El río Tajo ya ha llevado a Portugal toda el agua estipulada con España para el actual año hidrológico, aunque falta la mitad de tiempo. Un dato que refleja la abundancia de reservas gracias a las lluvias de este invierno y primavera y que deja en evidencia al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, quien acaba de pleitear para mermar a la mitad los trasvases al Segura.La Comisión de Desembalse del Tajo, órgano participativo de la Confederación Hidrográfica de la cuenca cedente, ha constatado en marzo que «ya se ha enviado el volumen anual requerido a Portugal recogido en el Convenio de Albufeira», suscrito entre ambos países.Más que de sobra, puesto que el 1 de febrero ya se habían transferido 3.054 hectómetros cúbicos, el 113% del caudal integral anual de 2.700 hm3, una cifra reveladora si se compara con las del trasvase Tajo-Segura, diez veces menos y una infraestructura a la que Page pretende dar el hachazo a la mitad, entre el cambio en las reglas de explotación inminente y el aumento de caudales ecológicos, en 2027 a mucho tardar. Cerrar el grifo por completo, para más adelante, siempre ha sido su meta declarada.Los dos embalses que abastecen al acueducto -Entrepeñas y Buendía- se mantienen en niveles sin parangón en décadas, con 1.673 hm3 y el más pequeño de los dos al 80% de su capacidad y el doble de reservas de la media de los últimos diez años.Incluso con esa modificación que reclama Page en su recurso contencioso-administrativo, habría Nivel 1 y transferencias hídricas mensuales de máximos de forma automática, para su pesar.Pero su pulso al Gobierno de Pedro Sánchez se mantiene incluso sacando pecho de acudir a los tribunales contra un Ejecutivo de su propio partido político. Unos principios que poco tiene que ver con la realidad hidrológica y que ya le han hecho ver desde el PP esta semana.«Page se dedica a generar batallas ficticias en materia de agua para tratar de obtener una rentabilidad política buscando votos, pero le da exactamente igual que haya agua para regar o no», le ha reprochado el presidente de los populares castellanomanchegos, Paco Núñez. A su juicio, el plan de cuencas que ha firmado con Sánchez «sólo sirve para que el agua del Tajo acabe utilizándose para el riego de Portugal».Según él, «ni hay más agua en cabecera, ni hay mejoras en los ríos a su paso por Toledo y Talavera de la Reina», aunque esa primera parte de su afirmación tampoco se corresponde con las estadísticas difundidas semanalmente por el Ministerio en embalses.net.Un pacto nacional del agua sería «ofensivo»Y otro episodio más del cruce de declaraciones se ha vivido a raíz de que el vicesecretario nacional del Partido Popular, Elías Bendodo -durante una visita a Talavera de la Reina- defendiera un pacto nacional del agua y la continuidad del trasvase Tajo-Segura, tal como había propuesto el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca.La reacción a estas palabras de Bendodo ha sido que eran «ofensivas» y resultaba «absolutamente incomprensible» este planteamiento, según José Manuel Caballero, vicepresidente segundo del Ejecutivo socialista de Page. El río Tajo ya ha llevado a Portugal toda el agua estipulada con España para el actual año hidrológico, aunque falta la mitad de tiempo. Un dato que refleja la abundancia de reservas gracias a las lluvias de este invierno y primavera y que deja en evidencia al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, quien acaba de pleitear para mermar a la mitad los trasvases al Segura.La Comisión de Desembalse del Tajo, órgano participativo de la Confederación Hidrográfica de la cuenca cedente, ha constatado en marzo que «ya se ha enviado el volumen anual requerido a Portugal recogido en el Convenio de Albufeira», suscrito entre ambos países.Más que de sobra, puesto que el 1 de febrero ya se habían transferido 3.054 hectómetros cúbicos, el 113% del caudal integral anual de 2.700 hm3, una cifra reveladora si se compara con las del trasvase Tajo-Segura, diez veces menos y una infraestructura a la que Page pretende dar el hachazo a la mitad, entre el cambio en las reglas de explotación inminente y el aumento de caudales ecológicos, en 2027 a mucho tardar. Cerrar el grifo por completo, para más adelante, siempre ha sido su meta declarada.Los dos embalses que abastecen al acueducto -Entrepeñas y Buendía- se mantienen en niveles sin parangón en décadas, con 1.673 hm3 y el más pequeño de los dos al 80% de su capacidad y el doble de reservas de la media de los últimos diez años.Incluso con esa modificación que reclama Page en su recurso contencioso-administrativo, habría Nivel 1 y transferencias hídricas mensuales de máximos de forma automática, para su pesar.Pero su pulso al Gobierno de Pedro Sánchez se mantiene incluso sacando pecho de acudir a los tribunales contra un Ejecutivo de su propio partido político. Unos principios que poco tiene que ver con la realidad hidrológica y que ya le han hecho ver desde el PP esta semana.«Page se dedica a generar batallas ficticias en materia de agua para tratar de obtener una rentabilidad política buscando votos, pero le da exactamente igual que haya agua para regar o no», le ha reprochado el presidente de los populares castellanomanchegos, Paco Núñez. A su juicio, el plan de cuencas que ha firmado con Sánchez «sólo sirve para que el agua del Tajo acabe utilizándose para el riego de Portugal».Según él, «ni hay más agua en cabecera, ni hay mejoras en los ríos a su paso por Toledo y Talavera de la Reina», aunque esa primera parte de su afirmación tampoco se corresponde con las estadísticas difundidas semanalmente por el Ministerio en embalses.net.Un pacto nacional del agua sería «ofensivo»Y otro episodio más del cruce de declaraciones se ha vivido a raíz de que el vicesecretario nacional del Partido Popular, Elías Bendodo -durante una visita a Talavera de la Reina- defendiera un pacto nacional del agua y la continuidad del trasvase Tajo-Segura, tal como había propuesto el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca.La reacción a estas palabras de Bendodo ha sido que eran «ofensivas» y resultaba «absolutamente incomprensible» este planteamiento, según José Manuel Caballero, vicepresidente segundo del Ejecutivo socialista de Page.
El río Tajo ya ha llevado a Portugal toda el agua estipulada con España para el actual año hidrológico, aunque falta la mitad de tiempo. Un dato que refleja la abundancia de reservas gracias a las lluvias de este invierno y primavera y que deja … en evidencia al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, quien acaba de pleitear para mermar a la mitad los trasvases al Segura.
La Comisión de Desembalse del Tajo, órgano participativo de la Confederación Hidrográfica de la cuenca cedente, ha constatado en marzo que «ya se ha enviado el volumen anual requerido a Portugal recogido en el Convenio de Albufeira», suscrito entre ambos países.
Más que de sobra, puesto que el 1 de febrero ya se habían transferido 3.054 hectómetros cúbicos, el 113% del caudal integral anual de 2.700 hm3, una cifra reveladora si se compara con las del trasvase Tajo-Segura, diez veces menos y una infraestructura a la que Page pretende dar el hachazo a la mitad, entre el cambio en las reglas de explotación inminente y el aumento de caudales ecológicos, en 2027 a mucho tardar. Cerrar el grifo por completo, para más adelante, siempre ha sido su meta declarada.
Los dos embalses que abastecen al acueducto -Entrepeñas y Buendía- se mantienen en niveles sin parangón en décadas, con 1.673 hm3 y el más pequeño de los dos al 80% de su capacidad y el doble de reservas de la media de los últimos diez años.
Incluso con esa modificación que reclama Page en su recurso contencioso-administrativo, habría Nivel 1 y transferencias hídricas mensuales de máximos de forma automática, para su pesar.
Pero su pulso al Gobierno de Pedro Sánchez se mantiene incluso sacando pecho de acudir a los tribunales contra un Ejecutivo de su propio partido político. Unos principios que poco tiene que ver con la realidad hidrológica y que ya le han hecho ver desde el PP esta semana.
«Page se dedica a generar batallas ficticias en materia de agua para tratar de obtener una rentabilidad política buscando votos, pero le da exactamente igual que haya agua para regar o no», le ha reprochado el presidente de los populares castellanomanchegos, Paco Núñez. A su juicio, el plan de cuencas que ha firmado con Sánchez «sólo sirve para que el agua del Tajo acabe utilizándose para el riego de Portugal».
Según él, «ni hay más agua en cabecera, ni hay mejoras en los ríos a su paso por Toledo y Talavera de la Reina», aunque esa primera parte de su afirmación tampoco se corresponde con las estadísticas difundidas semanalmente por el Ministerio en embalses.net.
Un pacto nacional del agua sería «ofensivo»
Y otro episodio más del cruce de declaraciones se ha vivido a raíz de que el vicesecretario nacional del Partido Popular, Elías Bendodo -durante una visita a Talavera de la Reina- defendiera un pacto nacional del agua y la continuidad del trasvase Tajo-Segura, tal como había propuesto el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca.
La reacción a estas palabras de Bendodo ha sido que eran «ofensivas» y resultaba «absolutamente incomprensible» este planteamiento, según José Manuel Caballero, vicepresidente segundo del Ejecutivo socialista de Page.
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