Piel apagada, seca y sin luz, ojeras por dormir poco, labios secos y agrietados y, en general, ir agotado por la vida y con una fatiga o falta de energía evidente, sumado a uñas quebradizas y un debilitamiento capilar . Estos rasgos con los que muchos conviven a diario son los que definen la ‘cara de ferritina’ , un concepto que se ha viralizado en TikTok y que acaba vinculando esta ‘mala cara’ a un nivel bajo de hierro. Es algo similar a las también popularizadas en redes sociales ‘cara de cortisol’ o ‘cara de Ozempic’. Los médicos ven con reticencias estas denominaciones.«Es el típico fenómeno de TikTok que mezcla una base que puede ser científica con un nombre ‘marketiniano’ que no le hace justicia porque se pasa», apunta en declaraciones a ABC Ana Molina, dermatóloga del Gedet (Grupo de Dermatología Estética y Terapéutica) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Ella, como especialista en la piel, confirma que el déficit de hierro sí que puede afectar a la piel porque puede hacer que se vea más pálida y las uñas o el pelo, mucho más frágiles. Incluso puede favorecer las grietas en las comisuras de los labios, añade dejando claro que estos síntomas no son nada nuevos y que especialistas como ella «no vemos esos cambios y decimos: ‘Esto es una cara de ferritina’ o ‘esto es una falta de ferritina’. Esos cambios son muy inespecíficos y los pueden provocar, igual que la falta de ferritina, un montón de déficits nutricionales más», añade.En este sentido, Molina avisa de que la ferritina baja no es lo mismo que anemia y que una persona puede tener falta de hierro pero su hemoglobina, lo que determina la anemia, puede estar en valores normales. Por este mismo motivo incide en que «no porque tengas la ferritina baja vas a tener automáticamente una caída del pelo. No todo es tan fácil».«Es preocupante que no podamos tener ojeras tranquilamente» Molina, con todo, deja un mensaje muy claro: «La falta de hierro no se arregla con un suplemento de belleza, si tienes un déficit hay que ir al médico». Recuerda, pues, que hace falta una analítica para poder buscar la causa e intentar corregir esta situación pero que «no sería nada bueno que la gente se pusiera a tomar hierro porque tienen ojeras o la cara pálida. Esto puede tener efectos adversos». «Es muy positivo que se hable de ferropenia y sobre todo las mujeres, que pierden más hierro en las menstruaciones, pero es preocupante que esto se pueda convertir en una enfermedad y que no podamos tener ojeras tranquilamente », reitera la dermatóloga, sentenciando que la piel, pelo o uñas pueden dar pistas sobre la salud pero no son una analítica de sangre.Almudena Paniagua, especialista en medicina estética y divulgadora del laboratorio Croma, comenta, también en entrevista con ABC, que «la cara que sigue viniendo a consulta es la famosa ‘cara Ozempic’ » sobre la que sí hay estudios que relacionan este fármaco con la depleción de los volúmenes. En cambio, sobre supuestas alteraciones a costa de la ferritina ve más de «sobrediagnóstico», en parte derivado de la gran concienciación sobre las rutinas cosméticas y la calidad de la piel.La que también es médico de familia corrobora que la baja ferritina puede tener signos en la piel pero también pide que si hay un diagnóstico médico tiene que ir precedido por por una analítica. «Como médico no podría nunca diagnosticar una ferropenia simplemente por por un síntoma. La palidez te la puede dar también otra patología», puntualiza. Es más, ella comenta que ha visto «muchísimas pacientes con ferropenia y anemia y que el cansancio o palidez que tenían no la asociaban a una enfermedad» pero que tendencias como la de hablar de la ‘cara de ferritina’ son más de perfiles jóvenes y pueden ser un poco «contraproducentes».«Pueden llevar a una sobremedicación : al final, el hierro se puede comprar en parafarmacias u online, pero es que tampoco es saludable tener unos niveles de hierro excesivos», avisa, antes de añadir que «también hay mucha gente que su fototipo es más pálido sin tener ningún tipo de patología. Estas cosas muchas veces alarman en exceso».Además, expone que si al final existiera un déficit de hierro existen múltiples suplementos y también tratamientos médicos (con dosis más grandes e incluso con inyecciones endovenosas) para dar la vuelta a la situación. «Es un diagnóstico médico muy estándar con un tratamiento muy claro y que requiere analíticas a los tres meses para confirmar que los depósitos de hierro han aumentado», comenta. «Igual estamos también mirándonos demasiado, sobre todo a nivel facial, porque ese tipo de cara de ferropenia o ferritina te la puede dar una mala noche», sentencia.«La anatomía puede provocar la expresión de cansancio»Marco Romeo, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, se acuerda de que, además del cansancio, estrés o envejecimiento facial de por sí, la anatomía puede provocar una expresión de cansancio, tristeza o enfado. «Hay personas que, por genética, tienen una ojera marcada o un surco entre el párpado inferior y la mejilla muy visible desde jóvenes. Con los años, además, la grasa que rodea el ojo se desplaza hacia delante y forma las típicas bolsas, mientras la mejilla pierde volumen y desciende. Ese hueco crea una sombra que el cerebro interpreta automáticamente como agotamiento», detalla.Él está acostumbrado a ver pacientes hartos de que, a pesar de dormir ocho horas al día, les pregunten si están bien y por eso reitera que « el problema no es el descanso, es la estructura ». Además, pone sobre la mesa que «la cara envejece en todas sus capas: el hueso se reabsorbe, la grasa se redistribuye, los ligamentos se relajan y la piel pierde elasticidad» y que ello lleva a arrugas que pueden parecer decir algo. «Hay personas serenas y felices que transmiten un enfado o una tristeza que no sienten, y eso afecta a cómo se relacionan y a cómo se ven a sí mismas», comenta a ABC.«Cada cara cansada lo está por un motivo distinto, y el tratamiento debe ir a la causa, no al síntoma », defiende el especialista. Así, él propone que la cirugía acaba siendo la opción más eficaz y duradera y que no tiene por que ser un lifting como los de antes, ya que ahora más que estirar la piel se buscan resultados naturales. «La persona parece descansada, no operada», asegura. Se puede optar también por blefaroplastias, cirugías de los párpados. Y antes de llegar al quirófano existe la toxina botulínica, el ácido hialurónico o los bioestimuladores, láseres y radiofrecuencia para mejorar la calidad de la piel de la cara, recuerda. «Y nada de esto funciona igual sin unos hábitos que lo sostengan», apostilla, mencionando la protección solar diaria o dejar el tabaco, moderar el alcohol, dormir bien, hacer ejercicio y llevar una alimentación rica en proteínas y antioxidantes.¿Y la ‘cara de cortisol’?Caso aparte puede ser el término ‘ cara de cortisol ‘ porque aunque tampoco se trata de un diagnóstico médico como tal, sí existe una relación demostrada entre el estrés, el sistema neuroendocrino y la piel. Cristina Martín Pastor-Peralta, especialista en medicina estética y también divulgadora en Croma, confirma que «ante una situación de estrés se activan el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, que termina en la liberación de cortisol, y el sistema simpático-adreno-medular, responsable de la liberación de catecolaminas como adrenalina. Cuando esta respuesta se mantiene de forma prolongada, puede afectar a diferentes procesos del organismo, entre ellos la regulación inflamatoria, procesos inmunológicos y la función de la piel».Entre los efectos que deja aparece una alteración de la barrera cutánea, que puede traducirse en mayor pérdida de agua, sensación de tirantez, deshidratación y una piel más reactiva. Igualmente pueden proliferar más líneas de expresión , porque en situaciones de tensión podemos gesticular más y de manera más repetitiva. Y todo ello, sin olvidar, que el estrés hace que muchos duerman peor y «la falta de sueño tiene un impacto especialmente visible en el rostro: mirada cansada, ojeras, piel más apagada, pérdida de luminosidad y una recuperación cutánea más lenta.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Más sardinas y boquerones y dos o tres raciones a la semana: este es el consumo de pescado recomendado noticia Si «Veo cómo me pasa la vida en el polígono»: el coste emocional de trabajar lejos de casa noticia Si «Si no defines hacia dónde quieres ir, te convertirás en el plan de otra persona»En este caso, los especialistas apuestan por diagnósticos individualizados porque no todas las personas presentan las mismas consecuencias del estrés. Para recuperar un aspecto más descansado y saludable pueden ir bien tratamientos de ácido hialurónico de baja reticulación e hidratación profunda, neuromoduladores para las arrugas dinámicas de expresión o bioestimuladores, aunque Martín no se olvida de que «el primer tratamiento para la ‘cara de cortisol’ debería ser intentar corregir aquello que está generando el problema». Piel apagada, seca y sin luz, ojeras por dormir poco, labios secos y agrietados y, en general, ir agotado por la vida y con una fatiga o falta de energía evidente, sumado a uñas quebradizas y un debilitamiento capilar . Estos rasgos con los que muchos conviven a diario son los que definen la ‘cara de ferritina’ , un concepto que se ha viralizado en TikTok y que acaba vinculando esta ‘mala cara’ a un nivel bajo de hierro. Es algo similar a las también popularizadas en redes sociales ‘cara de cortisol’ o ‘cara de Ozempic’. Los médicos ven con reticencias estas denominaciones.«Es el típico fenómeno de TikTok que mezcla una base que puede ser científica con un nombre ‘marketiniano’ que no le hace justicia porque se pasa», apunta en declaraciones a ABC Ana Molina, dermatóloga del Gedet (Grupo de Dermatología Estética y Terapéutica) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Ella, como especialista en la piel, confirma que el déficit de hierro sí que puede afectar a la piel porque puede hacer que se vea más pálida y las uñas o el pelo, mucho más frágiles. Incluso puede favorecer las grietas en las comisuras de los labios, añade dejando claro que estos síntomas no son nada nuevos y que especialistas como ella «no vemos esos cambios y decimos: ‘Esto es una cara de ferritina’ o ‘esto es una falta de ferritina’. Esos cambios son muy inespecíficos y los pueden provocar, igual que la falta de ferritina, un montón de déficits nutricionales más», añade.En este sentido, Molina avisa de que la ferritina baja no es lo mismo que anemia y que una persona puede tener falta de hierro pero su hemoglobina, lo que determina la anemia, puede estar en valores normales. Por este mismo motivo incide en que «no porque tengas la ferritina baja vas a tener automáticamente una caída del pelo. No todo es tan fácil».«Es preocupante que no podamos tener ojeras tranquilamente» Molina, con todo, deja un mensaje muy claro: «La falta de hierro no se arregla con un suplemento de belleza, si tienes un déficit hay que ir al médico». Recuerda, pues, que hace falta una analítica para poder buscar la causa e intentar corregir esta situación pero que «no sería nada bueno que la gente se pusiera a tomar hierro porque tienen ojeras o la cara pálida. Esto puede tener efectos adversos». «Es muy positivo que se hable de ferropenia y sobre todo las mujeres, que pierden más hierro en las menstruaciones, pero es preocupante que esto se pueda convertir en una enfermedad y que no podamos tener ojeras tranquilamente », reitera la dermatóloga, sentenciando que la piel, pelo o uñas pueden dar pistas sobre la salud pero no son una analítica de sangre.Almudena Paniagua, especialista en medicina estética y divulgadora del laboratorio Croma, comenta, también en entrevista con ABC, que «la cara que sigue viniendo a consulta es la famosa ‘cara Ozempic’ » sobre la que sí hay estudios que relacionan este fármaco con la depleción de los volúmenes. En cambio, sobre supuestas alteraciones a costa de la ferritina ve más de «sobrediagnóstico», en parte derivado de la gran concienciación sobre las rutinas cosméticas y la calidad de la piel.La que también es médico de familia corrobora que la baja ferritina puede tener signos en la piel pero también pide que si hay un diagnóstico médico tiene que ir precedido por por una analítica. «Como médico no podría nunca diagnosticar una ferropenia simplemente por por un síntoma. La palidez te la puede dar también otra patología», puntualiza. Es más, ella comenta que ha visto «muchísimas pacientes con ferropenia y anemia y que el cansancio o palidez que tenían no la asociaban a una enfermedad» pero que tendencias como la de hablar de la ‘cara de ferritina’ son más de perfiles jóvenes y pueden ser un poco «contraproducentes».«Pueden llevar a una sobremedicación : al final, el hierro se puede comprar en parafarmacias u online, pero es que tampoco es saludable tener unos niveles de hierro excesivos», avisa, antes de añadir que «también hay mucha gente que su fototipo es más pálido sin tener ningún tipo de patología. Estas cosas muchas veces alarman en exceso».Además, expone que si al final existiera un déficit de hierro existen múltiples suplementos y también tratamientos médicos (con dosis más grandes e incluso con inyecciones endovenosas) para dar la vuelta a la situación. «Es un diagnóstico médico muy estándar con un tratamiento muy claro y que requiere analíticas a los tres meses para confirmar que los depósitos de hierro han aumentado», comenta. «Igual estamos también mirándonos demasiado, sobre todo a nivel facial, porque ese tipo de cara de ferropenia o ferritina te la puede dar una mala noche», sentencia.«La anatomía puede provocar la expresión de cansancio»Marco Romeo, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, se acuerda de que, además del cansancio, estrés o envejecimiento facial de por sí, la anatomía puede provocar una expresión de cansancio, tristeza o enfado. «Hay personas que, por genética, tienen una ojera marcada o un surco entre el párpado inferior y la mejilla muy visible desde jóvenes. Con los años, además, la grasa que rodea el ojo se desplaza hacia delante y forma las típicas bolsas, mientras la mejilla pierde volumen y desciende. Ese hueco crea una sombra que el cerebro interpreta automáticamente como agotamiento», detalla.Él está acostumbrado a ver pacientes hartos de que, a pesar de dormir ocho horas al día, les pregunten si están bien y por eso reitera que « el problema no es el descanso, es la estructura ». Además, pone sobre la mesa que «la cara envejece en todas sus capas: el hueso se reabsorbe, la grasa se redistribuye, los ligamentos se relajan y la piel pierde elasticidad» y que ello lleva a arrugas que pueden parecer decir algo. «Hay personas serenas y felices que transmiten un enfado o una tristeza que no sienten, y eso afecta a cómo se relacionan y a cómo se ven a sí mismas», comenta a ABC.«Cada cara cansada lo está por un motivo distinto, y el tratamiento debe ir a la causa, no al síntoma », defiende el especialista. Así, él propone que la cirugía acaba siendo la opción más eficaz y duradera y que no tiene por que ser un lifting como los de antes, ya que ahora más que estirar la piel se buscan resultados naturales. «La persona parece descansada, no operada», asegura. Se puede optar también por blefaroplastias, cirugías de los párpados. Y antes de llegar al quirófano existe la toxina botulínica, el ácido hialurónico o los bioestimuladores, láseres y radiofrecuencia para mejorar la calidad de la piel de la cara, recuerda. «Y nada de esto funciona igual sin unos hábitos que lo sostengan», apostilla, mencionando la protección solar diaria o dejar el tabaco, moderar el alcohol, dormir bien, hacer ejercicio y llevar una alimentación rica en proteínas y antioxidantes.¿Y la ‘cara de cortisol’?Caso aparte puede ser el término ‘ cara de cortisol ‘ porque aunque tampoco se trata de un diagnóstico médico como tal, sí existe una relación demostrada entre el estrés, el sistema neuroendocrino y la piel. Cristina Martín Pastor-Peralta, especialista en medicina estética y también divulgadora en Croma, confirma que «ante una situación de estrés se activan el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, que termina en la liberación de cortisol, y el sistema simpático-adreno-medular, responsable de la liberación de catecolaminas como adrenalina. Cuando esta respuesta se mantiene de forma prolongada, puede afectar a diferentes procesos del organismo, entre ellos la regulación inflamatoria, procesos inmunológicos y la función de la piel».Entre los efectos que deja aparece una alteración de la barrera cutánea, que puede traducirse en mayor pérdida de agua, sensación de tirantez, deshidratación y una piel más reactiva. Igualmente pueden proliferar más líneas de expresión , porque en situaciones de tensión podemos gesticular más y de manera más repetitiva. Y todo ello, sin olvidar, que el estrés hace que muchos duerman peor y «la falta de sueño tiene un impacto especialmente visible en el rostro: mirada cansada, ojeras, piel más apagada, pérdida de luminosidad y una recuperación cutánea más lenta.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Más sardinas y boquerones y dos o tres raciones a la semana: este es el consumo de pescado recomendado noticia Si «Veo cómo me pasa la vida en el polígono»: el coste emocional de trabajar lejos de casa noticia Si «Si no defines hacia dónde quieres ir, te convertirás en el plan de otra persona»En este caso, los especialistas apuestan por diagnósticos individualizados porque no todas las personas presentan las mismas consecuencias del estrés. Para recuperar un aspecto más descansado y saludable pueden ir bien tratamientos de ácido hialurónico de baja reticulación e hidratación profunda, neuromoduladores para las arrugas dinámicas de expresión o bioestimuladores, aunque Martín no se olvida de que «el primer tratamiento para la ‘cara de cortisol’ debería ser intentar corregir aquello que está generando el problema».
Piel apagada, seca y sin luz, ojeras por dormir poco, labios secos y agrietados y, en general, ir agotado por la vida y con una fatiga o falta de energía evidente, sumado a uñas quebradizas y un debilitamiento capilar. Estos rasgos con los que … muchos conviven a diario son los que definen la ‘cara de ferritina’, un concepto que se ha viralizado en TikTok y que acaba vinculando esta ‘mala cara’ a un nivel bajo de hierro. Es algo similar a las también popularizadas en redes sociales ‘cara de cortisol’ o ‘cara de Ozempic’. Los médicos ven con reticencias estas denominaciones.
«Es el típico fenómeno de TikTok que mezcla una base que puede ser científica con un nombre ‘marketiniano’ que no le hace justicia porque se pasa», apunta en declaraciones a ABC Ana Molina, dermatóloga del Gedet (Grupo de Dermatología Estética y Terapéutica) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Ella, como especialista en la piel, confirma que el déficit de hierro sí que puede afectar a la piel porque puede hacer que se vea más pálida y las uñas o el pelo, mucho más frágiles.
Incluso puede favorecer las grietas en las comisuras de los labios, añade dejando claro que estos síntomas no son nada nuevos y que especialistas como ella «no vemos esos cambios y decimos: ‘Esto es una cara de ferritina’ o ‘esto es una falta de ferritina’. Esos cambios son muy inespecíficos y los pueden provocar, igual que la falta de ferritina, un montón de déficits nutricionales más», añade.
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En este sentido, Molina avisa de que la ferritina baja no es lo mismo que anemia y que una persona puede tener falta de hierro pero su hemoglobina, lo que determina la anemia, puede estar en valores normales. Por este mismo motivo incide en que «no porque tengas la ferritina baja vas a tener automáticamente una caída del pelo. No todo es tan fácil».
«Es preocupante que no podamos tener ojeras tranquilamente»
Molina, con todo, deja un mensaje muy claro: «La falta de hierro no se arregla con un suplemento de belleza, si tienes un déficit hay que ir al médico». Recuerda, pues, que hace falta una analítica para poder buscar la causa e intentar corregir esta situación pero que «no sería nada bueno que la gente se pusiera a tomar hierro porque tienen ojeras o la cara pálida. Esto puede tener efectos adversos».
«Es muy positivo que se hable de ferropenia y sobre todo las mujeres, que pierden más hierro en las menstruaciones, pero es preocupante que esto se pueda convertir en una enfermedad y que no podamos tener ojeras tranquilamente», reitera la dermatóloga, sentenciando que la piel, pelo o uñas pueden dar pistas sobre la salud pero no son una analítica de sangre.
Almudena Paniagua, especialista en medicina estética y divulgadora del laboratorio Croma, comenta, también en entrevista con ABC, que «la cara que sigue viniendo a consulta es la famosa ‘cara Ozempic’» sobre la que sí hay estudios que relacionan este fármaco con la depleción de los volúmenes. En cambio, sobre supuestas alteraciones a costa de la ferritina ve más de «sobrediagnóstico», en parte derivado de la gran concienciación sobre las rutinas cosméticas y la calidad de la piel.
La que también es médico de familia corrobora que la baja ferritina puede tener signos en la piel pero también pide que si hay un diagnóstico médico tiene que ir precedido por por una analítica. «Como médico no podría nunca diagnosticar una ferropenia simplemente por por un síntoma. La palidez te la puede dar también otra patología», puntualiza. Es más, ella comenta que ha visto «muchísimas pacientes con ferropenia y anemia y que el cansancio o palidez que tenían no la asociaban a una enfermedad» pero que tendencias como la de hablar de la ‘cara de ferritina’ son más de perfiles jóvenes y pueden ser un poco «contraproducentes».
«Pueden llevar a una sobremedicación: al final, el hierro se puede comprar en parafarmacias u online, pero es que tampoco es saludable tener unos niveles de hierro excesivos», avisa, antes de añadir que «también hay mucha gente que su fototipo es más pálido sin tener ningún tipo de patología. Estas cosas muchas veces alarman en exceso».
Además, expone que si al final existiera un déficit de hierro existen múltiples suplementos y también tratamientos médicos (con dosis más grandes e incluso con inyecciones endovenosas) para dar la vuelta a la situación. «Es un diagnóstico médico muy estándar con un tratamiento muy claro y que requiere analíticas a los tres meses para confirmar que los depósitos de hierro han aumentado», comenta. «Igual estamos también mirándonos demasiado, sobre todo a nivel facial, porque ese tipo de cara de ferropenia o ferritina te la puede dar una mala noche», sentencia.
«La anatomía puede provocar la expresión de cansancio»
Marco Romeo, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, se acuerda de que, además del cansancio, estrés o envejecimiento facial de por sí, la anatomía puede provocar una expresión de cansancio, tristeza o enfado. «Hay personas que, por genética, tienen una ojera marcada o un surco entre el párpado inferior y la mejilla muy visible desde jóvenes. Con los años, además, la grasa que rodea el ojo se desplaza hacia delante y forma las típicas bolsas, mientras la mejilla pierde volumen y desciende. Ese hueco crea una sombra que el cerebro interpreta automáticamente como agotamiento», detalla.
Él está acostumbrado a ver pacientes hartos de que, a pesar de dormir ocho horas al día, les pregunten si están bien y por eso reitera que «el problema no es el descanso, es la estructura». Además, pone sobre la mesa que «la cara envejece en todas sus capas: el hueso se reabsorbe, la grasa se redistribuye, los ligamentos se relajan y la piel pierde elasticidad» y que ello lleva a arrugas que pueden parecer decir algo. «Hay personas serenas y felices que transmiten un enfado o una tristeza que no sienten, y eso afecta a cómo se relacionan y a cómo se ven a sí mismas», comenta a ABC.
«Cada cara cansada lo está por un motivo distinto, y el tratamiento debe ir a la causa, no al síntoma», defiende el especialista. Así, él propone que la cirugía acaba siendo la opción más eficaz y duradera y que no tiene por que ser un lifting como los de antes, ya que ahora más que estirar la piel se buscan resultados naturales. «La persona parece descansada, no operada», asegura. Se puede optar también por blefaroplastias, cirugías de los párpados. Y antes de llegar al quirófano existe la toxina botulínica, el ácido hialurónico o los bioestimuladores, láseres y radiofrecuencia para mejorar la calidad de la piel de la cara, recuerda. «Y nada de esto funciona igual sin unos hábitos que lo sostengan», apostilla, mencionando la protección solar diaria o dejar el tabaco, moderar el alcohol, dormir bien, hacer ejercicio y llevar una alimentación rica en proteínas y antioxidantes.
¿Y la ‘cara de cortisol’?
Caso aparte puede ser el término ‘cara de cortisol‘ porque aunque tampoco se trata de un diagnóstico médico como tal, sí existe una relación demostrada entre el estrés, el sistema neuroendocrino y la piel. Cristina Martín Pastor-Peralta, especialista en medicina estética y también divulgadora en Croma, confirma que «ante una situación de estrés se activan el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, que termina en la liberación de cortisol, y el sistema simpático-adreno-medular, responsable de la liberación de catecolaminas como adrenalina. Cuando esta respuesta se mantiene de forma prolongada, puede afectar a diferentes procesos del organismo, entre ellos la regulación inflamatoria, procesos inmunológicos y la función de la piel».
Entre los efectos que deja aparece una alteración de la barrera cutánea, que puede traducirse en mayor pérdida de agua, sensación de tirantez, deshidratación y una piel más reactiva. Igualmente pueden proliferar más líneas de expresión, porque en situaciones de tensión podemos gesticular más y de manera más repetitiva. Y todo ello, sin olvidar, que el estrés hace que muchos duerman peor y «la falta de sueño tiene un impacto especialmente visible en el rostro: mirada cansada, ojeras, piel más apagada, pérdida de luminosidad y una recuperación cutánea más lenta.
En este caso, los especialistas apuestan por diagnósticos individualizados porque no todas las personas presentan las mismas consecuencias del estrés. Para recuperar un aspecto más descansado y saludable pueden ir bien tratamientos de ácido hialurónico de baja reticulación e hidratación profunda, neuromoduladores para las arrugas dinámicas de expresión o bioestimuladores, aunque Martín no se olvida de que «el primer tratamiento para la ‘cara de cortisol’ debería ser intentar corregir aquello que está generando el problema».
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