Los partidos en Alemania, al igual que en Inglaterra, no se pueden tomar de un trago. Hay que madurarlos hasta que alcancen su punto, con rivales como el Stuttgart (1-1), que salen a jugar a tanta velocidad que cada duelo se sube a la cabeza. El Atlético hizo poco y deshizo mucho, especialmente cuando se quedó con diez a los 63 minutos. Suma cuatro puntos y va tirando a la espera de tiempos mejores.
El argentino neutralizó el gol y el dominio del Stuttgart en una primera parte en la que fue superior y Hjulmand, en el 63, dejó a los rojiblancos con diez
Los partidos en Alemania, al igual que en Inglaterra, no se pueden tomar de un trago. Hay que madurarlos hasta que alcancen su punto, con rivales como el Stuttgart (1-1), que salen a jugar a tanta velocidad que cada duelo se sube a la cabeza. El Atlético hizo poco y deshizo mucho, especialmente cuando se quedó con diez a los 63 minutos. Suma cuatro puntos y va tirando a la espera de tiempos mejores.
A los 26 segundos, El Khannouss probó a Oblak, que respondió con una fabulosa estirada que envió el lanzamiento a córner. Llorente había caída en la presión asfixiante de los alemanes. No sería el único de la noche.
Los locales tenían claro que todo pasaba por adelantarse y no dejar que el balón llegase a Baena o Barrios. Más marcados que de costumbre, Stiller probó de nuevo al portero eslovaco, que en su partido 550 despejó el tiro de nuevo a córner.
A la media hora de juego, el Atlético solo había dispuesto de un 30 por ciento de posesión y apenas había pisado área rival. Ni Julián Álvarez se encontraba ni los centrocampistas tejían una jugada con peligro. Y el Stuttgart se adelantó por medio de Leweling después de una pérdida de Marc Pubill en la frontal del área propia.
Tuvo que ser en la reanudación, con la entrada de Lookman, cuando el argentino volvió a marcar 174 días después. En medio, un serial repleto de intrahistorias con un Mundial añadido y una declaración del futbolista (la de querer cumplir su sueño fuera del Metropolitano) que aún escuece. Pero algo menos tras el tanto de esta noche.
Grimaldo habilitó al nigeriano por la izquierda, quien miró a Julián en el corazón del área y le puso un balón botando. La Araña, en un gran gesto técnico, la empaló con la izquierda y la parábola se coló cerca de la escuadra izquierda del portero germano. El Atlético construyó en un minuto (46) lo que el Stuttgart había tardado un primer tiempo (1-1).
El gol le dio alas. El ímpetu alemán ya no era el mismo, y los colchoneros empezaron a equilibrar todas las estadísticas, aunque sin tampoco imponerse en ninguna. Todo pendía de un hilo hasta que un cortocircuito sacó a Hjuldman del partido y dejó a los de Simeone con diez.
El danés se lanzó al suelo para anticiparse a un balón que iba para Stiller, pero impactó de forma violenta en la tibia (y el tobillo) de su oponente. El colegiado, que iba a dar ventaja, decidió pitar y expulsar al mediocentro llegado esta misma temporada. Se fue sin rechistar, consciente de que la decisión no era ilógica.
El Sttugart dio un paso adelante, refrescó con camios Sebastian Hoeneß y Chabot fue quien estuvo más cerca del 2-1, pero su cabezazo fue demasiado ajustado.
El tiempo se agotó sin que pasaran muchas cosas. Al Atlético, por cómo fue la noche y por lo que pudo perder, ya le iba bien.
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