Tras su derrota electoral, la Justicia brasileña requirió a Flávio Bolsonaro que entregara su pasaporte como medida cautelar en el marco de las investigaciones que le afectan por corrupción financiera, blanqueo de capitales y evasión de divisas. A pesar del requerimiento y de la cancelación del documento, Bolsonaro pudo salir del país por Iguazú, llegar a Buenos Aires, hacer escala en Guayaquil y aterrizar sin problema alguno en Miami ¿Cómo fue posible? Fue posible porque Flávio Bolsonaro viajó como ciudadano italiano, no brasileño.
El candidato fugado a EE.UU. tiene también nacionalidad del país transalpino por una norma, reformada en 2025, que permitía pedir la documentación sin límite de generaciones
Tras su derrota electoral, la Justicia brasileña requirió a Flávio Bolsonaro que entregara su pasaporte como medida cautelar en el marco de las investigaciones que le afectan por corrupción financiera, blanqueo de capitales y evasión de divisas. A pesar del requerimiento y de la cancelación del documento, Bolsonaro pudo salir del país por Iguazú, llegar a Buenos Aires, hacer escala en Guayaquil y aterrizar sin problema alguno en Miami ¿Cómo fue posible? Fue posible porque Flávio Bolsonaro viajó como ciudadano italiano, no brasileño.
Aunque la Justicia brasileña ordenó al candidato derrotado entregar su documentación, incluido el pasaporte transalpino, Brasil no tiene capacidad para cancelar un documento expedido por un país extranjero. En consecuencia, el pasaporte italiano de Bolsonaro es legal y está en vigor, por lo que pudo cruzar fronteras legalmente y sin ser retenido.
Los hijos de Jair Bolsonaron inciaron en 2020 el proceso para obtener el pasaporte italiano, que finalizó 2023
El amplio, y matizado en 2025, derecho de sangre que rige la concesión de la nacionalidad italiana es la razón por la que Bolsonaro tiene pasaporte del país europeo. A efectos prácticos, este derecho funciona como una suerte de ley de tataranietos. La norma de 1992 establece que “es ciudadano por nacimiento el hijo de padre o madre ciudadanos”.
Al no requerir haber nacido en el país ni limitar el número de generaciones a las que este principio es aplicable, la norma abría la puerta a la documentación italiana para todo persona que pudiera demostrar que entre sus ancestros figuraba un ciudadano de los territorios que componen la actual Italia.

Flávio Bolsonaro —también su padre, Jair, por motivos obvios— tiene ascendencia italiana. El tatarabuelo de Flávio, Vittorio Bolzonaro (en Brasil la zeta se convirtió en ese), nació en 1878 y emigró con sus padres a Brasil en 1888. Vittorio es solo uno de los varios ancestros italianos de la familia Bolsonaro, vinculados a la población de Anguillara Veneta. Tanto es así que el municipio, de 5.000 habitantes, concedió al padre de Flávio, Jair, una ciudadanía honoraria en 2021.
No obstante, según Il Corriere, Flávio Bolsonaro recurrió a otra línea familiar para solicitar la documentación. En concreto a la de Guido Bonturi, nacido en Lucca (Toscana) en 1893 y padre de Olinda Bonturi, nacida ya en Brasil, fallecida en 2022 y madre de Jair Bolsonaro. El trámite, iniciado en el 2020 por Flávio Bolsonaro y sus hermanos, culminó en 2023 con la entrega del pasaporte a los vástagos Bolsonaro. El padre, Jair, nunca llegó a solicitar la documentación, según declaró en enero de 2023 el ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani.
El documento llegó muy a tiempo para los Bolsonaro. En agosto de 2024, Tajani planteó la necesidad de restringir el reconocimiento de la nacionalidad a descendientes de italianos que no mantuvieran vínculos efectivos con el país. La iniciativa, formulada por Forza Italia, se escudaba en un supuesto “uso instrumental de la ciudadanía italiana” para obtener un pasaporte europeo.
La reforma se aprobó el 28 de marzo de 2025 y entró en vigor el 23 de marzo del mismo año. El Gobierno de Giorgia Meloni obligaba así a los solicitantes de la nacionalidad a demostrar, como requisito, que uno de los padres o abuelos del solicitante tuviera al fallecer exclusivamente la ciudadanía italiana, y solo la ciudadanía italiana. Un requisito que los Bolsonaro no hubieran podido cumplir.
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