El domingo 26 de julio, festividad de san Joaquín y Santa Ana en el orbe católico, padres de la Virgen María, también se celebra en muchos países el Día del Abuelo . Una figura, en mi opinión, al alza a pesar de los avatares y transformaciones que vienen alterando el significado de la familia en estos tiempos. Quien esto escribe, solo ha conocido a su abuelo materno, Cándido, para más inri. Ciertamente lo conocí y traté poco, pues tenía siete u ocho años cuando falleció. A los otros tres, no solamente no los conocí, es que apenas sé de ellos, pues casi nunca me hablaron del asunto y yo realmente tampoco estaba en esos derroteros. Por ello, insisto, hoy la palabra abuelo/a ha adquirido en muchos casos una nueva dimensión. Como decía, de mi abuelo recuerdo que me llevaba en el tren hasta la estación cercana de Algodor y allí nos bajábamos para coger caracoles. Después de la cosecha vuelta a casa en el mismo transporte. También recuerdo que, me medía con él con frecuencia y como alcanzaba poco más del metro y medio, pronto le superé. Me fijaba en los botones de su chaleco para comprobar las diferencias . Él se molestaba un poco, pues no le gustaba que le etiquetasen como bajito. Pero esto era as., sin vuelta de hoja. De su muerte apenas recuerdo algo. Sí evoco, que enviudó y se casó en segundas nupcias con una mujer llamada Victoria, a quien casi todos familiarmente la llamábamos ‘tía Victoria’. Volviendo al día de hoy, también siempre le he oído decir a mi padre, que los «nietos son la sucesión de nuestra sangre». Y así es. Se da una relación distinta que no tiene nada que ver con la que tenemos con nuestros hijos. Creo que nuestros nietos nos ven a los abuelos como sus segundos padres en ciertas ocasiones y somos una figura patriarcal.«De mi abuelo recuerdo que me llevaba en el tren hasta la estación cercana de Algodor y allí nos bajábamos para coger caracoles» Carlos Martín-Fuertes En mi caso, se acumulan una serie de circunstancias que evidencian una diferencia notoria con la mayor parte de los demás abuelos. De mis dos hijos tengo cinco nietos . De uno trillizos, dos mujeres y un varón y de mi hija dos mellizas. Es decir, cuatro chicas y un chico entre los dos hijos y partos. Actualmente, los trillizos han realizado hace unos días la Prueba de Acceso a la Universidad y comenzarán sus estudios universitarios. En el caso de las mellizas han finalizado sus estudios de Primaria y acudirán en septiembre a un instituto para comenzar la ESO. Imagínese el lector cuando fueron pequeños por la calle llevando un coche de paseo que familiarmente lo llamábamos ‘El Galiano’ recordando aquella empresa que antaño cubría el servicio de autobuses de Madrid a Toledo y viceversa. Llevaba un volante para poder conducirlo y no morir en el intento. No hace falta decir que llamábamos la atención por la calle cuando los paseábamos mi esposa y yo. A la hora de darles el biberón a los trillizos, a veces, suponía un serio problema, pues nos faltaban manos. Normalmente dejábamos para el último al que no lloraba o estaba dormido. Los ‘trillis’ han crecido y en un ‘pis pas’ han pasado a ser llevados en coche de paseo, a comenzar este curso la Universidad. Las relaciones son distintas, pero muy hermosas , pues con ellos se puede hablar de todo y hacerles sugerencias para su futuro. Te respetan y quieren, como los abuelos a ellos. Los hemos visto creer y deseas lo mejor para ellos.«No en pocos casos se les exige más de lo que pueden dar, pues hay hijos que abusan de la bondad de los padres y no les importa que sus padres envejezcan con más rapidez, debido al esfuerzo que tienen que realizar» Carlos Martín-Fuertes Las mellizas, después de tener que cuidar y ayudar a tres bebes ha sido pan comido. Nos sobraban manos y experiencia. Esos abrazos y esos ‘cabezazos’ que te arrean contra tu barriga, para mí los traduzco como síntomas de amor. Familiarmente nos llaman ‘abus’ y observas cómo se van haciendo mayores y cada vez te necesitan menos y son más independientes y autónomos. Caso especial es cuando les das la propina del domingo o similar, que en mi caso casi tengo que ir al cajero para poder satisfacer esa costumbre que se hereda ya de nuestros padres. Otra singularidad que han tenido mis cinco nietos, es que han conocido a su bisabuela materna, casi centenaria, estableciéndose un nuevo vínculo y una gozada tanto para ella como para sus biznietos. Hemos tenido momentos en que nos hemos reunido cuatro generaciones. Otra gozada. O cogiendo todos espárragos en abril. Quiero recordar y felicitar en este día a todos los abuelos por el trabajo que hacen o han hecho con más o menos regularidad: acompañamientos al colegio, esperas a la salida del comedor, llevarlos a clase, de música, deporte o idioma, al médico… Que ellos mismos se han sentido protegidos y reforzados además de la presencia de los progenitores. No en pocos casos se les exige más de lo que pueden dar, pues hay hijos que abusan de la bondad de los padres y no les importa que sus padres envejezcan con más rapidez, debido al esfuerzo que tienen que realizar. Aparece el egoísmo. Como digo, el amor entre los nietos y abuelos es recíproco y estás deseando verlos cuando llevas una temporada sin estar con ellos y disfrutarlos, etc. Así pues, felicidades a todos los abuelos y espero que, a pesar de las transformaciones que ha sufrido la familia en los veinte últimos años, la figura de los abuelos se siga manteniendo y mejor si se refuerza. Doy gracias a Dios por haber tenido la oportunidad de disfrutar con mi esposa de mis nietos. El domingo 26 de julio, festividad de san Joaquín y Santa Ana en el orbe católico, padres de la Virgen María, también se celebra en muchos países el Día del Abuelo . Una figura, en mi opinión, al alza a pesar de los avatares y transformaciones que vienen alterando el significado de la familia en estos tiempos. Quien esto escribe, solo ha conocido a su abuelo materno, Cándido, para más inri. Ciertamente lo conocí y traté poco, pues tenía siete u ocho años cuando falleció. A los otros tres, no solamente no los conocí, es que apenas sé de ellos, pues casi nunca me hablaron del asunto y yo realmente tampoco estaba en esos derroteros. Por ello, insisto, hoy la palabra abuelo/a ha adquirido en muchos casos una nueva dimensión. Como decía, de mi abuelo recuerdo que me llevaba en el tren hasta la estación cercana de Algodor y allí nos bajábamos para coger caracoles. Después de la cosecha vuelta a casa en el mismo transporte. También recuerdo que, me medía con él con frecuencia y como alcanzaba poco más del metro y medio, pronto le superé. Me fijaba en los botones de su chaleco para comprobar las diferencias . Él se molestaba un poco, pues no le gustaba que le etiquetasen como bajito. Pero esto era as., sin vuelta de hoja. De su muerte apenas recuerdo algo. Sí evoco, que enviudó y se casó en segundas nupcias con una mujer llamada Victoria, a quien casi todos familiarmente la llamábamos ‘tía Victoria’. Volviendo al día de hoy, también siempre le he oído decir a mi padre, que los «nietos son la sucesión de nuestra sangre». Y así es. Se da una relación distinta que no tiene nada que ver con la que tenemos con nuestros hijos. Creo que nuestros nietos nos ven a los abuelos como sus segundos padres en ciertas ocasiones y somos una figura patriarcal.«De mi abuelo recuerdo que me llevaba en el tren hasta la estación cercana de Algodor y allí nos bajábamos para coger caracoles» Carlos Martín-Fuertes En mi caso, se acumulan una serie de circunstancias que evidencian una diferencia notoria con la mayor parte de los demás abuelos. De mis dos hijos tengo cinco nietos . De uno trillizos, dos mujeres y un varón y de mi hija dos mellizas. Es decir, cuatro chicas y un chico entre los dos hijos y partos. Actualmente, los trillizos han realizado hace unos días la Prueba de Acceso a la Universidad y comenzarán sus estudios universitarios. En el caso de las mellizas han finalizado sus estudios de Primaria y acudirán en septiembre a un instituto para comenzar la ESO. Imagínese el lector cuando fueron pequeños por la calle llevando un coche de paseo que familiarmente lo llamábamos ‘El Galiano’ recordando aquella empresa que antaño cubría el servicio de autobuses de Madrid a Toledo y viceversa. Llevaba un volante para poder conducirlo y no morir en el intento. No hace falta decir que llamábamos la atención por la calle cuando los paseábamos mi esposa y yo. A la hora de darles el biberón a los trillizos, a veces, suponía un serio problema, pues nos faltaban manos. Normalmente dejábamos para el último al que no lloraba o estaba dormido. Los ‘trillis’ han crecido y en un ‘pis pas’ han pasado a ser llevados en coche de paseo, a comenzar este curso la Universidad. Las relaciones son distintas, pero muy hermosas , pues con ellos se puede hablar de todo y hacerles sugerencias para su futuro. Te respetan y quieren, como los abuelos a ellos. Los hemos visto creer y deseas lo mejor para ellos.«No en pocos casos se les exige más de lo que pueden dar, pues hay hijos que abusan de la bondad de los padres y no les importa que sus padres envejezcan con más rapidez, debido al esfuerzo que tienen que realizar» Carlos Martín-Fuertes Las mellizas, después de tener que cuidar y ayudar a tres bebes ha sido pan comido. Nos sobraban manos y experiencia. Esos abrazos y esos ‘cabezazos’ que te arrean contra tu barriga, para mí los traduzco como síntomas de amor. Familiarmente nos llaman ‘abus’ y observas cómo se van haciendo mayores y cada vez te necesitan menos y son más independientes y autónomos. Caso especial es cuando les das la propina del domingo o similar, que en mi caso casi tengo que ir al cajero para poder satisfacer esa costumbre que se hereda ya de nuestros padres. Otra singularidad que han tenido mis cinco nietos, es que han conocido a su bisabuela materna, casi centenaria, estableciéndose un nuevo vínculo y una gozada tanto para ella como para sus biznietos. Hemos tenido momentos en que nos hemos reunido cuatro generaciones. Otra gozada. O cogiendo todos espárragos en abril. Quiero recordar y felicitar en este día a todos los abuelos por el trabajo que hacen o han hecho con más o menos regularidad: acompañamientos al colegio, esperas a la salida del comedor, llevarlos a clase, de música, deporte o idioma, al médico… Que ellos mismos se han sentido protegidos y reforzados además de la presencia de los progenitores. No en pocos casos se les exige más de lo que pueden dar, pues hay hijos que abusan de la bondad de los padres y no les importa que sus padres envejezcan con más rapidez, debido al esfuerzo que tienen que realizar. Aparece el egoísmo. Como digo, el amor entre los nietos y abuelos es recíproco y estás deseando verlos cuando llevas una temporada sin estar con ellos y disfrutarlos, etc. Así pues, felicidades a todos los abuelos y espero que, a pesar de las transformaciones que ha sufrido la familia en los veinte últimos años, la figura de los abuelos se siga manteniendo y mejor si se refuerza. Doy gracias a Dios por haber tenido la oportunidad de disfrutar con mi esposa de mis nietos.
El domingo 26 de julio, festividad de san Joaquín y Santa Ana en el orbe católico, padres de la Virgen María, también se celebra en muchos países el Día del Abuelo. Una figura, en mi opinión, al alza a pesar de los avatares y … transformaciones que vienen alterando el significado de la familia en estos tiempos.
Quien esto escribe, solo ha conocido a su abuelo materno, Cándido, para más inri. Ciertamente lo conocí y traté poco, pues tenía siete u ocho años cuando falleció. A los otros tres, no solamente no los conocí, es que apenas sé de ellos, pues casi nunca me hablaron del asunto y yo realmente tampoco estaba en esos derroteros. Por ello, insisto, hoy la palabra abuelo/a ha adquirido en muchos casos una nueva dimensión.
Como decía, de mi abuelo recuerdo que me llevaba en el tren hasta la estación cercana de Algodor y allí nos bajábamos para coger caracoles. Después de la cosecha vuelta a casa en el mismo transporte. También recuerdo que, me medía con él con frecuencia y como alcanzaba poco más del metro y medio, pronto le superé. Me fijaba en los botones de su chaleco para comprobar las diferencias. Él se molestaba un poco, pues no le gustaba que le etiquetasen como bajito. Pero esto era as., sin vuelta de hoja. De su muerte apenas recuerdo algo. Sí evoco, que enviudó y se casó en segundas nupcias con una mujer llamada Victoria, a quien casi todos familiarmente la llamábamos ‘tía Victoria’.
Volviendo al día de hoy, también siempre le he oído decir a mi padre, que los «nietos son la sucesión de nuestra sangre». Y así es. Se da una relación distinta que no tiene nada que ver con la que tenemos con nuestros hijos. Creo que nuestros nietos nos ven a los abuelos como sus segundos padres en ciertas ocasiones y somos una figura patriarcal.
«De mi abuelo recuerdo que me llevaba en el tren hasta la estación cercana de Algodor y allí nos bajábamos para coger caracoles»
Carlos Martín-Fuertes
En mi caso, se acumulan una serie de circunstancias que evidencian una diferencia notoria con la mayor parte de los demás abuelos. De mis dos hijos tengo cinco nietos. De uno trillizos, dos mujeres y un varón y de mi hija dos mellizas. Es decir, cuatro chicas y un chico entre los dos hijos y partos. Actualmente, los trillizos han realizado hace unos días la Prueba de Acceso a la Universidad y comenzarán sus estudios universitarios. En el caso de las mellizas han finalizado sus estudios de Primaria y acudirán en septiembre a un instituto para comenzar la ESO.
Imagínese el lector cuando fueron pequeños por la calle llevando un coche de paseo que familiarmente lo llamábamos ‘El Galiano’ recordando aquella empresa que antaño cubría el servicio de autobuses de Madrid a Toledo y viceversa. Llevaba un volante para poder conducirlo y no morir en el intento. No hace falta decir que llamábamos la atención por la calle cuando los paseábamos mi esposa y yo. A la hora de darles el biberón a los trillizos, a veces, suponía un serio problema, pues nos faltaban manos. Normalmente dejábamos para el último al que no lloraba o estaba dormido. Los ‘trillis’ han crecido y en un ‘pis pas’ han pasado a ser llevados en coche de paseo, a comenzar este curso la Universidad. Las relaciones son distintas, pero muy hermosas, pues con ellos se puede hablar de todo y hacerles sugerencias para su futuro. Te respetan y quieren, como los abuelos a ellos. Los hemos visto creer y deseas lo mejor para ellos.
«No en pocos casos se les exige más de lo que pueden dar, pues hay hijos que abusan de la bondad de los padres y no les importa que sus padres envejezcan con más rapidez, debido al esfuerzo que tienen que realizar»
Carlos Martín-Fuertes
Las mellizas, después de tener que cuidar y ayudar a tres bebes ha sido pan comido. Nos sobraban manos y experiencia. Esos abrazos y esos ‘cabezazos’ que te arrean contra tu barriga, para mí los traduzco como síntomas de amor. Familiarmente nos llaman ‘abus’ y observas cómo se van haciendo mayores y cada vez te necesitan menos y son más independientes y autónomos. Caso especial es cuando les das la propina del domingo o similar, que en mi caso casi tengo que ir al cajero para poder satisfacer esa costumbre que se hereda ya de nuestros padres.
Otra singularidad que han tenido mis cinco nietos, es que han conocido a su bisabuela materna, casi centenaria, estableciéndose un nuevo vínculo y una gozada tanto para ella como para sus biznietos. Hemos tenido momentos en que nos hemos reunido cuatro generaciones. Otra gozada. O cogiendo todos espárragos en abril.
Quiero recordar y felicitar en este día a todos los abuelos por el trabajo que hacen o han hecho con más o menos regularidad: acompañamientos al colegio, esperas a la salida del comedor, llevarlos a clase, de música, deporte o idioma, al médico… Que ellos mismos se han sentido protegidos y reforzados además de la presencia de los progenitores.
No en pocos casos se les exige más de lo que pueden dar, pues hay hijos que abusan de la bondad de los padres y no les importa que sus padres envejezcan con más rapidez, debido al esfuerzo que tienen que realizar. Aparece el egoísmo. Como digo, el amor entre los nietos y abuelos es recíproco y estás deseando verlos cuando llevas una temporada sin estar con ellos y disfrutarlos, etc. Así pues, felicidades a todos los abuelos y espero que, a pesar de las transformaciones que ha sufrido la familia en los veinte últimos años, la figura de los abuelos se siga manteniendo y mejor si se refuerza. Doy gracias a Dios por haber tenido la oportunidad de disfrutar con mi esposa de mis nietos.
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