Nicolás Pascual de la Parte ingresó en la carrera diplomática en 1988. Desde entonces ha visto la evolución geopolítica desde ángulos muy diferentes, ya fuera en ciudades como Berlín o Dublín o como embajador de España ante la OTAN entre 2017 y 2020. Desde las últimas elecciones europeas ocupa un escaño en Bruselas en representación del Partido Popular, un asiento desde el que sigue con atención el camino para la integración europea en defensa y el papel de España en el escenario internacional. Desde su despacho en el Parlamento Europeo confía en las posibilidades de la UE pese a fracasos como el del FCAS, el mayor proyecto de integración para la fabricación de un avión de combate de sexta generación que ha terminado como ejemplo de la frustración comunitaria.— ¿Es posible la autonomía estratégica que persigue la Unión Europea?— El concepto autonomía estratégica es más amplio y más complejo de lo que normalmente se cree. Pensamos que se focaliza exclusivamente en la capacidad para tener los recursos militares para defendernos, que es parte de ella, sin duda, pero va más allá porque también incluye la necesidad de tener por ejemplo el suministro garantizado de energía a precio asequible, el suministro de medicamentos, el de alimentos,… Todo eso forma parte de la autonomía estratégica. A eso es a lo que aspiramos en Europa, no a ser autosuficientes sino a tener la capacidad máxima de respuesta sin depender de suministros de otros países.Noticia relacionada general No No Desde la trinchera El campo de batalla transparente: la guerra donde todo se puede ver y atacar Pilar De la Cuesta— ¿Y cuándo podrá alcanzarse?— Cuanto antes. Es un ejercicio permanente, no existe una fecha donde tengamos la autonomía estratégica completa. Es un ejercicio que requiere tiempo, es complejo, y en el que tenemos que contar con nuestros aliados porque nadie es autónomo del todo. Es un proceso complejo al que nunca se llega al 100%— ¿Pero hay un horizonte en el que debiéramos tener un umbral mínimo?— Tenemos el programa que habla del rearme europeo y que dice que en 2030 tenemos que tener las capacidades suficientes europeas aunque sigamos dependiendo del paraguas nuclear norteamericano. Pero son objetivos móviles, cuando lleguemos a 2030 tendremos unas necesidades nuevas.— Y pensando largo plazo, ¿podría Europa pensar en prescindir del paraguas nuclear estadounidense?— De momento no es posible, pero está claro que si queremos disuadir a Rusia tenemos que tener una fuerza nuclear en Europa. Si nos la da Estados Unidos mejor que mejor, pero como ya la confianza en que eso sea así se está debilitando se ha abierto el debate en Europa de la necesidad de dotarnos de una capacidad nuclear que disuada. Si nos quedamos solamente en las capacidades convencionales, Rusia lo único que tiene que hacer es escalar la amenaza a lo nuclear para paralizarnos. Y eso no puede ser. Tenemos que tener nuestra propia capacidad nuclear. Jamás para utilizarla, para defendernos y sobre todo para disuadir. El arma nuclear tiene una mala fama inmerecida porque es lo que ha evitado el conflicto en Europa durante 80 años.Gasto en defensa «En Europa nos creíamos que no iba a haber guerra y financiamos el Estado del bienestar mientras Estados Unidos nos cubría las espaldas»— ¿Tiene razón Donald Trump cuando pide a Europa que asuma su responsabilidad en defensa?— Sí, pero es una demanda que no viene de Donald Trump, siempre ha estado por parte de Estados Unidos. En Europa en los últimos 40 o 50 años nos creímos la historia de que no iba a haber guerras y se produjo una desinversión masiva en seguridad y defensa y llegamos a tener unos ejércitos inoperativos. Eso nos permitió tener dinero para otras cosas, para financiar nuestro generoso estado del bienestar, mientras Estados Unidos nos cubría las espaldas. Nos hemos acostumbrado a una situación que era absolutamente anormal, hemos externalizado nuestra defensa a un tercero. Ahora queremos volver a la normalidad, que Europa se pueda defender a sí misma sin depender de nadie. Ya nos dio varias señales Putin, no le hicimos caso pero después de lo de Ucrania ya no hay excusa y Europa debe ser la protagonista de su propia defensa.— Eso va a obligar a cambiar las prioridades de financiación en los presupuestos nacionales, ¿cree que la sociedad está preparada?— Yo creo que la sí. Las encuestas muestran que los ciudadanos quieren más defensa y seguridad, incluso los jóvenes porque se han dado cuenta de que la seguridad es consustancial al progreso y la paz. Sin seguridad no tienes nada. Y además la inversión en seguridad es inversión en I+D, en nuevas tecnologías que producen puestos de trabajo bien cualificados y tejido industrial.— ¿Cree entonces que entenderán si hay que recortar partidas del estado del bienestar para reforzar la seguridad y la defensa?— Yo creo que de momento tenemos un margen suficiente para aumentar la inversión en seguridad sin recortar drásticamente las partidas del estado del bienestar, creo que existe todavía un margen bastante amplio. Alemania federal cuando creó su estado del bienestar gastaba el 3,4% de su PIB en seguridad y defensa y eso no le impidió crear el estado del bienestar alemán, que es uno de los más generosos que hay. Si se hacen bien las cosas hay dinero para todo.Postura ante la OTAN «Sánchez busca ganar tiempo, dar una patada al balón hacia delante y mantener el Gobierno de coalición con sus socios»— ¿Y es reconducible la confianza entre Estados Unidos y Europa?— Sí porque nos beneficia a todos, pero no va a ser una relación como la de antes. Antes era una relación de dependencia. Hablamos de alianza pero era una ficción, dependíamos de Estados Unidos. Y una relación entre desiguales no es sana. Ahora queremos convertirla en una relación de igualdad, seguir siendo amigos, seguir siendo aliados, pero en pie de igualdad mucho más equilibrado que antes.— ¿Cómo cree que se ve dentro de la OTAN la postura del Gobierno de Pedro Sánchez?— Se ve con cierta estupefacción. Si los demás dicen que necesitan el 5% para cumplir con sus capacidades, que España se descuelgue diciendo que puede hacer lo mismo con menos dinero deja a los demás un poco como inútiles. Nos miran con sorpresa y con recelo. Cada año la OTAN va a evaluar si efectivamente con ese porcentaje se puede conseguir las capacidades que nos han adjudicado, así que lo veremos pronto.— ¿Y cuál es el objetivo del Gobierno entonces?— Ganar tiempo, dar una patada al balón hacia delante y mantener el Gobierno de coalición con sus socios, que son anti otánicos. Esa es la gente con la que está gobernando Sánchez, unas juventudes radicalizadas, unos socios anti otánicos y tiene que ganar tiempo y que decir que no va a tocar ni un euro del gasto social. Pero las mentiras tienen las piernas muy cortas.— En la UE funcionan los diferentes mecanismos puestos en marcha para impulsar la industria de defensa?— Yo creo que sí. Existe la conciencia de que estamos en una coyuntura muy delicada, que tenemos que movernos rápidos, que tenemos que reaccionar con celeridad. Tanto la Comisión como el Parlamento estamos alineados en esto, ahora existen sus diferencias en cuanto a ritmos y en cuanto a intensidad del esfuerzo.— El FCAS ha sido un varapalo a esta política de integración.— Ha sido muy mala noticia. Era el proyecto estrella europeo para construir una capacidad integrada. Y hemos perdido tiempo y dinero. Pero se veía venir porque Francia no iba a aceptar que el sistema no respondiese a sus necesidades nacionales. Francia no está a favor de una defensa integrada y eso es un problema. De todas formas el proyecto político para una defensa europea va a seguir adelante, tenemos más proyectos.— Europa tiene ahora la vista puesta en su frontera este por la guerra de Europa, ¿pero debería España presionar para que se atienda el sur?— Todos entendemos que la defensa debe ser de 360 grados. Bien es cierto que ahora como la amenaza inminente y existencial viene por parte de Rusia lógicamente los recursos se enfocan en proyectos para reforzar nuestro flanco este. Pero los españoles y otros países mediterráneos nos encargamos continuamente de recordar que eso no puede ser a costa de desatender las amenazas que vienen del sur. El Sahel es un agujero negro ahora mismo. Somos conscientes de que España al ser la frontera sur y oeste de Europa tenemos amenazas no compartidas.Guerra de Ucrania «Estamos todos en el mismo barco, no solo por solidaridad europea sino por egoísmo bien entendido, egoísmo inteligente»— ¿Fracasó Europa en la zona del Sahel?— Ahí Europa cometió un fallo estratégico que fue seguir la estrategia de Francia. Pensar que Francia conocía esa zona como nadie y por tanto marcaba el paso y las estrategias de Europa. Desarrollamos varias misiones de paz de adiestramiento pero esos países, como realmente no les ayudábamos a lo que querían, que era rearmarse, tuvieron la tentación de pedir la ayuda de Rusia. El efecto es que estos países se están dando cuenta de que los rusos son muy malos aliados porque ayudan a la defensa arrasando y es una política de tierra quemada. Me da la impresión de que muchas de esas juntas militares están mirando otra vez a Europa. Esto llevará cierto tiempo, pero debemos estar preparados para en ese momento no seguir ninguna estrategia francesa. No podemos cometer el mismo error, tenemos que ir con nuevas aproximaciones, fundamentalmente escucharles a ellos.— ¿Situaría entonces la mayor amenaza para España en Rusia o en el sur?— Ahora mismo España, como todos los países europeos, estamos amenazados por Rusia como amenaza más inminente. Si mañana los rusos nos paralizan los vuelos comerciales en Europa, España sería el mayor perjudicado, por ejemplo. También suministros energéticos, flota fantasma rusa,… Hay que hacer pedagogía con nuestros conciudadanos, el hecho de que estemos a 4.000 kilómetros de distancia del frente de guerra no nos excluye de las consecuencias de la guerra. Estamos todos en el mismo barco, no solo por solidaridad europea sino por egoísmo bien entendido, egoísmo inteligente. Nicolás Pascual de la Parte ingresó en la carrera diplomática en 1988. Desde entonces ha visto la evolución geopolítica desde ángulos muy diferentes, ya fuera en ciudades como Berlín o Dublín o como embajador de España ante la OTAN entre 2017 y 2020. Desde las últimas elecciones europeas ocupa un escaño en Bruselas en representación del Partido Popular, un asiento desde el que sigue con atención el camino para la integración europea en defensa y el papel de España en el escenario internacional. Desde su despacho en el Parlamento Europeo confía en las posibilidades de la UE pese a fracasos como el del FCAS, el mayor proyecto de integración para la fabricación de un avión de combate de sexta generación que ha terminado como ejemplo de la frustración comunitaria.— ¿Es posible la autonomía estratégica que persigue la Unión Europea?— El concepto autonomía estratégica es más amplio y más complejo de lo que normalmente se cree. Pensamos que se focaliza exclusivamente en la capacidad para tener los recursos militares para defendernos, que es parte de ella, sin duda, pero va más allá porque también incluye la necesidad de tener por ejemplo el suministro garantizado de energía a precio asequible, el suministro de medicamentos, el de alimentos,… Todo eso forma parte de la autonomía estratégica. A eso es a lo que aspiramos en Europa, no a ser autosuficientes sino a tener la capacidad máxima de respuesta sin depender de suministros de otros países.Noticia relacionada general No No Desde la trinchera El campo de batalla transparente: la guerra donde todo se puede ver y atacar Pilar De la Cuesta— ¿Y cuándo podrá alcanzarse?— Cuanto antes. Es un ejercicio permanente, no existe una fecha donde tengamos la autonomía estratégica completa. Es un ejercicio que requiere tiempo, es complejo, y en el que tenemos que contar con nuestros aliados porque nadie es autónomo del todo. Es un proceso complejo al que nunca se llega al 100%— ¿Pero hay un horizonte en el que debiéramos tener un umbral mínimo?— Tenemos el programa que habla del rearme europeo y que dice que en 2030 tenemos que tener las capacidades suficientes europeas aunque sigamos dependiendo del paraguas nuclear norteamericano. Pero son objetivos móviles, cuando lleguemos a 2030 tendremos unas necesidades nuevas.— Y pensando largo plazo, ¿podría Europa pensar en prescindir del paraguas nuclear estadounidense?— De momento no es posible, pero está claro que si queremos disuadir a Rusia tenemos que tener una fuerza nuclear en Europa. Si nos la da Estados Unidos mejor que mejor, pero como ya la confianza en que eso sea así se está debilitando se ha abierto el debate en Europa de la necesidad de dotarnos de una capacidad nuclear que disuada. Si nos quedamos solamente en las capacidades convencionales, Rusia lo único que tiene que hacer es escalar la amenaza a lo nuclear para paralizarnos. Y eso no puede ser. Tenemos que tener nuestra propia capacidad nuclear. Jamás para utilizarla, para defendernos y sobre todo para disuadir. El arma nuclear tiene una mala fama inmerecida porque es lo que ha evitado el conflicto en Europa durante 80 años.Gasto en defensa «En Europa nos creíamos que no iba a haber guerra y financiamos el Estado del bienestar mientras Estados Unidos nos cubría las espaldas»— ¿Tiene razón Donald Trump cuando pide a Europa que asuma su responsabilidad en defensa?— Sí, pero es una demanda que no viene de Donald Trump, siempre ha estado por parte de Estados Unidos. En Europa en los últimos 40 o 50 años nos creímos la historia de que no iba a haber guerras y se produjo una desinversión masiva en seguridad y defensa y llegamos a tener unos ejércitos inoperativos. Eso nos permitió tener dinero para otras cosas, para financiar nuestro generoso estado del bienestar, mientras Estados Unidos nos cubría las espaldas. Nos hemos acostumbrado a una situación que era absolutamente anormal, hemos externalizado nuestra defensa a un tercero. Ahora queremos volver a la normalidad, que Europa se pueda defender a sí misma sin depender de nadie. Ya nos dio varias señales Putin, no le hicimos caso pero después de lo de Ucrania ya no hay excusa y Europa debe ser la protagonista de su propia defensa.— Eso va a obligar a cambiar las prioridades de financiación en los presupuestos nacionales, ¿cree que la sociedad está preparada?— Yo creo que la sí. Las encuestas muestran que los ciudadanos quieren más defensa y seguridad, incluso los jóvenes porque se han dado cuenta de que la seguridad es consustancial al progreso y la paz. Sin seguridad no tienes nada. Y además la inversión en seguridad es inversión en I+D, en nuevas tecnologías que producen puestos de trabajo bien cualificados y tejido industrial.— ¿Cree entonces que entenderán si hay que recortar partidas del estado del bienestar para reforzar la seguridad y la defensa?— Yo creo que de momento tenemos un margen suficiente para aumentar la inversión en seguridad sin recortar drásticamente las partidas del estado del bienestar, creo que existe todavía un margen bastante amplio. Alemania federal cuando creó su estado del bienestar gastaba el 3,4% de su PIB en seguridad y defensa y eso no le impidió crear el estado del bienestar alemán, que es uno de los más generosos que hay. Si se hacen bien las cosas hay dinero para todo.Postura ante la OTAN «Sánchez busca ganar tiempo, dar una patada al balón hacia delante y mantener el Gobierno de coalición con sus socios»— ¿Y es reconducible la confianza entre Estados Unidos y Europa?— Sí porque nos beneficia a todos, pero no va a ser una relación como la de antes. Antes era una relación de dependencia. Hablamos de alianza pero era una ficción, dependíamos de Estados Unidos. Y una relación entre desiguales no es sana. Ahora queremos convertirla en una relación de igualdad, seguir siendo amigos, seguir siendo aliados, pero en pie de igualdad mucho más equilibrado que antes.— ¿Cómo cree que se ve dentro de la OTAN la postura del Gobierno de Pedro Sánchez?— Se ve con cierta estupefacción. Si los demás dicen que necesitan el 5% para cumplir con sus capacidades, que España se descuelgue diciendo que puede hacer lo mismo con menos dinero deja a los demás un poco como inútiles. Nos miran con sorpresa y con recelo. Cada año la OTAN va a evaluar si efectivamente con ese porcentaje se puede conseguir las capacidades que nos han adjudicado, así que lo veremos pronto.— ¿Y cuál es el objetivo del Gobierno entonces?— Ganar tiempo, dar una patada al balón hacia delante y mantener el Gobierno de coalición con sus socios, que son anti otánicos. Esa es la gente con la que está gobernando Sánchez, unas juventudes radicalizadas, unos socios anti otánicos y tiene que ganar tiempo y que decir que no va a tocar ni un euro del gasto social. Pero las mentiras tienen las piernas muy cortas.— En la UE funcionan los diferentes mecanismos puestos en marcha para impulsar la industria de defensa?— Yo creo que sí. Existe la conciencia de que estamos en una coyuntura muy delicada, que tenemos que movernos rápidos, que tenemos que reaccionar con celeridad. Tanto la Comisión como el Parlamento estamos alineados en esto, ahora existen sus diferencias en cuanto a ritmos y en cuanto a intensidad del esfuerzo.— El FCAS ha sido un varapalo a esta política de integración.— Ha sido muy mala noticia. Era el proyecto estrella europeo para construir una capacidad integrada. Y hemos perdido tiempo y dinero. Pero se veía venir porque Francia no iba a aceptar que el sistema no respondiese a sus necesidades nacionales. Francia no está a favor de una defensa integrada y eso es un problema. De todas formas el proyecto político para una defensa europea va a seguir adelante, tenemos más proyectos.— Europa tiene ahora la vista puesta en su frontera este por la guerra de Europa, ¿pero debería España presionar para que se atienda el sur?— Todos entendemos que la defensa debe ser de 360 grados. Bien es cierto que ahora como la amenaza inminente y existencial viene por parte de Rusia lógicamente los recursos se enfocan en proyectos para reforzar nuestro flanco este. Pero los españoles y otros países mediterráneos nos encargamos continuamente de recordar que eso no puede ser a costa de desatender las amenazas que vienen del sur. El Sahel es un agujero negro ahora mismo. Somos conscientes de que España al ser la frontera sur y oeste de Europa tenemos amenazas no compartidas.Guerra de Ucrania «Estamos todos en el mismo barco, no solo por solidaridad europea sino por egoísmo bien entendido, egoísmo inteligente»— ¿Fracasó Europa en la zona del Sahel?— Ahí Europa cometió un fallo estratégico que fue seguir la estrategia de Francia. Pensar que Francia conocía esa zona como nadie y por tanto marcaba el paso y las estrategias de Europa. Desarrollamos varias misiones de paz de adiestramiento pero esos países, como realmente no les ayudábamos a lo que querían, que era rearmarse, tuvieron la tentación de pedir la ayuda de Rusia. El efecto es que estos países se están dando cuenta de que los rusos son muy malos aliados porque ayudan a la defensa arrasando y es una política de tierra quemada. Me da la impresión de que muchas de esas juntas militares están mirando otra vez a Europa. Esto llevará cierto tiempo, pero debemos estar preparados para en ese momento no seguir ninguna estrategia francesa. No podemos cometer el mismo error, tenemos que ir con nuevas aproximaciones, fundamentalmente escucharles a ellos.— ¿Situaría entonces la mayor amenaza para España en Rusia o en el sur?— Ahora mismo España, como todos los países europeos, estamos amenazados por Rusia como amenaza más inminente. Si mañana los rusos nos paralizan los vuelos comerciales en Europa, España sería el mayor perjudicado, por ejemplo. También suministros energéticos, flota fantasma rusa,… Hay que hacer pedagogía con nuestros conciudadanos, el hecho de que estemos a 4.000 kilómetros de distancia del frente de guerra no nos excluye de las consecuencias de la guerra. Estamos todos en el mismo barco, no solo por solidaridad europea sino por egoísmo bien entendido, egoísmo inteligente.
Nicolás Pascual de la Parte ingresó en la carrera diplomática en 1988. Desde entonces ha visto la evolución geopolítica desde ángulos muy diferentes, ya fuera en ciudades como Berlín o Dublín o como embajador de España ante la OTAN entre 2017 y 2020. Desde las … últimas elecciones europeas ocupa un escaño en Bruselas en representación del Partido Popular, un asiento desde el que sigue con atención el camino para la integración europea en defensa y el papel de España en el escenario internacional. Desde su despacho en el Parlamento Europeo confía en las posibilidades de la UE pese a fracasos como el del FCAS, el mayor proyecto de integración para la fabricación de un avión de combate de sexta generación que ha terminado como ejemplo de la frustración comunitaria.
— ¿Es posible la autonomía estratégica que persigue la Unión Europea?
— El concepto autonomía estratégica es más amplio y más complejo de lo que normalmente se cree. Pensamos que se focaliza exclusivamente en la capacidad para tener los recursos militares para defendernos, que es parte de ella, sin duda, pero va más allá porque también incluye la necesidad de tener por ejemplo el suministro garantizado de energía a precio asequible, el suministro de medicamentos, el de alimentos,… Todo eso forma parte de la autonomía estratégica. A eso es a lo que aspiramos en Europa, no a ser autosuficientes sino a tener la capacidad máxima de respuesta sin depender de suministros de otros países.
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Desde la trinchera
Pilar De la Cuesta
— ¿Y cuándo podrá alcanzarse?
— Cuanto antes. Es un ejercicio permanente, no existe una fecha donde tengamos la autonomía estratégica completa. Es un ejercicio que requiere tiempo, es complejo, y en el que tenemos que contar con nuestros aliados porque nadie es autónomo del todo. Es un proceso complejo al que nunca se llega al 100%
— ¿Pero hay un horizonte en el que debiéramos tener un umbral mínimo?
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— Tenemos el programa que habla del rearme europeo y que dice que en 2030 tenemos que tener las capacidades suficientes europeas aunque sigamos dependiendo del paraguas nuclear norteamericano. Pero son objetivos móviles, cuando lleguemos a 2030 tendremos unas necesidades nuevas.
— Y pensando largo plazo, ¿podría Europa pensar en prescindir del paraguas nuclear estadounidense?
— De momento no es posible, pero está claro que si queremos disuadir a Rusia tenemos que tener una fuerza nuclear en Europa. Si nos la da Estados Unidos mejor que mejor, pero como ya la confianza en que eso sea así se está debilitando se ha abierto el debate en Europa de la necesidad de dotarnos de una capacidad nuclear que disuada. Si nos quedamos solamente en las capacidades convencionales, Rusia lo único que tiene que hacer es escalar la amenaza a lo nuclear para paralizarnos. Y eso no puede ser. Tenemos que tener nuestra propia capacidad nuclear. Jamás para utilizarla, para defendernos y sobre todo para disuadir. El arma nuclear tiene una mala fama inmerecida porque es lo que ha evitado el conflicto en Europa durante 80 años.
Gasto en defensa
«En Europa nos creíamos que no iba a haber guerra y financiamos el Estado del bienestar mientras Estados Unidos nos cubría las espaldas»
— ¿Tiene razón Donald Trump cuando pide a Europa que asuma su responsabilidad en defensa?
— Sí, pero es una demanda que no viene de Donald Trump, siempre ha estado por parte de Estados Unidos. En Europa en los últimos 40 o 50 años nos creímos la historia de que no iba a haber guerras y se produjo una desinversión masiva en seguridad y defensa y llegamos a tener unos ejércitos inoperativos. Eso nos permitió tener dinero para otras cosas, para financiar nuestro generoso estado del bienestar, mientras Estados Unidos nos cubría las espaldas. Nos hemos acostumbrado a una situación que era absolutamente anormal, hemos externalizado nuestra defensa a un tercero. Ahora queremos volver a la normalidad, que Europa se pueda defender a sí misma sin depender de nadie. Ya nos dio varias señales Putin, no le hicimos caso pero después de lo de Ucrania ya no hay excusa y Europa debe ser la protagonista de su propia defensa.
— Eso va a obligar a cambiar las prioridades de financiación en los presupuestos nacionales, ¿cree que la sociedad está preparada?
— Yo creo que la sí. Las encuestas muestran que los ciudadanos quieren más defensa y seguridad, incluso los jóvenes porque se han dado cuenta de que la seguridad es consustancial al progreso y la paz. Sin seguridad no tienes nada. Y además la inversión en seguridad es inversión en I+D, en nuevas tecnologías que producen puestos de trabajo bien cualificados y tejido industrial.
— ¿Cree entonces que entenderán si hay que recortar partidas del estado del bienestar para reforzar la seguridad y la defensa?
— Yo creo que de momento tenemos un margen suficiente para aumentar la inversión en seguridad sin recortar drásticamente las partidas del estado del bienestar, creo que existe todavía un margen bastante amplio. Alemania federal cuando creó su estado del bienestar gastaba el 3,4% de su PIB en seguridad y defensa y eso no le impidió crear el estado del bienestar alemán, que es uno de los más generosos que hay. Si se hacen bien las cosas hay dinero para todo.
Postura ante la OTAN
«Sánchez busca ganar tiempo, dar una patada al balón hacia delante y mantener el Gobierno de coalición con sus socios»
— ¿Y es reconducible la confianza entre Estados Unidos y Europa?
— Sí porque nos beneficia a todos, pero no va a ser una relación como la de antes. Antes era una relación de dependencia. Hablamos de alianza pero era una ficción, dependíamos de Estados Unidos. Y una relación entre desiguales no es sana. Ahora queremos convertirla en una relación de igualdad, seguir siendo amigos, seguir siendo aliados, pero en pie de igualdad mucho más equilibrado que antes.
— ¿Cómo cree que se ve dentro de la OTAN la postura del Gobierno de Pedro Sánchez?
— Se ve con cierta estupefacción. Si los demás dicen que necesitan el 5% para cumplir con sus capacidades, que España se descuelgue diciendo que puede hacer lo mismo con menos dinero deja a los demás un poco como inútiles. Nos miran con sorpresa y con recelo. Cada año la OTAN va a evaluar si efectivamente con ese porcentaje se puede conseguir las capacidades que nos han adjudicado, así que lo veremos pronto.
— ¿Y cuál es el objetivo del Gobierno entonces?
— Ganar tiempo, dar una patada al balón hacia delante y mantener el Gobierno de coalición con sus socios, que son anti otánicos. Esa es la gente con la que está gobernando Sánchez, unas juventudes radicalizadas, unos socios anti otánicos y tiene que ganar tiempo y que decir que no va a tocar ni un euro del gasto social. Pero las mentiras tienen las piernas muy cortas.
— En la UE funcionan los diferentes mecanismos puestos en marcha para impulsar la industria de defensa?
— Yo creo que sí. Existe la conciencia de que estamos en una coyuntura muy delicada, que tenemos que movernos rápidos, que tenemos que reaccionar con celeridad. Tanto la Comisión como el Parlamento estamos alineados en esto, ahora existen sus diferencias en cuanto a ritmos y en cuanto a intensidad del esfuerzo.
— El FCAS ha sido un varapalo a esta política de integración.
— Ha sido muy mala noticia. Era el proyecto estrella europeo para construir una capacidad integrada. Y hemos perdido tiempo y dinero. Pero se veía venir porque Francia no iba a aceptar que el sistema no respondiese a sus necesidades nacionales. Francia no está a favor de una defensa integrada y eso es un problema. De todas formas el proyecto político para una defensa europea va a seguir adelante, tenemos más proyectos.
— Europa tiene ahora la vista puesta en su frontera este por la guerra de Europa, ¿pero debería España presionar para que se atienda el sur?
— Todos entendemos que la defensa debe ser de 360 grados. Bien es cierto que ahora como la amenaza inminente y existencial viene por parte de Rusia lógicamente los recursos se enfocan en proyectos para reforzar nuestro flanco este. Pero los españoles y otros países mediterráneos nos encargamos continuamente de recordar que eso no puede ser a costa de desatender las amenazas que vienen del sur. El Sahel es un agujero negro ahora mismo. Somos conscientes de que España al ser la frontera sur y oeste de Europa tenemos amenazas no compartidas.
Guerra de Ucrania
«Estamos todos en el mismo barco, no solo por solidaridad europea sino por egoísmo bien entendido, egoísmo inteligente»
— ¿Fracasó Europa en la zona del Sahel?
— Ahí Europa cometió un fallo estratégico que fue seguir la estrategia de Francia. Pensar que Francia conocía esa zona como nadie y por tanto marcaba el paso y las estrategias de Europa. Desarrollamos varias misiones de paz de adiestramiento pero esos países, como realmente no les ayudábamos a lo que querían, que era rearmarse, tuvieron la tentación de pedir la ayuda de Rusia. El efecto es que estos países se están dando cuenta de que los rusos son muy malos aliados porque ayudan a la defensa arrasando y es una política de tierra quemada. Me da la impresión de que muchas de esas juntas militares están mirando otra vez a Europa. Esto llevará cierto tiempo, pero debemos estar preparados para en ese momento no seguir ninguna estrategia francesa. No podemos cometer el mismo error, tenemos que ir con nuevas aproximaciones, fundamentalmente escucharles a ellos.
— ¿Situaría entonces la mayor amenaza para España en Rusia o en el sur?
— Ahora mismo España, como todos los países europeos, estamos amenazados por Rusia como amenaza más inminente. Si mañana los rusos nos paralizan los vuelos comerciales en Europa, España sería el mayor perjudicado, por ejemplo. También suministros energéticos, flota fantasma rusa,… Hay que hacer pedagogía con nuestros conciudadanos, el hecho de que estemos a 4.000 kilómetros de distancia del frente de guerra no nos excluye de las consecuencias de la guerra. Estamos todos en el mismo barco, no solo por solidaridad europea sino por egoísmo bien entendido, egoísmo inteligente.
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