La acampada de la Puerta del Sol va menguando conforme las noches se hacen más frías y la reivindicación por la vivienda se diluye. Existe un cisma entre los manifestantes, que han empezado a marcharse este fin de semana, si bien, algunos están reubicándose en la plaza. La idea central, explican fuentes policiales, es que se marchen el 29 de noviembre, coincidiendo con la jornada electoral en toda España. Lo cierto es que este domingo por la tarde comenzó el movimiento en la plaza. El asentamiento se encuentra a solo unos metros de la Comisaría Integral del Distrito de Centro Sur de la Policía Municipal, en la calle de la Montera, desde donde observaron cómo se levantaban aquellas tiendas de campaña que se encontraban en vías aledañas, como las de Preciados y del Arenal; así como aquellas personas que estaban más cercanas a la ‘ballena’, el gran acceso al intercambiador de Cercanías Renfe y Metro de Madrid, y los quioscos de alrededor. «Lo que ha ocurrido es que vienen sufriendo hurtos, robos y también enfrentamientos por parte de alguna gente que va y viene de la estación, que está harta», explican fuentes policiales. De ahí, aseguran, que se hayan reubicado. Desde la propia organización de la acampada dan otras versiones. De un lado, hablan de que no quieren seguir molestando a los comerciantes de la zona, con la sangría de pérdidas que vienen sufriendo , algo de lo que se habrían empezado a dar cuenta un mes después de tomar la plaza, pese a las quejas continuas de los afectados; ayer, desde la portavocía de Comunicación de la protesta señalaban que el Ayuntamiento de Madrid quiere desalojarlos de manera inminente para poder colocar el gran árbol de Navidad en la Puerta del Sol. El inicio de la campaña comercial de estas fiestas está a la vuelta de la esquina, junto con el Black Friday, el tercer viernes del mes de noviembre. Coincide, además, con el tradicional encendido de las luces. Los acampados, según sus portavoces oficiales, piden ahora una mediación con el consistorio y la Delegación del Gobierno, y reclaman una semana de margen para levantar el campamento por sus propios medios, con tiempo para trasladar los enseres y dejar limpia la plaza. Fuentes municipales explican a este periódico que no tienen constancia de esa propuesta. Lo cierto es que hay disparidad de opiniones dentro de la propia concentración. Unos han decidido marcharse (unas 500 tiendas de campaña han sido retiradas, de las 1.600 que había, según la organización); otros abogaban por aguantar, al menos, hasta el 11 de noviembre, día de la huelga general; y las fuentes consultadas que investigan este movimiento radical apuntan al 29 de noviembre. Más de 40 grupos radicalesEl asunto estriba en que el Sindicato de Inquilinas apenas tiene presencia en la plaza. Pero la protesta se ha atomizado, casi desde el principio, en cuatro decenas de grupos de distinta naturaleza. Se trata, sobre todo, de gente del movimiento okupa de Madrid, pero también de organizaciones como Samidoun, que apoya a Hamás y que está considerada terrorista en países como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Canadá. Esta amalgama ha desencadenado en conflictos entre los acampados, como agresiones sexuales; amenazas de muerte con armas blancas; robos; connivencia con los manteros de la zona, y alojamiento de personas sin hogar en el campamento, entre otros muchos casos.Además, tanto la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid han exigido por carta en distintas ocasiones a la Delegación del Gobierno que levante la protesta, sin que el reclamo haya sido contestado. El Ejecutivo regional ha llegado a solicitar al Tribunal Superior de Justicia (TSJM) la medida cautelar del fin de la acampada, pero los jueces no consideran que el recién dimitido representante de La Moncloa en la provincia, Francisco Martín, haya incurrido en una dejación de funciones. Eso sí, aún deben entrar en el fondo del asunto. La acampada de la Puerta del Sol va menguando conforme las noches se hacen más frías y la reivindicación por la vivienda se diluye. Existe un cisma entre los manifestantes, que han empezado a marcharse este fin de semana, si bien, algunos están reubicándose en la plaza. La idea central, explican fuentes policiales, es que se marchen el 29 de noviembre, coincidiendo con la jornada electoral en toda España. Lo cierto es que este domingo por la tarde comenzó el movimiento en la plaza. El asentamiento se encuentra a solo unos metros de la Comisaría Integral del Distrito de Centro Sur de la Policía Municipal, en la calle de la Montera, desde donde observaron cómo se levantaban aquellas tiendas de campaña que se encontraban en vías aledañas, como las de Preciados y del Arenal; así como aquellas personas que estaban más cercanas a la ‘ballena’, el gran acceso al intercambiador de Cercanías Renfe y Metro de Madrid, y los quioscos de alrededor. «Lo que ha ocurrido es que vienen sufriendo hurtos, robos y también enfrentamientos por parte de alguna gente que va y viene de la estación, que está harta», explican fuentes policiales. De ahí, aseguran, que se hayan reubicado. Desde la propia organización de la acampada dan otras versiones. De un lado, hablan de que no quieren seguir molestando a los comerciantes de la zona, con la sangría de pérdidas que vienen sufriendo , algo de lo que se habrían empezado a dar cuenta un mes después de tomar la plaza, pese a las quejas continuas de los afectados; ayer, desde la portavocía de Comunicación de la protesta señalaban que el Ayuntamiento de Madrid quiere desalojarlos de manera inminente para poder colocar el gran árbol de Navidad en la Puerta del Sol. El inicio de la campaña comercial de estas fiestas está a la vuelta de la esquina, junto con el Black Friday, el tercer viernes del mes de noviembre. Coincide, además, con el tradicional encendido de las luces. Los acampados, según sus portavoces oficiales, piden ahora una mediación con el consistorio y la Delegación del Gobierno, y reclaman una semana de margen para levantar el campamento por sus propios medios, con tiempo para trasladar los enseres y dejar limpia la plaza. Fuentes municipales explican a este periódico que no tienen constancia de esa propuesta. Lo cierto es que hay disparidad de opiniones dentro de la propia concentración. Unos han decidido marcharse (unas 500 tiendas de campaña han sido retiradas, de las 1.600 que había, según la organización); otros abogaban por aguantar, al menos, hasta el 11 de noviembre, día de la huelga general; y las fuentes consultadas que investigan este movimiento radical apuntan al 29 de noviembre. Más de 40 grupos radicalesEl asunto estriba en que el Sindicato de Inquilinas apenas tiene presencia en la plaza. Pero la protesta se ha atomizado, casi desde el principio, en cuatro decenas de grupos de distinta naturaleza. Se trata, sobre todo, de gente del movimiento okupa de Madrid, pero también de organizaciones como Samidoun, que apoya a Hamás y que está considerada terrorista en países como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Canadá. Esta amalgama ha desencadenado en conflictos entre los acampados, como agresiones sexuales; amenazas de muerte con armas blancas; robos; connivencia con los manteros de la zona, y alojamiento de personas sin hogar en el campamento, entre otros muchos casos.Además, tanto la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid han exigido por carta en distintas ocasiones a la Delegación del Gobierno que levante la protesta, sin que el reclamo haya sido contestado. El Ejecutivo regional ha llegado a solicitar al Tribunal Superior de Justicia (TSJM) la medida cautelar del fin de la acampada, pero los jueces no consideran que el recién dimitido representante de La Moncloa en la provincia, Francisco Martín, haya incurrido en una dejación de funciones. Eso sí, aún deben entrar en el fondo del asunto.
La acampada de la Puerta del Sol va menguando conforme las noches se hacen más frías y la reivindicación por la vivienda se diluye. Existe un cisma entre los manifestantes, que han empezado a marcharse este fin de semana, si bien, algunos están reubicándose … en la plaza. La idea central, explican fuentes policiales, es que se marchen el 29 de noviembre, coincidiendo con la jornada electoral en toda España.
Lo cierto es que este domingo por la tarde comenzó el movimiento en la plaza. El asentamiento se encuentra a solo unos metros de la Comisaría Integral del Distrito de Centro Sur de la Policía Municipal, en la calle de la Montera, desde donde observaron cómo se levantaban aquellas tiendas de campaña que se encontraban en vías aledañas, como las de Preciados y del Arenal; así como aquellas personas que estaban más cercanas a la ‘ballena’, el gran acceso al intercambiador de Cercanías Renfe y Metro de Madrid, y los quioscos de alrededor.
«Lo que ha ocurrido es que vienen sufriendo hurtos, robos y también enfrentamientos por parte de alguna gente que va y viene de la estación, que está harta», explican fuentes policiales. De ahí, aseguran, que se hayan reubicado. Desde la propia organización de la acampada dan otras versiones. De un lado, hablan de que no quieren seguir molestando a los comerciantes de la zona, con la sangría de pérdidas que vienen sufriendo, algo de lo que se habrían empezado a dar cuenta un mes después de tomar la plaza, pese a las quejas continuas de los afectados; ayer, desde la portavocía de Comunicación de la protesta señalaban que el Ayuntamiento de Madrid quiere desalojarlos de manera inminente para poder colocar el gran árbol de Navidad en la Puerta del Sol. El inicio de la campaña comercial de estas fiestas está a la vuelta de la esquina, junto con el Black Friday, el tercer viernes del mes de noviembre. Coincide, además, con el tradicional encendido de las luces.
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Los acampados, según sus portavoces oficiales, piden ahora una mediación con el consistorio y la Delegación del Gobierno, y reclaman una semana de margen para levantar el campamento por sus propios medios, con tiempo para trasladar los enseres y dejar limpia la plaza. Fuentes municipales explican a este periódico que no tienen constancia de esa propuesta.
Lo cierto es que hay disparidad de opiniones dentro de la propia concentración. Unos han decidido marcharse (unas 500 tiendas de campaña han sido retiradas, de las 1.600 que había, según la organización); otros abogaban por aguantar, al menos, hasta el 11 de noviembre, día de la huelga general; y las fuentes consultadas que investigan este movimiento radical apuntan al 29 de noviembre.
Más de 40 grupos radicales
El asunto estriba en que el Sindicato de Inquilinas apenas tiene presencia en la plaza. Pero la protesta se ha atomizado, casi desde el principio, en cuatro decenas de grupos de distinta naturaleza. Se trata, sobre todo, de gente del movimiento okupa de Madrid, pero también de organizaciones como Samidoun, que apoya a Hamás y que está considerada terrorista en países como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Canadá. Esta amalgama ha desencadenado en conflictos entre los acampados, como agresiones sexuales; amenazas de muerte con armas blancas; robos; connivencia con los manteros de la zona, y alojamiento de personas sin hogar en el campamento, entre otros muchos casos.
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Además, tanto la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid han exigido por carta en distintas ocasiones a la Delegación del Gobierno que levante la protesta, sin que el reclamo haya sido contestado. El Ejecutivo regional ha llegado a solicitar al Tribunal Superior de Justicia (TSJM) la medida cautelar del fin de la acampada, pero los jueces no consideran que el recién dimitido representante de La Moncloa en la provincia, Francisco Martín, haya incurrido en una dejación de funciones. Eso sí, aún deben entrar en el fondo del asunto.
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