Como han cambiado las cosas en estos 39 días en que se ha disputado el Mundial de Norteamérica, el más largo de la historia con 104 partidos. El 11 de junio se celebró la ceremonia inaugural en un estadio con tanta historia futbolística como el Azteca de Ciudad de México, en la tercera inauguración en su historia.
Post Malone lideró un espectáculo con banda de música, bailarines y fuego en el que Tom Cruise puso el broche, pero solo habló, sin piruetas cinematográficas
Como han cambiado las cosas en estos 39 días en que se ha disputado el Mundial de Norteamérica, el más largo de la historia con 104 partidos. El 11 de junio se celebró la ceremonia inaugural en un estadio con tanta historia futbolística como el Azteca de Ciudad de México, en la tercera inauguración en su historia.
En aquella ocasión la presidenta Claudia Sheinbaum optó por seguir el acontecimiento en otro lugar más popular dado el elevado precio de las entradas.
Todo fue muy diferente este 19 de julio. Post Malone, a la cabeza de cartel de esa despedida, a la espera del show del medio tiempo, salió a escena con un palco que iba a estar repleto de dignatarios. Por supuesto, el presidente estadounidense Donald Trump fue la máxima autoridad, ávido de colgarse medallas por el que califica, en su estilo retórico de la hipérbole, como el mejor que ha habido en la historia.
Junto a él estaban su homóloga Sheinbaum y el primer ministro canadiense Mark Carney, como gesto para reivindicar su participación, pese a los intentos de Trump de marginarlos. También asistió el rey Felipe y su familia, así como el presidente español Pedro Sánchez.
Si el espectáculo inaugural tuvo mucho de dar la bienvenida a todos los pueblos del mundo y la reivindicación de la diversidad de pueblos, el cierre se realizó sobre un mural que cubrió todo el terreno de juego con los grandes símbolos de Nueva York, el la torre de la Libertad, el Empire, el arco de Washington Square, la torre Chrysler, la torre Uno, el Guggenheim o el gran intercambiador ferroviario del downtownn de Calatrava.
En un escenario minimalista, al son de los tambores de una marchind band, muy al estilo hii hop, con los bailarines sobre todo encima del Chryler y bajo el canto “esto es la copa del mundo” de IShowSeed.
Un mural cubrió todo el terreno de juego con los grandes símbolos de Nueva York
Entonces apareció Post Malone con su country evolucionado, el mismo artista que propició que el Barça tuviera que irse de Montjuic por un par de partidos para que él cumpliera con los dos espectáculos en cartel.
Todo muy cultura made in USA, con cañones de fuego, para el duo entre Post Malone y Swae Lee, que interpretaron Sunflower, tema del 2018 incluida en la banda sonorar de una de las películas de Spider-man. Muy estadounidense para una final hablada en español
De inmediato se recogió todo, desapareció la gran alfombra del terreno de juego y se reinició el riego del campo, con los cánticos de las aficiones arreciado conforme llegaba la hora.
El tenor Christopher Macchio interpretó desde el centro del terreno el otro himno de Estados Unidos, America the beautiful.

A la espera de la continuación del espectáculo, los guardametas de España y Argentina salieron a calentar bajo un ritmo discotequero y las gradas cada vez más teñidas de azul o rojo, sin que faltará algún disfrazado de torero. Helicópteros sobrevolando y sol, mucho sol, y sin el aroma del humo procedente de los incendios canadienses.
Que ovación cuando saltan los jugadores de ambos equipos saltaron a calentar. La resolución al gran enigma se acercaba. Pero aún hubo tiempo para escuchar la voz inolvidable de Frank Sinatra el “A mi manera”.
A falta de 25 minutos, los grandes protagonistas dejaron el campo y volvió el riego. Era el momento para que Jennifer Hudson interpretara el himno de Estados Unidos.
A ella le siguieronm Robbie Williams, Nicole Scherzinger y Laura Pausi compartieron Desire, el himno oficial de este torneo. Y Tom Cruise cerró esa ceremonia, remarcando que “el fútbol es el lenguaje el mundo pero sin palabas”. Si alguien esperaba una pirueta del actor más espectacular, se quedó con las ganas. Cruise hizo el discurso y se fue.
Ya solo faltaban los himnos de los dos contendientes y el sonido del pitido inicial, la verdadera música del Mundial
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