El programa llegó a Telecinco con el objetivo de devolver a los espectadores un clásico como Mujeres y hombres y viceversa renovado. Sin embargo, y pese a las buenas críticas, las malas audiencias eran ya insostenibles Leer El programa llegó a Telecinco con el objetivo de devolver a los espectadores un clásico como Mujeres y hombres y viceversa renovado. Sin embargo, y pese a las buenas críticas, las malas audiencias eran ya insostenibles Leer
No ha habido margen para la remontada. Telecinco ha decidido poner fin a Amor… ¡o lo que surja!, una de sus principales apuestas para revitalizar las tardes de verano. El dating show, presentado por Carlos Lozano, ofrecerá su última entrega el próximo viernes 31 de julio, apenas cinco semanas después de su estreno, víctima de unos datos de audiencia que nunca llegaron a responder a las expectativas de la cadena.
La cancelación ha llegado de forma oficial con el anuncio de la nueva programación vespertina de Telecinco. A partir del lunes 3 de agosto, la cadena reorganizará sus tardes reforzando los formatos que ya tenía en parrilla. El verano se mueve arrancará a las 15:55 horas, De lunes a viernes ampliará su duración desde las 17:45 horas y ¡Allá tú! mantendrá su cita a las 20:00 horas. La desaparición de Amor… ¡o lo que surja! supone el primer gran ajuste de la estrategia veraniega de Mediaset.
El espacio nació con un objetivo muy claro: recuperar el espíritu de los históricos programas de búsqueda de pareja que durante años funcionaron en Telecinco, especialmente Mujeres y hombres y viceversa, pero adaptándolo a una televisión muy distinta y a un público más amplio. Para ello, la cadena apostó por un formato en el que hombres y mujeres de diferentes edades buscaban pareja con la ayuda de distintas dinámicas y de dos consejeras del amor: Anabel Pantoja y Ana Santiago, una de las participantes más recordadas de Casados a primera vista.
La gran baza, sin embargo, era otra: el regreso de Carlos Lozano. Después de años alejado de la primera línea como presentador, el comunicador volvía a ponerse al frente de un programa diario. Era una oportunidad para recuperar a uno de los rostros más reconocibles de la televisión de finales de los noventa y los primeros años dos mil, cuando condujo algunos de los concursos y programas de entretenimiento más populares de la pequeña pantalla.
El estreno, el pasado 22 de junio, dejó sensaciones encontradas. En redes sociales muchos espectadores celebraron la vuelta de Lozano e incluso aplaudieron que Telecinco recuperase un formato de citas para sus tardes. Sin embargo, esa conversación digital nunca se trasladó al consumo televisivo. El primer programa registró un discreto 6,8% de cuota de pantalla y 632.000 espectadores, uno de los estrenos más débiles de la temporada para la cadena.
A partir de ahí, la tendencia fue claramente descendente. La primera semana cerró con una media cercana al 6,5% de cuota, pero el interés fue apagándose conforme avanzaban los días. El programa dejó de superar el 6%, comenzó a moverse alrededor del 5% y llegó incluso a marcar mínimos del 4,6%, cifras insuficientes para una cadena que ya atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente.
La media de toda su trayectoria se ha situado por debajo del 5,6% de cuota, mientras que en su última semana ni siquiera lograba alcanzar el medio millón de espectadores por emisión. Un rendimiento demasiado bajo para una franja estratégica como la sobremesa, donde Telecinco continúa buscando una fórmula capaz de competir con sus rivales.
La apuesta estaba producida por Bulldog TV, una de las compañías con mayor experiencia en el género de los realities y el entretenimiento, responsable de formatos como Supervivientes o Gran Hermano. Precisamente esa experiencia hacía pensar que el programa podía encontrar rápidamente su público, pero ni la mecánica del formato ni la nostalgia asociada al universo de las citas televisivas consiguieron enganchar de forma masiva.
Las críticas de los primeros días también apuntaron a un arranque excesivamente centrado en antiguos participantes de otros realities, especialmente en los reencuentros de Casados a primera vista, en lugar de desarrollar desde el principio las historias de los nuevos protagonistas del programa. Muchos espectadores reclamaban precisamente una mayor presencia de los llamados «Diamantes», los solteros que aspiraban a encontrar pareja y que debían convertirse en el eje del formato.
La cancelación supone además un nuevo revés para las tardes de Telecinco, una franja que lleva meses sometida a constantes cambios en busca de una estabilidad que no termina de llegar. El canal confía ahora en reforzar El verano se mueve y De lunes a viernes, mientras mantiene ¡Allá tú! como cierre de la programación vespertina.
Para Carlos Lozano, el desenlace deja un sabor amargo. Su regreso a la presentación diaria pretendía demostrar que todavía había espacio para uno de los comunicadores más populares de la televisión española. Sin embargo, el experimento apenas habrá durado poco más de un mes. Una despedida prematura que confirma que, en la televisión actual, la nostalgia puede despertar expectación durante unos días, pero solo la audiencia decide quién permanece en pantalla.
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