Un enorme PSG empezó y terminó mejor para propinarle al Barça la primera derrota de la temporada en un partido electrizante. Por el camino el conjunto de Hansi Flick dio la cara, empató dos veces el encuentro y durante un tramo sometió al campeón de Europa. Pero no fue suficiente para puntuar en el estadio del equipo más fuerte del mundo. Un conjunto que está un peldaño por encima y que es el fiel reflejo de su entrenador, Luis Enrique. Irredento, combativo, vertical y sideral. Si el Barcelona quiere darle réplica en primavera tendrá que ajustarse, sobre todo en defensa. Concedió demasiado y perdió muchos balones ante la presión francesa. Los goles de un brillante Espart y de Lamine Yamal no bastaron ante los dardos de Doué, Lucas Hernandez, Vitinha y Fabián Ruiz. El conjunto barcelonista sufrió al principio y sucumbió en unos diez minutos finales fatales en los que se pasó del 2-2 al 4-2. Ahora ya toca pensar en el clásico.
El conjunto barcelonista empató dos veces el enuentro pero sucumbió en los diez últimos minutos
Un enorme PSG empezó y terminó mejor para propinarle al Barça la primera derrota de la temporada en un partido electrizante. Por el camino el conjunto de Hansi Flick dio la cara, empató dos veces el encuentro y durante un tramo sometió al campeón de Europa. Pero no fue suficiente para puntuar en el estadio del equipo más fuerte del mundo. Un conjunto que está un peldaño por encima y que es el fiel reflejo de su entrenador, Luis Enrique. Irredento, combativo, vertical y sideral. Si el Barcelona quiere darle réplica en primavera tendrá que ajustarse, sobre todo en defensa. Concedió demasiado y perdió muchos balones ante la presión francesa. Los goles de un brillante Espart y de Lamine Yamal no bastaron ante los dardos de Doué, Lucas Hernandez, Vitinha y Fabián Ruiz. El conjunto barcelonista sufrió al principio y sucumbió en unos diez minutos finales fatales en los que se pasó del 2-2 al 4-2. Ahora ya toca pensar en el clásico.
Una lona gigante escenificaba a un ultra del PSG con una máscara terrorífica blandiendo una motosierra en plan “La matanza de Texas” que descuartizaba un escudo del Barça. El lema que le acompañaba rezaba “Masacre a la parisina”. Una sábana de pésimo gusto en uno de los fondos del Parque de los Príncipes y más teniendo en cuenta el caos vandálico de los últimos días en territorio francés. Querían meter miedo los radicales en vez de aplaudir a su equipo, un gran PSG.
Porque los chacales de Luis Enrique se tiraron a la yugular del Barça y las pérdidas de Cancelo, Olmo y un Pedri que arrancó fatal a punto estuvieron de costarle muy caro al conjunto de Flick. Kvaratskhelia se topó con el poste y Dembélé y Doué probaron a un Joan Garcia que se hartó a despejar remates. Cinco minutos endemoniados que pusieron al Barcelona contra las cuerdas de entrada.
Los goles de Espart y Lamine Yamal no fueron suficientes ante un rival un peldaño por encima
Huérfano de Rodri, al que Flick dio descanso tras ocho titularidades seguidas, el Barça adolecía de timón. Marc Bernal no desentonaba pero no acaparaba ni el juego ni la influencia de Rodri. Por lo tanto Pedri se tenía que multiplicar mientras Olmo, que mandó al banquillo a Fermín, pensaba más en atacar que en defender.
La lástima para el de Terrassa es que pronto se lesionaría, con el clásico a la vuelta de la esquina, aunque el que se marcharía primero por un problema muscular sería Dembélé. Apareció por él Ferran Torres.
Antes de todo eso el Barcelona había espabilado. Raphinha, de vuelta al once, en un par de contras, Lamine en otro intento lejano, un remate fuera de Olmo y algún escarceo de Gordon manifestaban que el conjunto blaugrana se había rehecho ante un PSG incansable, que no deja pensar ni maniobrar.
Fue salir Ferran y volver el campeón de Europa a la carga. El valenciano gozó de dos enormes ocasiones que le abortó Joan Garcia, el mejor del Barça hasta el descanso, pues también tapó tiros de Hakimi y de Fabián, que basculaba por toda la medular con jerarquía. El 1-0 podía caer en cualquier momento y al final llegó de la manera más estúpida. Lamine Yamal, que no estaba pudiendo superar el marcaje de Lucas Hernandez, relevo del ausente Nuno Mendes, perdió una pelota en la frontal del área. La recuperó Neves y se la entregó a Doué. El extremo francés empaló desde la media luna del área y superó a Joan Garcia.
Doué, Lucas Hernandez, Vitinha y Fabián Ruiz aguijonearon la portería barcelonista
Se venía abajo el Parque de los Príncipes pero el Barça debió empatar al minuto siguiente. Pedri, muy mejorado con el paso de los minutos, habilitó en profundidad a Fermín, que se plantó ante Safonov pero no supo resolver. Su remate medio picado fue desviado por el guardameta en la mejor oportunidad barcelonista del primer acto.
De largo estaba siendo el PSG el equipo que más daño venía haciendo al Barça en toda la temporada. Normal por su poderío pero también una prueba de a qué nivel hay que estar si se quiere asaltar el trono continental. Los de Luis Enrique no tienen visos de querer soltarlo.
Aunque no había por qué rendirse ni mucho menos. Así lo demostraría el rebelde y crecido Espart, uno de los cuatro sub-20 del Barça en el once titular. El lateral rentabilizó un genial servicio de Fermín para superar la oposición de Lucas Hernandez y batir a Safonov. Su primer gol en la Champions y un justo premio a su actuación.
Porque estuvo intenso, como en otro que le ganó a Kvaratskhelia, que ahí se lesionaría. El partido requería tanto físico que los jugadores iban al límite. Tanto que Flick puso el clásico en el radar y retiró a Pedri y a Raphinha, para dar juego a Gavi y Adeyemi, pasando Gordon a la posición de nueve. También dio minutos a Rodri, en busca de más balón.
El PSG se había replegado y el Barcelona se había volcado. En los momentos más supremos del conjunto blaugrana Gavi se quedó a un tris de meter el 1-2. Safonov lo evitó con una intervención providencial. Una lástima porque el PSG parecía cansado. No era así. Se volvería a avanzar el conjunto parisino con un cabezazo de Lucas Hernández, que le ganó el salto a un blando Gordon. Otra vez en un córner penaba el Barça. Un saque de esquina que había llegado tras un remate al poste de Ferran.
Restaba poco más de un cuarto de hora y pasarían un montón de cosas. Como el 2-2, con una maravilla de Lamine, que se fue de Zaïre-Emery antes de sorprender por el primer palo a Safonov. Una pena para el Barça que la reacción del PSG fue furibunda. Porque sin tiempo de paladear el tanto de Lamine sobrevino el de Vitinha. El portugués engatilló desde la frontal sin tiempo de que Fermín bloqueara su disparo.
Aquí sí que el Barça se quedó a cuadros. No tuvo ya arrestos para levantarse de nuevo. Y menos cuando Fabián metió el cuarto ganándole la espalda al peor Cancelo de la campaña. Ya no había nada que hacer. Una lección para el futuro.
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