Y en plena ebullición uruguaya en el volcán verde de Guadalajara, Fernando Muslera terminó aliándose de forma involuntaria con la selección española. Sustituido al descanso por petición propia, el veterano guardameta, de 40 años, cargó sin motivo contra el estado del terreno de juego tras el tanto de Álex Baena (el único disparo entre los tres palos de España), precisamente cuando más sufría el conjunto de Luis de la Fuente, que vio recompensada su confianza ciega en el centrocampista de Roquetas de Mar.
El veterano portero, de 40 años, falla antes que Uruguay pegara a España hasta el final
Y en plena ebullición uruguaya en el volcán verde de Guadalajara, Fernando Muslera terminó aliándose de forma involuntaria con la selección española. Sustituido al descanso por petición propia, el veterano guardameta, de 40 años, cargó sin motivo contra el estado del terreno de juego tras el tanto de Álex Baena (el único disparo entre los tres palos de España), precisamente cuando más sufría el conjunto de Luis de la Fuente, que vio recompensada su confianza ciega en el centrocampista de Roquetas de Mar.
26 grados marcaba el termómetro en el estadio Akron, sin un solo rayo de sol en un césped sobre el que antes del partido cayó un diluvio, cuando el árbitro estadounidense Ismail Elfath detuvo el encuentro pasado el minuto 25 para la protocolaria pausa de hidratación.
Tocó las debidas teclas Bielsa para intimidar tímidamente a España mediante la garra de un Canobbio hiperactivo por el costado derecho sacando de quicio a Cucurella. Pero quien finalmente acabó desquiciado fue Muslera, desafortunado protagonista en el único gol del duelo. Un tanto que provocó el enfado de Oyarzabal, fuera del terreno de juego durante el gol tras ser víctima de una dura entrada de Ugarte, lesionado en la misma acción del 0-1. Una acción que despertó la incredulidad del propio rey Felipe VI, quien conversaba en el palco con el presidente de la Real Federación de Fútbol, Rafael Louzán, con el ánimo de tratar de comprender por qué el eibarrés no podía regresar al césped si no había recibido atención médica.
La frustración se apoderó de los charrúas en el segundo tiempo, con Valverde montando en cólera tras ser cambiado en el minuto 57. Para España, la mejor noticia más allá del primer puesto que evita el cruce en dieciseisavos con Argentina y la solidez defensiva liderada por Cubarsí y Laporte, fue no tener que lamentar ninguna lesión más que la desafortunada de Yéremy Pino en el hombro ante las duras entradas que sufrieron Pedri, Lamine Yamal y Nico Williams. Difícil de creer la permisividad de Elfath hasta la imperdonable entrada de Canobbio a Cubarsí que le costó la tarjeta roja al charrúa.
“Han ido fuerte, pero sin maldad a pesar de que ha sido un partido duro”, decía elegantemente Baena tras el encuentro. Por su parte, De la Fuente defendió que esta selección española “siempre responde”.
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