Durante la última semana de agosto, un hombre de 72 años y aspecto algo menudo, pero con cierto porte de caballero decimonónico, entraba y salía del hotel Villamagna de Madrid, en pleno paseo de la Castellana, como un Castelar con bigote recortado. Siempre con su maleta tipo ‘trolley’ rodando por la recepción y el ‘lobby’ del lujoso establecimiento, José Trinidad Márquez (o William Jaramillo, o Domingo Galán Macías, o un largo etcétera de nombres robados) mantuvo allí reuniones entre los días 26 y 28 de agosto con el responsable de Seaplace. Se trata de una empresa de «ingeniería española dedicada al desarrollo de proyectos de diseño de buques e industria ‘offshore’», con sede en la calle de Bolivia, 5, en el distrito de Chamartín. Quédense con esa dirección, porque es donde un grupo de policías nacionales de la comisaría del distrito de Chamartín le echó el lazo al mayor estafador de multinacionales, el conocido como Camaleón Criollo.Para llegar a esa consideración, han tenido que pasar 35 años de una vida tan trepidante como delictiva, aunque poco caro le haya costado en términos penales tantísima avaricia. Los archivos policiales, según la información a la que ha tenido acceso ABC, señalan un historial de 13 reseñas por delitos de guante blanco y otras cinco requisitorias de juzgados y comisarías, con órdenes de averiguación de domicilio, prohibiciones de entrada y salida de España.Hay que ir 35 años atrás, a 1991, para encontrar el primer rastro de las estafas de Trinidad Márquez. Se hizo pasar por ejecutivo de la empresa estatal petrolera de Venezuela, PDVSA, para concertar un contrato con Stone & Webster para construir una planta de etileno, por dos comisiones, de 3.5 millones de marcos y otros tantos de dólares. No contento con ello, tres años después, vuelve a estafar a los alemanes, esta vez con la promesa de una planta de olefinas en el estado de Anzoátegui (Venezuela). Otros 1,2 millones de dólares.En 1997, la suiza Vitor, que distribuye energía, lo demandó en un tribunal de Florida tras hacerse pasar de nuevo por un jefe de PDVSA con 120.000 barriles de crudo diarios. Sumó una comisión de 3,75 millones. Al año siguiente, comenzó a dejarse sentir en España, tras intentar estafar a Astilleros Españoles, a la que prometió 26 tanqueros por 1.680 millones de dólares. Pidió que el 30% fuera abonado al firmar el acuerdo y él se llevaría el 1% de comisión (800.000 dólares). Para ello, mostró un cheque de la Unión de Bancos Suizos de 504 millones, como le exigió la empresa española. Pero Astilleros sospechó de él durante la negociación, se puso en contacto con PDVSA y supo que era un estafador. El 23 de enero de 1998, el día antes de la firma del contrato, fue detenido por la Policía en el hotel Husa Princesa, donde estaba alojado. Hasta ese momento, no le constaban antecedentes en España. Fue detenido y extraditado a Venezuela, cumpliendo prisión en El Junquito. En su celda, tenía cama de matrimonio, ordenador, microondas, dos líneas de teléfono fijas y frigorífico. Había comprado al director del centro, que fue destituido. Lo trasladaron al Pabellón H, el de los ‘presos vip’.Entretanto, salieron a la luz más detalles de su carrera: antes ya había timado a Cooper Rolls (Ohio); Icec (Nueva York); Intel Chemical Co. (Tulsa) y Lewag (Viena). También a la empresa alemana Linde. En 2003 pidió protección a un tribunal de bancarrotas de Texas, simulando ser CEO de Pemex, la petrolera mexicana. El amparo le duró hasta 2008.Estafa al embajador españolLa línea temporal nos lleva ahora a marzo de 2009. José Trinidad Márquez fingió ser ministro para el Poder Popular de la Energía de Hugo Chávez (y, por tanto, presidente de PDVSA) y engañó por teléfono a Dámaso de Lario Ramírez, embajador de España en Caracas, para lograr un contrato de 210 millones para la empresa española Técnicas Reunidas (una petrolífera que entonces cotizaba en el IBEX) para construir una planta termoeléctrica. Los 2 millones de comisión no se los pudo llevar porque fue arrestado el 13 de mayo. Le habían abonado un cheque de 240.000 euros y otro de 1,3 millones, pero el juzgado de Instrucción número 52 de Madrid bloqueó sus cuentas antes de que pudiera cobrarlos.En julio de 2012, la Audiencia Provincial fue condenado dos años, la mitad de los que pedía la Fiscaía porque carecía de antecedentes en España. Lo mandan a Estremera, donde conoce a alguien a través del que se hace con el DNI de un portero de fincas de Móstoles que carecía de cualquier formación académica: Domingo Galán Macías. El afectado dijo había conocido a Trinidad ese año y que le desaparecieron de su casa tanto el DNI como el pasaporte. La versión policial es que un familiar de Galán coincidió con el Camaleón en la cárcel y le cedió la identidad del bedel. De hecho, es con ese nombre con el que aparecía como apoderado en la consultora de Gustavo Eustache, actual diputado del PP en la Asamblea de Madrid, natural de Venezuela, y secretario de Nuevos Madrileños en el PP regional de Isabel Díaz Ayuso y que, según su entorno, ha denunciado también por estafa a José Trinidad.Entre abril y mayo de 2014, viaja a Lisboa en al menos dos ocasiones. Dos directivos del mayor banco portugués, Espírito Santo, en una crisis sin precedentes, le encargan que se haga pasar por un representante de PDVSA y engañe al resto de la gerencia de la entidad con una licitación de 3.500 millones de euros. El estafador se llevaría una comisión de 4,5 millones. Es su mayor golpe. Pero la Policía Judiciaria de Portugal entra en juego. El banco quebró ese mes de agosto.José Trinidad contraatacó en España. El 28 de julio de 2015, firmó un contrato, al que ha tenido acceso ABC, con la naviera de Fernando Fernández Tapias, actualmente fallecido. El también expresidente del Real Madrid iba a pagar 9,5 millones de euros por seis buques. Una presunta estafa en toda regla por la que el venezolano fue detenido y está a la espera de juicio. La Fiscalía, a fecha de hoy, está a la espera de redactar su escrito de acusación.La UDEF, tras la pistaListo como el hambre, el Camaleón Criollo contactó por WhatsApp el 27 de octubre de 2024 con el nicaragüense Eliezer José Marín, un experto transcriptor radicado en Murcia, habida cuenta de la torpeza electrónica del estafador. Se presenta como un emisario del presidente de PMI Holdings Petróleos Espala, filial de Pemex: «Necesito redactar una serie de licitaciones, sobre todo para buques y material médico. Te pagaré 4.000 euros como alto ejecutivo». Así, intentó estafar a Navantia, sin éxito. Pero con Samsung las cosas parecen irle mejor. Hasta que acuerda con la tecnológica una reunión en Tres Cantos. Pero debía presentar una acreditación real para entrar en la empresa y, media hora antes del encuentro, se excusó con que había caído enfermo. Una inmobiliaria picó y pagó 12.000 euros de fianza para competir en un concurso en el que Pemex buscaba una empresa que canalizara inversiones de ejecutivos petroleros en villas de lujo. Tanto Siemens Healthineers como Human Corporis-Elekta enviaron por correo un listado de preguntas exhaustivas para aclarar aspectos confusos de la licitación. Eliezer, el transcriptor, se dio cuenta del timo y dejó de trabajar con él. Estamos a inicios de 2025 y, a mediados de febrero, lo denunció ante la Policía, cuya Unidad Central de Delitos Económicos y Financieros (UDEF) investiga el caso. El Camaleón Criollo desapareció. También de su piso en la exclusiva calle de Núñez de Balboa. Hasta que el pasado julio fue apresado en Sanxenxo (Pontevedra) por la Guardia Civil de Cangas de Morrazo: estaba alojado en un hotel con su familia y unos escoltas. Intentaba timar una comisión de 350.000 euros a un astillero de Marín y Bueu. Pero, claro, quedó en libertad con cargos y volvió a las andadas.Seis pagos de 20.000 eurosRecaló entonces en el Villamagna y aquí enlaza su historia con los hechos que acaban de terminar en su última detención, con el intento de estafa de Seaplace, en el barrio de Chamartín y con la identidad de William Jaramillo. Solicitó como comisión por el negocio petrolero seis pagos de 20.000 euros (120.000 en suma total) como abonos de gastos operativos por sus actividades. En todas las gestiones realizadas, el presunto autor utilizó direcciones asociadas a Pemex, de la que dijo que era el consejero delegado.Pero el empresario real receló y el 31 de agosto puso sus sospechas en conocimiento de la comisaría de Chamartín. Los agentes dispusieron al día siguiente un dispositivo de vigilancia en torno a la sede de Seaplace y engrilletó a Trinidad Márquez cuando salía de un encuentro. Entre otra documentación, portaba papeles y correos electrónicos con el logotipo de Pemex, totalmente falsificados. Dio un domicilio en la avenida de Pío XII, cerca de allí. También llevaba un carné de conducir de Venezuela a nombre de otra persona; una tarjeta del banco con la identidad de William Jaramillo; otra con distinta nomenclatura; dos tarjetas de Renfe; y las llaves de un Land Rover. El 3 de septiembre pasó a disposición del juzgado de Instrucción número 10 de Madrid, en funciones de guardia de detenidos. Está de nuevo en libertad. Durante la última semana de agosto, un hombre de 72 años y aspecto algo menudo, pero con cierto porte de caballero decimonónico, entraba y salía del hotel Villamagna de Madrid, en pleno paseo de la Castellana, como un Castelar con bigote recortado. Siempre con su maleta tipo ‘trolley’ rodando por la recepción y el ‘lobby’ del lujoso establecimiento, José Trinidad Márquez (o William Jaramillo, o Domingo Galán Macías, o un largo etcétera de nombres robados) mantuvo allí reuniones entre los días 26 y 28 de agosto con el responsable de Seaplace. Se trata de una empresa de «ingeniería española dedicada al desarrollo de proyectos de diseño de buques e industria ‘offshore’», con sede en la calle de Bolivia, 5, en el distrito de Chamartín. Quédense con esa dirección, porque es donde un grupo de policías nacionales de la comisaría del distrito de Chamartín le echó el lazo al mayor estafador de multinacionales, el conocido como Camaleón Criollo.Para llegar a esa consideración, han tenido que pasar 35 años de una vida tan trepidante como delictiva, aunque poco caro le haya costado en términos penales tantísima avaricia. Los archivos policiales, según la información a la que ha tenido acceso ABC, señalan un historial de 13 reseñas por delitos de guante blanco y otras cinco requisitorias de juzgados y comisarías, con órdenes de averiguación de domicilio, prohibiciones de entrada y salida de España.Hay que ir 35 años atrás, a 1991, para encontrar el primer rastro de las estafas de Trinidad Márquez. Se hizo pasar por ejecutivo de la empresa estatal petrolera de Venezuela, PDVSA, para concertar un contrato con Stone & Webster para construir una planta de etileno, por dos comisiones, de 3.5 millones de marcos y otros tantos de dólares. No contento con ello, tres años después, vuelve a estafar a los alemanes, esta vez con la promesa de una planta de olefinas en el estado de Anzoátegui (Venezuela). Otros 1,2 millones de dólares.En 1997, la suiza Vitor, que distribuye energía, lo demandó en un tribunal de Florida tras hacerse pasar de nuevo por un jefe de PDVSA con 120.000 barriles de crudo diarios. Sumó una comisión de 3,75 millones. Al año siguiente, comenzó a dejarse sentir en España, tras intentar estafar a Astilleros Españoles, a la que prometió 26 tanqueros por 1.680 millones de dólares. Pidió que el 30% fuera abonado al firmar el acuerdo y él se llevaría el 1% de comisión (800.000 dólares). Para ello, mostró un cheque de la Unión de Bancos Suizos de 504 millones, como le exigió la empresa española. Pero Astilleros sospechó de él durante la negociación, se puso en contacto con PDVSA y supo que era un estafador. El 23 de enero de 1998, el día antes de la firma del contrato, fue detenido por la Policía en el hotel Husa Princesa, donde estaba alojado. Hasta ese momento, no le constaban antecedentes en España. Fue detenido y extraditado a Venezuela, cumpliendo prisión en El Junquito. En su celda, tenía cama de matrimonio, ordenador, microondas, dos líneas de teléfono fijas y frigorífico. Había comprado al director del centro, que fue destituido. Lo trasladaron al Pabellón H, el de los ‘presos vip’.Entretanto, salieron a la luz más detalles de su carrera: antes ya había timado a Cooper Rolls (Ohio); Icec (Nueva York); Intel Chemical Co. (Tulsa) y Lewag (Viena). También a la empresa alemana Linde. En 2003 pidió protección a un tribunal de bancarrotas de Texas, simulando ser CEO de Pemex, la petrolera mexicana. El amparo le duró hasta 2008.Estafa al embajador españolLa línea temporal nos lleva ahora a marzo de 2009. José Trinidad Márquez fingió ser ministro para el Poder Popular de la Energía de Hugo Chávez (y, por tanto, presidente de PDVSA) y engañó por teléfono a Dámaso de Lario Ramírez, embajador de España en Caracas, para lograr un contrato de 210 millones para la empresa española Técnicas Reunidas (una petrolífera que entonces cotizaba en el IBEX) para construir una planta termoeléctrica. Los 2 millones de comisión no se los pudo llevar porque fue arrestado el 13 de mayo. Le habían abonado un cheque de 240.000 euros y otro de 1,3 millones, pero el juzgado de Instrucción número 52 de Madrid bloqueó sus cuentas antes de que pudiera cobrarlos.En julio de 2012, la Audiencia Provincial fue condenado dos años, la mitad de los que pedía la Fiscaía porque carecía de antecedentes en España. Lo mandan a Estremera, donde conoce a alguien a través del que se hace con el DNI de un portero de fincas de Móstoles que carecía de cualquier formación académica: Domingo Galán Macías. El afectado dijo había conocido a Trinidad ese año y que le desaparecieron de su casa tanto el DNI como el pasaporte. La versión policial es que un familiar de Galán coincidió con el Camaleón en la cárcel y le cedió la identidad del bedel. De hecho, es con ese nombre con el que aparecía como apoderado en la consultora de Gustavo Eustache, actual diputado del PP en la Asamblea de Madrid, natural de Venezuela, y secretario de Nuevos Madrileños en el PP regional de Isabel Díaz Ayuso y que, según su entorno, ha denunciado también por estafa a José Trinidad.Entre abril y mayo de 2014, viaja a Lisboa en al menos dos ocasiones. Dos directivos del mayor banco portugués, Espírito Santo, en una crisis sin precedentes, le encargan que se haga pasar por un representante de PDVSA y engañe al resto de la gerencia de la entidad con una licitación de 3.500 millones de euros. El estafador se llevaría una comisión de 4,5 millones. Es su mayor golpe. Pero la Policía Judiciaria de Portugal entra en juego. El banco quebró ese mes de agosto.José Trinidad contraatacó en España. El 28 de julio de 2015, firmó un contrato, al que ha tenido acceso ABC, con la naviera de Fernando Fernández Tapias, actualmente fallecido. El también expresidente del Real Madrid iba a pagar 9,5 millones de euros por seis buques. Una presunta estafa en toda regla por la que el venezolano fue detenido y está a la espera de juicio. La Fiscalía, a fecha de hoy, está a la espera de redactar su escrito de acusación.La UDEF, tras la pistaListo como el hambre, el Camaleón Criollo contactó por WhatsApp el 27 de octubre de 2024 con el nicaragüense Eliezer José Marín, un experto transcriptor radicado en Murcia, habida cuenta de la torpeza electrónica del estafador. Se presenta como un emisario del presidente de PMI Holdings Petróleos Espala, filial de Pemex: «Necesito redactar una serie de licitaciones, sobre todo para buques y material médico. Te pagaré 4.000 euros como alto ejecutivo». Así, intentó estafar a Navantia, sin éxito. Pero con Samsung las cosas parecen irle mejor. Hasta que acuerda con la tecnológica una reunión en Tres Cantos. Pero debía presentar una acreditación real para entrar en la empresa y, media hora antes del encuentro, se excusó con que había caído enfermo. Una inmobiliaria picó y pagó 12.000 euros de fianza para competir en un concurso en el que Pemex buscaba una empresa que canalizara inversiones de ejecutivos petroleros en villas de lujo. Tanto Siemens Healthineers como Human Corporis-Elekta enviaron por correo un listado de preguntas exhaustivas para aclarar aspectos confusos de la licitación. Eliezer, el transcriptor, se dio cuenta del timo y dejó de trabajar con él. Estamos a inicios de 2025 y, a mediados de febrero, lo denunció ante la Policía, cuya Unidad Central de Delitos Económicos y Financieros (UDEF) investiga el caso. El Camaleón Criollo desapareció. También de su piso en la exclusiva calle de Núñez de Balboa. Hasta que el pasado julio fue apresado en Sanxenxo (Pontevedra) por la Guardia Civil de Cangas de Morrazo: estaba alojado en un hotel con su familia y unos escoltas. Intentaba timar una comisión de 350.000 euros a un astillero de Marín y Bueu. Pero, claro, quedó en libertad con cargos y volvió a las andadas.Seis pagos de 20.000 eurosRecaló entonces en el Villamagna y aquí enlaza su historia con los hechos que acaban de terminar en su última detención, con el intento de estafa de Seaplace, en el barrio de Chamartín y con la identidad de William Jaramillo. Solicitó como comisión por el negocio petrolero seis pagos de 20.000 euros (120.000 en suma total) como abonos de gastos operativos por sus actividades. En todas las gestiones realizadas, el presunto autor utilizó direcciones asociadas a Pemex, de la que dijo que era el consejero delegado.Pero el empresario real receló y el 31 de agosto puso sus sospechas en conocimiento de la comisaría de Chamartín. Los agentes dispusieron al día siguiente un dispositivo de vigilancia en torno a la sede de Seaplace y engrilletó a Trinidad Márquez cuando salía de un encuentro. Entre otra documentación, portaba papeles y correos electrónicos con el logotipo de Pemex, totalmente falsificados. Dio un domicilio en la avenida de Pío XII, cerca de allí. También llevaba un carné de conducir de Venezuela a nombre de otra persona; una tarjeta del banco con la identidad de William Jaramillo; otra con distinta nomenclatura; dos tarjetas de Renfe; y las llaves de un Land Rover. El 3 de septiembre pasó a disposición del juzgado de Instrucción número 10 de Madrid, en funciones de guardia de detenidos. Está de nuevo en libertad.
Durante la última semana de agosto, un hombre de 72 años y aspecto algo menudo, pero con cierto porte de caballero decimonónico, entraba y salía del hotel Villamagna de Madrid, en pleno paseo de la Castellana, como un Castelar con bigote recortado. Siempre con su … maleta tipo ‘trolley’ rodando por la recepción y el ‘lobby’ del lujoso establecimiento, José Trinidad Márquez (o William Jaramillo, o Domingo Galán Macías, o un largo etcétera de nombres robados) mantuvo allí reuniones entre los días 26 y 28 de agosto con el responsable de Seaplace. Se trata de una empresa de «ingeniería española dedicada al desarrollo de proyectos de diseño de buques e industria ‘offshore’», con sede en la calle de Bolivia, 5, en el distrito de Chamartín. Quédense con esa dirección, porque es donde un grupo de policías nacionales de la comisaría del distrito de Chamartín le echó el lazo al mayor estafador de multinacionales, el conocido como Camaleón Criollo.
Para llegar a esa consideración, han tenido que pasar 35 años de una vida tan trepidante como delictiva, aunque poco caro le haya costado en términos penales tantísima avaricia. Los archivos policiales, según la información a la que ha tenido acceso ABC, señalan un historial de 13 reseñas por delitos de guante blanco y otras cinco requisitorias de juzgados y comisarías, con órdenes de averiguación de domicilio, prohibiciones de entrada y salida de España.
Hay que ir 35 años atrás, a 1991, para encontrar el primer rastro de las estafas de Trinidad Márquez. Se hizo pasar por ejecutivo de la empresa estatal petrolera de Venezuela, PDVSA, para concertar un contrato con Stone & Webster para construir una planta de etileno, por dos comisiones, de 3.5 millones de marcos y otros tantos de dólares. No contento con ello, tres años después, vuelve a estafar a los alemanes, esta vez con la promesa de una planta de olefinas en el estado de Anzoátegui (Venezuela). Otros 1,2 millones de dólares.
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En 1997, la suiza Vitor, que distribuye energía, lo demandó en un tribunal de Florida tras hacerse pasar de nuevo por un jefe de PDVSA con 120.000 barriles de crudo diarios. Sumó una comisión de 3,75 millones. Al año siguiente, comenzó a dejarse sentir en España, tras intentar estafar a Astilleros Españoles, a la que prometió 26 tanqueros por 1.680 millones de dólares. Pidió que el 30% fuera abonado al firmar el acuerdo y él se llevaría el 1% de comisión (800.000 dólares). Para ello, mostró un cheque de la Unión de Bancos Suizos de 504 millones, como le exigió la empresa española. Pero Astilleros sospechó de él durante la negociación, se puso en contacto con PDVSA y supo que era un estafador. El 23 de enero de 1998, el día antes de la firma del contrato, fue detenido por la Policía en el hotel Husa Princesa, donde estaba alojado. Hasta ese momento, no le constaban antecedentes en España.
Fue detenido y extraditado a Venezuela, cumpliendo prisión en El Junquito. En su celda, tenía cama de matrimonio, ordenador, microondas, dos líneas de teléfono fijas y frigorífico. Había comprado al director del centro, que fue destituido. Lo trasladaron al Pabellón H, el de los ‘presos vip’.
Entretanto, salieron a la luz más detalles de su carrera: antes ya había timado a Cooper Rolls (Ohio); Icec (Nueva York); Intel Chemical Co. (Tulsa) y Lewag (Viena). También a la empresa alemana Linde. En 2003 pidió protección a un tribunal de bancarrotas de Texas, simulando ser CEO de Pemex, la petrolera mexicana. El amparo le duró hasta 2008.
Estafa al embajador español
La línea temporal nos lleva ahora a marzo de 2009. José Trinidad Márquez fingió ser ministro para el Poder Popular de la Energía de Hugo Chávez (y, por tanto, presidente de PDVSA) y engañó por teléfono a Dámaso de Lario Ramírez, embajador de España en Caracas, para lograr un contrato de 210 millones para la empresa española Técnicas Reunidas (una petrolífera que entonces cotizaba en el IBEX) para construir una planta termoeléctrica. Los 2 millones de comisión no se los pudo llevar porque fue arrestado el 13 de mayo. Le habían abonado un cheque de 240.000 euros y otro de 1,3 millones, pero el juzgado de Instrucción número 52 de Madrid bloqueó sus cuentas antes de que pudiera cobrarlos.
En julio de 2012, la Audiencia Provincial fue condenado dos años, la mitad de los que pedía la Fiscaía porque carecía de antecedentes en España. Lo mandan a Estremera, donde conoce a alguien a través del que se hace con el DNI de un portero de fincas de Móstoles que carecía de cualquier formación académica: Domingo Galán Macías. El afectado dijo había conocido a Trinidad ese año y que le desaparecieron de su casa tanto el DNI como el pasaporte. La versión policial es que un familiar de Galán coincidió con el Camaleón en la cárcel y le cedió la identidad del bedel.
De hecho, es con ese nombre con el que aparecía como apoderado en la consultora de Gustavo Eustache, actual diputado del PP en la Asamblea de Madrid, natural de Venezuela, y secretario de Nuevos Madrileños en el PP regional de Isabel Díaz Ayuso y que, según su entorno, ha denunciado también por estafa a José Trinidad.
Entre abril y mayo de 2014, viaja a Lisboa en al menos dos ocasiones. Dos directivos del mayor banco portugués, Espírito Santo, en una crisis sin precedentes, le encargan que se haga pasar por un representante de PDVSA y engañe al resto de la gerencia de la entidad con una licitación de 3.500 millones de euros. El estafador se llevaría una comisión de 4,5 millones. Es su mayor golpe. Pero la Policía Judiciaria de Portugal entra en juego. El banco quebró ese mes de agosto.
José Trinidad contraatacó en España. El 28 de julio de 2015, firmó un contrato, al que ha tenido acceso ABC, con la naviera de Fernando Fernández Tapias, actualmente fallecido. El también expresidente del Real Madrid iba a pagar 9,5 millones de euros por seis buques. Una presunta estafa en toda regla por la que el venezolano fue detenido y está a la espera de juicio. La Fiscalía, a fecha de hoy, está a la espera de redactar su escrito de acusación.
La UDEF, tras la pista
Listo como el hambre, el Camaleón Criollo contactó por WhatsApp el 27 de octubre de 2024 con el nicaragüense Eliezer José Marín, un experto transcriptor radicado en Murcia, habida cuenta de la torpeza electrónica del estafador. Se presenta como un emisario del presidente de PMI Holdings Petróleos Espala, filial de Pemex: «Necesito redactar una serie de licitaciones, sobre todo para buques y material médico. Te pagaré 4.000 euros como alto ejecutivo». Así, intentó estafar a Navantia, sin éxito. Pero con Samsung las cosas parecen irle mejor. Hasta que acuerda con la tecnológica una reunión en Tres Cantos. Pero debía presentar una acreditación real para entrar en la empresa y, media hora antes del encuentro, se excusó con que había caído enfermo.
Una inmobiliaria picó y pagó 12.000 euros de fianza para competir en un concurso en el que Pemex buscaba una empresa que canalizara inversiones de ejecutivos petroleros en villas de lujo. Tanto Siemens Healthineers como Human Corporis-Elekta enviaron por correo un listado de preguntas exhaustivas para aclarar aspectos confusos de la licitación. Eliezer, el transcriptor, se dio cuenta del timo y dejó de trabajar con él. Estamos a inicios de 2025 y, a mediados de febrero, lo denunció ante la Policía, cuya Unidad Central de Delitos Económicos y Financieros (UDEF) investiga el caso.
El Camaleón Criollo desapareció. También de su piso en la exclusiva calle de Núñez de Balboa. Hasta que el pasado julio fue apresado en Sanxenxo (Pontevedra) por la Guardia Civil de Cangas de Morrazo: estaba alojado en un hotel con su familia y unos escoltas. Intentaba timar una comisión de 350.000 euros a un astillero de Marín y Bueu. Pero, claro, quedó en libertad con cargos y volvió a las andadas.
Seis pagos de 20.000 euros
Recaló entonces en el Villamagna y aquí enlaza su historia con los hechos que acaban de terminar en su última detención, con el intento de estafa de Seaplace, en el barrio de Chamartín y con la identidad de William Jaramillo. Solicitó como comisión por el negocio petrolero seis pagos de 20.000 euros (120.000 en suma total) como abonos de gastos operativos por sus actividades. En todas las gestiones realizadas, el presunto autor utilizó direcciones asociadas a Pemex, de la que dijo que era el consejero delegado.
Pero el empresario real receló y el 31 de agosto puso sus sospechas en conocimiento de la comisaría de Chamartín. Los agentes dispusieron al día siguiente un dispositivo de vigilancia en torno a la sede de Seaplace y engrilletó a Trinidad Márquez cuando salía de un encuentro. Entre otra documentación, portaba papeles y correos electrónicos con el logotipo de Pemex, totalmente falsificados. Dio un domicilio en la avenida de Pío XII, cerca de allí. También llevaba un carné de conducir de Venezuela a nombre de otra persona; una tarjeta del banco con la identidad de William Jaramillo; otra con distinta nomenclatura; dos tarjetas de Renfe; y las llaves de un Land Rover.
El 3 de septiembre pasó a disposición del juzgado de Instrucción número 10 de Madrid, en funciones de guardia de detenidos. Está de nuevo en libertad.
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