No importa lo que pasó hace tres años. No importa lo que pasó hace dos años. No importa lo que pasó el año pasado. Lo único que importa es esta semana
Mientras se entrena en la NFL Academy de Loughborough, Tom Gabarró sueña con asomarse algún día en el fútbol americano profesional
No importa lo que pasó hace tres años. No importa lo que pasó hace dos años. No importa lo que pasó el año pasado. Lo único que importa es esta semana
Tom Brady
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Me quedo a solas con Tom Gabarró (18) en una sala de La Vanguardia, saco la libreta y el bolígrafo, empiezo a preguntarle cosas y al instante me doy cuenta de que este no es un adolescente convencional: a Tom Gabarró no le asustan las servidumbres del lugar, no le impresionan mis preguntas, no duda ni se tropieza en sus respuestas, tiene tablas, tiene claro quién es y qué pretende en esta vida. Se justifica: “¡Me fui a Canadá con quince años!”.
Y añade:
–Y si te vas de casa tan pronto, eres más autónomo, estás preparado para todo en la vida…
–¿Y qué se llevó usted?
–No se lo creerá. A Canadá me llevé las botas de fútbol. Y eso que Xavi, mi padre, me decía: ‘En Vancouver no habrá fútbol, no las necesitarás’. Y yo nada, que me las llevé.
–¿Y…?
–No había fútbol. Pero había fútbol americano. Y mire, mi familia de acogida me habló de aquel deporte que nunca había practicado. Y me apunté junto con un vasco, un alemán y un italiano (parece el inicio de uno de esos chistes de los años ochenta), y me sentí raro al principio, incluso me imponía un poco todo aquello, y no entendía nada, pero luego me enamoré y aquí me tiene.
Aquí lo tengo.
En una sala de La Vanguardia, apuntando su historia en una libreta.
Y me habla de su presente.
Pues cuatro años más tarde, Tom Gabarró vive en Loughborough (Inglaterra), becado por la NFL Academy, suerte de Masia del fútbol americano que hace de paso previo a las ligas universitarias (“No creo que tenga problemas para ingresar en alguna universidad estadounidense en el próximo curso; me matricularé en Económicas”) y quién sabe, a la liga profesional.
–Pienso en Seydou Traore, que salió de nuestra academia en Loughborough. Él lo logró. Desde esta temporada juega en Miami Dolphins –me dice.
Me fui al extranjero siendo un crío de quince años: gracias a ello, estoy preparado para todo en la vida”
Y me habla de Alejandro Villanueva, un offensive tackle español que jugó en Pittsburgh Steelers.
–¿Y de qué juega usted?
–Yo soy un receptor, ellos lo llaman un defensive back. Soy alto y más grande que muchos otros.
–¿Y cómo es su vida?
–¿Se refiere al día a día?
–A eso mismo.
–A las 6.30 h de la mañana levanto pesas durante una hora. Luego desayuno. De 9 a 12 h voy a clase, después como y me entreno otras dos horas. Y de noche, reunión técnica para revisar jugadas en vídeo, cena y a dormir. A veces cocino.
–¿…?
–Mi padre cocina. He heredado esa habilidad. Preparo algo español para mis compañeros, un arroz de caldo de chorizo. O llevo jamón. O tortilla de patatas. Las croquetas ya son otra cosa. No se me dan bien.
Y me habla de los seis pilares de la cultura de la NFL Academy.
Los cita de corrido y en inglés:
– Do the right thing (Haz lo correcto), Team comes first (El equipo es lo primero), We are all connected (Todos estamos unidos), What’s important now (Importa el ahora), Never flinch (Nunca pierdas el control), Own your action (Asume tus errores).
–¿Y los cumple?
–Siempre los tengo presentes. En el fútbol americano está todo preestablecido. Sobre todo, en las veinte primeras jugadas del partido. Y luego, en el último cuarto, todo es caos e improvisación. Se parece mucho al ajedrez: o estudias y pones mucho de tu parte, o no entenderás lo que está pasando.
–¿Y se ve usted en la NFL?
–¡Lo estoy intentando!
Y luego le pregunto a Rafa de los Santos, que es el director de NFL España:
–¿Lo logrará?
–Alejandro Villanueva lo logró. O JJ Arcega, que es sobrino de los baloncestistas de los años ochenta. ¿Por qué no lo hará él?
Y me propone que me asome al partido entre la NFL Academy y la selección española sub 20 del 7 de noviembre en el Bernabéu, un escaparate para Tom Gabarró.
–¿Usted no siente miedo al salir al campo, al ir al choque?
–Miedo, no. Paso nervios: te entrenas para algo y tienes pocas ocasiones de demostrar lo que vales. La palabra sería vértigo. Y lo controlas con la respiración y la capacidad de visualizar algo antes de que pase.
–¿Y quién le enseña eso?
–Los psicólogos. Nos dicen: ‘Céntrate en el next play mentality’ : lo único importante es la próxima jugada.
Tendré que memorizar este otro pilar.
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