Ha sido imposible. Ha sido como una escena de ‘Matrix’
El genio de Basilea, promotor de la Laver Cup, ha hecho de la competición, fundada en el 2017, un fenómeno que seduce a aficionados, tenistas y empresarios
Ha sido imposible. Ha sido como una escena de ‘Matrix’
‘Federer, en cuerpo y en lo otro’, David Foster Wallace
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Sentado en cualquier gran palco de cualquier gran escenario, Roger Federer (45) luce sus trajes a medida, las estupendas gafas de sol, los mocasines y el aire de galán de los años sesenta, y todos los que se sientan a su alrededor se sienten unos privilegiados, como extras en una película clásica.
Todo lo que Federer toca lo hace oro, lo hace glamur.
Lo hace, incluso, cuando rema a contracorriente, como cuando había apostado por esta Laver Cup que hoy asombra al mundo y que en su día había sido concebida como la némesis de la nueva Copa Davis que entonces promocionaban Gerard Piqué y su empresa, Kosmos Tennis, y que ahora chuta pero no tanto.
–Nunca conocí a Piqué, así que no sé en qué necesitamos trabajar juntos. Pero tengo claro que la Copa Davis no puede convertirse en una Copa Piqué –decía entonces Federer, y así dejaba clara su posición.
Ni apoyaría la nueva Davis.
Ni la apadrinaría.
Su proyecto era la Laver Cup.
El proyecto, concebido como la némesis de la nueva Davis, es hoy un modelo de modernidad y prestigio
Y se arremangó: Federer y su agencia, Team8, reclutaron a sus firmas, la Uniqlo que vestía al suizo y la On que le calzaba, y a un abanico de empresas de lujo que le respaldaban: Rolex, Mercedes-Benz, UBS, también Perplexity, Alipay+, Boss…
Y de la mano de todas ellas, y de su propio pedigrí, el mundo del tenis le dio la mano. Pues no se puede ser más sabio, tan diplomático como el suizo ha sido siempre, hermético en las decisiones controvertidas, amigo de todos, ajeno a las controversias.
Con dinero y apoyos, el producto cobró forma.
La Laver Cup comprometió al mundo entero, incluido el circuito ATP, que le abrió una ventana a finales de septiembre, vaciando la agenda de compromisos para esos días.
Y así se forjó la idea, acaso inspirada por la Ryder Cup del golf, de la que bebe.
Europa ante el resto del mundo, que es en realidad Estados Unidos con algún detalle de ultramar (en el caso, el australiano De Miñaur, el kazajo Bublik, el argentino Fran Cerúndolo…). Juego veloz y ágil en una superficie rápida, a dos sets más un tercero que se resuelve en un super tiebreak. Escenarios cerrados, oscuros, ajenos al tenis tradicional. Luces de neón y banquillos abiertos. Capitanes carismáticos, legendarios (Noah por los europeos, Agassi por el resto del mundo), que interactúan con los jugadores y también con el banquillo. Todos hablan, todos tienen algo que decir. Las cámaras nos muestran a los talentos del año dialogando entre sí en los banquillos, celebrando los puntos propios, también los ajenos.
Y momentos icónicos, como el adiós del mismo Federer, en la edición del 2022, en este mismo O2 londinense, mientras el resto del Big Four (Djokovic, Murray, sobre todo Nadal) lloriquea emocionado.
Conceptualmente, todo está pensado. Se juega en territorios ajenos al tenis, en Berlín, Praga, Ginebra, en Vancouver (2023), en el Chase Center de San Francisco (2025), también lo hará en Los Ángeles (2027). Se juega allí donde hay dinero, allí por donde no pasa el ATP: los parroquianos aceptan el regalo. Se apresuran a sacar sus entradas.
Las gradas se rebosan.
Zverev cierra la victoria de Europa sobre el Resto del Mundo (13-5) al batir a Learner Tien
Los banquillos, también. Los mejores tenistas del mundo sienten el FOMO (Fear Of Missing Out, temor a perderse algo grande), pues las virtudes de la Laver Cup circulan en el boca oreja. Acuden Sinner y Djokovic (ausentes ambos esta vez por lesión), Alcaraz se exprime, se convoca también a las estrellas del futuro (Tien, Jódar), se mezclan todos por un bien común, se cierra un contrato a largo plazo con Warner Bros y se consigue que Sascha Zverev, el hombre del año con sus dos títulos del Grand Slam en este 2026, cierre el torneo entregando a Europa el punto definitivo (13-5) al derrotar a Learner Tien (7-6(3) y 6-3).
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