El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth, han asistido a una ceremonia en la Base Aérea de Dover, en Delaware, para la repatriación de los cuatro militares estadounidenses muertos tras ataques iraníes en Oriente Medio.
El presidente estadounidense asistió a la repatriación de los soldados muertos en el conflicto con la República Islámica, en un momento de alta tensión respecto a la desaprobación del conflicto
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth, han asistido a una ceremonia en la Base Aérea de Dover, en Delaware, para la repatriación de los cuatro militares estadounidenses muertos tras ataques iraníes en Oriente Medio.
En una imagen similar a la del pasado mes de marzo —esta vez sin gorra— en la que el republicano presenció la llegada de seis féretros cubiertos por la bandera estadounidense, Trump ha realizado unas polémicas declaraciones en las que ha hablado por los soldados, afirmando que todos ellos apoyaban su campaña de ataques contra Irán.
“Todos ellos dijeron con mucha firmeza: ‘No podemos dejar que Irán tenga un arma nuclear’”, afirmó el líder estadounidense según unas declaraciones recogidas por el New York Times, sin especificar cómo conocía la opinión de los militares y en un momento de máxima tensión respecto a la desaprobación de la ciudadanía por el conflicto.
La guerra con Irán aumenta las dudas entre republicanos y demócratas por el temor a una “guerra eterna”
La ceremonia, conocida como “traslado con honores”, se celebra en un contexto de creciente frustración por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. El conflicto ha costado al menos 37.500 millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses, según el Pentágono, ha provocado la muerte de 18 militares de EE.UU. y ha causado miles de civiles fallecidos en Irán.
El conflicto, que según legisladores tanto republicanos como demócratas promete enquistarse como una “guerra eterna”, no da señales de terminar a corto plazo, mientras que continúa impulsando al alza los precios mundiales del petróleo. “Vamos a rendirles homenaje. Para mí, es una de las cosas más difíciles que tengo que hacer como presidente. Pero hay que hacerlo”, declaró Trump antes de partir hacia la ceremonia.
Preguntado sobre qué diría a las familias de los fallecidos, Trump respondió: “Lo único que voy a decir es que los queremos. Queremos a su hijo o hija, porque eso es lo que son para ellos: sus hijos. No hay juegos ni nada parecido”.
Los tres militares estadounidenses cuyos cuerpos han sido repatriados murieron tras el impacto de un misil iraní contra sus barracones mientras dormían en Jordania. Todos estaban destinados a brigadas de defensa antiaérea del Ejército de Estados Unidos.
La cuarta víctima mortal, el sargento Michael Emmanuel Swinton, de 30 años, falleció el domingo en un incidente separado en Irak, durante la detonación controlada de un dron de ataque. Un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato afirmó que el número de militares estadounidenses heridos supera ya ampliamente los 500.
Además de los costes humanos, el incremento de los precios de la gasolina y la preocupación por el coste de la vida representan un riesgo político para el Partido Republicano de Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre, cuyos niveles de aprobación se mantienen en los niveles más bajos de su carrera política desde el inicio del conflicto. Si los resultados no son favorables, los republicanos podrían perder su mayoría en la Cámara de Representantes y, posiblemente, también el control del Senado.
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