En la actualidad, resulta cada vez más evidente que muchas personas viven excesivamente pendientes de los estímulos externos . Las pantallas, las redes sociales, el ritmo acelerado de la vida urbana o la constante necesidad de estar informados son algunas de las principales razones.Un fenómeno que dificulta la introspección y que, por lo tanto, afecta a la concentración y también a la capacidad de conectar con las propias emociones.La sociedad contemporánea valora la inmediatez y la productividad por encima de casi cualquier otro aspecto. En este contexto, detenerse a reflexionar sobre lo que uno siente o necesita parece una pérdida de tiempo.Así, cada vez es más frecuente que las personas experimenten ansiedad, vacío o insatisfacción sin comprender del todo su origen. Esto se debe, en gran medida, a que no se dedican espacios para escucharse a uno mismo . La atención está constantemente dirigida hacia fuera.Todo ello impide identificar y gestionar adecuadamente las emociones internas, como sugiere también Marian Rojas Estapé , psiquiatra y una de las divulgadoras más influyentes en temas relacionados con la neurociencia y la psicología.Las advertencias de Marian RojasEsta desconexión del mundo interior puede tener consecuencias importantes en el bienestar psicológico, como advierte esta psiquiatra durante su intervención en el podcast ‘Tengo un Plan’ .«Vivimos en una cultura tan enfocada a lo exterior y que se ha olvidado del mundo interior. Lo exterior parece que no deja de mejorar: edificios, hospitales, la ciencia, la inteligencia artificial, o sea, todo lo que es externo». Con esta reflexión la divulgadora trata de poner sobre la mesa el desequilibrio entre los avances materiales y el cuidado emocional.Además, añade en relación al mundo interior que «no se explica cómo gestionar el miedo, la soledad, el vacío, la tristeza». Esta carencia educativa y social provoca que muchas personas no dispongan de herramientas para afrontar sus propios conflictos internos, lo que incrementa el malestar psicológico.«La rueda va tan rápido que frenar es contraintuitivo»«Parece que hay que frenar». Es la sensación que percibe Marian Rojas cuando toca plantearse cuestiones que afectan internamente a las personas. «La rueda va tan rápido que frenar es contraintuitivo», y que al hacerlo uno se enfrenta a cuestiones como «¿qué estoy haciendo con mi vida?».Esta dinámica tiene un gran perjudicado: la atención. Según sus palabras, « la atención en ese momento se anestesia, y yo vivo en modo supervivencia », lo que conduce a un comportamiento basado en saltar «de una distracción a la otra», por lo que recuperar la conexión con el mundo interior se presenta como un verdadero desafío. En la actualidad, resulta cada vez más evidente que muchas personas viven excesivamente pendientes de los estímulos externos . Las pantallas, las redes sociales, el ritmo acelerado de la vida urbana o la constante necesidad de estar informados son algunas de las principales razones.Un fenómeno que dificulta la introspección y que, por lo tanto, afecta a la concentración y también a la capacidad de conectar con las propias emociones.La sociedad contemporánea valora la inmediatez y la productividad por encima de casi cualquier otro aspecto. En este contexto, detenerse a reflexionar sobre lo que uno siente o necesita parece una pérdida de tiempo.Así, cada vez es más frecuente que las personas experimenten ansiedad, vacío o insatisfacción sin comprender del todo su origen. Esto se debe, en gran medida, a que no se dedican espacios para escucharse a uno mismo . La atención está constantemente dirigida hacia fuera.Todo ello impide identificar y gestionar adecuadamente las emociones internas, como sugiere también Marian Rojas Estapé , psiquiatra y una de las divulgadoras más influyentes en temas relacionados con la neurociencia y la psicología.Las advertencias de Marian RojasEsta desconexión del mundo interior puede tener consecuencias importantes en el bienestar psicológico, como advierte esta psiquiatra durante su intervención en el podcast ‘Tengo un Plan’ .«Vivimos en una cultura tan enfocada a lo exterior y que se ha olvidado del mundo interior. Lo exterior parece que no deja de mejorar: edificios, hospitales, la ciencia, la inteligencia artificial, o sea, todo lo que es externo». Con esta reflexión la divulgadora trata de poner sobre la mesa el desequilibrio entre los avances materiales y el cuidado emocional.Además, añade en relación al mundo interior que «no se explica cómo gestionar el miedo, la soledad, el vacío, la tristeza». Esta carencia educativa y social provoca que muchas personas no dispongan de herramientas para afrontar sus propios conflictos internos, lo que incrementa el malestar psicológico.«La rueda va tan rápido que frenar es contraintuitivo»«Parece que hay que frenar». Es la sensación que percibe Marian Rojas cuando toca plantearse cuestiones que afectan internamente a las personas. «La rueda va tan rápido que frenar es contraintuitivo», y que al hacerlo uno se enfrenta a cuestiones como «¿qué estoy haciendo con mi vida?».Esta dinámica tiene un gran perjudicado: la atención. Según sus palabras, « la atención en ese momento se anestesia, y yo vivo en modo supervivencia », lo que conduce a un comportamiento basado en saltar «de una distracción a la otra», por lo que recuperar la conexión con el mundo interior se presenta como un verdadero desafío. En la actualidad, resulta cada vez más evidente que muchas personas viven excesivamente pendientes de los estímulos externos . Las pantallas, las redes sociales, el ritmo acelerado de la vida urbana o la constante necesidad de estar informados son algunas de las principales razones.Un fenómeno que dificulta la introspección y que, por lo tanto, afecta a la concentración y también a la capacidad de conectar con las propias emociones.La sociedad contemporánea valora la inmediatez y la productividad por encima de casi cualquier otro aspecto. En este contexto, detenerse a reflexionar sobre lo que uno siente o necesita parece una pérdida de tiempo.Así, cada vez es más frecuente que las personas experimenten ansiedad, vacío o insatisfacción sin comprender del todo su origen. Esto se debe, en gran medida, a que no se dedican espacios para escucharse a uno mismo . La atención está constantemente dirigida hacia fuera.Todo ello impide identificar y gestionar adecuadamente las emociones internas, como sugiere también Marian Rojas Estapé , psiquiatra y una de las divulgadoras más influyentes en temas relacionados con la neurociencia y la psicología.Las advertencias de Marian RojasEsta desconexión del mundo interior puede tener consecuencias importantes en el bienestar psicológico, como advierte esta psiquiatra durante su intervención en el podcast ‘Tengo un Plan’ .«Vivimos en una cultura tan enfocada a lo exterior y que se ha olvidado del mundo interior. Lo exterior parece que no deja de mejorar: edificios, hospitales, la ciencia, la inteligencia artificial, o sea, todo lo que es externo». Con esta reflexión la divulgadora trata de poner sobre la mesa el desequilibrio entre los avances materiales y el cuidado emocional.Además, añade en relación al mundo interior que «no se explica cómo gestionar el miedo, la soledad, el vacío, la tristeza». Esta carencia educativa y social provoca que muchas personas no dispongan de herramientas para afrontar sus propios conflictos internos, lo que incrementa el malestar psicológico.«La rueda va tan rápido que frenar es contraintuitivo»«Parece que hay que frenar». Es la sensación que percibe Marian Rojas cuando toca plantearse cuestiones que afectan internamente a las personas. «La rueda va tan rápido que frenar es contraintuitivo», y que al hacerlo uno se enfrenta a cuestiones como «¿qué estoy haciendo con mi vida?».Esta dinámica tiene un gran perjudicado: la atención. Según sus palabras, « la atención en ese momento se anestesia, y yo vivo en modo supervivencia », lo que conduce a un comportamiento basado en saltar «de una distracción a la otra», por lo que recuperar la conexión con el mundo interior se presenta como un verdadero desafío. RSS de noticias de bienestar
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