En un movimiento arriesgado, Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, confió en José Mourinho la última bala futbolística para que el proyecto basado en los cromos de Mbappé, Vinícius y Bellingham tenga éxito. Pero los inicios de la temporada no están siendo, ni mucho menos, positivos. Y es que no se trata tanto de un tema de autoridad, sino de fútbol:
En un movimiento arriesgado, Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, confió en José Mourinho la última bala futbolística para que el proyecto basado en los cromos de Mbappé, Vinícius y Bellingham tenga éxito. Pero los inicios de la temporada no están siendo, ni mucho menos, positivos. Y es que no se trata tanto de un tema de autoridad, sino de fútbol:Seguir leyendo…
En un movimiento arriesgado, Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, confió en José Mourinho la última bala futbolística para que el proyecto basado en los cromos de Mbappé, Vinícius y Bellingham tenga éxito. Pero los inicios de la temporada no están siendo, ni mucho menos, positivos. Y es que no se trata tanto de un tema de autoridad, sino de fútbol:
Modelo estancado
La primera explicación pasa por la idea. Hace años que el Real Madrid está aplicando un modelo basado en la contundencia en las dos áreas, el talento individual ofensivo y el poder en las transiciones. En la primera etapa de José Mourinho (temporada 2011-2012), el Madrid consiguió 17 goles al contraataque, y se convirtió en el equipo más fuerte de Europa en este aspecto. Un patrón que sigue buscando hoy, más de quince años después. Pero mientras en esa época activarse a toda velocidad suponía una sorpresa para el adversario, ahora ya no. Los equipos están mucho más preparados para responder a las pérdidas de balón. Se trata, por tanto, de una estrategia de juego absolutamente estancada y desfasada.

Sin argumentos para dominar en estático
A lo anterior hay que sumar los problemas en la construcción y el control del juego. Desde la salida de Kroos y Modric, el Madrid no tiene perfiles para organizar ni los ha buscado. Además, los que más se acercan, como Bernardo Silva o Arda Güler, no tienen un peso elevado. De hecho, el conjunto madridista tiene una sistemática muy alejada del control ya que el objetivo es hacer llegar el balón lo más rápido posible a los atacantes. En estas siete jornadas de Liga, el Madrid es el sexto de la Liga en porcentaje de posesión con tan solo el 52,3%. Barça, Villareal, Atlético, Betis e incluso Athletic Club tienen cuotas más altas.
Incapacidad colectiva para presionar
Tampoco la llegada de Mourinho está sirviendo para mejorar la organización en la presión. En parte, porque se ataca a oleadas expandiendo demasiado al equipo; en parte, porque ni Mbappé ni Vinícius son futbolistas sacrificados sin balón. El Madrid ha mostrado predisposición por apretar alto en ciertos tramos, pero los saltos son descoordinados y, sobre todo, poco constantes. Cuando los adversarios pueden encadenar cuatro pases en su salida desde atrás, la línea atacante desconecta.
Defensa débil del área
Lo expuesto anteriormente podría ser subsanable si el Real Madrid fuera un equipo sólido defendiendo cerca de su portería, pero no lo es. Las basculaciones no son buenas, las distancias entre defensas son desproporcionadas y el cuidado de las espaldas es tibio, como demostró la acción en la que Huijsen fue expulsado en el Metropolitano dejando a su equipo con diez. Con un total de 12,7 por encuentro, los de Mourinho son el octavo equipo en remates rivales recibidos, una cifra excesiva para cualquier equipo que quiera aspirar a grandes cosas.
Blanco cómodo para rivales de nivel
Todos estos ingredientes hacen del Real Madrid un oponente al que los rivales que tienen suficiente calidad para alargar las posesiones y no conceder muchas pérdidas de balón le pueden hacer mucho daño. Ante el Inter de Milán en la Champions, el equipo de Mourinho acabó ganando por dos errores no forzados, pero el cuadro italiano ganó la posesión con un 64,4% y generó 21 disparos. Y en el derbi, el Atlético también se impuso en la tenencia de balón con una cuota del 58% ya antes de jugar en superioridad.
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