El CEO de Space-Eyes otorga al hijo del presidente Trump una participación del 6% para aprovechar su «red de contactos» Leer El CEO de Space-Eyes otorga al hijo del presidente Trump una participación del 6% para aprovechar su «red de contactos» Leer
Durante años, Space-Eyes, con sede en Miami, se centró en el trabajo en el sector marítimo: la detección de amenazas a los barcos. Pero a medida que la guerra con drones despegó a nivel mundial, el pequeño proveedor de software se sumergió en el floreciente mundo del trabajo de defensa antidrones con el gobierno de Estados Unidos.
Para ayudar con su nueva estrategia, en mayo contrató a un asesor: Eric Trump.
El fundador y director ejecutivo de la empresa otorgó al hijo del presidente Trump una participación del 6%, en un acuerdo que le exige facilitar conversaciones con «clientes potenciales, socios, proveedores y otros terceros», utilizando su «red de contactos», según un reciente registro de valores de Space-Eyes.
El acuerdo se produce en un momento en que los dos hijos mayores del presidente han estado acumulando participaciones en numerosos pequeños contratistas del gobierno estadounidense a través de inversiones o labores de asesoramiento, posicionando a los hermanos para beneficiarse del gasto y las decisiones políticas de la administración de su padre.
Una empresa de drones en la que Eric Trump y Donald Trump Jr. poseen acciones indicó en registros financieros que depende de los gobiernos de EE.UU. e Israel para «prácticamente la totalidad de nuestro negocio». Donald Trump Jr. es inversor en otra startup de drones que recientemente reveló que estaba en conversaciones con funcionarios estadounidenses para recibir una inversión del gobierno, y su firma de capital de riesgo invirtió en una empresa de tierras raras a la que se le concedió un préstamo gubernamental de 620 millones de dólares.
Esto marca un giro notable para los hermanos, que durante años se centraron en el terreno de su padre: el sector inmobiliario, el golf y la gestión de marca. Pero desde el inicio del segundo mandato de su padre, se han convertido en inversores y asesores muy activos, tomando también participaciones en empresas dedicadas a la minería de tungsteno y la energía nuclear, al tiempo que aumentan sus tenencias en criptomonedas.
El acuerdo de asesoramiento de dos años con Space-Eyes otorga a Eric Trump una participación que se prevé que valga alrededor de 12 millones de dólares, basándose en el precio objetivo de la salida a bolsa prevista por la empresa. La compañía, que generó menos de un millón de dólares en ingresos el año pasado, históricamente recurrió a datos satelitales y de otro tipo para rastrear los movimientos de los barcos y las amenazas de incendios forestales. Recientemente se expandió hacia el software diseñado para detectar y contrarrestar drones.
El acuerdo también exige que Eric Trump proporcione «respaldo público y privado» de la empresa a sus contactos y ofrezca orientación estratégica general.
«Lo notable de esto es que está por escrito», dijo Jessica Tillipman, vicedecana de estudios de derecho de contratación pública en la Universidad George Washington. Se esperaría que un acuerdo como el de Eric Trump provocara «el círculo gigante y la bandera roja del departamento de cumplimiento normativo (compliance)» en una corporación estadounidense tradicional, señaló.
Las participaciones de los hijos de Trump en contratistas rompen con las normas arraigadas según las cuales las familias presidenciales hacen todo lo posible para evitar la apariencia de cualquier conflicto, afirmó. Si bien a los funcionarios estadounidenses generalmente no se les permite poseer participaciones en contratistas del gobierno sin una exención, la ley no se aplica a sus hijos adultos.
Jatin Bains, fundador y CEO de Space-Eyes, dijo que Eric Trump no participaría en la obtención ni en la negociación de ningún contrato del gobierno de Estados Unidos. «No esperamos ninguna presentación a clientes gubernamentales», dijo Bains en una entrevista. «No veo un conflicto de intereses».
Para Space-Eyes, el atractivo era que Eric Trump tiene numerosas inversiones en otras empresas de drones, lo que podría brindar a la compañía información útil y presentaciones dentro del sector, afirmó.
«Hay muchas relaciones a las que podremos tener acceso» dentro del sector de los drones, dijo Bains, un excapitán de barco convertido en empresario. «Tienes que estar en el ecosistema si vas a ser capaz de resolver grandes problemas. Cuando consigues presentaciones cordiales a otras empresas de drones, eso nos ayuda».
Un portavoz de Eric Trump dijo que no tiene ningún papel en «las operaciones diarias, la gestión, la supervisión o la toma de decisiones» de Space-Eyes y que cree en la tecnología de la empresa.
Una portavoz de la Casa Blanca dijo que no había conflictos de intereses con las inversiones de los hijos de Trump. «El presidente Trump solo actúa en el mejor interés del público estadounidense», afirmó. Un portavoz de Donald Trump Jr. dijo que él no interactúa con el gobierno federal como parte de su función en ninguna empresa en la que invierte.
Space-Eyes se fundó en 2001, como Channel Logistics, y ofrecía servicios que incluían análisis de amenazas marítimas. La empresa obtenía pequeños contratos gubernamentales de investigación y desarrollo de vez en cuando.
A medida que los líderes militares inyectan cada vez más dinero en los drones, Bains se inclinó por la tendencia y comenzó a desarrollar software destinado a detectar, rastrear y contrarrestar drones.Space-Eyes dijo que tiene unaadjudicación activa del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea y ha sometido su tecnología antidrones a pruebas del Ejército de EE. UU.
Esta primavera, Space-Eyes inició conversaciones para salir a bolsa a través de una fusión con una empresa de cheque en blanco (SPAC), una forma habitual en que las pequeñas empresas salen a cotizar. Mientras las partes negociaban, Space-Eyes firmó su acuerdo de asesoramiento con Eric Trump el 27 de mayo, y dos meses después, completaron su acuerdo de fusión, que valora a Space-Eyes en unos 275 millones de dólares.
En los documentos de la fusión, la empresa de cheque en blanco proyectó que los ingresos de Space-Eyes se dispararían de 370.000 dólares en 2025 a 20 millones en 2026 y a 135 millones para 2030. Más del 90% de sus ingresos en 2024 y 2025 provinieron del gobierno de Estados Unidos.
Se espera que más contratos gubernamentales formen parte de ese crecimiento.
Space-Eyes indicó en los registros que su éxito en el futuro previsible «seguirá dependiendo en gran medida de su capacidad para conseguir contratos gubernamentales, en particular del Departamento de Defensa (DoD)».
Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por Max Estrada
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