Miembros del núcleo duro de los presos de ETA, disidentes del Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, por sus siglas en euskera, organización de reclusos afines a EH Bildu) que no aceptan el fin de la violencia y la ‘institucionalización’ de la izquierda aberzale , ha publicado una nueva carta criticando la vía «reformista» que lidera Arnaldo Otegi. «Aunque se han preocupado para que nuestras calles no se llenen de ansias y emoción como lo hacían tiempo atrás, debemos tener más presente que nunca a los compañeros que han caído y por ello traemos a la memoria en el Gudari Eguna a los militantes vascos de las distintas generaciones y tiempos», dice el comunicado firmado por Patxi Ruiz y otros cuatro etarras que circula desde el pasado 27 de septiembre: «¡Son historia viva de nuestro pueblo!». Ese día cada año, coincidiendo con el aniversario de los fusilamientos en 1975 de los etarras Txiki y Otaegi en el final del franquismo, la izquierda aberzale celebra el ‘Dia del soldado’. Una jornada donde, más allá de Bildu (que, veladamente, centra en esas dos figuras el recuerdo a los miembros de la banda terrorista), reductos proetarras disidentes celebran actos de homenaje en distintos puntos del País Vasco, Navarra o Francia, donde lanzan mensajes que dan pista sobre el estado de las relaciones dentro de la izquierda independentista vasca: «La decisión que deben tomar los oprimidos de Euskal Herria es clara: aceptar la imposición y desaparecer o organizar, confrontar al enemigo y encarnar la alternativa revolucionaria para el ejercicio de la independencia y el socialismo de Euskal Herria». Ese fue, por ejemplo, el que transmitió Jardun Koordinadora durante el ‘gudari eguna’ organizado en Ciboure (Francia) el pasado 27 de septiembre: un colectivo radical disidente con varios centenares de miembros integrado por «nostálgicos de ETA». Fuentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que tienen «monitorizados al 99%» de sus componentes, explican como, si bien pueden protagonizar episodios violentos aislados por motivos ideológicos , su capacidad operativa no es en ningún caso comparable a la que tuvo la banda terrorista. De hecho, este tipo de terrorismo nacional o doméstico no figura entre las amenazas que más preocupan a los agentes especializados, como sí ocurre con el yihadista.Ese estado de latencia, sin apoyo popular suficiente ni capacidad operativa, se traduce en la repetición del discurso crítico hacia la izquierda aberzale «oficial» (simbolizada en EH Bildu) que, sobre todo junto a los gobiernos de Pedro Sánchez, ha ido incorporándose a la dinámica del sistema político español. La denuncia coincide con el mensaje de las diversas cartas del «reducto» de presos etarras «irredentos», que ven en la aceptación de la legalidad española (es el caso de los terceros grados u otros beneficios penitenciarios) una derrota y no han abandonado las tesis de la violencia. Antes de sus salidas de prisión en 2022 y 2023, este grupo estuvo representado por miembros de ETA como Ibai Aginaga o Iñaki Bilbao ‘Txikito’. Hoy, según las mismas fuentes, el grupúsculo ronda la decena.«Consideramos necesario el reconocimiento de la militancia política de esos compañeros, sobre todo, en tiempos en los que el sector reformista anda queriendo hacer desaparecer su aportación […] pisoteando la aportación de los combatientes vascos y llevándola al olvido», dice la última carta hecha pública y que critica el uso de «vías institucionales en nombre de una supuesta convivencia». La misiva está firmada por cinco miembros de la banda terrorista y figuras reconocidas dentro de la disidencia: Garikoitz Etxeberria, Jesús María Etxeberria, Jon Kepa Preciado, Mikel San Sebastián y Patxi Ruiz Romero. Todos ensalzados por organizaciones de la izquierda aberzale como Tinko ( próxima al Movimiento Socialista , que ha capitalizado con su rama juvenil, la Coordinadora Juvenil Socialista, las protestas por el desahucio de Maricarmen), dentro del grupo es a Ruiz a quien se considera el líder histórico de la disidencia del frente de cárceles, como uno de los impulsores de Amnistia Ta Askatasuna (ATA).Miembro del comando Pamplona y detenido en 2002, entre otros crímenes, asesinó a tiros al concejal de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Tomás Caballero, en 1998. Expulsado formalmente de ETA y del EPPK en 2017 por sus críticas a la entrega de armas y la disolución de la banda, se convirtió en el principal referente de ATA, colectivo que reclama la amnistía total para los etarras y que también ha contado con cabezas visibles como Iñaki Bilbao, Daniel Pastor o Jon Kepa Preciado. En cuanto a Patxi Ruiz, mantiene un enfrentamiento público declarado con Sortu (partido heredero de Herri Batasuna y que dirige ‘de facto’ EH Bildu) y Arnaldo Otegi, a quienes ha acusado en sus cartas de «traidores» y de buscar el beneficio propio sacrificando los objetivos históricos de la izquierda aberzale. Miembros del núcleo duro de los presos de ETA, disidentes del Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, por sus siglas en euskera, organización de reclusos afines a EH Bildu) que no aceptan el fin de la violencia y la ‘institucionalización’ de la izquierda aberzale , ha publicado una nueva carta criticando la vía «reformista» que lidera Arnaldo Otegi. «Aunque se han preocupado para que nuestras calles no se llenen de ansias y emoción como lo hacían tiempo atrás, debemos tener más presente que nunca a los compañeros que han caído y por ello traemos a la memoria en el Gudari Eguna a los militantes vascos de las distintas generaciones y tiempos», dice el comunicado firmado por Patxi Ruiz y otros cuatro etarras que circula desde el pasado 27 de septiembre: «¡Son historia viva de nuestro pueblo!». Ese día cada año, coincidiendo con el aniversario de los fusilamientos en 1975 de los etarras Txiki y Otaegi en el final del franquismo, la izquierda aberzale celebra el ‘Dia del soldado’. Una jornada donde, más allá de Bildu (que, veladamente, centra en esas dos figuras el recuerdo a los miembros de la banda terrorista), reductos proetarras disidentes celebran actos de homenaje en distintos puntos del País Vasco, Navarra o Francia, donde lanzan mensajes que dan pista sobre el estado de las relaciones dentro de la izquierda independentista vasca: «La decisión que deben tomar los oprimidos de Euskal Herria es clara: aceptar la imposición y desaparecer o organizar, confrontar al enemigo y encarnar la alternativa revolucionaria para el ejercicio de la independencia y el socialismo de Euskal Herria». Ese fue, por ejemplo, el que transmitió Jardun Koordinadora durante el ‘gudari eguna’ organizado en Ciboure (Francia) el pasado 27 de septiembre: un colectivo radical disidente con varios centenares de miembros integrado por «nostálgicos de ETA». Fuentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que tienen «monitorizados al 99%» de sus componentes, explican como, si bien pueden protagonizar episodios violentos aislados por motivos ideológicos , su capacidad operativa no es en ningún caso comparable a la que tuvo la banda terrorista. De hecho, este tipo de terrorismo nacional o doméstico no figura entre las amenazas que más preocupan a los agentes especializados, como sí ocurre con el yihadista.Ese estado de latencia, sin apoyo popular suficiente ni capacidad operativa, se traduce en la repetición del discurso crítico hacia la izquierda aberzale «oficial» (simbolizada en EH Bildu) que, sobre todo junto a los gobiernos de Pedro Sánchez, ha ido incorporándose a la dinámica del sistema político español. La denuncia coincide con el mensaje de las diversas cartas del «reducto» de presos etarras «irredentos», que ven en la aceptación de la legalidad española (es el caso de los terceros grados u otros beneficios penitenciarios) una derrota y no han abandonado las tesis de la violencia. Antes de sus salidas de prisión en 2022 y 2023, este grupo estuvo representado por miembros de ETA como Ibai Aginaga o Iñaki Bilbao ‘Txikito’. Hoy, según las mismas fuentes, el grupúsculo ronda la decena.«Consideramos necesario el reconocimiento de la militancia política de esos compañeros, sobre todo, en tiempos en los que el sector reformista anda queriendo hacer desaparecer su aportación […] pisoteando la aportación de los combatientes vascos y llevándola al olvido», dice la última carta hecha pública y que critica el uso de «vías institucionales en nombre de una supuesta convivencia». La misiva está firmada por cinco miembros de la banda terrorista y figuras reconocidas dentro de la disidencia: Garikoitz Etxeberria, Jesús María Etxeberria, Jon Kepa Preciado, Mikel San Sebastián y Patxi Ruiz Romero. Todos ensalzados por organizaciones de la izquierda aberzale como Tinko ( próxima al Movimiento Socialista , que ha capitalizado con su rama juvenil, la Coordinadora Juvenil Socialista, las protestas por el desahucio de Maricarmen), dentro del grupo es a Ruiz a quien se considera el líder histórico de la disidencia del frente de cárceles, como uno de los impulsores de Amnistia Ta Askatasuna (ATA).Miembro del comando Pamplona y detenido en 2002, entre otros crímenes, asesinó a tiros al concejal de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Tomás Caballero, en 1998. Expulsado formalmente de ETA y del EPPK en 2017 por sus críticas a la entrega de armas y la disolución de la banda, se convirtió en el principal referente de ATA, colectivo que reclama la amnistía total para los etarras y que también ha contado con cabezas visibles como Iñaki Bilbao, Daniel Pastor o Jon Kepa Preciado. En cuanto a Patxi Ruiz, mantiene un enfrentamiento público declarado con Sortu (partido heredero de Herri Batasuna y que dirige ‘de facto’ EH Bildu) y Arnaldo Otegi, a quienes ha acusado en sus cartas de «traidores» y de buscar el beneficio propio sacrificando los objetivos históricos de la izquierda aberzale.
Miembros del núcleo duro de los presos de ETA, disidentes del Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, por sus siglas en euskera, organización de reclusos afines a EH Bildu) que no aceptan el fin de la violencia y la ‘institucionalización’ de la izquierda aberzale … , ha publicado una nueva carta criticando la vía «reformista» que lidera Arnaldo Otegi. «Aunque se han preocupado para que nuestras calles no se llenen de ansias y emoción como lo hacían tiempo atrás, debemos tener más presente que nunca a los compañeros que han caído y por ello traemos a la memoria en el Gudari Eguna a los militantes vascos de las distintas generaciones y tiempos», dice el comunicado firmado por Patxi Ruiz y otros cuatro etarras que circula desde el pasado 27 de septiembre: «¡Son historia viva de nuestro pueblo!».
Ese día cada año, coincidiendo con el aniversario de los fusilamientos en 1975 de los etarras Txiki y Otaegi en el final del franquismo, la izquierda aberzale celebra el ‘Dia del soldado’. Una jornada donde, más allá de Bildu (que, veladamente, centra en esas dos figuras el recuerdo a los miembros de la banda terrorista), reductos proetarras disidentes celebran actos de homenaje en distintos puntos del País Vasco, Navarra o Francia, donde lanzan mensajes que dan pista sobre el estado de las relaciones dentro de la izquierda independentista vasca: «La decisión que deben tomar los oprimidos de Euskal Herria es clara: aceptar la imposición y desaparecer o organizar, confrontar al enemigo y encarnar la alternativa revolucionaria para el ejercicio de la independencia y el socialismo de Euskal Herria».
Ese fue, por ejemplo, el que transmitió Jardun Koordinadora durante el ‘gudari eguna’ organizado en Ciboure (Francia) el pasado 27 de septiembre: un colectivo radical disidente con varios centenares de miembros integrado por «nostálgicos de ETA». Fuentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que tienen «monitorizados al 99%» de sus componentes, explican como, si bien pueden protagonizar episodios violentos aislados por motivos ideológicos, su capacidad operativa no es en ningún caso comparable a la que tuvo la banda terrorista. De hecho, este tipo de terrorismo nacional o doméstico no figura entre las amenazas que más preocupan a los agentes especializados, como sí ocurre con el yihadista.
Ese estado de latencia, sin apoyo popular suficiente ni capacidad operativa, se traduce en la repetición del discurso crítico hacia la izquierda aberzale «oficial» (simbolizada en EH Bildu) que, sobre todo junto a los gobiernos de Pedro Sánchez, ha ido incorporándose a la dinámica del sistema político español. La denuncia coincide con el mensaje de las diversas cartas del «reducto» de presos etarras «irredentos», que ven en la aceptación de la legalidad española (es el caso de los terceros grados u otros beneficios penitenciarios) una derrota y no han abandonado las tesis de la violencia. Antes de sus salidas de prisión en 2022 y 2023, este grupo estuvo representado por miembros de ETA como Ibai Aginaga o Iñaki Bilbao ‘Txikito’. Hoy, según las mismas fuentes, el grupúsculo ronda la decena.
«Consideramos necesario el reconocimiento de la militancia política de esos compañeros, sobre todo, en tiempos en los que el sector reformista anda queriendo hacer desaparecer su aportación […] pisoteando la aportación de los combatientes vascos y llevándola al olvido», dice la última carta hecha pública y que critica el uso de «vías institucionales en nombre de una supuesta convivencia». La misiva está firmada por cinco miembros de la banda terrorista y figuras reconocidas dentro de la disidencia: Garikoitz Etxeberria, Jesús María Etxeberria, Jon Kepa Preciado, Mikel San Sebastián y Patxi Ruiz Romero. Todos ensalzados por organizaciones de la izquierda aberzale como Tinko (próxima al Movimiento Socialista, que ha capitalizado con su rama juvenil, la Coordinadora Juvenil Socialista, las protestas por el desahucio de Maricarmen), dentro del grupo es a Ruiz a quien se considera el líder histórico de la disidencia del frente de cárceles, como uno de los impulsores de Amnistia Ta Askatasuna (ATA).
Miembro del comando Pamplona y detenido en 2002, entre otros crímenes, asesinó a tiros al concejal de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Tomás Caballero, en 1998. Expulsado formalmente de ETA y del EPPK en 2017 por sus críticas a la entrega de armas y la disolución de la banda, se convirtió en el principal referente de ATA, colectivo que reclama la amnistía total para los etarras y que también ha contado con cabezas visibles como Iñaki Bilbao, Daniel Pastor o Jon Kepa Preciado. En cuanto a Patxi Ruiz, mantiene un enfrentamiento público declarado con Sortu (partido heredero de Herri Batasuna y que dirige ‘de facto’ EH Bildu) y Arnaldo Otegi, a quienes ha acusado en sus cartas de «traidores» y de buscar el beneficio propio sacrificando los objetivos históricos de la izquierda aberzale.
RSS de noticias de espana
