Cuando hace dos años arrancó La Revuelta Shakira hizo una promesa a David Broncano: estaría en el programa y la podría entrevistar. Sin embargo, no fue hasta anoche cuando la artista cumplió su promesa y de aquella manera, a través de una videollamada, que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más surrealistas de la televisión Leer Cuando hace dos años arrancó La Revuelta Shakira hizo una promesa a David Broncano: estaría en el programa y la podría entrevistar. Sin embargo, no fue hasta anoche cuando la artista cumplió su promesa y de aquella manera, a través de una videollamada, que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más surrealistas de la televisión Leer
David Broncano tenía una espinita clavada. Desde que aterrizase en La 1 allá por septiembre de 2024, uno de los rostros que se le ha resistido ha sido el de Shakira. La cantante colombiana hizo una promesa entonces, que hasta anoche no pudo cumplir: estar en La Revuelta. No fue una visita como le hubiera gustado a David Broncano y al equipo, pero al menos fue algo, una videollamada con Shakira en Boston y David Broncano en La Revuelta, que supo a poco, pero que dio uno de los momentos que ya forman parte de la historia de la televisión.
Los que tenemos memoria televisiva no podemos olvidar aquella videollamada en pandemia a Alfonso Merlos en el programa Estado de Alarma, en la que de repente una joven, que después se supo era Alexia Rivas, presentadora entonces de Socialité, aparecía detrás de Merlos paseando semidesnuda. Fue uno de los momentazos de la pandemia, pues, además, la que entonces era novia de Merlos, la también colaboradora Marta López, descubría la infidelidad de su pareja en pleno directo. Mucho se escribió y muchas veces se vio aquel vídeo, que llenó horas y horas de televisión en un momento en el que a los españoles solo les quedaba ver la televisión.
Pilladas como esta ha habido decenas, pero ninguna que produjese tanto espectáculo en la crónica social. Pues bien, anoche, Shakira adelantó por la izquierda al vídeo de Merlos en plena videollamada con David Broncano. Hay que dar las gracias a la espontánea que pensó que si se agachaba mucho y reptaba por la habitación nadie la vería.
Su nombre es Diana, es la asistente de Shakira y regaló el momento más interesante de una entrevista que, por razones obvias, se escuchaba mal y que solo fue una primera toma de contacto con la artista a la espera de que en septiembre llegue a Madrid para su gira de 12 conciertos y pueda estar presente en carne y hueso en La Revuelta.
Poco podía hacer David Broncano más que preguntarle a Shakira por el éxito de la canción oficial del Mundial y por el espectáculo que está preparando Shakira para Madrid. «Voy a tirar la casa por la ventana y voy a hacer algo que va a ser una experiencia increíble», anunciaba la artista colombiana, que reconocía lo complicada que estaba siendo la videollamada, pues «me oigo dos veces». «Escucharte dos veces a ti es bueno, escucharme a mí no tanto», salió David Broncano del atolladero tirando de humor.
Shakira hizo un poco de promoción de su espectáculo, que arranca en septiembre. Realmente, Shakira y David Broncano hicieron lo que pudieron ante las complicaciones tecnológicas de dicha llamada. «Son 12 conciertos, pero yo tengo ganas de hacer más. Esto es único. Estoy haciendo unos cambios al show para hacerlo más espectacular. Va a haber artistas invitados», contó la cantante, que invitó a David Broncano a uno de sus conciertos, esquivando la petición en masa del público para que le regalase entradas. «Me encantaría», le respondió el presentador, que, de nuevo, tiró de humor: «Yo tengo un fuego latino y bailo muy bien. Tengo dentro toda la fuerza del Caribe. Cuando vengas al programa te lo enseño».
David Broncano no desaprovechó ni una ocasión para pedirle a Shakira que cuando esté en Madrid viniese al programa. Sabe que esa espinita tiene que sacársela de alguna manera, y también sabe que con algunos artistas solo es efectivo ser pesado. «Cuando vengas a Madrid te invitaremos para que sientas el calor del público español», le insistió. «Y luego vienes tú al estadio», devolvió Shakira el guante. «Se puede hacer un intercambio, tú vienes aquí y yo voy al concierto».
Y, de repente, mientras Shakira alababa las grandezas de Madrid, sonó un teléfono. La artista intentó colgarlo, aunque son las cosas del directo (aunque La Revuelta no sea en directo). Si ya la llamada inoportuna hubiera dado mucho juego a David Broncano, lo que ocurrió a continuación podría considerarse un regalo de los dioses televisivos al equipo de La Revuelta.
En pantalla, una figura con una sudadera rosa reptaba por detrás de Shakira. David Broncano, por aquello del retardo de las conexiones, tardó unos segundos en darse cuenta de que Shakira estaba haciendo un Merlos en toda regla. «¿Cómo? ¿Qué está pasando?», se oyó gritar sorprendido a Ricardo Castella. «¿Qué pasó?», dijo Shakira, inconsciente de que todo el mundo había visto reptar a su asistente en un intento por colgar la llamada.
Y cuando parecía que la cosa había sido una aparición en la imaginación colectiva, Diana decidió volver al lugar en el que se encontraba, reptando de nuevo en la otra dirección. Y ahí ya David Broncano no pudo hacer como si nada hubiera pasado.
Shakira, muerta de risa, olvidó por unos instantes que estaba en plena llamada con La Revuelta. David Broncano tiró de esa espontaneidad que siempre le salva de los charcos más complicados. «¿Te imaginas que ahora pasa por detrás mío otra persona? No te lo esperabas tú tampoco», le dijo a Shakira, que seguía muerta de la risa mirando a su asistente, escondida sin ningún sentido, pues todos la habían visto.
«Shaki -sí, Shaki, llamó Broncano a la artista-, dile que salga y la saludamos», a lo que Castella puso la guinda del pastel: «Deja a las personas que se pongan de pie». «Es mi asistente», reveló Shakira mientras le hacía gestos con la mano para que saliese en la pantalla. Y Diana regaló el siguiente momentazo: ella, detrás de Shakira, agachada y saludando cual aventura de David el Gnomo.
«Diana, me ha gustado porque tú, intentando mantener la profesionalidad para colgar la llamada, has dicho: ‘Si me agacho mucho no me ven'», le señaló David Broncano, mientras Shakira abrazaba a su asistente, muerta de vergüenza. «Sí, pero creo que sí me han visto», respondió.
«De pronto, una persona reptando ha estado… Os lo agradezco porque ha estado muy guapo. Cuando vengáis al programa me encantará saludar a Diana«, cerró David Broncano. Y Diana volvió a desaparecer. Realmente, quien tiene una entrevista es Diana, que, como dijo Shakira, parece su hermana.
Intentaron que la entrevista, por llamarla de alguna manera, continuase, aunque ya era el cierre. Tampoco tenía David Broncano más repertorio para preguntar, y seguramente tampoco Shakira tendría más tiempo: estas cosas del tiempo de las estrellas.
«Voy a cantar en la final», repitió Shakira, refiriéndose a la final del Mundial y anunciando que «tenemos un concurso con los fans para que participen en la final y bailen conmigo».
«O sea que si te llega mi vídeo podría participar», incidió Broncano. «Bueno, llegas un poco tarde». Terminó la entrevista con Shakira haciendo un repaso de su agenda estos próximos meses y hablando de sus hijos: «Después del Mundial tengo unos días en Nueva York, luego los niños van al colegio… El menor entra a sexto y Milan a octavo, y Milan está…».
Y por invitar que no quede. David Broncano, con tal de que Shakira se siente en el plató de La Revuelta, se lleva a todo el séquito de la artista: «Les invitamos también al programa. Al perro y al conejo también. Bienvenidos todos».
«Tú, con tal de que vaya», le espetó Shakira, que ya se había dado cuenta de que nadie la va a salvar de ir al programa cuando esté en Madrid. «Pero sí, quiero conocerte en persona. Tengo muchas ganas de estar en España«. Y fin. Sí, la entrevista no fue un hit, pero ¿y ese momento? Histórico.
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