La vuelta al gimnasio tras el verano impulsa nuevas rutinas deportivas, pero muchos olvidan un aspecto clave: la alimentación adecuada antes y después del entrenamiento. Expertos en nutrición y salud cardiovascular advierten que aumentar la actividad física repentinamente sin adaptar la dieta puede provocar fatiga temprana, molestias digestivas y recuperación lenta.Y es que cada vez nos preocupa más lo que comemos. Y lo que se come y cuándo se come interfiere casi de la misma manera para nuestra salud. Lo avalan distintos estudios científicos, que apuntan sobre el efecto que tiene la alimentación sobre el ciclo circadiano, el envejecimiento saludable y nuestro bienestar físico y emocional.Comer bien y moverse a diario. Poco más. Eso sí, hay que hacerlo de forma correcta, tanto para elegir la comida adecuada como para integrar el ejercicio en nuestro día a día.Combinar hidratos de carbono con proteína de calidad tras entrenamientos exigentesIngrid Daniele, nutricionista de Blua de Sanitas, explica que la elección de alimentos depende del momento del día y tipo de actividad. «Si faltan entre dos y cuatro horas, conviene realizar una comida completa con hidratos de carbono, proteína y cantidades moderadas de grasa y fibra», señala. Para menos tiempo, recomienda opciones simples como fruta, yogur con fruta, pan con queso fresco o pavo magro.Después del entrenamiento, la prioridad es rehidratarse, recuperar energía y favorecer la reparación muscular. «Es conveniente combinar hidratos de carbono con proteína de calidad en la siguiente comida, especialmente tras entrenamientos exigentes», añade la experta que entre las opciones básicas opta por la pasta con atún y verduras, arroz con huevo, legumbres, pescado con patata o yogur con fruta. «Más que el momento exacto, lo importante es que la alimentación diaria aporte suficiente energía y proteína», destaca.Por otro lado, Saúl Sánchez, nutricionista deportivo y divulgador, ofrece consejos concretos con echar una cucharada de miel de calidad al café, y acompañarlo de un plátado: «Es uno de los mejores preentrenos posibles».Para después de entrenar, sugiere queso con dulce de membrillo o arroz con leche. «La cafeína activa y reduce la percepción de fatiga; mantener la glucosa elevada retrasa el cansancio. Las proteínas favorecen la recuperación y, con carbohidratos, mejoran la reposición de glucógeno», explica en una de sus publicaciones en las plataformas digitales.«Lo ideal es esperar 45-60 minutos después de entrenar para comer»Aurelio Rojas, especialista en salud cardiovascular y divulgador en las redes, aporta una perspectiva diferente sobre el ‘timing’. «Cuando haces ejercicio, tu cuerpo libera FGF 21, una proteína que activa la quema de grasa, mejora la sensibilidad a la insulina y protege células del estrés oxidativo». Si comes inmediatamente después, especialmente carbohidratos rápidos, «esa liberación se corta y pierdes beneficios». Para el 90% de personas que buscan salud metabólica, «lo ideal es esperar 45-60 minutos después de entrenar para comer». Un intervalo, que según cuenta el especialista, permite activar rutas de reparación y regular la insulina adecuadamente. «No es solo lo que comes, sino cuándo. Tu corazón también lo nota», concluye el popular influencer de la salud. La vuelta al gimnasio tras el verano impulsa nuevas rutinas deportivas, pero muchos olvidan un aspecto clave: la alimentación adecuada antes y después del entrenamiento. Expertos en nutrición y salud cardiovascular advierten que aumentar la actividad física repentinamente sin adaptar la dieta puede provocar fatiga temprana, molestias digestivas y recuperación lenta.Y es que cada vez nos preocupa más lo que comemos. Y lo que se come y cuándo se come interfiere casi de la misma manera para nuestra salud. Lo avalan distintos estudios científicos, que apuntan sobre el efecto que tiene la alimentación sobre el ciclo circadiano, el envejecimiento saludable y nuestro bienestar físico y emocional.Comer bien y moverse a diario. Poco más. Eso sí, hay que hacerlo de forma correcta, tanto para elegir la comida adecuada como para integrar el ejercicio en nuestro día a día.Combinar hidratos de carbono con proteína de calidad tras entrenamientos exigentesIngrid Daniele, nutricionista de Blua de Sanitas, explica que la elección de alimentos depende del momento del día y tipo de actividad. «Si faltan entre dos y cuatro horas, conviene realizar una comida completa con hidratos de carbono, proteína y cantidades moderadas de grasa y fibra», señala. Para menos tiempo, recomienda opciones simples como fruta, yogur con fruta, pan con queso fresco o pavo magro.Después del entrenamiento, la prioridad es rehidratarse, recuperar energía y favorecer la reparación muscular. «Es conveniente combinar hidratos de carbono con proteína de calidad en la siguiente comida, especialmente tras entrenamientos exigentes», añade la experta que entre las opciones básicas opta por la pasta con atún y verduras, arroz con huevo, legumbres, pescado con patata o yogur con fruta. «Más que el momento exacto, lo importante es que la alimentación diaria aporte suficiente energía y proteína», destaca.Por otro lado, Saúl Sánchez, nutricionista deportivo y divulgador, ofrece consejos concretos con echar una cucharada de miel de calidad al café, y acompañarlo de un plátado: «Es uno de los mejores preentrenos posibles».Para después de entrenar, sugiere queso con dulce de membrillo o arroz con leche. «La cafeína activa y reduce la percepción de fatiga; mantener la glucosa elevada retrasa el cansancio. Las proteínas favorecen la recuperación y, con carbohidratos, mejoran la reposición de glucógeno», explica en una de sus publicaciones en las plataformas digitales.«Lo ideal es esperar 45-60 minutos después de entrenar para comer»Aurelio Rojas, especialista en salud cardiovascular y divulgador en las redes, aporta una perspectiva diferente sobre el ‘timing’. «Cuando haces ejercicio, tu cuerpo libera FGF 21, una proteína que activa la quema de grasa, mejora la sensibilidad a la insulina y protege células del estrés oxidativo». Si comes inmediatamente después, especialmente carbohidratos rápidos, «esa liberación se corta y pierdes beneficios». Para el 90% de personas que buscan salud metabólica, «lo ideal es esperar 45-60 minutos después de entrenar para comer». Un intervalo, que según cuenta el especialista, permite activar rutas de reparación y regular la insulina adecuadamente. «No es solo lo que comes, sino cuándo. Tu corazón también lo nota», concluye el popular influencer de la salud.
La vuelta al gimnasio tras el verano impulsa nuevas rutinas deportivas, pero muchos olvidan un aspecto clave: la alimentación adecuada antes y después del entrenamiento. Expertos en nutrición y salud cardiovascular advierten que aumentar la actividad física repentinamente sin adaptar la dieta puede provocar fatiga … temprana, molestias digestivas y recuperación lenta.
Y es que cada vez nos preocupa más lo que comemos. Y lo que se come y cuándo se come interfiere casi de la misma manera para nuestra salud. Lo avalan distintos estudios científicos, que apuntan sobre el efecto que tiene la alimentación sobre el ciclo circadiano, el envejecimiento saludable y nuestro bienestar físico y emocional.
Comer bien y moverse a diario. Poco más. Eso sí, hay que hacerlo de forma correcta, tanto para elegir la comida adecuada como para integrar el ejercicio en nuestro día a día.
Combinar hidratos de carbono con proteína de calidad tras entrenamientos exigentes
Ingrid Daniele, nutricionista de Blua de Sanitas, explica que la elección de alimentos depende del momento del día y tipo de actividad. «Si faltan entre dos y cuatro horas, conviene realizar una comida completa con hidratos de carbono, proteína y cantidades moderadas de grasa y fibra», señala. Para menos tiempo, recomienda opciones simples como fruta, yogur con fruta, pan con queso fresco o pavo magro.
Después del entrenamiento, la prioridad es rehidratarse, recuperar energía y favorecer la reparación muscular. «Es conveniente combinar hidratos de carbono con proteína de calidad en la siguiente comida, especialmente tras entrenamientos exigentes», añade la experta que entre las opciones básicas opta por la pasta con atún y verduras, arroz con huevo, legumbres, pescado con patata o yogur con fruta. «Más que el momento exacto, lo importante es que la alimentación diaria aporte suficiente energía y proteína», destaca.
Por otro lado, Saúl Sánchez, nutricionista deportivo y divulgador, ofrece consejos concretos con echar una cucharada de miel de calidad al café, y acompañarlo de un plátado: «Es uno de los mejores preentrenos posibles».
Para después de entrenar, sugiere queso con dulce de membrillo o arroz con leche. «La cafeína activa y reduce la percepción de fatiga; mantener la glucosa elevada retrasa el cansancio. Las proteínas favorecen la recuperación y, con carbohidratos, mejoran la reposición de glucógeno», explica en una de sus publicaciones en las plataformas digitales.
«Lo ideal es esperar 45-60 minutos después de entrenar para comer»
Aurelio Rojas, especialista en salud cardiovascular y divulgador en las redes, aporta una perspectiva diferente sobre el ‘timing’. «Cuando haces ejercicio, tu cuerpo libera FGF 21, una proteína que activa la quema de grasa, mejora la sensibilidad a la insulina y protege células del estrés oxidativo».
Si comes inmediatamente después, especialmente carbohidratos rápidos, «esa liberación se corta y pierdes beneficios». Para el 90% de personas que buscan salud metabólica, «lo ideal es esperar 45-60 minutos después de entrenar para comer». Un intervalo, que según cuenta el especialista, permite activar rutas de reparación y regular la insulina adecuadamente. «No es solo lo que comes, sino cuándo. Tu corazón también lo nota», concluye el popular influencer de la salud.
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