Una nueva intervención armada de los agentes fronterizos (ICE) se saldó este lunes con un inmigrante muerto, esta vez en Biddeford (Maine), menos de una semana después de que el pasado martes, en Houston (Texas), acabaran con la vida de un otro de origen mexicano en una parada de tráfico, circunstancia que provocó protestas masivas por la falta de transparencia y de rendición de cuentas de los funcionarios integrados en la que se considera la policía privada del presidente Donald Trump.
Un ciudadano de Colombia con permiso de trabajo fue tiroteado mortalmente en Maine, como sucedió la semana pasada con un inmigrante mexicano acribillado en una parada de tráfico
Una nueva intervención armada de los agentes fronterizos (ICE) se saldó este lunes con un muerto, esta vez en Biddeford (Maine), menos de una semana después de que el pasado martes, en Houston (Texas), acabaran con la vida de un inmigrante mexicano en una parada de tráfico, circunstancia que provocó protestas masivas por la falta de transparencia y de rendición de cuentas de los funcionarios integrados en la que se considera la policía privada del presidente Donald Trump.
Después unos meses de aparente tranquilidad, la Casa Blanca ha intensificado su cacería de indocumentados, coincidiendo con la celebración del Mundial de fútbol. A diferencia de lo que ocurrió hace unos meses en otras ciudades, en especial en Minneapolis, con el fallecimiento de dos ciudadanos estadounidenses blancos a manos de pistoleros enmascarados del ICE, estas operaciones en las que se baten récords de detenciones (10.000 en cinco días la última semana de junio), se desarrollaban con discreción, hasta que la polémica ha regresado con fuerza por estos trágicos resultados.
“Una persona murió. El ICE estuvo involucrado. La policía estatal y el Departamento de Seguridad Pública de Maine se encuentran ahora en el lugar para recabar detalles y se espera que el FBI también lleve a cabo una investigación”, sostuvo el presidente de la Cámara de Representantes estatal, el demócrata Ryan Fecteau, en un comunicado publicado en Facebook.
El incidente propició el cierre de la carretera de esa localidad de 21.000 vecinos que se halla a unos 24 kilómetros de Portland. Ni el Departamento de Seguridad Nacional (DHS),del que depende el ICE, ni la policía local especificaron las circunstancia de este suceso.
El caso de Biddeford se registró a los seis días de que un agente del ICE en Houston matara a tiros a un hombre identificado como el constructor local Lorenzo Salgado Araujo, de 55 años y más de 30 en EE.UU. Según la versión oficial, Salgado intentó utilizar su vehículo como un arma y el funcionario disparó en defensa propia, la misma versión que dieron en Minneapolis y que quedó totalmente desacreditada en ambos casos.
En esta nueva ocasión, en que el los agentes no llevaban cámaras en el uniforme, los testigos han negado que Salgado tratara de atacar a los policías. El DHS sí reconoció que Salgado, padre de tres hijos que han obtenido títulos universitarios en el que es su país, no era el objetivo de ese operativo. Se equivocaron.
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