Durante muchas semanas en el Partido Socialista se zafaban de las preguntas sobre Leire Díez afirmando que no era más que « una militante de base ». Aunque ya existían múltiples indicios de que no era así, con imágenes de ella entrando y saliendo de la sede de Ferraz, incluso con un encuentro personal con el exsecretario de Organización, Santos Cerdán, el mismo día que solicitó su baja voluntaria como militante, en el PSOE trataban de poner tierra de por medio con la ‘fontanera’ sin demasiado éxito, con comentarios como el de la propia ministra de Ciencia y líder del PSPV, Diana Morant, afirmando que «Leire Díez era una Antoñita la Fantástica. No sé ni si ella se creía su propia historia».El paso de los días y el trabajo de los investigadores, sin embargo, han obligado al partido que dirige Pedro Sánchez a cambiar el paso . En pocos meses Leire ha pasado de ser «una militante de base», a alguien a quien «conocía de vista», a una exempleada por cuenta ajena del PSOE de Cantabria a una «amiga» con la que altos cargos del Gobierno, como la propia directora de la Guardia Civil, Mercedes González, quedaban para tomar dos cafés o dos tés y comentar los cambios recientes que se habían producido en sus vidas. La realidad, por eso, es bien distinta desde el minuto uno. Las cifras que los investigadores citan en los distintos informes que ya obran en manos del juez instructor de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, evidencian el alto grado de relación que Leire Díez mantenía con los principales dirigentes del Partido Socialista. Con todos, desde el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al exsecretario de Organización, pasando por los responsables de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), la Fiscalía General del Estado y la dirección general de la Guardia Civil.Y es que, a medida que avanza la investigación, se refuerza más la tesis de que Leire Díez no solo no estaba investigando para escribir un libro del que nunca se ha sabido nada más. Las pesquisas se inclinan hacía la teoría de que existía una trama muy bien estructurada , con Díez y Cerdán al frente, que operaba para unos objetivos más allá de su propio beneficio personal. Aunque en distintas ocasiones se refieren a procurar por el presidente Pedro Sánchez y su entorno, con múltiples referencias por parte de la ‘fontanera’ al jefe del Ejecutivo en sus conversaciones, determinar el grado de conocimiento que pudiera tener Sánchez de todo lo que se estaba haciendo es la gran incógnita. Él niega haber sabido nada.Los hechos y los datos, sin embargo, permiten, como mínimo, cuestionar ese relato. La confirmación de que los colaboradores y dirigentes más cercanos a Sánchez, como su exjefe de Gabinete, su lugarteniente en Ferraz, la presidenta del partido o los principales mandos de la Fiscalía y la Guardia Civil tuvieran una relación anómala con una simple militante de base , generan muchas dudas a los investigadores sobre si el secretario general era completamente ajeno a lo que pertrechaban en su nombre.El acceso de Leire Díez a dirigentes del PSOE y altos cargos del Gobierno dibujan una relación anómala para una «militante de base»Reuniones, mensajes y discursosLa desconocida Leire, según la información con la que trabaja el juez instructor, extraída de las agendas incautadas durante los registros, mantuvo ni más ni menos que 39 reuniones con el exsecretario de Organización socialista, Santos Cerdán, al que algunos sitúan al mismo nivel que Díez en la trama. No es habitual, según fuentes del partido, que el número tres de la formación mantenga reuniones con afiliados de base, mucho menos aún que esos encuentros sean tan recurrentes que en unos pocos meses lleguen a sumar 39.Otro dato importante que desmonta el argumentario socialista es el recibimiento que se le otorgó a la ‘fontanera’ en instituciones tan importantes y con unas fuertes medidas de seguridad como son la Fiscalía General del Estado y la Dirección General de la Guardia Civil . A Leire Díez le recibieron la mano derecha del entonces fiscal general Álvaro García Ortiz, Diego Villafañe, y la todavía directora general del Instituto Armado, Mercedes González, investigada en la misma causa junto al director adjunto operativo (DAO), Luis del Castillo. El acceso a ambas personalidades no está al alcance de cualquier ciudadano, por muy afiliado al PSOE que sea.Tampoco es accesible para todos los militantes que tiene el Partido Socialista, alrededor de 150.000, el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero . Más difícil es, aún, que el exjefe del Ejecutivo dedique parte de su tiempo a facilitarte tu defensa, escribiendo unas notas para que pudiera defender ante los medios de comunicación su labor. «Ni fontanera ni cobarde», dijo en aquella rueda de prensa que tanto gustó a Zapatero, según le confesó el socialista a su secretaria a través de un mensaje.La otra cifra importante tiene que ver con el móvil del que fuera jefe de gabinete de Pedro Sánchez, Juanma Serrano, que tras llegar el líder socialista a Moncloa alcanzó la presidencia de Correos. Los investigadores han localizado más de 10.800 mensajes entre Serrano y la ‘fontanera’, que el magistrado ha autorizado analizar ya que «permitiría, en fin, determinar su grado de implicación en la organización creada para llevar a cabo las actuaciones que justificaron el auto de este Juzgado del pasado día 26 de mayo de 2026 y en la toma de decisiones llevadas a cabo en el seno de la misma. Los intercambios de mensajes a través de WhatsApp se iniciaron el 5 de noviembre de 2020 y finalizaron el 24 de diciembre de 2024, registrándose un total de 9.355 mensajes y hay 1.487 mensajes más a través de Signal, que suman los 10.842 . Durante muchas semanas en el Partido Socialista se zafaban de las preguntas sobre Leire Díez afirmando que no era más que « una militante de base ». Aunque ya existían múltiples indicios de que no era así, con imágenes de ella entrando y saliendo de la sede de Ferraz, incluso con un encuentro personal con el exsecretario de Organización, Santos Cerdán, el mismo día que solicitó su baja voluntaria como militante, en el PSOE trataban de poner tierra de por medio con la ‘fontanera’ sin demasiado éxito, con comentarios como el de la propia ministra de Ciencia y líder del PSPV, Diana Morant, afirmando que «Leire Díez era una Antoñita la Fantástica. No sé ni si ella se creía su propia historia».El paso de los días y el trabajo de los investigadores, sin embargo, han obligado al partido que dirige Pedro Sánchez a cambiar el paso . En pocos meses Leire ha pasado de ser «una militante de base», a alguien a quien «conocía de vista», a una exempleada por cuenta ajena del PSOE de Cantabria a una «amiga» con la que altos cargos del Gobierno, como la propia directora de la Guardia Civil, Mercedes González, quedaban para tomar dos cafés o dos tés y comentar los cambios recientes que se habían producido en sus vidas. La realidad, por eso, es bien distinta desde el minuto uno. Las cifras que los investigadores citan en los distintos informes que ya obran en manos del juez instructor de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, evidencian el alto grado de relación que Leire Díez mantenía con los principales dirigentes del Partido Socialista. Con todos, desde el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al exsecretario de Organización, pasando por los responsables de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), la Fiscalía General del Estado y la dirección general de la Guardia Civil.Y es que, a medida que avanza la investigación, se refuerza más la tesis de que Leire Díez no solo no estaba investigando para escribir un libro del que nunca se ha sabido nada más. Las pesquisas se inclinan hacía la teoría de que existía una trama muy bien estructurada , con Díez y Cerdán al frente, que operaba para unos objetivos más allá de su propio beneficio personal. Aunque en distintas ocasiones se refieren a procurar por el presidente Pedro Sánchez y su entorno, con múltiples referencias por parte de la ‘fontanera’ al jefe del Ejecutivo en sus conversaciones, determinar el grado de conocimiento que pudiera tener Sánchez de todo lo que se estaba haciendo es la gran incógnita. Él niega haber sabido nada.Los hechos y los datos, sin embargo, permiten, como mínimo, cuestionar ese relato. La confirmación de que los colaboradores y dirigentes más cercanos a Sánchez, como su exjefe de Gabinete, su lugarteniente en Ferraz, la presidenta del partido o los principales mandos de la Fiscalía y la Guardia Civil tuvieran una relación anómala con una simple militante de base , generan muchas dudas a los investigadores sobre si el secretario general era completamente ajeno a lo que pertrechaban en su nombre.El acceso de Leire Díez a dirigentes del PSOE y altos cargos del Gobierno dibujan una relación anómala para una «militante de base»Reuniones, mensajes y discursosLa desconocida Leire, según la información con la que trabaja el juez instructor, extraída de las agendas incautadas durante los registros, mantuvo ni más ni menos que 39 reuniones con el exsecretario de Organización socialista, Santos Cerdán, al que algunos sitúan al mismo nivel que Díez en la trama. No es habitual, según fuentes del partido, que el número tres de la formación mantenga reuniones con afiliados de base, mucho menos aún que esos encuentros sean tan recurrentes que en unos pocos meses lleguen a sumar 39.Otro dato importante que desmonta el argumentario socialista es el recibimiento que se le otorgó a la ‘fontanera’ en instituciones tan importantes y con unas fuertes medidas de seguridad como son la Fiscalía General del Estado y la Dirección General de la Guardia Civil . A Leire Díez le recibieron la mano derecha del entonces fiscal general Álvaro García Ortiz, Diego Villafañe, y la todavía directora general del Instituto Armado, Mercedes González, investigada en la misma causa junto al director adjunto operativo (DAO), Luis del Castillo. El acceso a ambas personalidades no está al alcance de cualquier ciudadano, por muy afiliado al PSOE que sea.Tampoco es accesible para todos los militantes que tiene el Partido Socialista, alrededor de 150.000, el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero . Más difícil es, aún, que el exjefe del Ejecutivo dedique parte de su tiempo a facilitarte tu defensa, escribiendo unas notas para que pudiera defender ante los medios de comunicación su labor. «Ni fontanera ni cobarde», dijo en aquella rueda de prensa que tanto gustó a Zapatero, según le confesó el socialista a su secretaria a través de un mensaje.La otra cifra importante tiene que ver con el móvil del que fuera jefe de gabinete de Pedro Sánchez, Juanma Serrano, que tras llegar el líder socialista a Moncloa alcanzó la presidencia de Correos. Los investigadores han localizado más de 10.800 mensajes entre Serrano y la ‘fontanera’, que el magistrado ha autorizado analizar ya que «permitiría, en fin, determinar su grado de implicación en la organización creada para llevar a cabo las actuaciones que justificaron el auto de este Juzgado del pasado día 26 de mayo de 2026 y en la toma de decisiones llevadas a cabo en el seno de la misma. Los intercambios de mensajes a través de WhatsApp se iniciaron el 5 de noviembre de 2020 y finalizaron el 24 de diciembre de 2024, registrándose un total de 9.355 mensajes y hay 1.487 mensajes más a través de Signal, que suman los 10.842 .
Durante muchas semanas en el Partido Socialista se zafaban de las preguntas sobre Leire Díez afirmando que no era más que «una militante de base». Aunque ya existían múltiples indicios de que no era así, con imágenes de ella entrando y saliendo de la … sede de Ferraz, incluso con un encuentro personal con el exsecretario de Organización, Santos Cerdán, el mismo día que solicitó su baja voluntaria como militante, en el PSOE trataban de poner tierra de por medio con la ‘fontanera’ sin demasiado éxito, con comentarios como el de la propia ministra de Ciencia y líder del PSPV, Diana Morant, afirmando que «Leire Díez era una Antoñita la Fantástica. No sé ni si ella se creía su propia historia».
El paso de los días y el trabajo de los investigadores, sin embargo, han obligado al partido que dirige Pedro Sánchez a cambiar el paso. En pocos meses Leire ha pasado de ser «una militante de base», a alguien a quien «conocía de vista», a una exempleada por cuenta ajena del PSOE de Cantabria a una «amiga» con la que altos cargos del Gobierno, como la propia directora de la Guardia Civil, Mercedes González, quedaban para tomar dos cafés o dos tés y comentar los cambios recientes que se habían producido en sus vidas.
La realidad, por eso, es bien distinta desde el minuto uno. Las cifras que los investigadores citan en los distintos informes que ya obran en manos del juez instructor de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, evidencian el alto grado de relación que Leire Díez mantenía con los principales dirigentes del Partido Socialista. Con todos, desde el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al exsecretario de Organización, pasando por los responsables de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), la Fiscalía General del Estado y la dirección general de la Guardia Civil.
Noticia relacionada
-
Declaración ante el juez
Carmen Lucas-Torres
Y es que, a medida que avanza la investigación, se refuerza más la tesis de que Leire Díez no solo no estaba investigando para escribir un libro del que nunca se ha sabido nada más. Las pesquisas se inclinan hacía la teoría de que existía una trama muy bien estructurada, con Díez y Cerdán al frente, que operaba para unos objetivos más allá de su propio beneficio personal. Aunque en distintas ocasiones se refieren a procurar por el presidente Pedro Sánchez y su entorno, con múltiples referencias por parte de la ‘fontanera’ al jefe del Ejecutivo en sus conversaciones, determinar el grado de conocimiento que pudiera tener Sánchez de todo lo que se estaba haciendo es la gran incógnita. Él niega haber sabido nada.
Los hechos y los datos, sin embargo, permiten, como mínimo, cuestionar ese relato. La confirmación de que los colaboradores y dirigentes más cercanos a Sánchez, como su exjefe de Gabinete, su lugarteniente en Ferraz, la presidenta del partido o los principales mandos de la Fiscalía y la Guardia Civil tuvieran una relación anómala con una simple militante de base, generan muchas dudas a los investigadores sobre si el secretario general era completamente ajeno a lo que pertrechaban en su nombre.
El acceso de Leire Díez a dirigentes del PSOE y altos cargos del Gobierno dibujan una relación anómala para una «militante de base»
Reuniones, mensajes y discursos
La desconocida Leire, según la información con la que trabaja el juez instructor, extraída de las agendas incautadas durante los registros, mantuvo ni más ni menos que 39 reuniones con el exsecretario de Organización socialista, Santos Cerdán, al que algunos sitúan al mismo nivel que Díez en la trama. No es habitual, según fuentes del partido, que el número tres de la formación mantenga reuniones con afiliados de base, mucho menos aún que esos encuentros sean tan recurrentes que en unos pocos meses lleguen a sumar 39.
Newsletter
Otro dato importante que desmonta el argumentario socialista es el recibimiento que se le otorgó a la ‘fontanera’ en instituciones tan importantes y con unas fuertes medidas de seguridad como son la Fiscalía General del Estado y la Dirección General de la Guardia Civil. A Leire Díez le recibieron la mano derecha del entonces fiscal general Álvaro García Ortiz, Diego Villafañe, y la todavía directora general del Instituto Armado, Mercedes González, investigada en la misma causa junto al director adjunto operativo (DAO), Luis del Castillo. El acceso a ambas personalidades no está al alcance de cualquier ciudadano, por muy afiliado al PSOE que sea.
Tampoco es accesible para todos los militantes que tiene el Partido Socialista, alrededor de 150.000, el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Más difícil es, aún, que el exjefe del Ejecutivo dedique parte de su tiempo a facilitarte tu defensa, escribiendo unas notas para que pudiera defender ante los medios de comunicación su labor. «Ni fontanera ni cobarde», dijo en aquella rueda de prensa que tanto gustó a Zapatero, según le confesó el socialista a su secretaria a través de un mensaje.
La otra cifra importante tiene que ver con el móvil del que fuera jefe de gabinete de Pedro Sánchez, Juanma Serrano, que tras llegar el líder socialista a Moncloa alcanzó la presidencia de Correos. Los investigadores han localizado más de 10.800 mensajes entre Serrano y la ‘fontanera’, que el magistrado ha autorizado analizar ya que «permitiría, en fin, determinar su grado de implicación en la organización creada para llevar a cabo las actuaciones que justificaron el auto de este Juzgado del pasado día 26 de mayo de 2026 y en la toma de decisiones llevadas a cabo en el seno de la misma. Los intercambios de mensajes a través de WhatsApp se iniciaron el 5 de noviembre de 2020 y finalizaron el 24 de diciembre de 2024, registrándose un total de 9.355 mensajes y hay 1.487 mensajes más a través de Signal, que suman los 10.842.
RSS de noticias de espana

