Lo que aparentaba ser un club privado de consumidores de cannabis escondía, en realidad, un punto de venta de droga perfectamente organizado. Agentes de la Policía Nacional , en una operación conjunta con la Policía Municipal de Madrid, han desarticulado en el distrito de San Blas un entramado dedicado a la distribución de sustancias estupefacientes en el que, además de marihuana y hachís, se comercializaba wax, un extracto concentrado de cannabis, con una textura similar a la cera, que se comercializa en micras y cuyo efecto es inmediato e intensamente psicoactivo, con una concentración de THC que puede alcanzar el 90 por ciento. La investigación comenzó el pasado mes de febrero después de que los agentes detectaran un continuo trasiego de personas en un local de la zona. Muchos de los clientes permanecían apenas unos minutos en el interior antes de abandonarlo, mientras que otros se desplazaban hasta una vivienda anexa para salir de ella casi de inmediato. Ese movimiento constante levantó las sospechas de los investigadores, que iniciaron un dispositivo de vigilancia para esclarecer qué ocurría realmente en ambos inmuebles. Las pesquisas revelaron pronto que el establecimiento funcionaba bajo la apariencia de un club de fumadores de cannabis. Sin embargo, las comprobaciones realizadas en el registro oficial de asociaciones demostraron que no existía ninguna entidad inscrita en esa dirección. Además, los supuestos socios entraban y salían sin acreditar su pertenencia a ninguna asociación y el flujo de clientes era incompatible con el funcionamiento habitual de este tipo de locales. Para los investigadores, no había dudas: el establecimiento estaba dedicado exclusivamente a la venta y al consumo de droga. Desde allí, además, se abastecía una vivienda contigua cuyos ocupantes se encargaban de redistribuir la mercancía a terceros. Noticia relacionada general No No Los peluqueros de General Ricardos que vendían en la trastienda viagra, antidepresivos y cocaína Aitor Santos MoyaLa fase final de la operación se desarrolló el pasado 17 de junio con la entrada y registro simultáneo de ambos inmuebles. Los agentes intervinieron dos kilos de marihuana, más de un kilo de hachís y cerca de 400 gramos de wax. Sólo la droga de este tipo incautada habría alcanzado un valor aproximado de 30.000 euros en el mercado ilícito. El registro permitió descubrir cómo estaba organizado el local. Disponía de una recepción con taquillas en las que se almacenaban distintas cantidades de marihuana y hachís listas para su venta, mientras que una de las habitaciones hacía las funciones de dispensario. Allí, en el interior de una nevera, fue localizada la partida de wax. Los agentes también encontraron ocho recipientes con hachís, once botes con cogollos de marihuana, 23 cigarrillos ya preparados para su consumo, además de gominolas, productos cosméticos, casi 2.000 euros en efectivo fraccionado y diverso material empleado para dosificar y distribuir la droga. La organización contaba con un reparto de funciones perfectamente definido. Mientras unos se ocupaban del mantenimiento del exterior del local, otros controlaban el acceso de los clientes, les abrían la puerta, los acompañaban a la salida o gestionaban la recaudación obtenida con la actividad ilícita. Como resultado de la operación fueron detenidas cinco personas, cuatro hombres y una mujer, acusadas de delitos contra la salud pública y pertenencia a grupo criminal. Todos ellos pasaron posteriormente a disposición judicial. Lo que aparentaba ser un club privado de consumidores de cannabis escondía, en realidad, un punto de venta de droga perfectamente organizado. Agentes de la Policía Nacional , en una operación conjunta con la Policía Municipal de Madrid, han desarticulado en el distrito de San Blas un entramado dedicado a la distribución de sustancias estupefacientes en el que, además de marihuana y hachís, se comercializaba wax, un extracto concentrado de cannabis, con una textura similar a la cera, que se comercializa en micras y cuyo efecto es inmediato e intensamente psicoactivo, con una concentración de THC que puede alcanzar el 90 por ciento. La investigación comenzó el pasado mes de febrero después de que los agentes detectaran un continuo trasiego de personas en un local de la zona. Muchos de los clientes permanecían apenas unos minutos en el interior antes de abandonarlo, mientras que otros se desplazaban hasta una vivienda anexa para salir de ella casi de inmediato. Ese movimiento constante levantó las sospechas de los investigadores, que iniciaron un dispositivo de vigilancia para esclarecer qué ocurría realmente en ambos inmuebles. Las pesquisas revelaron pronto que el establecimiento funcionaba bajo la apariencia de un club de fumadores de cannabis. Sin embargo, las comprobaciones realizadas en el registro oficial de asociaciones demostraron que no existía ninguna entidad inscrita en esa dirección. Además, los supuestos socios entraban y salían sin acreditar su pertenencia a ninguna asociación y el flujo de clientes era incompatible con el funcionamiento habitual de este tipo de locales. Para los investigadores, no había dudas: el establecimiento estaba dedicado exclusivamente a la venta y al consumo de droga. Desde allí, además, se abastecía una vivienda contigua cuyos ocupantes se encargaban de redistribuir la mercancía a terceros. Noticia relacionada general No No Los peluqueros de General Ricardos que vendían en la trastienda viagra, antidepresivos y cocaína Aitor Santos MoyaLa fase final de la operación se desarrolló el pasado 17 de junio con la entrada y registro simultáneo de ambos inmuebles. Los agentes intervinieron dos kilos de marihuana, más de un kilo de hachís y cerca de 400 gramos de wax. Sólo la droga de este tipo incautada habría alcanzado un valor aproximado de 30.000 euros en el mercado ilícito. El registro permitió descubrir cómo estaba organizado el local. Disponía de una recepción con taquillas en las que se almacenaban distintas cantidades de marihuana y hachís listas para su venta, mientras que una de las habitaciones hacía las funciones de dispensario. Allí, en el interior de una nevera, fue localizada la partida de wax. Los agentes también encontraron ocho recipientes con hachís, once botes con cogollos de marihuana, 23 cigarrillos ya preparados para su consumo, además de gominolas, productos cosméticos, casi 2.000 euros en efectivo fraccionado y diverso material empleado para dosificar y distribuir la droga. La organización contaba con un reparto de funciones perfectamente definido. Mientras unos se ocupaban del mantenimiento del exterior del local, otros controlaban el acceso de los clientes, les abrían la puerta, los acompañaban a la salida o gestionaban la recaudación obtenida con la actividad ilícita. Como resultado de la operación fueron detenidas cinco personas, cuatro hombres y una mujer, acusadas de delitos contra la salud pública y pertenencia a grupo criminal. Todos ellos pasaron posteriormente a disposición judicial.
Lo que aparentaba ser un club privado de consumidores de cannabis escondía, en realidad, un punto de venta de droga perfectamente organizado. Agentes de la Policía Nacional, en una operación conjunta con la Policía Municipal de Madrid, han desarticulado en el distrito de San … Blas un entramado dedicado a la distribución de sustancias estupefacientes en el que, además de marihuana y hachís, se comercializaba wax, un extracto concentrado de cannabis, con una textura similar a la cera, que se comercializa en micras y cuyo efecto es inmediato e intensamente psicoactivo, con una concentración de THC que puede alcanzar el 90 por ciento.
La investigación comenzó el pasado mes de febrero después de que los agentes detectaran un continuo trasiego de personas en un local de la zona. Muchos de los clientes permanecían apenas unos minutos en el interior antes de abandonarlo, mientras que otros se desplazaban hasta una vivienda anexa para salir de ella casi de inmediato. Ese movimiento constante levantó las sospechas de los investigadores, que iniciaron un dispositivo de vigilancia para esclarecer qué ocurría realmente en ambos inmuebles.
Las pesquisas revelaron pronto que el establecimiento funcionaba bajo la apariencia de un club de fumadores de cannabis. Sin embargo, las comprobaciones realizadas en el registro oficial de asociaciones demostraron que no existía ninguna entidad inscrita en esa dirección. Además, los supuestos socios entraban y salían sin acreditar su pertenencia a ninguna asociación y el flujo de clientes era incompatible con el funcionamiento habitual de este tipo de locales. Para los investigadores, no había dudas: el establecimiento estaba dedicado exclusivamente a la venta y al consumo de droga. Desde allí, además, se abastecía una vivienda contigua cuyos ocupantes se encargaban de redistribuir la mercancía a terceros.
Noticia relacionada
La fase final de la operación se desarrolló el pasado 17 de junio con la entrada y registro simultáneo de ambos inmuebles. Los agentes intervinieron dos kilos de marihuana, más de un kilo de hachís y cerca de 400 gramos de wax. Sólo la droga de este tipo incautada habría alcanzado un valor aproximado de 30.000 euros en el mercado ilícito.
El registro permitió descubrir cómo estaba organizado el local. Disponía de una recepción con taquillas en las que se almacenaban distintas cantidades de marihuana y hachís listas para su venta, mientras que una de las habitaciones hacía las funciones de dispensario. Allí, en el interior de una nevera, fue localizada la partida de wax. Los agentes también encontraron ocho recipientes con hachís, once botes con cogollos de marihuana, 23 cigarrillos ya preparados para su consumo, además de gominolas, productos cosméticos, casi 2.000 euros en efectivo fraccionado y diverso material empleado para dosificar y distribuir la droga.
La organización contaba con un reparto de funciones perfectamente definido. Mientras unos se ocupaban del mantenimiento del exterior del local, otros controlaban el acceso de los clientes, les abrían la puerta, los acompañaban a la salida o gestionaban la recaudación obtenida con la actividad ilícita. Como resultado de la operación fueron detenidas cinco personas, cuatro hombres y una mujer, acusadas de delitos contra la salud pública y pertenencia a grupo criminal. Todos ellos pasaron posteriormente a disposición judicial.
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