El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, en la provincia de Almería, se ha convertido en uno de los destinos más visitados del litoral andaluz, principalmente en primavera y verano. Sus paisajes volcánicos, playas vírgenes, dunas y formaciones geológicas han convertido este espacio natural protegido en un referente del turismo de naturaleza. El atractivo creciente ha conllevado a una presión constante debido a la gran afluencia turística en un entorno frágil.Con una extensión de 49.500 hectáreas, 37.000 terrestres y 12.500 marinas, el parque cuenta con múltiples figuras de protección ambiental, entre ellas Reserva de la Biosfera, Geoparque Mundial de la Unesco, Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM) y Humedal Ramsar en el caso de las Salinas de Cabo de Gata. Estas distinciones subrayan su valor ecológico , pero también ponen de manifiesto la necesidad de una gestión cuidadosa del uso público.En los periodos de mayor afluencia, especialmente durante la primavera y el verano, algunos puntos del parque soportan una masificación de visitantes . Espacios muy conocidos como la playa de Mónsul o el entorno de Rodalquilar se convierten en enclaves de alta presión, donde la convivencia entre turismo y conservación se vuelve más compleja.Un ejemplo reciente tuvo lugar el 21 de marzo, cuando un grupo organizado de Morón de la Frontera (Sevilla), dentro de un viaje municipal, accedió a la duna protegida de Mónsul . Según las imágenes analizadas por Agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, un gran número de personas caminaron sobre este sistema dunar, a pesar de la señalización que advierte de su fragilidad y de la prohibición de transitar por ella. A partir de las fotografías que se publicaron se ha incoado un acta de infracción . La normativa autonómica contempla sanciones para acciones que puedan alterar la configuración geológica del entorno, con multas que oscilan entre los 601 y los 60.101 euros.De forma paralela, otro episodio hace apenas unos días ha vuelto a situar el punto de mira en el estado de conservación del parque. En el Playazo de Rodalquilar ha aparecido una pintada sobre una duna fosilizada de más de 100.000 años con la inscripción «playa naturista». El hecho ha sido difundido en redes sociales por el instructor de buceo y divulgador ambiental David Chanquete, quien denunció públicamente la intervención tras acudir al lugar.Desde la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía se insiste en la importancia de respetar las normas del parque . Entre ellas, se encuentra la obligación de transitar únicamente por senderos señalizados, así como las limitaciones en actividades como el buceo, la navegación o el uso de embarcaciones. También existen restricciones sobre la acampada libre, el uso de drones y determinadas actividades turísticas.La duna fosilizada de Los Escullos ha sido uno de los enclaves más afectados en los últimos años debido a la popularidad de las redes sociales. La búsqueda de fotografías espectaculares ha provocado un tránsito continuo de visitantes, a pesar del riesgo que supone tanto para la conservación del lugar como para la seguridad de las personas.Esta duna fósil, de apariencia casi lunar, se ha convertido en un icono visual del parque. Sin embargo, su fragilidad es extrema : existe riesgo de fractura, lo que podría provocar caídas con consecuencias fatales. A pesar de la señalización que advierte del peligro y de sanciones que pueden alcanzar los 60.000 euros, los daños continúan, e incluso algunos carteles han sido vandalizados.Cabo de Gata-Níjar cuenta con una regulación específica que afecta tanto al medio terrestre como al marino. El acceso por senderos señalizados es obligatorio, y está prohibido transitar fuera de ellos en zonas sensibles. Actividades como el buceo, la navegación o el uso de embarcaciones recreativas requieren autorización o están sujetas a limitaciones concretas.Restricciones de junio a septiembreDel 20 de junio al 27 de septiembre, se establecerán restricciones para vehículos a motor en las playas situadas a poniente de la barriada de San José, así como en Genoveses, Barronal, Mónsul, Media Luna y Cala Carbón , dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. El objetivo de esta medida es reducir la presión causada por el tráfico rodado durante el verano y proteger los recursos naturales y paisajísticos del parque.También se contempla la regulación de la actividad recreativa de kayaks, piraguas y similares artefactos flotantes sin motor, de forma que no podrán agruparse en número superior a 5 en las zonas del litoral del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Además de las restricciones, la Junta de Andalucía está invirtiendo 1,3 millones de euros en proyectos de conservación dentro del parque. Noticia relacionada estandar No general No No ALMERÍA La masificación de autocaravanas obliga a desalojar y cerrar áreas de aparcamiento en Cabo de Gata-Níjar R. PérezDestacan la restauración del humedal de las Salinas de Cabo de Gata, con renovación de vallados y creación de islotes para nidificación de aves, y la recuperación de ecosistemas degradados en Vela Blanca y Playa de los Muertos , mediante senderos señalizados y restauración de la vegetación autóctona. También se protege la duna fósil de Los Escullos y la duna de Mónsul mediante talanqueras y captadores de arena. El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, en la provincia de Almería, se ha convertido en uno de los destinos más visitados del litoral andaluz, principalmente en primavera y verano. Sus paisajes volcánicos, playas vírgenes, dunas y formaciones geológicas han convertido este espacio natural protegido en un referente del turismo de naturaleza. El atractivo creciente ha conllevado a una presión constante debido a la gran afluencia turística en un entorno frágil.Con una extensión de 49.500 hectáreas, 37.000 terrestres y 12.500 marinas, el parque cuenta con múltiples figuras de protección ambiental, entre ellas Reserva de la Biosfera, Geoparque Mundial de la Unesco, Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM) y Humedal Ramsar en el caso de las Salinas de Cabo de Gata. Estas distinciones subrayan su valor ecológico , pero también ponen de manifiesto la necesidad de una gestión cuidadosa del uso público.En los periodos de mayor afluencia, especialmente durante la primavera y el verano, algunos puntos del parque soportan una masificación de visitantes . Espacios muy conocidos como la playa de Mónsul o el entorno de Rodalquilar se convierten en enclaves de alta presión, donde la convivencia entre turismo y conservación se vuelve más compleja.Un ejemplo reciente tuvo lugar el 21 de marzo, cuando un grupo organizado de Morón de la Frontera (Sevilla), dentro de un viaje municipal, accedió a la duna protegida de Mónsul . Según las imágenes analizadas por Agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, un gran número de personas caminaron sobre este sistema dunar, a pesar de la señalización que advierte de su fragilidad y de la prohibición de transitar por ella. A partir de las fotografías que se publicaron se ha incoado un acta de infracción . La normativa autonómica contempla sanciones para acciones que puedan alterar la configuración geológica del entorno, con multas que oscilan entre los 601 y los 60.101 euros.De forma paralela, otro episodio hace apenas unos días ha vuelto a situar el punto de mira en el estado de conservación del parque. En el Playazo de Rodalquilar ha aparecido una pintada sobre una duna fosilizada de más de 100.000 años con la inscripción «playa naturista». El hecho ha sido difundido en redes sociales por el instructor de buceo y divulgador ambiental David Chanquete, quien denunció públicamente la intervención tras acudir al lugar.Desde la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía se insiste en la importancia de respetar las normas del parque . Entre ellas, se encuentra la obligación de transitar únicamente por senderos señalizados, así como las limitaciones en actividades como el buceo, la navegación o el uso de embarcaciones. También existen restricciones sobre la acampada libre, el uso de drones y determinadas actividades turísticas.La duna fosilizada de Los Escullos ha sido uno de los enclaves más afectados en los últimos años debido a la popularidad de las redes sociales. La búsqueda de fotografías espectaculares ha provocado un tránsito continuo de visitantes, a pesar del riesgo que supone tanto para la conservación del lugar como para la seguridad de las personas.Esta duna fósil, de apariencia casi lunar, se ha convertido en un icono visual del parque. Sin embargo, su fragilidad es extrema : existe riesgo de fractura, lo que podría provocar caídas con consecuencias fatales. A pesar de la señalización que advierte del peligro y de sanciones que pueden alcanzar los 60.000 euros, los daños continúan, e incluso algunos carteles han sido vandalizados.Cabo de Gata-Níjar cuenta con una regulación específica que afecta tanto al medio terrestre como al marino. El acceso por senderos señalizados es obligatorio, y está prohibido transitar fuera de ellos en zonas sensibles. Actividades como el buceo, la navegación o el uso de embarcaciones recreativas requieren autorización o están sujetas a limitaciones concretas.Restricciones de junio a septiembreDel 20 de junio al 27 de septiembre, se establecerán restricciones para vehículos a motor en las playas situadas a poniente de la barriada de San José, así como en Genoveses, Barronal, Mónsul, Media Luna y Cala Carbón , dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. El objetivo de esta medida es reducir la presión causada por el tráfico rodado durante el verano y proteger los recursos naturales y paisajísticos del parque.También se contempla la regulación de la actividad recreativa de kayaks, piraguas y similares artefactos flotantes sin motor, de forma que no podrán agruparse en número superior a 5 en las zonas del litoral del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Además de las restricciones, la Junta de Andalucía está invirtiendo 1,3 millones de euros en proyectos de conservación dentro del parque. Noticia relacionada estandar No general No No ALMERÍA La masificación de autocaravanas obliga a desalojar y cerrar áreas de aparcamiento en Cabo de Gata-Níjar R. PérezDestacan la restauración del humedal de las Salinas de Cabo de Gata, con renovación de vallados y creación de islotes para nidificación de aves, y la recuperación de ecosistemas degradados en Vela Blanca y Playa de los Muertos , mediante senderos señalizados y restauración de la vegetación autóctona. También se protege la duna fósil de Los Escullos y la duna de Mónsul mediante talanqueras y captadores de arena.
El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, en la provincia de Almería, se ha convertido en uno de los destinos más visitados del litoral andaluz, principalmente en primavera y verano. Sus paisajes volcánicos, playas vírgenes, dunas y formaciones geológicas han convertido este espacio … natural protegido en un referente del turismo de naturaleza. El atractivo creciente ha conllevado a una presión constante debido a la gran afluencia turística en un entorno frágil.
Con una extensión de 49.500 hectáreas, 37.000 terrestres y 12.500 marinas, el parque cuenta con múltiples figuras de protección ambiental, entre ellas Reserva de la Biosfera, Geoparque Mundial de la Unesco, Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM) y Humedal Ramsar en el caso de las Salinas de Cabo de Gata. Estas distinciones subrayan su valor ecológico, pero también ponen de manifiesto la necesidad de una gestión cuidadosa del uso público.
En los periodos de mayor afluencia, especialmente durante la primavera y el verano, algunos puntos del parque soportan una masificación de visitantes. Espacios muy conocidos como la playa de Mónsul o el entorno de Rodalquilar se convierten en enclaves de alta presión, donde la convivencia entre turismo y conservación se vuelve más compleja.
Un ejemplo reciente tuvo lugar el 21 de marzo, cuando un grupo organizado de Morón de la Frontera (Sevilla), dentro de un viaje municipal, accedió a la duna protegida de Mónsul. Según las imágenes analizadas por Agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, un gran número de personas caminaron sobre este sistema dunar, a pesar de la señalización que advierte de su fragilidad y de la prohibición de transitar por ella.
A partir de las fotografías que se publicaron se ha incoado un acta de infracción. La normativa autonómica contempla sanciones para acciones que puedan alterar la configuración geológica del entorno, con multas que oscilan entre los 601 y los 60.101 euros.
De forma paralela, otro episodio hace apenas unos días ha vuelto a situar el punto de mira en el estado de conservación del parque. En el Playazo de Rodalquilar ha aparecido una pintada sobre una duna fosilizada de más de 100.000 años con la inscripción «playa naturista». El hecho ha sido difundido en redes sociales por el instructor de buceo y divulgador ambiental David Chanquete, quien denunció públicamente la intervención tras acudir al lugar.
Desde la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía se insiste en la importancia de respetar las normas del parque. Entre ellas, se encuentra la obligación de transitar únicamente por senderos señalizados, así como las limitaciones en actividades como el buceo, la navegación o el uso de embarcaciones. También existen restricciones sobre la acampada libre, el uso de drones y determinadas actividades turísticas.
La duna fosilizada de Los Escullos ha sido uno de los enclaves más afectados en los últimos años debido a la popularidad de las redes sociales. La búsqueda de fotografías espectaculares ha provocado un tránsito continuo de visitantes, a pesar del riesgo que supone tanto para la conservación del lugar como para la seguridad de las personas.
Esta duna fósil, de apariencia casi lunar, se ha convertido en un icono visual del parque. Sin embargo, su fragilidad es extrema: existe riesgo de fractura, lo que podría provocar caídas con consecuencias fatales. A pesar de la señalización que advierte del peligro y de sanciones que pueden alcanzar los 60.000 euros, los daños continúan, e incluso algunos carteles han sido vandalizados.
Cabo de Gata-Níjar cuenta con una regulación específica que afecta tanto al medio terrestre como al marino. El acceso por senderos señalizados es obligatorio, y está prohibido transitar fuera de ellos en zonas sensibles. Actividades como el buceo, la navegación o el uso de embarcaciones recreativas requieren autorización o están sujetas a limitaciones concretas.
Restricciones de junio a septiembre
Del 20 de junio al 27 de septiembre, se establecerán restricciones para vehículos a motor en las playas situadas a poniente de la barriada de San José, así como en Genoveses, Barronal, Mónsul, Media Luna y Cala Carbón, dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. El objetivo de esta medida es reducir la presión causada por el tráfico rodado durante el verano y proteger los recursos naturales y paisajísticos del parque.
También se contempla la regulación de la actividad recreativa de kayaks, piraguas y similares artefactos flotantes sin motor, de forma que no podrán agruparse en número superior a 5 en las zonas del litoral del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Además de las restricciones, la Junta de Andalucía está invirtiendo 1,3 millones de euros en proyectos de conservación dentro del parque.
Noticia relacionada
Destacan la restauración del humedal de las Salinas de Cabo de Gata, con renovación de vallados y creación de islotes para nidificación de aves, y la recuperación de ecosistemas degradados en Vela Blanca y Playa de los Muertos, mediante senderos señalizados y restauración de la vegetación autóctona. También se protege la duna fósil de Los Escullos y la duna de Mónsul mediante talanqueras y captadores de arena.
RSS de noticias de espana

