La vuelta al cole en la Comunidad de Madrid arranca, una vez más, bajo la amenaza del calor extremo. Las predicciones estacionales de la AEMET confirman la tendencia de los últimos años: el curso escolar comienza en un mes de septiembre que actúa como una prolongación de agosto, lo que supone que miles de alumnos pasen la jornada en aulas que superan, en ocasiones, los 30 °C.Familias, asociaciones de vecinos y sindicatos profesionales llevan una década demandando mejoras en la climatización de los centros públicos de la región. En respuesta a ello, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció este lunes una inversión de 1.240 millones de euros para mejorar la climatización, la eficiencia energética y la accesibilidad de las aulas.«Es una inversión histórica», subrayaba la líder regional, quien reconocía que los veranos cada vez son más cálidos y se adelantan más, mientras que el otoño se retrasa. «Es una situación inédita que no habíamos vivido nunca antes en Madrid, pero por eso ahora llega el momento de actuar de manera urgente».A la espera de que esa importante inyección presupuestaria modifique la temperatura en las aulas, la fotografía actual deja un mapa sofocante, al menos en la capital. Una auditoría de datos realizada por ABC a raíz de una petición de Transparencia al Ayuntamiento de Madrid revela que el 78,1% de los colegios públicos de primaria (200 de los 256 centros) no dispone de ningún sistema de atenuación de las temperaturas en sus aulas.El dato corresponde a la suma de los 117 colegios (el 45,7%) que no cuentan con ningún tipo de climatización en todo el inmueble, con los 83 (32,4%) que sí disponen de aire acondicionado, pero de manera muy aislada, instalado exclusivamente en despachos de dirección, salas de profesores, conserjerías, gimnasio… La FAPA Giner de los Ríos, la federación mayoritaria de AMPAS de la red pública madrileña, remitió en junio a la Consejería de Educación un informe respaldado por 3.968 mediciones realizadas por las familias en las aulas. Los datos mostraron que el 60% de los días lectivos de ese mes los alumnos soportaron temperaturas medias superiores a los 28°C, sobrepasando en numerosas aulas la barrera de los 35°C.«Tener aulas donde se superan con creces los 35ºC es una bestialidad», denuncia Mari Carmen Morillas, presidenta de la federación. «Imagínate dar clase a esas temperaturas: los niños no se concentran, están más nerviosos y se generan problemas de convivencia».La situación se vuelve todavía más compleja en los colegios de educación especial, donde siete de los nueve centros existentes en la capital no cuentan con ningún tipo de sistema para combatir el calor en las aulas, mientras que solo dos disponen de aparatos tipo splits en espacios puntuales. «Es horrible», asegura Morillas a ABC. «Hablamos de niños con necesidades que no saben autorregular su temperatura y que sufren verdaderas crisis».El contrapunto positivo se encuentra en la etapa de 0 a 3 años (Escuelas Infantiles), ya que el 89,7% de los centros dispone de climatización en las aulas. Sin embargo, en el salto a Primaria (de 3 a 12 años), la tasa se desploma al 3,1%.Falta de datos a nivel regionalDesde este diario se intentó acceder también a través de Transparencia al inventario, bases de datos o expedientes de contratación que permitieran fiscalizar la climatización en los aproximadamente 1.800 centros públicos y concertados de toda la Comunidad de Madrid. Sin embargo, la petición fue denegada al alegar que auditar el estado térmico de los colegios requeriría un «trabajo ex profeso de investigación» que resultaría «incompatible con el normal funcionamiento de los servicios públicos».En el informe de alegaciones firmado por el director general de Infraestructuras y Servicios, Ignacio García Rodríguez, la Administración autonómica señala que en la normativa aplicable a la construcción de centros educativos «no consta la obligación de la instalación de aparatos de aire acondicionado». No obstante, reconocen que ignoran las actuaciones que se hayan podido llevar a cabo en los mismos de forma descentralizada: «Esta Dirección General desconoce si algún centro educativo de la Comunidad de Madrid, por su cuenta, ha instalado aparatos de aire acondicionado en algunas de sus dependencias; información de la que se carece».Familias en acciónEn ese intento de las familias por mitigar el calor en las aulas, se han llegado a acometer intervenciones en los centros que, con frecuencia, topaban con el muro de la burocracia o la falta de permisos oficiales.«Desde la AMPA nos ofrecimos a comprar ventiladores para las clases», explica a ABC la presidenta —quien prefiere mantener el anonimato— de uno de los colegios de la capital que no dispone de ningún tipo de climatización. «No nos dejaron hacerlo porque dependía de la instalación eléctrica y, por medidas de seguridad, había que anclarlos y dejarlos fijos. Esos permisos los tiene que dar la Comunidad o la Junta de Distrito, y la dispersión de competencias dificulta cualquier acción», lamenta. Aún así, apostilla: «La solución no nos parecía la ideal, porque tendría que ser el órgano competente el que garantizase las condiciones adecuadas en los centros para los menores y no pagadas por los padres, pero sentíamos que teníamos que hacer algo».Ese laberinto institucional se repite en otros puntos de la región. En Fuenlabrada, según relata Morillas, una AMPA llegó a comprar de su propio presupuesto varios equipos de aire acondicionado tipo split , pero jamás pudieron instalarse: los cuadros eléctricos del colegio, con medio siglo de antigüedad, no soportaban la potencia necesaria y la Administración no autorizó la reforma de la red. En el centro de la capital, otra asociación de familias llegó a ser sancionada por el Ayuntamiento tras instalar por su cuenta una pérgola en el patio para dotar al recinto de una zona de sombra.Salud y rendimiento académico«El calor en las aulas y patios escolares no es solo una cuestión de confort, sino un problema de salud pública infantil, ya no puede tratarse como una simple incomodidad ni como un problema menor», aseguran en nota de prensa desde la Asociación Española de Pediatría (AEP). «Cuando un aula supera los 26-27 °C, la evidencia nos dice que empieza a deteriorarse el bienestar, la concentración y el aprendizaje; y cuando se alcanzan temperaturas superiores, entramos en un escenario de riesgo sanitario prevenible». «No podemos depender de que lleves a tu hijo al centro y, cuando hace mucho calor, te llamen porque le han tenido que llevar al hospital, o que te digan que le duele la cabeza. El calor no es ninguna broma», señala Morillas. Según la presidenta de la FAPA, las situaciones más acusadas se viven en los centros de educación especial: «Hay niños en sillas de ruedas con corsé que acaban con ampollas en la espalda por el roce y el sudor, y alumnos que entran en crisis porque no saben autorregular su propia temperatura».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Plan millonario para mitigar el calor en las aulas de Madrid: 1.200 millones en 1.400 centros noticia Si Madrid estudia prolongar la temporada de piscinas tras cerrar con los termómetros aún al alza noticia No La ruta en la sierra de Madrid que es perfecta para septiembre: rodeada de cascadas y en un entorno natural privilegiadoPor todo ello, desde la FAPA valoran positivamente el paso al frente dado por el Gobierno regional: «La inversión anunciada es una buena noticia y supone un paso en la dirección que las familias llevamos reclamando durante años», señalaban este martes en una nota de prensa. No obstante, inciden en que la medida «será realmente histórica cuando se traduzca en actuaciones concretas y urgentes, cuando las obras lleguen a todos los centros y cuando se compruebe que los alumnos estudian en aulas donde el confort térmico está garantizado».Metodología El análisis toma la base de datos oficial facilitada por la Dirección General de Coordinación Territorial y Desconcentración del Ayuntamiento de Madrid a través del Portal de Transparencia (expediente de resolución 213/2026/01428). Para poder evaluar el estado real de la climatización en la red educativa municipal, se estudió la información facilitada sobre los 340 centros públicos (CEIP, CEE y Escuelas Infantiles) en los que la información de origen en la mayoría de los casos se presentaba con descripciones en texto libre heterogéneas (mezclaban elementos dispares como la presencia de toldos, persianas, pequeñas intervenciones o equipos puntuales en dependencias de gestión). Se descartaron las soluciones pasivas genéricas para centrar la auditoría en la existencia de sistemas activos de refrigeración en las zonas donde el alumnado imparte clase. Se establecieron cinco categorías centradas en catalogar el confort térmico en las aulas para evitar que la presencia de un equipo de aire acondicionado en una oficina administrativa enmascarase la falta de frío en las aulas. De este modo se establecieron cinco categorías: Sin refrigeración, Zonas concretas (Sin aulas), Ventiladores en aulas, Parcialmente climatizados (aquellos con refrigeración restringida a aulas puntuales o espacios específicos) y Aulas climatizadas. La vuelta al cole en la Comunidad de Madrid arranca, una vez más, bajo la amenaza del calor extremo. Las predicciones estacionales de la AEMET confirman la tendencia de los últimos años: el curso escolar comienza en un mes de septiembre que actúa como una prolongación de agosto, lo que supone que miles de alumnos pasen la jornada en aulas que superan, en ocasiones, los 30 °C.Familias, asociaciones de vecinos y sindicatos profesionales llevan una década demandando mejoras en la climatización de los centros públicos de la región. En respuesta a ello, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció este lunes una inversión de 1.240 millones de euros para mejorar la climatización, la eficiencia energética y la accesibilidad de las aulas.«Es una inversión histórica», subrayaba la líder regional, quien reconocía que los veranos cada vez son más cálidos y se adelantan más, mientras que el otoño se retrasa. «Es una situación inédita que no habíamos vivido nunca antes en Madrid, pero por eso ahora llega el momento de actuar de manera urgente».A la espera de que esa importante inyección presupuestaria modifique la temperatura en las aulas, la fotografía actual deja un mapa sofocante, al menos en la capital. Una auditoría de datos realizada por ABC a raíz de una petición de Transparencia al Ayuntamiento de Madrid revela que el 78,1% de los colegios públicos de primaria (200 de los 256 centros) no dispone de ningún sistema de atenuación de las temperaturas en sus aulas.El dato corresponde a la suma de los 117 colegios (el 45,7%) que no cuentan con ningún tipo de climatización en todo el inmueble, con los 83 (32,4%) que sí disponen de aire acondicionado, pero de manera muy aislada, instalado exclusivamente en despachos de dirección, salas de profesores, conserjerías, gimnasio… La FAPA Giner de los Ríos, la federación mayoritaria de AMPAS de la red pública madrileña, remitió en junio a la Consejería de Educación un informe respaldado por 3.968 mediciones realizadas por las familias en las aulas. Los datos mostraron que el 60% de los días lectivos de ese mes los alumnos soportaron temperaturas medias superiores a los 28°C, sobrepasando en numerosas aulas la barrera de los 35°C.«Tener aulas donde se superan con creces los 35ºC es una bestialidad», denuncia Mari Carmen Morillas, presidenta de la federación. «Imagínate dar clase a esas temperaturas: los niños no se concentran, están más nerviosos y se generan problemas de convivencia».La situación se vuelve todavía más compleja en los colegios de educación especial, donde siete de los nueve centros existentes en la capital no cuentan con ningún tipo de sistema para combatir el calor en las aulas, mientras que solo dos disponen de aparatos tipo splits en espacios puntuales. «Es horrible», asegura Morillas a ABC. «Hablamos de niños con necesidades que no saben autorregular su temperatura y que sufren verdaderas crisis».El contrapunto positivo se encuentra en la etapa de 0 a 3 años (Escuelas Infantiles), ya que el 89,7% de los centros dispone de climatización en las aulas. Sin embargo, en el salto a Primaria (de 3 a 12 años), la tasa se desploma al 3,1%.Falta de datos a nivel regionalDesde este diario se intentó acceder también a través de Transparencia al inventario, bases de datos o expedientes de contratación que permitieran fiscalizar la climatización en los aproximadamente 1.800 centros públicos y concertados de toda la Comunidad de Madrid. Sin embargo, la petición fue denegada al alegar que auditar el estado térmico de los colegios requeriría un «trabajo ex profeso de investigación» que resultaría «incompatible con el normal funcionamiento de los servicios públicos».En el informe de alegaciones firmado por el director general de Infraestructuras y Servicios, Ignacio García Rodríguez, la Administración autonómica señala que en la normativa aplicable a la construcción de centros educativos «no consta la obligación de la instalación de aparatos de aire acondicionado». No obstante, reconocen que ignoran las actuaciones que se hayan podido llevar a cabo en los mismos de forma descentralizada: «Esta Dirección General desconoce si algún centro educativo de la Comunidad de Madrid, por su cuenta, ha instalado aparatos de aire acondicionado en algunas de sus dependencias; información de la que se carece».Familias en acciónEn ese intento de las familias por mitigar el calor en las aulas, se han llegado a acometer intervenciones en los centros que, con frecuencia, topaban con el muro de la burocracia o la falta de permisos oficiales.«Desde la AMPA nos ofrecimos a comprar ventiladores para las clases», explica a ABC la presidenta —quien prefiere mantener el anonimato— de uno de los colegios de la capital que no dispone de ningún tipo de climatización. «No nos dejaron hacerlo porque dependía de la instalación eléctrica y, por medidas de seguridad, había que anclarlos y dejarlos fijos. Esos permisos los tiene que dar la Comunidad o la Junta de Distrito, y la dispersión de competencias dificulta cualquier acción», lamenta. Aún así, apostilla: «La solución no nos parecía la ideal, porque tendría que ser el órgano competente el que garantizase las condiciones adecuadas en los centros para los menores y no pagadas por los padres, pero sentíamos que teníamos que hacer algo».Ese laberinto institucional se repite en otros puntos de la región. En Fuenlabrada, según relata Morillas, una AMPA llegó a comprar de su propio presupuesto varios equipos de aire acondicionado tipo split , pero jamás pudieron instalarse: los cuadros eléctricos del colegio, con medio siglo de antigüedad, no soportaban la potencia necesaria y la Administración no autorizó la reforma de la red. En el centro de la capital, otra asociación de familias llegó a ser sancionada por el Ayuntamiento tras instalar por su cuenta una pérgola en el patio para dotar al recinto de una zona de sombra.Salud y rendimiento académico«El calor en las aulas y patios escolares no es solo una cuestión de confort, sino un problema de salud pública infantil, ya no puede tratarse como una simple incomodidad ni como un problema menor», aseguran en nota de prensa desde la Asociación Española de Pediatría (AEP). «Cuando un aula supera los 26-27 °C, la evidencia nos dice que empieza a deteriorarse el bienestar, la concentración y el aprendizaje; y cuando se alcanzan temperaturas superiores, entramos en un escenario de riesgo sanitario prevenible». «No podemos depender de que lleves a tu hijo al centro y, cuando hace mucho calor, te llamen porque le han tenido que llevar al hospital, o que te digan que le duele la cabeza. El calor no es ninguna broma», señala Morillas. Según la presidenta de la FAPA, las situaciones más acusadas se viven en los centros de educación especial: «Hay niños en sillas de ruedas con corsé que acaban con ampollas en la espalda por el roce y el sudor, y alumnos que entran en crisis porque no saben autorregular su propia temperatura».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Plan millonario para mitigar el calor en las aulas de Madrid: 1.200 millones en 1.400 centros noticia Si Madrid estudia prolongar la temporada de piscinas tras cerrar con los termómetros aún al alza noticia No La ruta en la sierra de Madrid que es perfecta para septiembre: rodeada de cascadas y en un entorno natural privilegiadoPor todo ello, desde la FAPA valoran positivamente el paso al frente dado por el Gobierno regional: «La inversión anunciada es una buena noticia y supone un paso en la dirección que las familias llevamos reclamando durante años», señalaban este martes en una nota de prensa. No obstante, inciden en que la medida «será realmente histórica cuando se traduzca en actuaciones concretas y urgentes, cuando las obras lleguen a todos los centros y cuando se compruebe que los alumnos estudian en aulas donde el confort térmico está garantizado».Metodología El análisis toma la base de datos oficial facilitada por la Dirección General de Coordinación Territorial y Desconcentración del Ayuntamiento de Madrid a través del Portal de Transparencia (expediente de resolución 213/2026/01428). Para poder evaluar el estado real de la climatización en la red educativa municipal, se estudió la información facilitada sobre los 340 centros públicos (CEIP, CEE y Escuelas Infantiles) en los que la información de origen en la mayoría de los casos se presentaba con descripciones en texto libre heterogéneas (mezclaban elementos dispares como la presencia de toldos, persianas, pequeñas intervenciones o equipos puntuales en dependencias de gestión). Se descartaron las soluciones pasivas genéricas para centrar la auditoría en la existencia de sistemas activos de refrigeración en las zonas donde el alumnado imparte clase. Se establecieron cinco categorías centradas en catalogar el confort térmico en las aulas para evitar que la presencia de un equipo de aire acondicionado en una oficina administrativa enmascarase la falta de frío en las aulas. De este modo se establecieron cinco categorías: Sin refrigeración, Zonas concretas (Sin aulas), Ventiladores en aulas, Parcialmente climatizados (aquellos con refrigeración restringida a aulas puntuales o espacios específicos) y Aulas climatizadas.
La vuelta al cole en la Comunidad de Madrid arranca, una vez más, bajo la amenaza del calor extremo. Las predicciones estacionales de la AEMET confirman la tendencia de los últimos años: el curso escolar comienza en un mes de septiembre que actúa como una … prolongación de agosto, lo que supone que miles de alumnos pasen la jornada en aulas que superan, en ocasiones, los 30 °C.
Familias, asociaciones de vecinos y sindicatos profesionales llevan una década demandando mejoras en la climatización de los centros públicos de la región. En respuesta a ello, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció este lunes una inversión de 1.240 millones de euros para mejorar la climatización, la eficiencia energética y la accesibilidad de las aulas.
«Es una inversión histórica», subrayaba la líder regional, quien reconocía que los veranos cada vez son más cálidos y se adelantan más, mientras que el otoño se retrasa. «Es una situación inédita que no habíamos vivido nunca antes en Madrid, pero por eso ahora llega el momento de actuar de manera urgente».
A la espera de que esa importante inyección presupuestaria modifique la temperatura en las aulas, la fotografía actual deja un mapa sofocante, al menos en la capital. Una auditoría de datos realizada por ABC a raíz de una petición de Transparencia al Ayuntamiento de Madrid revela que el 78,1% de los colegios públicos de primaria (200 de los 256 centros) no dispone de ningún sistema de atenuación de las temperaturas en sus aulas.
El dato corresponde a la suma de los 117 colegios (el 45,7%) que no cuentan con ningún tipo de climatización en todo el inmueble, con los 83 (32,4%) que sí disponen de aire acondicionado, pero de manera muy aislada, instalado exclusivamente en despachos de dirección, salas de profesores, conserjerías, gimnasio…
La FAPA Giner de los Ríos, la federación mayoritaria de AMPAS de la red pública madrileña, remitió en junio a la Consejería de Educación un informe respaldado por 3.968 mediciones realizadas por las familias en las aulas. Los datos mostraron que el 60% de los días lectivos de ese mes los alumnos soportaron temperaturas medias superiores a los 28°C, sobrepasando en numerosas aulas la barrera de los 35°C.
«Tener aulas donde se superan con creces los 35ºC es una bestialidad», denuncia Mari Carmen Morillas, presidenta de la federación. «Imagínate dar clase a esas temperaturas: los niños no se concentran, están más nerviosos y se generan problemas de convivencia».
La situación se vuelve todavía más compleja en los colegios de educación especial, donde siete de los nueve centros existentes en la capital no cuentan con ningún tipo de sistema para combatir el calor en las aulas, mientras que solo dos disponen de aparatos tipo splits en espacios puntuales. «Es horrible», asegura Morillas a ABC. «Hablamos de niños con necesidades que no saben autorregular su temperatura y que sufren verdaderas crisis».
El contrapunto positivo se encuentra en la etapa de 0 a 3 años (Escuelas Infantiles), ya que el 89,7% de los centros dispone de climatización en las aulas. Sin embargo, en el salto a Primaria (de 3 a 12 años), la tasa se desploma al 3,1%.
Falta de datos a nivel regional
Desde este diario se intentó acceder también a través de Transparencia al inventario, bases de datos o expedientes de contratación que permitieran fiscalizar la climatización en los aproximadamente 1.800 centros públicos y concertados de toda la Comunidad de Madrid. Sin embargo, la petición fue denegada al alegar que auditar el estado térmico de los colegios requeriría un «trabajo ex profeso de investigación» que resultaría «incompatible con el normal funcionamiento de los servicios públicos».
En el informe de alegaciones firmado por el director general de Infraestructuras y Servicios, Ignacio García Rodríguez, la Administración autonómica señala que en la normativa aplicable a la construcción de centros educativos «no consta la obligación de la instalación de aparatos de aire acondicionado». No obstante, reconocen que ignoran las actuaciones que se hayan podido llevar a cabo en los mismos de forma descentralizada: «Esta Dirección General desconoce si algún centro educativo de la Comunidad de Madrid, por su cuenta, ha instalado aparatos de aire acondicionado en algunas de sus dependencias; información de la que se carece».
Familias en acción
En ese intento de las familias por mitigar el calor en las aulas, se han llegado a acometer intervenciones en los centros que, con frecuencia, topaban con el muro de la burocracia o la falta de permisos oficiales.
«Desde la AMPA nos ofrecimos a comprar ventiladores para las clases», explica a ABC la presidenta —quien prefiere mantener el anonimato— de uno de los colegios de la capital que no dispone de ningún tipo de climatización.
«No nos dejaron hacerlo porque dependía de la instalación eléctrica y, por medidas de seguridad, había que anclarlos y dejarlos fijos. Esos permisos los tiene que dar la Comunidad o la Junta de Distrito, y la dispersión de competencias dificulta cualquier acción», lamenta. Aún así, apostilla: «La solución no nos parecía la ideal, porque tendría que ser el órgano competente el que garantizase las condiciones adecuadas en los centros para los menores y no pagadas por los padres, pero sentíamos que teníamos que hacer algo».
Ese laberinto institucional se repite en otros puntos de la región. En Fuenlabrada, según relata Morillas, una AMPA llegó a comprar de su propio presupuesto varios equipos de aire acondicionado tipo split, pero jamás pudieron instalarse: los cuadros eléctricos del colegio, con medio siglo de antigüedad, no soportaban la potencia necesaria y la Administración no autorizó la reforma de la red. En el centro de la capital, otra asociación de familias llegó a ser sancionada por el Ayuntamiento tras instalar por su cuenta una pérgola en el patio para dotar al recinto de una zona de sombra.
Salud y rendimiento académico
«El calor en las aulas y patios escolares no es solo una cuestión de confort, sino un problema de salud pública infantil, ya no puede tratarse como una simple incomodidad ni como un problema menor», aseguran en nota de prensa desde la Asociación Española de Pediatría (AEP). «Cuando un aula supera los 26-27 °C, la evidencia nos dice que empieza a deteriorarse el bienestar, la concentración y el aprendizaje; y cuando se alcanzan temperaturas superiores, entramos en un escenario de riesgo sanitario prevenible».
«No podemos depender de que lleves a tu hijo al centro y, cuando hace mucho calor, te llamen porque le han tenido que llevar al hospital, o que te digan que le duele la cabeza. El calor no es ninguna broma», señala Morillas. Según la presidenta de la FAPA, las situaciones más acusadas se viven en los centros de educación especial: «Hay niños en sillas de ruedas con corsé que acaban con ampollas en la espalda por el roce y el sudor, y alumnos que entran en crisis porque no saben autorregular su propia temperatura».
Por todo ello, desde la FAPA valoran positivamente el paso al frente dado por el Gobierno regional: «La inversión anunciada es una buena noticia y supone un paso en la dirección que las familias llevamos reclamando durante años», señalaban este martes en una nota de prensa. No obstante, inciden en que la medida «será realmente histórica cuando se traduzca en actuaciones concretas y urgentes, cuando las obras lleguen a todos los centros y cuando se compruebe que los alumnos estudian en aulas donde el confort térmico está garantizado».
Metodología
El análisis toma la base de datos oficial facilitada por la Dirección General de Coordinación Territorial y Desconcentración del Ayuntamiento de Madrid a través del Portal de Transparencia (expediente de resolución 213/2026/01428).
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