las cajas hasta que pasen las elecciones andaluzas», ha confesado este lunes al escritor y periodista sevillano Julio Muñoz conocido en las redes sociales como el ‘Rancio’ durante una charla en la capital andaluza.
En el encuentro enmarcado bajo el lema ‘El mismo acento’, ha aclarado que si no ha quitado la cinta de embalar de sus cajas es porque necesita tiempo y ahora no lo tiene para «poder reordenarlas», por si algún malpensado especulaba con otra razón oculta. A abonar esa sospecha, que no va a llegar a recoger el acta de parlamentaria andaluza, han contribuido, por un lado, las encuestas que no le aseguran ni los 30 escaños actuales, el peor resultado del PSOE en su antiguo feudo, y por otro, su decisión de retener su puesto de diputada hasta conocer el veredicto de las urnas para no perder su plaza de médica en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla.
De todo lo humano y también de lo divino ha hablado de forma distendida la secretaria general del PSOE andaluz en esta «charla íntima» con el Rancio en el Cartuja Center de Sevilla donde había algunos asientos vacíos a pesar de la afluencia de dirigentes y militantes locales dejándose ver en plena confección de las listas electorales. En los altavoces retumbaba la canción ‘Tengo el poder’ de Manuel Carrasco, toda una declaración de intenciones viniendo de la mujer que, según sus propias palabras, ha acumulado «más poder en la historia de la democracia».
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En cuanto a lo humano, ha contado que se «lio la manta a la cabeza» para presentarse como candidata «fundamentalmente porque mi partido me lo pidió» y que a ella «le compensa» dedicarse a la política porque «a mí me interpela la realidad y me hace una invitación a hacer algo». Y ello a pesar de que sus dos hijas «no quieren que yo sea política» y de quejarse de que «hay un trato deshumanizado a mi persona», en el que se «magnifican los errores» y «no se cuenta su forma de ser».
«Yo soy una persona humana. Yo gesticulo porque me expreso con mi cuerpo. Yo toco. Soy tocona»
María Jesús Montero
En ese momento, el entrevistador le mostró un ‘sticker’ de WhatsApp con la ministra sacando la lengua que intercambia con sus amigos con el mensaje ‘ome pofavo’. Ella lo justificó como un gesto de espontaneidad: «Yo soy una persona humana. Yo gesticulo porque me expreso con mi cuerpo. Yo toco. Soy tocona».
Las elecciones, «un referéndum» sobre la sanidad
A Juanma Moreno, Moreno Bonilla para ella, solo lo citó una vez para reprocharle «una apatía absoluta» y el deterioro de la sanidad. Presumió de que cuando ella era consejera de Salud (2004-2013), «a la gente prácticamente la veían en el día» cuando pedía cita a su médico de Familia, o si no, «a los dos o a los tres días». Y no como ahora, que «no publican ni las listas de espera» para operaciones y consultas con especialistas. «Las elecciones son un referéndum sobre la sanidad andaluza», porque «nos jugamos literalmente la salud».
En el encuentro también salió la vena espiritual de Montero. «Yo soy creyente en Jesús de Nazaret» y rememoró cómo, antes de acabar la carrera de Medicina, se mudó a un piso en Triana compartido con el grupo cristiano de su parroquia que era «una casa abierta». «Lo repetiría mil y mil veces», evocó. La mudanza actual a Sevilla viene forzada por las circunstancias en una operación diseñada desde la Moncloa a la que ella, persona disciplina, no podía negarse. Las urnas decidirán si será por mucho o por poco tiempo.
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