Comer bien, dormir en una casa rural y aprovechar el viaje para descubrir otra Galicia. Esa es la fórmula del Outono Gastronómico, que celebra su 20.º aniversario desde este viernes, 18 de septiembre, hasta el 20 de diciembre y propone combinar cocina de temporada, alojamiento y experiencias durante los fines de semana en casas rurales a lo largo y ancho de las cuatro provincias gallegas.El menú cuesta 40 euros y está compuesto por entrante, primero, segundo, postre y bebida. Para quien quiera quedarse a dormir, el programa ofrece una noche con desayuno y menú desde 75 euros para una persona y 115 para dos. La modalidad de dos noches cuesta 175 y 275 euros, respectivamente, y algunas casas incorporan experiencias adicionales bajo la etiqueta Outono Plus.En Lugo, el programa permite elegir escenarios muy diferentes: viñedos y cañones de la Ribeira Sacra, las montañas de Os Ancares-Courel, el Camino de Santiago o paisajes rurales del interior de la provincia.En Casa Vilamor, en O Saviñao, un caserón del siglo XVIII en plena Ribeira Sacra, la propuesta pasa por platos como caldo gallego, cordero asado con Patata de Galicia o pollo al coñac. Muy cerca, Rectoral de Anllo, en Sober, une una antigua rectoral con viñedo propio a recetas como solomillo de cerdo con reducción de Amandi, crema de calabaza y manzana o jarrete de ternera gallega al mencía.Para cambiar los viñedos por la montaña está A Lareira, en As Nogais, dentro del entorno de Os Ancares-Courel. Entre sus propuestas figuran queso de cabra con cebolla caramelizada y frambuesa, croquetas de otoño o entrecot de Ternera Gallega. Otra posibilidad es A Parada das Bestas, una casa del siglo XVIII en Palas de Rei, próxima al Camino Francés, que participa además en la modalidad Outono Plus y dispone de dos piscinas de agua salada, huerta, horno de leña y bodega.La quinta opción lleva a Longarela, en Castroverde, al lado del Camino Primitivo. Su finca alcanza los 70.000 metros cuadrados y puede servir como base para descubrir tanto la villa de Castroverde y su torre como el paisaje de la Reserva de la Biosfera Terras do Miño. Comer bien, dormir en una casa rural y aprovechar el viaje para descubrir otra Galicia. Esa es la fórmula del Outono Gastronómico, que celebra su 20.º aniversario desde este viernes, 18 de septiembre, hasta el 20 de diciembre y propone combinar cocina de temporada, alojamiento y experiencias durante los fines de semana en casas rurales a lo largo y ancho de las cuatro provincias gallegas.El menú cuesta 40 euros y está compuesto por entrante, primero, segundo, postre y bebida. Para quien quiera quedarse a dormir, el programa ofrece una noche con desayuno y menú desde 75 euros para una persona y 115 para dos. La modalidad de dos noches cuesta 175 y 275 euros, respectivamente, y algunas casas incorporan experiencias adicionales bajo la etiqueta Outono Plus.En Lugo, el programa permite elegir escenarios muy diferentes: viñedos y cañones de la Ribeira Sacra, las montañas de Os Ancares-Courel, el Camino de Santiago o paisajes rurales del interior de la provincia.En Casa Vilamor, en O Saviñao, un caserón del siglo XVIII en plena Ribeira Sacra, la propuesta pasa por platos como caldo gallego, cordero asado con Patata de Galicia o pollo al coñac. Muy cerca, Rectoral de Anllo, en Sober, une una antigua rectoral con viñedo propio a recetas como solomillo de cerdo con reducción de Amandi, crema de calabaza y manzana o jarrete de ternera gallega al mencía.Para cambiar los viñedos por la montaña está A Lareira, en As Nogais, dentro del entorno de Os Ancares-Courel. Entre sus propuestas figuran queso de cabra con cebolla caramelizada y frambuesa, croquetas de otoño o entrecot de Ternera Gallega. Otra posibilidad es A Parada das Bestas, una casa del siglo XVIII en Palas de Rei, próxima al Camino Francés, que participa además en la modalidad Outono Plus y dispone de dos piscinas de agua salada, huerta, horno de leña y bodega.La quinta opción lleva a Longarela, en Castroverde, al lado del Camino Primitivo. Su finca alcanza los 70.000 metros cuadrados y puede servir como base para descubrir tanto la villa de Castroverde y su torre como el paisaje de la Reserva de la Biosfera Terras do Miño.
Comer bien, dormir en una casa rural y aprovechar el viaje para descubrir otra Galicia. Esa es la fórmula del Outono Gastronómico, que celebra su 20.º aniversario desde este viernes, 18 de septiembre, hasta el 20 de diciembre y propone combinar cocina de temporada, … alojamiento y experiencias durante los fines de semana en casas rurales a lo largo y ancho de las cuatro provincias gallegas.
El menú cuesta 40 euros y está compuesto por entrante, primero, segundo, postre y bebida. Para quien quiera quedarse a dormir, el programa ofrece una noche con desayuno y menú desde 75 euros para una persona y 115 para dos. La modalidad de dos noches cuesta 175 y 275 euros, respectivamente, y algunas casas incorporan experiencias adicionales bajo la etiqueta Outono Plus.
En Lugo, el programa permite elegir escenarios muy diferentes: viñedos y cañones de la Ribeira Sacra, las montañas de Os Ancares-Courel, el Camino de Santiago o paisajes rurales del interior de la provincia.
En Casa Vilamor, en O Saviñao, un caserón del siglo XVIII en plena Ribeira Sacra, la propuesta pasa por platos como caldo gallego, cordero asado con Patata de Galicia o pollo al coñac. Muy cerca, Rectoral de Anllo, en Sober, une una antigua rectoral con viñedo propio a recetas como solomillo de cerdo con reducción de Amandi, crema de calabaza y manzana o jarrete de ternera gallega al mencía.
Para cambiar los viñedos por la montaña está A Lareira, en As Nogais, dentro del entorno de Os Ancares-Courel. Entre sus propuestas figuran queso de cabra con cebolla caramelizada y frambuesa, croquetas de otoño o entrecot de Ternera Gallega. Otra posibilidad es A Parada das Bestas, una casa del siglo XVIII en Palas de Rei, próxima al Camino Francés, que participa además en la modalidad Outono Plus y dispone de dos piscinas de agua salada, huerta, horno de leña y bodega.
La quinta opción lleva a Longarela, en Castroverde, al lado del Camino Primitivo. Su finca alcanza los 70.000 metros cuadrados y puede servir como base para descubrir tanto la villa de Castroverde y su torre como el paisaje de la Reserva de la Biosfera Terras do Miño.
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