«Estamos dormidos, anestesiados, y nos estamos perdiendo muchas oportunidades». Maribel Martínez de Murguía , campeona olímpica en Barcelona’92 con el equipo nacional de hockey hierba y actualmente entrenadora de talento en empresas y organizaciones, lo tiene claro y pone el ejemplo de la gente que al final de sus días mira para atrás y se arrepiente de las cosas que nunca se atrevió a hacer. Para ayudar a tomar conciencia de lo que estamos haciendo y, sobre todo, de lo que podemos llegar a conseguir , a sus 58 años acaba de publicar ‘Los 4 juegos’ (Urano), un libro para ayudar a las transformaciones personales.Ella defiende que «la vida es larga, pero al mismo tiempo corta, por lo que debes preguntarte qué quieres hacer con ella» y por eso, habla de las cuatro formas de jugar , o afrontar la vida. Son no jugar, solo jugar, jugar para no perder o jugar para ganar. «Yo tengo claro cuál elegir», asegura durante una entrevista con ABC, en la que explica también los tres GR para conseguir una mentalidad ganadora.-Hay que tomarse la vida como un juego?-La vida es tomar decisiones. Siempre estás jugando hacia un camino u otro, hacia una opción u otra. Por lo tanto, desde luego que es un juego. Estamos jugando todo el tiempo. -¿Y cómo hay que jugar? -Todo el mundo busca bienestar, felicidad y una vida de la que poder sentirse orgulloso. Yo solo lo he conseguido cuando he jugado para ganar, pero no para ganar a nadie. Esto no es una competición: es ganarte a ti mismo. Yo, en realidad, soy una persona normal y corriente, como tantísimas otras, pero a mí las cosas solo me han ido bien con una mentalidad con confianza, entusiasmo, valentía, esperanza…-Hay mucha gente que está satisfecha con lo que tiene y a la que le cuesta tener un espíritu ganador. -Al final cada uno elige si quiere quedarse en esa zona conocida, la mal llamada zona de confort, o si prefiere conectar con su verdad. Yo, que ahora me dedico al coaching, veo a muchísima gente centrada en conseguir los objetivos del trabajo o el dinero necesario para pagar una hipoteca. ¿Dónde queda esa parte de sentirse realizado solo por aprender, ganar bagaje y experiencia? -¿Y cómo se puede activar la mentalidad ganadora?-Primero hay que tomar conciencia de en qué juego está uno. Es lo que yo digo el despertar. Para mí es el elemento más importante para empezar una transformación porque si estás jugando desde el miedo, la resignación, la rabia o impotencia difícilmente vas a cambiar algo. Después muchos ven que jugar para ganar es la mejor opción, pero a menudo no se sabe muy bien cómo hacerlo. Para conseguirlo, yo no quiero ir buscar el problema o la dificultad: a mi me encanta trabajar con tus mejores historias de vida, lo que yo llamo historias ganadoras. Es donde tú, en algún momento de tu vida, has sido capaz de superar algo, de trascender algo, de gestionar bien algo, de darle la vuelta a algo que a ti te estaba quebrando o desafiando. Todo el mundo tiene historias de este tipo.«No tenemos ni la cultura ni estamos acostumbrados a dar valor a las historias ganadoras, sean grandes o pequeñas. Muchas veces se quedan en la invisibilidad pero hay que tenerlas fresquitas»-Hay muchas personas que seguro que minimizan sus historias ganadoras…-Es que ni tenemos la cultura ni estamos acostumbrados a reconocer o dar valor a esas historias, sean grandes o pequeñas. Una historia ganadora es ganar un oro olímpico pero también algo mucho más cotidiano como prepararte una buena conversación con tu hija adolescente con la que estás en conflicto o con tu jefe con el que tienes algo a conversar. Estas historias muchas veces se quedan en la invisibilidad pero hay que tenerlas bien fresquitas y presentes porque allí está en realidad tu potencial, el que te va a ayudar a cambiar el juego. Además, ser consciente de ellas te levanta el ánimo, la motivación y la energía.-¿Tanto nos cuesta verlas?-Te pongo un ejemplo para que veas lo que cuesta. Recientemente he estado trabajando con la profesional de una farmacéutica que tenía una conversación pendiente en la empresa. Había cruzado el Atlántico para venir a vivir a España, dejando a familia y raíces. Eso es un ejercicio de valentía brutal pero en cambio ahora le está dando miedo hablar con su jefe. Y es solo un ejemplo…-¿Es el miedo es el gran impedimento?-Desde luego bloquea y frena muchísimo, pero tiene su lado bueno. El miedo te está advirtiendo de que hay algo que puedes cambiar en tu vida. Tú puedes notar el miedo y hacerte pequeño o puedes hacer del miedo un aviso. ¿De qué me está avisando este miedo? ¿Dónde puedo mirar para transformar este miedo? La mentalidad ganadora nace de esas preguntas, pero aquí hay un verbo muy importante: querer. Si tú no quieres ver esa oportunidad o si te autoengañas poniéndote un freno luego igual te arrepientes. Si no quieres, estás condenado a desear que llegue tu jubilación, tus vacaciones o el viernes. Podemos estar condicionados, pero no estamos determinados. La última elección siempre es tuya.-El pasado también nos condiciona mucho. ¿Hasta qué punto podemos cambiar?-A mí me encanta decir la frase ‘El presente crea tu pasado y condiciona tu futuro’. El presente es lo único que tenemos en realidad y por eso hay que pensar qué presente quieres construir y hacerlo desde lo que te va a dar la energía o la motivación. Para eso están las historias ganadoras de vida y dar valor y ver lo que pusiste ahí es el camino a seguir.-En el camino recomiendas entrenar los tres GR’s que toda persona tiene. ¿Cuáles son?-El GR1 tiene que ver con ganarte a ti misma e ir a buscar tus historias ganadoras, tu potencial, tus virtudes, tu talento. El GR2 tiene que ver con las historias ganadoras que has construido junto a otros: aquel momento que fuiste bondadoso, empático o generoso con otros para tener ese ‘win-win’. Y el GR3 tiene que ver con las que estás construyendo en relación a la humanidad. Todos tenemos un potencial para dejar una pequeña o una gran huella positiva en todo esto. Por esos GR3 nace Sílover. – ¿Qué es Sílover?-Es una comunidad, un lugar para trabajar la mentalidad ganadora y para contar tus historias ganadoras de vida, compartirlas en el banco de historias para que otras personas se puedan nutrir e inspirar con ellas. Es muy parecido a donar sangre. -¿Cuál es la ficha más valiosa que tenemos en este juego que es la vida?-Es este despertar del que yo hablo. Y la segunda ficha, si me permites, es la de entrenar. Muchas veces no somos capaces de salir de ese bucle que nos atrapa pero para eso existe el entrenamiento. Cuando entrenas tienes esa conexión con eso que buscas para tu bienestar y una una vida mejor.«Todo lo que merece la pena en la vida lleva un esfuerzo. No conozco a nadie que haya conseguido cosas interesantes en su vida sin haber invertido y tomado una decisión valiente»-¿Poder llevar a cabo una transformación es más fácil de lo que se cree?-Todo lo que merece la pena en la vida lleva un esfuerzo. Todo. A partir de ahí, tú decides si quieres invertir más o menos. Y yo no conozco a nadie que haya conseguido cosas interesantes en su vida, y no tienen que ser medallas olímpicas, sin haber invertido y haber tomado una decisión valiente, salido de su zona de confort y renunciado a cosas. -Lo importante es que cuaje la idea de que es posible conseguirlo…-Lo más importante es que tienes que estar satisfecho con todo lo que estás poniendo ahí. Que al final puedas mirarte al espejo y sentirte orgulloso de lo que has hecho, sea el oro olímpico, un cuarto puesto, una charla con tu hija o una conversación con el jefe. «Estamos dormidos, anestesiados, y nos estamos perdiendo muchas oportunidades». Maribel Martínez de Murguía , campeona olímpica en Barcelona’92 con el equipo nacional de hockey hierba y actualmente entrenadora de talento en empresas y organizaciones, lo tiene claro y pone el ejemplo de la gente que al final de sus días mira para atrás y se arrepiente de las cosas que nunca se atrevió a hacer. Para ayudar a tomar conciencia de lo que estamos haciendo y, sobre todo, de lo que podemos llegar a conseguir , a sus 58 años acaba de publicar ‘Los 4 juegos’ (Urano), un libro para ayudar a las transformaciones personales.Ella defiende que «la vida es larga, pero al mismo tiempo corta, por lo que debes preguntarte qué quieres hacer con ella» y por eso, habla de las cuatro formas de jugar , o afrontar la vida. Son no jugar, solo jugar, jugar para no perder o jugar para ganar. «Yo tengo claro cuál elegir», asegura durante una entrevista con ABC, en la que explica también los tres GR para conseguir una mentalidad ganadora.-Hay que tomarse la vida como un juego?-La vida es tomar decisiones. Siempre estás jugando hacia un camino u otro, hacia una opción u otra. Por lo tanto, desde luego que es un juego. Estamos jugando todo el tiempo. -¿Y cómo hay que jugar? -Todo el mundo busca bienestar, felicidad y una vida de la que poder sentirse orgulloso. Yo solo lo he conseguido cuando he jugado para ganar, pero no para ganar a nadie. Esto no es una competición: es ganarte a ti mismo. Yo, en realidad, soy una persona normal y corriente, como tantísimas otras, pero a mí las cosas solo me han ido bien con una mentalidad con confianza, entusiasmo, valentía, esperanza…-Hay mucha gente que está satisfecha con lo que tiene y a la que le cuesta tener un espíritu ganador. -Al final cada uno elige si quiere quedarse en esa zona conocida, la mal llamada zona de confort, o si prefiere conectar con su verdad. Yo, que ahora me dedico al coaching, veo a muchísima gente centrada en conseguir los objetivos del trabajo o el dinero necesario para pagar una hipoteca. ¿Dónde queda esa parte de sentirse realizado solo por aprender, ganar bagaje y experiencia? -¿Y cómo se puede activar la mentalidad ganadora?-Primero hay que tomar conciencia de en qué juego está uno. Es lo que yo digo el despertar. Para mí es el elemento más importante para empezar una transformación porque si estás jugando desde el miedo, la resignación, la rabia o impotencia difícilmente vas a cambiar algo. Después muchos ven que jugar para ganar es la mejor opción, pero a menudo no se sabe muy bien cómo hacerlo. Para conseguirlo, yo no quiero ir buscar el problema o la dificultad: a mi me encanta trabajar con tus mejores historias de vida, lo que yo llamo historias ganadoras. Es donde tú, en algún momento de tu vida, has sido capaz de superar algo, de trascender algo, de gestionar bien algo, de darle la vuelta a algo que a ti te estaba quebrando o desafiando. Todo el mundo tiene historias de este tipo.«No tenemos ni la cultura ni estamos acostumbrados a dar valor a las historias ganadoras, sean grandes o pequeñas. Muchas veces se quedan en la invisibilidad pero hay que tenerlas fresquitas»-Hay muchas personas que seguro que minimizan sus historias ganadoras…-Es que ni tenemos la cultura ni estamos acostumbrados a reconocer o dar valor a esas historias, sean grandes o pequeñas. Una historia ganadora es ganar un oro olímpico pero también algo mucho más cotidiano como prepararte una buena conversación con tu hija adolescente con la que estás en conflicto o con tu jefe con el que tienes algo a conversar. Estas historias muchas veces se quedan en la invisibilidad pero hay que tenerlas bien fresquitas y presentes porque allí está en realidad tu potencial, el que te va a ayudar a cambiar el juego. Además, ser consciente de ellas te levanta el ánimo, la motivación y la energía.-¿Tanto nos cuesta verlas?-Te pongo un ejemplo para que veas lo que cuesta. Recientemente he estado trabajando con la profesional de una farmacéutica que tenía una conversación pendiente en la empresa. Había cruzado el Atlántico para venir a vivir a España, dejando a familia y raíces. Eso es un ejercicio de valentía brutal pero en cambio ahora le está dando miedo hablar con su jefe. Y es solo un ejemplo…-¿Es el miedo es el gran impedimento?-Desde luego bloquea y frena muchísimo, pero tiene su lado bueno. El miedo te está advirtiendo de que hay algo que puedes cambiar en tu vida. Tú puedes notar el miedo y hacerte pequeño o puedes hacer del miedo un aviso. ¿De qué me está avisando este miedo? ¿Dónde puedo mirar para transformar este miedo? La mentalidad ganadora nace de esas preguntas, pero aquí hay un verbo muy importante: querer. Si tú no quieres ver esa oportunidad o si te autoengañas poniéndote un freno luego igual te arrepientes. Si no quieres, estás condenado a desear que llegue tu jubilación, tus vacaciones o el viernes. Podemos estar condicionados, pero no estamos determinados. La última elección siempre es tuya.-El pasado también nos condiciona mucho. ¿Hasta qué punto podemos cambiar?-A mí me encanta decir la frase ‘El presente crea tu pasado y condiciona tu futuro’. El presente es lo único que tenemos en realidad y por eso hay que pensar qué presente quieres construir y hacerlo desde lo que te va a dar la energía o la motivación. Para eso están las historias ganadoras de vida y dar valor y ver lo que pusiste ahí es el camino a seguir.-En el camino recomiendas entrenar los tres GR’s que toda persona tiene. ¿Cuáles son?-El GR1 tiene que ver con ganarte a ti misma e ir a buscar tus historias ganadoras, tu potencial, tus virtudes, tu talento. El GR2 tiene que ver con las historias ganadoras que has construido junto a otros: aquel momento que fuiste bondadoso, empático o generoso con otros para tener ese ‘win-win’. Y el GR3 tiene que ver con las que estás construyendo en relación a la humanidad. Todos tenemos un potencial para dejar una pequeña o una gran huella positiva en todo esto. Por esos GR3 nace Sílover. – ¿Qué es Sílover?-Es una comunidad, un lugar para trabajar la mentalidad ganadora y para contar tus historias ganadoras de vida, compartirlas en el banco de historias para que otras personas se puedan nutrir e inspirar con ellas. Es muy parecido a donar sangre. -¿Cuál es la ficha más valiosa que tenemos en este juego que es la vida?-Es este despertar del que yo hablo. Y la segunda ficha, si me permites, es la de entrenar. Muchas veces no somos capaces de salir de ese bucle que nos atrapa pero para eso existe el entrenamiento. Cuando entrenas tienes esa conexión con eso que buscas para tu bienestar y una una vida mejor.«Todo lo que merece la pena en la vida lleva un esfuerzo. No conozco a nadie que haya conseguido cosas interesantes en su vida sin haber invertido y tomado una decisión valiente»-¿Poder llevar a cabo una transformación es más fácil de lo que se cree?-Todo lo que merece la pena en la vida lleva un esfuerzo. Todo. A partir de ahí, tú decides si quieres invertir más o menos. Y yo no conozco a nadie que haya conseguido cosas interesantes en su vida, y no tienen que ser medallas olímpicas, sin haber invertido y haber tomado una decisión valiente, salido de su zona de confort y renunciado a cosas. -Lo importante es que cuaje la idea de que es posible conseguirlo…-Lo más importante es que tienes que estar satisfecho con todo lo que estás poniendo ahí. Que al final puedas mirarte al espejo y sentirte orgulloso de lo que has hecho, sea el oro olímpico, un cuarto puesto, una charla con tu hija o una conversación con el jefe.
«Estamos dormidos, anestesiados, y nos estamos perdiendo muchas oportunidades». Maribel Martínez de Murguía, campeona olímpica en Barcelona’92 con el equipo nacional de hockey hierba y actualmente entrenadora de talento en empresas y organizaciones, lo tiene claro y pone el ejemplo de la … gente que al final de sus días mira para atrás y se arrepiente de las cosas que nunca se atrevió a hacer. Para ayudar a tomar conciencia de lo que estamos haciendo y, sobre todo, de lo que podemos llegar a conseguir, a sus 58 años acaba de publicar ‘Los 4 juegos’ (Urano), un libro para ayudar a las transformaciones personales.
Ella defiende que «la vida es larga, pero al mismo tiempo corta, por lo que debes preguntarte qué quieres hacer con ella» y por eso, habla de las cuatro formas de jugar, o afrontar la vida. Son no jugar, solo jugar, jugar para no perder o jugar para ganar. «Yo tengo claro cuál elegir», asegura durante una entrevista con ABC, en la que explica también los tres GR para conseguir una mentalidad ganadora.
-Hay que tomarse la vida como un juego?
-La vida es tomar decisiones. Siempre estás jugando hacia un camino u otro, hacia una opción u otra. Por lo tanto, desde luego que es un juego. Estamos jugando todo el tiempo.
-¿Y cómo hay que jugar?
-Todo el mundo busca bienestar, felicidad y una vida de la que poder sentirse orgulloso. Yo solo lo he conseguido cuando he jugado para ganar, pero no para ganar a nadie. Esto no es una competición: es ganarte a ti mismo. Yo, en realidad, soy una persona normal y corriente, como tantísimas otras, pero a mí las cosas solo me han ido bien con una mentalidad con confianza, entusiasmo, valentía, esperanza…
-Hay mucha gente que está satisfecha con lo que tiene y a la que le cuesta tener un espíritu ganador.
-Al final cada uno elige si quiere quedarse en esa zona conocida, la mal llamada zona de confort, o si prefiere conectar con su verdad. Yo, que ahora me dedico al coaching, veo a muchísima gente centrada en conseguir los objetivos del trabajo o el dinero necesario para pagar una hipoteca. ¿Dónde queda esa parte de sentirse realizado solo por aprender, ganar bagaje y experiencia?
-¿Y cómo se puede activar la mentalidad ganadora?
-Primero hay que tomar conciencia de en qué juego está uno. Es lo que yo digo el despertar. Para mí es el elemento más importante para empezar una transformación porque si estás jugando desde el miedo, la resignación, la rabia o impotencia difícilmente vas a cambiar algo. Después muchos ven que jugar para ganar es la mejor opción, pero a menudo no se sabe muy bien cómo hacerlo. Para conseguirlo, yo no quiero ir buscar el problema o la dificultad: a mi me encanta trabajar con tus mejores historias de vida, lo que yo llamo historias ganadoras. Es donde tú, en algún momento de tu vida, has sido capaz de superar algo, de trascender algo, de gestionar bien algo, de darle la vuelta a algo que a ti te estaba quebrando o desafiando. Todo el mundo tiene historias de este tipo.
«No tenemos ni la cultura ni estamos acostumbrados a dar valor a las historias ganadoras, sean grandes o pequeñas. Muchas veces se quedan en la invisibilidad pero hay que tenerlas fresquitas»
-Hay muchas personas que seguro que minimizan sus historias ganadoras…
-Es que ni tenemos la cultura ni estamos acostumbrados a reconocer o dar valor a esas historias, sean grandes o pequeñas. Una historia ganadora es ganar un oro olímpico pero también algo mucho más cotidiano como prepararte una buena conversación con tu hija adolescente con la que estás en conflicto o con tu jefe con el que tienes algo a conversar. Estas historias muchas veces se quedan en la invisibilidad pero hay que tenerlas bien fresquitas y presentes porque allí está en realidad tu potencial, el que te va a ayudar a cambiar el juego. Además, ser consciente de ellas te levanta el ánimo, la motivación y la energía.
-¿Tanto nos cuesta verlas?
-Te pongo un ejemplo para que veas lo que cuesta. Recientemente he estado trabajando con la profesional de una farmacéutica que tenía una conversación pendiente en la empresa. Había cruzado el Atlántico para venir a vivir a España, dejando a familia y raíces. Eso es un ejercicio de valentía brutal pero en cambio ahora le está dando miedo hablar con su jefe. Y es solo un ejemplo…
-¿Es el miedo es el gran impedimento?
-Desde luego bloquea y frena muchísimo, pero tiene su lado bueno. El miedo te está advirtiendo de que hay algo que puedes cambiar en tu vida. Tú puedes notar el miedo y hacerte pequeño o puedes hacer del miedo un aviso. ¿De qué me está avisando este miedo? ¿Dónde puedo mirar para transformar este miedo? La mentalidad ganadora nace de esas preguntas, pero aquí hay un verbo muy importante: querer. Si tú no quieres ver esa oportunidad o si te autoengañas poniéndote un freno luego igual te arrepientes. Si no quieres, estás condenado a desear que llegue tu jubilación, tus vacaciones o el viernes. Podemos estar condicionados, pero no estamos determinados. La última elección siempre es tuya.
-El pasado también nos condiciona mucho. ¿Hasta qué punto podemos cambiar?
-A mí me encanta decir la frase ‘El presente crea tu pasado y condiciona tu futuro’. El presente es lo único que tenemos en realidad y por eso hay que pensar qué presente quieres construir y hacerlo desde lo que te va a dar la energía o la motivación. Para eso están las historias ganadoras de vida y dar valor y ver lo que pusiste ahí es el camino a seguir.
-En el camino recomiendas entrenar los tres GR’s que toda persona tiene. ¿Cuáles son?
-El GR1 tiene que ver con ganarte a ti misma e ir a buscar tus historias ganadoras, tu potencial, tus virtudes, tu talento. El GR2 tiene que ver con las historias ganadoras que has construido junto a otros: aquel momento que fuiste bondadoso, empático o generoso con otros para tener ese ‘win-win’. Y el GR3 tiene que ver con las que estás construyendo en relación a la humanidad. Todos tenemos un potencial para dejar una pequeña o una gran huella positiva en todo esto. Por esos GR3 nace Sílover.
– ¿Qué es Sílover?
-Es una comunidad, un lugar para trabajar la mentalidad ganadora y para contar tus historias ganadoras de vida, compartirlas en el banco de historias para que otras personas se puedan nutrir e inspirar con ellas. Es muy parecido a donar sangre.
-¿Cuál es la ficha más valiosa que tenemos en este juego que es la vida?
-Es este despertar del que yo hablo. Y la segunda ficha, si me permites, es la de entrenar. Muchas veces no somos capaces de salir de ese bucle que nos atrapa pero para eso existe el entrenamiento. Cuando entrenas tienes esa conexión con eso que buscas para tu bienestar y una una vida mejor.
«Todo lo que merece la pena en la vida lleva un esfuerzo. No conozco a nadie que haya conseguido cosas interesantes en su vida sin haber invertido y tomado una decisión valiente»
-¿Poder llevar a cabo una transformación es más fácil de lo que se cree?
-Todo lo que merece la pena en la vida lleva un esfuerzo. Todo. A partir de ahí, tú decides si quieres invertir más o menos. Y yo no conozco a nadie que haya conseguido cosas interesantes en su vida, y no tienen que ser medallas olímpicas, sin haber invertido y haber tomado una decisión valiente, salido de su zona de confort y renunciado a cosas.
-Lo importante es que cuaje la idea de que es posible conseguirlo…
-Lo más importante es que tienes que estar satisfecho con todo lo que estás poniendo ahí. Que al final puedas mirarte al espejo y sentirte orgulloso de lo que has hecho, sea el oro olímpico, un cuarto puesto, una charla con tu hija o una conversación con el jefe.
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